𝐑𝐞𝐟𝐥𝐞𝐱𝐢𝐨́𝐧 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐥𝐚 𝐧𝐨𝐜𝐡𝐞“𝐍𝐨 𝐓𝐨𝐝𝐨 𝐥𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐌𝐚𝐧𝐭𝐢𝐞𝐧𝐞 𝐎𝐜𝐮𝐩𝐚𝐝𝐚 𝐚 𝐥𝐚 𝐂𝐨𝐦𝐮𝐧𝐢𝐝𝐚𝐝, 𝐄𝐬𝐭𝐚́ 𝐄𝐯𝐚𝐧𝐠𝐞𝐥𝐢𝐳𝐚𝐧𝐝𝐨”.

𝐑𝐞𝐟𝐥𝐞𝐱𝐢𝐨́𝐧 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐥𝐚 𝐧𝐨𝐜𝐡𝐞
“𝐍𝐨 𝐓𝐨𝐝𝐨 𝐥𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐌𝐚𝐧𝐭𝐢𝐞𝐧𝐞 𝐎𝐜𝐮𝐩𝐚𝐝𝐚 𝐚 𝐥𝐚 𝐂𝐨𝐦𝐮𝐧𝐢𝐝𝐚𝐝, 𝐄𝐬𝐭𝐚́ 𝐄𝐯𝐚𝐧𝐠𝐞𝐥𝐢𝐳𝐚𝐧𝐝𝐨”.

𝐈𝐧𝐭𝐫𝐨𝐝𝐮𝐜𝐜𝐢𝐨́𝐧

Hay comunidades con calendarios llenos, reuniones cada semana, eventos, ventas, convivios, grupos y actividades para todos. Pero una agenda llena no siempre significa una comunidad evangelizadora.

Esta noche vale la pena preguntarnos algo incómodo, pero necesario: ¿todo lo que hacemos realmente acerca a alguien a Jesucristo?

𝐃𝐞𝐬𝐚𝐫𝐫𝐨𝐥𝐥𝐨

Jesús nunca confundió movimiento con misión.

Él caminaba, enseñaba, sanaba, escuchaba, corregía y servía. Pero todo tenía una dirección: llevar a las personas al encuentro con el Padre.

Una comunidad también puede caer en una trampa muy sutil. Hacer muchas cosas buenas, pero perder de vista lo esencial.

Podemos organizar perfectamente un evento y olvidarnos de recibir al que llega solo.

Podemos llenar un salón y no tocar un corazón.

Podemos tener muchos servidores y pocos discípulos.

Podemos preocuparnos tanto por que “todo salga bien”, que ya no preguntamos si Cristo estuvo realmente en el centro.

Jesús nos dice:

“Vayan por todo el mundo y anuncien el Evangelio.”
Marcos 16,15

La misión de la Iglesia no es simplemente mantener personas ocupadas.

Es anunciar.

Es acompañar.

Es formar.

Es sanar.

Es llevar a Cristo.

El problema no son las actividades. Muchas son necesarias y hermosas.

El problema comienza cuando la actividad se convierte en la meta.

Entonces podemos medir el éxito solamente por asistencia, dinero recaudado, fotografías, likes, reuniones o cantidad de voluntarios.

Pero el Evangelio hace otra pregunta:

¿Hubo conversión?

¿Alguien volvió a rezar?

¿Una familia recibió esperanza?

¿Un joven descubrió que Dios todavía lo busca?

¿Un servidor creció en humildad?

¿Alguien se acercó nuevamente a los sacramentos?

Si después de tanta actividad nadie está siendo acompañado hacia Cristo, quizá necesitamos revisar el rumbo.

También Marta estuvo muy ocupada.

Jesús le dijo:

“Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas.”
Lucas 10,41

Marta estaba sirviendo.

Eso no era malo.

Pero Jesús estaba enseñándole que incluso el servicio puede perder su centro cuando olvidamos estar primero con Él.

Antes de preguntarnos qué nueva actividad podemos organizar, quizá deberíamos preguntarnos:

¿Qué necesidad espiritual existe realmente en nuestra comunidad?

¿Qué personas estamos dejando fuera?

¿Quién necesita ser escuchado?

¿Quién llegó por primera vez y nadie saludó?

¿Quién sirve mucho, pero interiormente está agotado?

Evangelizar significa ayudar a alguien a encontrarse con Cristo.

A veces ocurrirá en un retiro.

Otras veces durante una Misa.

Pero también puede ocurrir mientras alguien sirve un plato de comida, escucha una historia difícil o simplemente aprende el nombre de quien llegó solo.

Una comunidad evangelizadora no solamente abre salones.

Abre caminos hacia Jesús.

𝐂𝐢𝐞𝐫𝐫𝐞

Esta noche no necesitamos despreciar nuestras actividades.

Necesitamos darles alma.

Una kermés puede evangelizar.

Una reunión puede evangelizar.

Un convivio puede evangelizar.

Una publicación puede evangelizar.

Incluso un café después de Misa puede convertirse en misión.

Pero solamente cuando detrás de todo existe una intención clara:

Que alguien encuentre a Cristo.

Quizá necesitamos menos obsesión por llenar calendarios y más pasión por llenar corazones de Evangelio.

La Iglesia no fue enviada al mundo para mantener ocupadas a las personas.

Fue enviada para hacer discípulos.

𝐎𝐫𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧

Señor Jesús,

revisa nuestras comunidades y nuestros ministerios.

Purifica nuestras intenciones.

Que nunca confundamos actividad con misión.

Enséñanos a organizar menos desde la ansiedad y servir más desde el Evangelio.

Danos ojos para descubrir a quien necesita acompañamiento.

Danos corazón para recibir al que llega herido.

Danos humildad para cancelar aquello que ya no produce fruto.

Y danos valentía para comenzar aquello que puede acercar una vida hacia Ti.

Que nuestras reuniones conduzcan a Ti.

Que nuestros eventos hablen de Ti.

Que nuestro servicio tenga tu rostro.

Y que cada persona que llegue a nuestra comunidad pueda decir:

“Aquí encontré hermanos que me llevaron hasta Jesús.”

Amén.

Pregunta para esta noche:

Si mañana desaparecieran la mitad de nuestras actividades, ¿seguiríamos teniendo una comunidad que forma discípulos y acerca personas a Jesucristo?

𝐏𝐚𝐳 𝐲 𝐛𝐢𝐞𝐧, 𝐃𝐢𝐨𝐬 𝐩𝐨𝐫 𝐝𝐞𝐥𝐚𝐧𝐭𝐞,
𝐇𝐚𝐬𝐭𝐚 𝐚𝐪𝐮𝐢́ 𝐓𝐮́ 𝐡𝐞𝐫𝐦𝐚𝐧𝐨 𝐞𝐧 𝐂𝐫𝐢𝐬𝐭𝐨
𝐉𝐨𝐫𝐠𝐞 𝐆𝐮𝐭𝐢𝐞́𝐫𝐫𝐞𝐳 𝐆𝐚𝐫𝐜𝐢́𝐚

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