𝐑𝐞𝐟𝐥𝐞𝐱𝐢𝐨́𝐧 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐥𝐚 𝐧𝐨𝐜𝐡𝐞“Cuando Ya No Tienes Tiempo para Dios Porque Estás Demasiado Ocupado Trabajando para Dios”.
𝐑𝐞𝐟𝐥𝐞𝐱𝐢𝐨́𝐧 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐥𝐚 𝐧𝐨𝐜𝐡𝐞
“Cuando Ya No Tienes Tiempo para Dios Porque Estás Demasiado Ocupado Trabajando para Dios”.
𝐈𝐧𝐭𝐫𝐨𝐝𝐮𝐜𝐜𝐢𝐨́𝐧
Hay una contradicción que puede aparecer incluso en quienes aman profundamente a Dios: estar haciendo muchas cosas para Él… pero pasando cada vez menos tiempo con Él.
Organizas. Sirves. Resuelves. Preparas. Ayudas. Evangelizas. Corres de una reunión a otra. Y cuando finalmente llega la noche, descubres algo preocupante: hablaste mucho de Dios, pero casi no hablaste con Dios.
El problema no siempre es que hayas dejado de servir. A veces el problema es que el servicio ocupó el lugar del encuentro.
𝐃𝐞𝐬𝐚𝐫𝐫𝐨𝐥𝐥𝐨
Marta conoció perfectamente esa experiencia.
Mientras Jesús estaba en su casa, ella estaba ocupada sirviéndolo. No estaba haciendo algo malo. ¡Estaba atendiendo al Señor!
Sin embargo, Jesús le dice:
“Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola.”
Lucas 10,41-42
Aquí está la advertencia para todo servidor:
Podemos estar ocupados con las cosas de Jesús y descuidar a Jesús.
Podemos preparar una reunión sin haber preparado el corazón.
Podemos organizar una celebración sin haber celebrado interiormente su presencia.
Podemos hablar de oración sin detenernos a orar.
Podemos alimentar espiritualmente a otros mientras nosotros comenzamos a vivir de las sobras.
Y eso tarde o temprano pasa factura.
Porque nadie puede entregar continuamente aquello que ya no está recibiendo.
Jesús mismo nos enseñó otra manera de vivir el servicio.
El Evangelio dice:
“De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, se levantó, salió y fue a un lugar solitario, donde se puso a orar.”
Marcos 1,35
Jesús tenía multitudes esperándolo.
Había enfermos.
Había discípulos.
Había necesidades reales.
Había muchísimo trabajo pendiente.
Pero Jesús comprendía algo que nosotros olvidamos fácilmente:
La urgencia de los demás nunca sustituyó su encuentro con el Padre.
Ahí está una de las grandes tentaciones del servidor comprometido.
Comenzamos diciendo:
“Señor, quiero servirte.”
Después decimos:
“Señor, tengo muchas cosas que hacer por Ti.”
Y podemos terminar diciendo:
“Señor, hoy no tengo tiempo para Ti.”
Algo se desordenó.
Dios nunca te pidió sacrificar tu relación con Él para mantener funcionando un ministerio.
Tu primera vocación no es producir.
No es organizar.
No es resolver problemas.
Ni siquiera es tener éxito pastoral.
Tu primera vocación es permanecer en Cristo.
Jesús lo dijo claramente:
“Permanezcan en mí, como yo en ustedes.”
Juan 15,4
Antes del fruto está la permanencia.
Antes de hacer está el estar.
Antes de hablar de Cristo está permanecer con Cristo.
Porque cuando dejamos de beber de la fuente, podemos seguir funcionando durante algún tiempo.
Pero comenzamos a servir desde el cansancio.
Después desde la obligación.
Luego desde la irritación.
Finalmente podemos terminar preguntándonos:
“¿Por qué ya no disfruto aquello que antes hacía con tanto amor?”
Tal vez no necesitas abandonar tu servicio.
Tal vez necesitas regresar a la fuente.
𝐏𝐑𝐄𝐆𝐔𝐍𝐓𝐀 𝐏𝐀𝐑𝐀 𝐄𝐒𝐓𝐀 𝐍𝐎𝐂𝐇𝐄
¿Cuándo fue la última vez que estuviste delante de Dios sin pedirle nada relacionado con tu ministerio?
Sin agenda.
Sin preparar una reflexión.
Sin pensar en la próxima actividad.
Sin revisar quién faltó.
Sin resolver problemas.
Simplemente tú y Él.
Porque incluso el servidor necesita volver a ser discípulo.
Incluso quien acompaña necesita ser acompañado.
Incluso quien sostiene necesita dejarse sostener.
Y quien habla constantemente de Dios necesita momentos donde pueda guardar silencio delante de Dios.
𝐂𝐢𝐞𝐫𝐫𝐞
Esta noche quizá Jesús no te está diciendo:
“Haz más.”
Quizá está diciéndote:
“Ven conmigo.”
Tu ministerio puede esperar unos minutos.
Los mensajes pueden esperar.
La reunión puede esperar.
La publicación puede esperar.
El mundo seguirá girando aunque durante quince minutos no estés resolviendo nada.
Pero tu corazón necesita regresar al lugar donde comenzó todo.
A los pies del Maestro.
Porque el mejor servidor no es quien hace más cosas para Dios.
Es quien aprende a hacerlas desde Dios.
No permitas que aquello que haces por amor a Jesús termine quitándote el tiempo para estar con Jesús.
El servicio es fruto del encuentro.
Nunca debe convertirse en su sustituto.
𝐎𝐫𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧
Maestro Jesús:
Perdóname cuando he confundido actividad con fidelidad.
He querido servirte tanto que algunas veces olvidé simplemente estar contigo.
Ordena nuevamente mi corazón.
Enséñame a detenerme.
A escucharte.
A permanecer contigo.
Que mi servicio nazca de la oración.
Que mis palabras nazcan del silencio contigo.
Que mis decisiones nazcan de tu voluntad.
Y cuando las responsabilidades quieran ocuparlo todo, recuérdame que antes de ser servidor soy discípulo.
Esta noche dejo nuevamente mis actividades a tus pies.
Quédate conmigo, Señor.
Porque puedo hacer muchas cosas para Ti, pero sin Ti no quiero hacer ninguna.
Amén.
𝐅𝐫𝐚𝐬𝐞 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐫𝐞𝐜𝐨𝐫𝐝𝐚𝐫
“No trabajes tanto para Dios que termines viviendo lejos de Dios. Primero permanece con Él; después, sal a servir.”
𝐏𝐚𝐳 𝐲 𝐛𝐢𝐞𝐧, 𝐃𝐢𝐨𝐬 𝐩𝐨𝐫 𝐝𝐞𝐥𝐚𝐧𝐭𝐞,
𝐇𝐚𝐬𝐭𝐚 𝐚𝐪𝐮𝐢́ 𝐓𝐮́ 𝐡𝐞𝐫𝐦𝐚𝐧𝐨 𝐞𝐧 𝐂𝐫𝐢𝐬𝐭𝐨
𝐉𝐨𝐫𝐠𝐞 𝐆𝐮𝐭𝐢𝐞́𝐫𝐫𝐞𝐳 𝐆𝐚𝐫𝐜𝐢́𝐚
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