Oración para el martes 21 de julio de 2026. San Lorenzo de Brindisi, Presbítero y Doctor de la Iglesia

Oración para el martes 21 de julio de 2026.
San Lorenzo de Brindisi, Presbítero y Doctor de la Iglesia.

Amado Dios, me presento ante Ti, con muchísima gratitud por el descanso del fin de semana, por todas las bendiciones con las que Tú colmaste mi vida y porque hoy me permites abrir los ojos a tu maravillosa creación y levantarme con total entusiasmo para vivir una nueva semana, que sin duda, será de dicha, triunfo y bienaventuranza.

Señor, pongo en tus manos la semana que empieza, por favor ayúdame, dame tu guía y tu protección. Ilumina mi mente para tomar buenas decisiones, vigila mi andar y permíteme caminar por sendas seguras.
Por favor aleja la tristeza, la enfermedad y cubre con tu manto de luz y de amor a mi hogar, a mi familia, y amigos; ayúdanos a realizar con éxito cada una de las tareas que tenemos por delante, pues si Tú estás con nosotros, nada ni nadie podrá estar en contra.

Padre celestial, desde ahora quiero vivir esta nueva semana con un corazón lleno de alegría, optimismo y bondad.

Permíteme ser un instrumento de tu obra. Te suplico que seas Tú abriendo mi vida y mi alma a todo lo que es bueno y permite que mi espíritu se colme de bendiciones, bondad y dicha para multiplicar entre los demás.

Y si en algún momento de esta semana llegara a presentarse alguna dificultad, te pido que me des sabiduría y valor para afrontarla con templanza. Permíteme perseverar en aquellas cosas que considero difíciles y recuérdame a cada momento que las grandes victorias requieren de grandes voluntades.

Amado Dios, en cada día que pasa necesito más de Ti. Por favor permite que en esta nueva semana tu hermosa presencia brille con fuerza en mi vida, en la vida de mi familia y también en la vida de mis amigos. Te pidió Dios de bondad por las personas que están buscando trabajo; por aquellas personas que están esperando un estatus en su proceso migratorio.

Oh Dios de amor se como una luz hermosa que nunca se apaga, para que ilumines nuestras jornadas y orienta nuestros destinos. Amén.

Vivo con fe, amor y esperanza pues Dios ha escuchado mi oración y en esta nueva semana Él seguirá guiando cada uno de mis pasos y colmando mi vida con maravillosos milagros.

Haciendo esta oración con fe, amor, gratitud y alegría me permitirá acercarme a Dios para pedirle su cuidado, su protección y poner en sus bondadosas manos esta nueva semana que inicia y todo lo que haga en ella. Confío, pues Dios va a cumplir su sublime palabra en mi vida.

#CristoReyRadio #11AñosCristoReyRadio #RadioSanPioX #enclavedecristo #radiocatolica #radiocatolica #casafrancisco #CiudadJuárez #ElPasoTX

Cristo Rey Radio 1110 am.
11 AÑOS, tu radio, Donde la fe se escucha…
y el alma encuentra consuelo.

León XIV: No son las armas atómicas las que generan la paz, sino el desarme

León XIV: No son las armas atómicas las que generan la paz, sino el desarme

La Editorial Vaticana publica un nuevo libro de León XIV titulado “Desarmada y desarmante. La paz es un don”. Este volumen, editado por Alessandro Banfi, es la primera antología que recopila diversas intervenciones del Papa Prevost sobre el tema de la paz desde su elección el 8 de mayo de 2025, y que incluye un texto inédito como introducción.

LEÓN XIV

«¡La paz esté con vosotros!»: este fue el primer saludo que Jesús Resucitado dirigió a sus apóstoles (Jn 20,19). Este es también el primer don que Cristo resucitado ofreció a sus amigos y al mundo entero: la paz. Sin embargo, ese don no se concedía «a la ligera»: el cuerpo glorioso del Maestro de Nazaret mostraba las llagas de la Pasión. Él atravesó el odio, la violencia, la crucifixión del mundo. Jesucristo sufrió la injusticia, desarmado y desarmante, y resucitó. El anuncio evangélico se inscribía y se inscribe en la historia. Hoy, al igual que hace dos mil años.

La paz es el gran anhelo que agita muchos corazones, pero también se ve a menudo amenazada, pisoteada, ridiculizada. Hoy en día, nada menos que 103 Estados están involucrados de alguna manera en una guerra en la Tierra (1). Las armas retumban y matan en Ucrania, en Oriente Medio, en Sudán, en Myanmar, en Yemen, en el Congo y en muchas otras situaciones.

Mi querido predecesor, el Papa Francisco, acuñó en su momento la expresión «Tercera Guerra Mundial a pedazos» para describir una situación de conflicto generalizado, sin precedentes desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Al repasar mis intervenciones sobre este tema, ahora recopiladas en esta antología, quiero destacar algunos aspectos que me preocupan especialmente.

En primer lugar, la paz es una responsabilidad. Si nuestro primer instinto ante un problema con el que nos topamos, ante una tensión que vivimos, ante una ofensa que sufrimos es juzgar a los demás, acusarlos e incluso condenarlos, será inevitable que primero la indiferencia y luego el odio se desarrollen a nuestro alrededor. Existe una forma de ver la realidad que destruye y no construye. En cambio, la paz empieza por mí. Empieza por nosotros.

San Agustín decía: «Son tiempos difíciles, son tiempos duros, tiempos de desgracias. Vivid bien y, con una vida buena, cambiad los tiempos: cambiad los tiempos y no tendréis de qué quejaros» (2). No podemos pedir paz a los poderosos del mundo si no empezamos a vivirla nosotros mismos, a partir de nuestras relaciones cotidianas: en nuestras familias, en nuestros hogares, en nuestras ciudades, en los lugares donde trabajamos. La paz se construye con pequeños gestos cotidianos: una sonrisa regalada, una ofensa perdonada, una palabra amable.

Además, la paz se edifica con la verdad. Incluso quienes hacen la guerra afirman actuar «en nombre» de la paz. Nadie tiene la desfachatez de declarar que quiere la guerra por la guerra: incluso los poderosos de la Tierra saben que toda persona aspira a la justicia y desea vivir en paz. Sobre todo, tras las terribles consecuencias de los sucesos de Hiroshima y Nagasaki, recurrir a la guerra es cada vez más una «aventura sin retorno», como señaló san Juan Pablo II (3).

He recordado en varias ocasiones el sentido llamamiento que san Pablo VI dirigió a la Asamblea de las Naciones Unidas. Lo que une a los hombres —señalaba mi venerado predecesor— es un pacto sellado «con un juramento que debe cambiar la historia futura del mundo: ¡nunca más la guerra, nunca más la guerra! ¡La paz, la paz debe guiar el destino de los pueblos y de toda la humanidad!» (4).

 Contraportada del libro «Desarmada y desarmante»

Contraportada del libro «Desarmada y desarmante»

Sobre todo, en la era atómica, la verdad debe abrirse paso: no son las armas atómicas las que generan la paz, sino el desarme. Esa verdad, que parecía indiscutible en las últimas décadas —durante las cuales hemos sido testigos de una desescalada nuclear—, se ha visto empañada por una carrera armamentística que hoy asusta y aterroriza. Como escribió el cantautor y poeta Bob Dylan, dirigiéndose en sentido figurado a la bomba atómica, en uno de sus poemas: «Te odio porque te ha creado el hombre, y el hombre te posee y te maneja» (5).

La Iglesia plantea, hoy, humildemente a todos una pregunta: ¿debe la especie humana seguir habitando la Tierra? La combinación del dominio cibernético con el rearme global nos lleva a plantearnos seriamente esta cuestión.

La paz busca testigos. Esta antología nos lo recuerda con la fuerza de tantos rostros. Las figuras de las que aquí se habla, entre ellas, el beato Floribert Bwana Chui, los siervos de Dios Giorgio La Pira y Dorothy Day, son emblemáticas de tantos hombres y mujeres que, en primera persona, han promovido la paz, venciendo la tentación de la corrupción, socorriendo a los pobres y fomentando la diplomacia.

Junto a hombres y mujeres conocidos, la paz se encarna en «protagonistas desconocidos» que han seguido su propia conciencia. Ya ha ocurrido en la historia que se ha estado a punto de llegar a una catástrofe nuclear. Las crónicas relatan que la decisión de un solo hombre, el oficial soviético Stanislav Petrov, contribuyó a evitar una posible guerra atómica mundial: fue el 26 de septiembre de 1983. Los radares del búnker cercano de Moscú, donde Petrov estaba de guardia, detectaron el lanzamiento de varios misiles balísticos intercontinentales desde Estados Unidos dirigidos hacia la Unión Soviética. Sin embargo, se trataba de un error del sistema de localización por satélite soviético. Petrov, desobedeciendo las órdenes, decidió no informar del supuesto ataque: una decisión tomada con la conciencia de quien sabía que ese simple gesto podría haber causado millones de muertos.

Un mundo en el que fueran las máquinas, por muy sofisticadas y rápidas que fueran, las que decidieran bombardear a personas indefensas sería realmente aterrador. La conciencia de un solo hombre puede valer tanto como el mundo entero.

La paz, en definitiva, necesita esperanza. La Iglesia seguirá predicando la caridad hacia todos los hombres y mujeres. Si hay algo que el mundo busca hoy en día, creo que es un mensaje de esperanza para el futuro. Miremos hacia el mañana con esperanza, habiendo encontrado en el mensaje de Jesús la única fuente. Porque la esencia de la enseñanza de Cristo es esta: la caridad, el amor, dar la vida por los demás vencen a la muerte, al aislamiento y a la violencia: «He venido para que tengan vida y la tengan en abundancia» (Jn 10,10).

A quienes corren el riesgo de caer en la tentación de la desesperación ante las numerosas guerras que se libran en el mundo, les dirijo la invitación que ya el Papa Pío XI extendió a toda la Iglesia: «Demos gracias a Dios porque nos hace vivir en tiempos difíciles. Ahora, a nadie le está permitido ser mediocre». Que Dios nos guíe por los caminos de la no violencia. Que los creyentes y las personas de buena voluntad no dejen nunca de actuar como artífices de la paz. Que cada uno haga de la paz la causa de su vida.

Desde el Vaticano, 19 de junio de 2026

1 Cf. Global Peace Index 2026, Sídney 2026.

2 San Agustín de Hipona, Discursos, 311, 8.8.

3 San Juan Pablo II, Oración por la paz, 2 de febrero de 1991.

4 San Pablo VI, Discurso ante las Naciones Unidas, 4 de octubre de 1965.

5 Bob Dylan, Go Away You Bomb, 1963.

𝐑𝐞𝐟𝐥𝐞𝐱𝐢𝐨́𝐧 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐥𝐚 𝐧𝐨𝐜𝐡𝐞𝐋𝐚 𝐏𝐚𝐳 𝐪𝐮𝐞 𝐁𝐮𝐬𝐜𝐚𝐬… 𝐍𝐨 𝐄𝐬𝐭𝐚́ 𝐞𝐧 𝐓𝐞𝐧𝐞𝐫 𝐌𝐚́𝐬, 𝐒𝐢𝐧𝐨 𝐞𝐧 𝐍𝐞𝐜𝐞𝐬𝐢𝐭𝐚𝐫 𝐌𝐞𝐧𝐨𝐬 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐀𝐦𝐚𝐫 𝐚 𝐃𝐢𝐨𝐬

𝐑𝐞𝐟𝐥𝐞𝐱𝐢𝐨́𝐧 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐥𝐚 𝐧𝐨𝐜𝐡𝐞
𝐋𝐚 𝐏𝐚𝐳 𝐪𝐮𝐞 𝐁𝐮𝐬𝐜𝐚𝐬… 𝐍𝐨 𝐄𝐬𝐭𝐚́ 𝐞𝐧 𝐓𝐞𝐧𝐞𝐫 𝐌𝐚́𝐬, 𝐒𝐢𝐧𝐨 𝐞𝐧 𝐍𝐞𝐜𝐞𝐬𝐢𝐭𝐚𝐫 𝐌𝐞𝐧𝐨𝐬 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐀𝐦𝐚𝐫 𝐚 𝐃𝐢𝐨𝐬

𝐈𝐧𝐭𝐫𝐨

Llega la noche y, por un momento, el ruido del día se detiene. Sin embargo, el corazón sigue inquieto. Pensamos que necesitamos más dinero, más reconocimiento, más éxito o más seguridad para sentirnos en paz. Pero quizá la verdadera pregunta no es cuánto nos falta, sino cuánto estamos cargando sin necesidad. Hay una paz que el mundo nunca podrá vender, porque solo nace cuando descubrimos que Yahvé basta.

𝐃𝐞𝐬𝐚𝐫𝐫𝐨𝐥𝐥𝐨

Vivimos convencidos de que la felicidad siempre está en “lo siguiente”. El siguiente trabajo. La siguiente compra. La siguiente meta. Y cuando por fin llegamos, el corazón vuelve a sentir el mismo vacío. No porque esté roto, sino porque fue creado para algo más grande.

Jesús nunca prometió una vida llena de comodidades. Prometió una vida llena de su presencia. Y cuando Cristo ocupa el centro, muchas cosas dejan de ser indispensables.

A veces el mayor peso que llevamos no son los problemas. Son nuestras expectativas. Queremos controlar todo. Tener todas las respuestas. Que las personas actúen como esperamos. Que nada cambie. Pero la paz comienza cuando dejamos de exigirle a la vida lo que solo Dios puede dar.

No se trata de vivir con menos por obligación. Se trata de descubrir que quien tiene a Dios aprende a vivir con libertad. Hay personas con muy poco que descansan cada noche. Y otras que lo tienen todo, pero viven esclavas del miedo, de la comparación y de la ansiedad.

La riqueza más grande de un cristiano no es lo que guarda en sus manos. Es la confianza que guarda en su corazón.

Esta noche pregúntate: ¿Qué estoy persiguiendo con tanto esfuerzo? ¿Realmente lo necesito para amar más a Yahvé? Tal vez la paz que tanto buscas no está al final del camino. Tal vez ya está esperándote en el lugar donde decides soltar lo que te distrae de Dios.

𝐂𝐢𝐞𝐫𝐫𝐞

Antes de dormir, deja sobre las manos del Señor aquello que hoy te robó la tranquilidad. No tienes que resolverlo todo esta noche. Descansa. Yahvé seguirá siendo Dios mientras tú duermes. Y mañana su misericordia volverá a levantarte.

Que esta noche no sea el final de un día agotador, sino el comienzo de un corazón más libre para amar, confiar y vivir con lo verdaderamente esencial.

¿Y si mañana, en lugar de buscar tener más, decidieras buscar más a Dios?

Paz y bien, Dios por delante,
Hasta aquí Tú hermano en Cristo
Jorge Gutiérrez García

#ReflexiónDeLaNoche #PazInterior #DiosEsSuficiente #DescansaEnYahvé #FeQueTransforma #EsperanzaCristiana #ViveConPropósito #CorazónLibre #AmarADios #BuenasNochesConDios

𝐑𝐞𝐟𝐥𝐞𝐱𝐢𝐨́𝐧 𝐉𝐨𝐫𝐠𝐞 𝐆𝐮𝐭𝐢𝐞́𝐫𝐫𝐞𝐳 𝐆𝐚𝐫𝐜𝐢́𝐚 / 𝐓𝐞𝐦𝐚: 𝐂𝐮𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐞𝐥 𝐌𝐮𝐧𝐝𝐨 𝐆𝐫𝐢𝐭𝐚… 𝐞𝐥 𝐒𝐞𝐫𝐯𝐢𝐝𝐨𝐫 𝐀𝐩𝐫𝐞𝐧𝐝𝐞 𝐚 𝐄𝐬𝐜𝐮𝐜𝐡𝐚𝐫 𝐚 𝐃𝐢𝐨𝐬

Intro

Vivimos rodeados de notificaciones, opiniones, noticias y prisas. Todo parece urgente. Todo quiere llamar nuestra atención.

Pero mientras el mundo levanta la voz, Dios sigue hablando con la misma serenidad de siempre. El verdadero servidor no es el que escucha más personas. Es el que aprende a distinguir la voz de Yahvé en medio del ruido.

Hoy descubriremos por qué el silencio puede convertirse en uno de los ministerios más fecundos de nuestra vida.

𝐑𝐞𝐟𝐥𝐞𝐱𝐢𝐨́𝐧 𝐉𝐨𝐫𝐠𝐞 𝐆𝐮𝐭𝐢𝐞́𝐫𝐫𝐞𝐳 𝐆𝐚𝐫𝐜𝐢́𝐚 / 𝐓𝐞𝐦𝐚: 𝐂𝐮𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐞𝐥 𝐌𝐮𝐧𝐝𝐨 𝐆𝐫𝐢𝐭𝐚… 𝐞𝐥 𝐒𝐞𝐫𝐯𝐢𝐝𝐨𝐫 𝐀𝐩𝐫𝐞𝐧𝐝𝐞 𝐚 𝐄𝐬𝐜𝐮𝐜𝐡𝐚𝐫 𝐚 𝐃𝐢𝐨𝐬

1. Dos citas bíblicas

1 Reyes 19,11-12

“Y después del fuego se oyó el susurro de una brisa suave.”

Reflexión:
El profeta Elías esperaba encontrar a Yahvé en lo extraordinario. Sin embargo, Dios se manifestó en el silencio. Muchas veces buscamos respuestas espectaculares, mientras Yahvé ya está hablando en la paz del corazón.

Lucas 10,39-42

“María escogió la mejor parte, y nadie se la quitará.”

Reflexión:
Mientras Marta corría de un lado a otro, María permanecía escuchando al Maestro. Servir es indispensable. Pero escuchar primero a Cristo evita que el servicio se convierta solamente en activismo.

2. Texto de un Papa

Papa León XIV.

Ángelus.
Castel Gandolfo.
12 de julio de 2026.

Comentando la parábola del sembrador, el Santo Padre invitó a los cristianos a aprovechar el tiempo para “hacer espacio para escuchar, leer y meditar la Palabra de Dios”, fomentando también “momentos significativos de silencio y oración”. Explicó que esos momentos renuevan el cuerpo y el espíritu para regresar a la misión con mayor disponibilidad para anunciar el Evangelio. El mensaje fue pronunciado durante el Ángelus dominical en Castel Gandolfo, en el contexto del descanso estival del Papa. ([Vatican News][1])

3. Dos referencias de encíclicas

Deus Caritas Est, Benedicto XVI, n. 1.

“No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona.”

Explicación pastoral:
El servidor no puede vivir únicamente de actividades. Todo comienza escuchando a Cristo. Sin encuentro con Él, el servicio pierde su fuente.

Lumen Fidei, Francisco, n. 29.

“La fe escucha.”

Explicación pastoral:
La fe auténtica nace de un corazón dispuesto a escuchar. Antes de hablar de Dios, necesitamos dejar que Dios nos hable.

4. Catecismo de la Iglesia Católica

Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2717.

“La contemplación es silencio.”

Explicación sencilla:
El silencio cristiano no es vacío. Es el espacio donde Yahvé educa el corazón. Allí aprendemos a discernir, amar y servir con mayor libertad.

5. Frases de santos

😊 San Pedro Julián Eymard:
“Cuando Jesús habla al corazón, todo lo demás pierde importancia.”

🙏 Santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein):
“Quien busca la verdad busca a Dios, aunque no lo sepa.”

🌿 San Manuel González:
“Un sagrario abandonado explica muchas almas vacías.”

Conclusión

Los santos descubrieron que el silencio no les quitó tiempo para servir. Les enseñó a servir mejor.

6. Dos filósofos católicos

Jacques Maritain.

Sostenía que la contemplación fortalece la inteligencia y ayuda a actuar con verdadera libertad. Para él, la vida interior es la raíz de toda transformación social auténtica.

Josef Pieper.

Explicó que el silencio y la contemplación no son pérdida de tiempo. Son condiciones necesarias para descubrir la verdad y vivir con sabiduría en un mundo acelerado.

7. Tres acciones prácticas

A. Apaga el teléfono durante quince minutos cada día y lee lentamente un pasaje del Evangelio.

B. Antes de responder un mensaje difícil, haz una oración breve diciendo: “Yahvé, enséñame a escuchar antes de hablar.”

C. Visita el Santísimo Sacramento esta semana, aunque sean diez minutos, sin pedir nada. Solo permanece con Jesús.

8. Ejemplo de la vida cotidiana

Un médico termina una jornada llena de consultas. Antes de regresar a casa entra unos minutos a una capilla cercana. No lleva una lista de peticiones. Solo guarda silencio. Al salir comenta que esos minutos cambiaron la manera en que trataría a sus pacientes al día siguiente. El silencio no resolvió su agenda. Transformó su corazón.

Testimonio

Carlo Acutis acostumbraba detener sus actividades para permanecer en adoración eucarística. Sus amigos contaban que, antes de tomar decisiones importantes o ayudar a alguien, buscaba unos momentos de oración ante el Santísimo. Aquella vida de silencio alimentó una alegría contagiosa y un servicio generoso que sigue inspirando a miles de jóvenes en todo el mundo.

Imagen mental breve

Imagina un lago completamente tranquilo al amanecer. Solo cuando el agua deja de agitarse puede reflejar con claridad el cielo. Así ocurre con el corazón que aprende a escuchar a Yahvé.

9. Oración al Maestro

Maestro Jesús, en medio del ruido de nuestro tiempo, enséñanos a reconocer tu voz. Danos un corazón sereno, humilde y atento. Que nunca sirvamos por costumbre, sino por amor. Haz que cada palabra, cada decisión y cada paso nazcan de haberte escuchado primero. Amén.

Conclusión pastoral

El servidor que escucha primero a Yahvé lleva al mundo una palabra que no nace del ruido, sino del Evangelio.

Pregunta final

Si hoy apagaras por unos minutos el ruido del mundo, ¿qué crees que Jesús querría decirte personalmente?

Resumen pastoral de cierre

Quien aprende a escuchar a Dios, siempre encuentra la fuerza para servir mejor.

Paz y bien, Dios por delante,
Hasta aquí Tú hermano en Cristo
Jorge Gutiérrez García

#CristoReyRadio #RadioCatolica #EnClaveDeCristo #CiudadJuárez #ElPasoTX

@destacar @seguidores @fansdestacados

𝙬𝙬𝙬.𝙘𝙧𝙞𝙨𝙩𝙤𝙧𝙚𝙮𝙧𝙖𝙙𝙞𝙤.𝙘𝙤𝙢.𝙢𝙭
𝘾𝙧𝙞𝙨𝙩𝙤 𝙍𝙚𝙮 𝙍𝙖𝙙𝙞𝙤 1110 𝙖𝙢, 11 𝘼𝙉̃𝙊𝙎,
𝙏𝙪 𝙧𝙖𝙙𝙞𝙤, 𝙙𝙤𝙣𝙙𝙚 𝙡𝙖 𝙛𝙚 𝙨𝙚 𝙚𝙨𝙘𝙪𝙘𝙝𝙖…
𝙮 𝙚𝙡 𝙖𝙡𝙢𝙖 𝙚𝙣𝙘𝙪𝙚𝙣𝙩𝙧𝙖 𝙘𝙤𝙣𝙨𝙪𝙚𝙡𝙤.