𝐑𝐞𝐟𝐥𝐞𝐱𝐢𝐨́𝐧 𝐉𝐨𝐫𝐠𝐞 𝐆𝐮𝐭𝐢𝐞́𝐫𝐫𝐞𝐳 𝐆𝐚𝐫𝐜𝐢́𝐚 / 𝐓𝐞𝐦𝐚: “𝐋𝐚 𝐁𝐢𝐛𝐥𝐢𝐚 𝐓𝐚𝐦𝐛𝐢𝐞́𝐧 𝐇𝐚𝐛𝐥𝐚 𝐝𝐞 𝐄𝐬𝐞 𝐇𝐞𝐫𝐦𝐚𝐧𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐄𝐯𝐢𝐭𝐚𝐬 𝐞𝐧 𝐭𝐮 𝐂𝐨𝐦𝐮𝐧𝐢𝐝𝐚𝐝”
Introducción
Hay personas en la comunidad que buscamos. Y otras que, curiosamente, nunca encontramos.
Coincidimos en la misma Misa, servimos al mismo Cristo, recibimos la misma Eucaristía… pero evitamos mirarnos.
La Biblia también habla de ese hermano. Y quizá Dios no quiera sacarlo de tu camino. Quizá quiera sanar algo de tu corazón a través de él.
1. Dos citas bíblicas
“Si tu hermano llega a pecar, vete y repréndele, a solas tú con él.”
Mateo 18,15.
Jesús no dice: coméntalo primero con otros.
Nos invita al encuentro personal.
Cuando existe una herida, el Evangelio propone diálogo, verdad y caridad.
No todas las diferencias terminarán en amistad íntima. Pero ninguna debería convertirse en desprecio.
A veces evitamos conversar porque pensamos que así conservamos la paz.
Pero callar mientras acumulamos resentimiento no siempre es paz. A veces solamente es una guerra silenciosa.
“Como el Señor os perdonó, perdonaos también vosotros.”
Colosenses 3,13.
San Pablo coloca el perdón dentro de la vida comunitaria.
Porque donde existen personas, aparecerán diferencias, errores y heridas.
La comunidad perfecta todavía no existe. Y si existiera, probablemente nosotros llegaríamos a complicarla.
El cristiano no perdona porque todo haya sido insignificante.
Perdona porque primero descubrió cuánto le perdonó Cristo.
2. Una palabra del Papa
El 4 de mayo de 2024, Francisco recibió a los participantes del encuentro “Reparar lo irreparable”.
Hablando sobre las heridas provocadas entre personas, afirmó:
“Pedir perdón reabre el diálogo.”
También explicó que reconocer sinceramente el daño permite comenzar la reparación del vínculo.
Esto resulta profundamente pastoral para nuestras comunidades.
No siempre podemos borrar lo sucedido.
Pero podemos dejar de alimentar aquello que sucedió.
Pedir perdón no cambia el pasado. Puede cambiar lo que hacemos con él.
Y dar el primer paso no significa declararnos culpables de todo.
Significa decidir que la fraternidad vale más que nuestro orgullo.
3. Dos encíclicas
Deus caritas est, 18. Benedicto XVI:
“Amo también a la persona que no me agrada.”
Benedicto XVI explica que esto nace del encuentro íntimo con Dios.
Mirar desde Cristo cambia nuestra manera de mirar al hermano.
Aquí está la prueba difícil del amor cristiano.
Amar solamente al servidor que piensa como yo resulta bastante cómodo.
El Evangelio comienza a incomodarnos cuando Cristo pregunta por el otro.
Por ese precisamente.
Fratelli tutti, 87. Francisco:
“La vida subsiste donde hay vínculo, comunión, fraternidad.”
Francisco recuerda que nadie alcanza su plenitud encerrándose en sí mismo.
Necesitamos rostros concretos que amar, no solamente discursos sobre fraternidad.
Una comunidad puede tener actividades, ministerios y celebraciones hermosas.
Pero si existen grupos incapaces de encontrarse, necesitamos volver al Evangelio.
4. Catecismo de la Iglesia Católica
Catecismo, 2840:
“No hay límite ni medida para este perdón.”
El Catecismo vincula nuestro perdón con la misericordia recibida del Padre.
No significa tolerar abusos ni eliminar límites necesarios.
Tampoco exige negar heridas profundas.
Significa impedir que el resentimiento gobierne definitivamente nuestro corazón.
Perdonar puede necesitar tiempo, acompañamiento y prudencia.
Pero el discípulo siempre camina hacia la libertad interior.
5. Tres santos nos ayudan
❤️ San Juan de la Cruz:
“Donde no hay amor, ponga amor y sacará amor.”
🙏 San Vicente de Paúl:
“No me basta amar a Dios si mi prójimo no lo ama también.”
🕊️ San Juan de la Cruz:
“A la tarde te examinarán en el amor.”
Aquí está la pregunta incómoda.
Podemos conocer mucha Biblia y seguir evitando a alguien.
Podemos levantar las manos durante la oración y cerrar el corazón después.
Cristo no quiere comunidades donde todos tengan idéntico carácter.
Quiere comunidades donde aprendamos a reconocernos como hermanos.
6. Tres acciones para esta semana
A. ORA POR SU NOMBRE.
Durante siete días, menciona ante Jesús al hermano que evitas.
No pidas primero que Dios lo cambie.
Pregunta: “Señor, ¿qué necesitas sanar también dentro de mí?”
B. ROMPE EL HIELO.
Esta semana ofrece un saludo sincero.
No necesitas resolver diez años de historia en cinco minutos.
A veces la reconciliación comienza simplemente diciendo: “Qué gusto verte”.
C. DETÉN LA CONVERSACIÓN.
Cuando alguien critique a esa persona, no alimentes el comentario.
Cambia el rumbo con caridad.
La reconciliación también comienza cuando dejamos de reclutar aliados para nuestras heridas.
7. Oración al Maestro
Jesús, Maestro de misericordia:
Tú conoces mis heridas y también mis resistencias.
Sabes quién me cuesta aceptar.
Libérame del orgullo disfrazado de prudencia.
Dame valentía para hablar cuando sea necesario.
Dame humildad para reconocer mis errores.
Enséñame a poner límites sin guardar odio.
Y cuando encuentre difícil mirar a mi hermano, préstame tus ojos.
Que nuestra comunidad no sea solamente un lugar donde coincidimos.
Que sea una familia donde aprendemos a reconciliarnos.
Amén.
Conclusión pastoral
Tal vez ese hermano seguirá siendo diferente.
Quizá nunca será tu mejor amigo.
Pero sigue siendo alguien amado por Cristo.
La Eucaristía no reúne personas perfectas. Reúne pecadores reconciliados alrededor del mismo Señor.
Y quizá la próxima gran obra que Dios espera de ti no sea otro evento, otra reunión o una nueva responsabilidad.
Quizá sea cruzar unos cuantos metros después de Misa y decir:
“Hermano, ¿podemos hablar?”
Resumen pastoral:
Una comunidad se vuelve verdaderamente cristiana cuando el amor supera nuestras diferencias.
Pregunta final:
¿Quién es ese hermano que estás evitando, y cuál será tu primer paso hacia él esta semana?
𝐏𝐚𝐳 𝐲 𝐛𝐢𝐞𝐧, 𝐃𝐢𝐨𝐬 𝐩𝐨𝐫 𝐝𝐞𝐥𝐚𝐧𝐭𝐞,
𝐇𝐚𝐬𝐭𝐚 𝐚𝐪𝐮𝐢́ 𝐓𝐮́ 𝐡𝐞𝐫𝐦𝐚𝐧𝐨 𝐞𝐧 𝐂𝐫𝐢𝐬𝐭𝐨
𝐉𝐨𝐫𝐠𝐞 𝐆𝐮𝐭𝐢𝐞́𝐫𝐫𝐞𝐳 𝐆𝐚𝐫𝐜𝐢́𝐚
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𝘾𝙧𝙞𝙨𝙩𝙤 𝙍𝙚𝙮 𝙍𝙖𝙙𝙞𝙤 1110 𝙖𝙢, 11 𝘼𝙉̃𝙊𝙎,
𝙏𝙪 𝙧𝙖𝙙𝙞𝙤, 𝙙𝙤𝙣𝙙𝙚 𝙡𝙖 𝙛𝙚 𝙨𝙚 𝙚𝙨𝙘𝙪𝙘𝙝𝙖…
𝙮 𝙚𝙡 𝙖𝙡𝙢𝙖 𝙚𝙣𝙘𝙪𝙚𝙣𝙩𝙧𝙖 𝙘𝙤𝙣𝙨𝙪𝙚𝙡𝙤.