En noviembre, viaje apostólico del Papa a Sudamérica: Uruguay, Argentina y Perú

En noviembre, viaje apostólico del Papa a Sudamérica: Uruguay, Argentina y Perú

El Papa León XIV realizará su primer viaje apostólico a América del Sur del 6 al 17 de noviembre, con a la visita a tres naciones del cono sur: Uruguay, Argentina y Perú.

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El director de la Sala de Prensa de Santa Sede, Matteo Bruni, informó este 5 de agosto que “el Santo Padre León XIV realizará un Viaje Apostólico a Uruguay, Argentina y Perú del 6 al 17 de noviembre de 2026, aceptando la invitación de los Jefes de Estado y de las Autoridades eclesiásticas de esos respectivos países. Su Santidad visitará Montevideo, Paysandú y Florida del 6 al 8 de noviembre; Buenos Aires, Córdoba y Luján del 8 al 11 de noviembre; y Lima, Chiclayo, Cuzco y Pucallpa del 11 al 17 de noviembre”.

El programa del viaje se dará a conocer a su debido tiempo.  

El Papa: En tiempos de división se necesitan profetas de la armonía

El Papa: En tiempos de división se necesitan profetas de la armonía

León XIV envía un mensaje en vídeo a los Caballeros de Colón con motivo de la 144.ª Convención Suprema que se celebra en Denver. Expresa su profunda gratitud «por la constante generosidad de la Orden hacia los menos afortunados»: la caridad es «un medio poderoso», también «para fortalecer la comunión que es el corazón de la vida cristiana».

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«En una época marcada con demasiada frecuencia por la división y la retórica agresiva, se necesitan urgentemente profetas de la armonía que busquen tender puentes y reconciliar posturas opuestas, siempre que sea posible». Es una invitación a promover la unidad y la caridad la que el Papa León XIV dirige a los Caballeros de Colón, reunidos estos días en Denver, Colorado (EE. UU.), para la 144.ª Convención Suprema.

Mediante un videomensaje, el Pontífice asegura su cercanía espiritual a quienes participan en estos días de “diálogo, fraternidad y oración”, con el lema En Él, que es Uno, somos uno.

Diálogo humilde para preservar la unidad

Centrándose en el lema, el Papa recuerda que en la Última Cena, Jesús oró por sus apóstoles para que todos fueran uno: «Un don», el de la unidad, que pidió que también se concediera «a quienes creyeran en él». «Sin embargo», señala, «preservar la unidad no siempre es fácil y no se puede dar por sentada. Hay que cultivarla activamente mediante un diálogo sincero y humilde». Por lo tanto, el Papa León anima a «dar testimonio de esa armonía que Jesús tanto anhela en sus familias, sus vuestras parroquias y en las comunidades más amplias en las que viven y sirven».

La caridad, un poderoso medio para fortalecer la comunión

Las obras de caridad, subraya el Pontífice, «a menudo pueden ser una forma de promover la unidad». Cuando «actuamos para ayudar a los necesitados, suele surgir una cierta armonía entre quienes dan y quienes reciben», y entre quienes «colaboran para ayudar a sus hermanos y hermanas». «La caridad», enfatiza, «se convierte así no solo en una respuesta al sufrimiento humano, sino también en un poderoso medio para fomentar la fraternidad y fortalecer la comunión que está en el corazón de la vida cristiana».

Los niños no nacidos, los cristianos perseguidos, los pobres

«Siguiendo la labor iniciada por su noble fundador, el beato Miguel McGivney», recuerda León XIV, «ustedes, Caballeros de Colón, han trabajado juntos durante más de un siglo para mostrar el amor de Cristo a los no nacidos, a las mujeres embarazadas, a los cristianos perseguidos, a las víctimas de la guerra o la trata de personas, a los pobres y vulnerables, y a quienes viven al margen de la sociedad». Mediante diversas iniciativas, tanto a nivel nacional como internacional, «innumerables personas se han beneficiado de su bondad».

“Por mi parte”, concluye, “expreso mi profundo agradecimiento por la continua generosidad de su Orden hacia los menos afortunados, y confío en que sus esfuerzos seguirán dando frutos durante muchos años más”.

León XIV: afronten los desafíos de la IA con sabiduría y responsabilidad

León XIV: afronten los desafíos de la IA con sabiduría y responsabilidad

En un mensaje firmado por el Cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado de la Santa Sede, dirigido a los organizadores, ponentes y participantes del VII Seminario Internacional de Comunicaciones de Iglesia, reunido en Santiago de Chile, el Pontífice alentó a promover una comunicación que custodie la dignidad de la persona humana y ponga la tecnología al servicio de la verdad y el bien.

Sebastián Sansón Ferrari – Ciudad del Vaticano

El Papa León XIV llamó a los comunicadores de la Iglesia a afrontar los desafíos de la inteligencia artificial con sabiduría y responsabilidad, poniendo en el centro la dignidad de la persona humana y el servicio a la verdad y al bien.

El mensaje pontificio, enviado a los organizadores, ponentes y participantes del VII Seminario Internacional de Comunicaciones de Iglesia, que se celebra en la Pontificia Universidad Católica de Chile el 27 y 28 de julio de 2026, fue firmado por el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado de la Santa Sede, y remitido al arzobispo de La Serena y presidente de la Conferencia Episcopal de Chile, Mons. René Rebolledo Salinas.

En su saludo, el Santo Padre alentó a promover una comunicación que, ante las nuevas posibilidades del desarrollo tecnológico, sepa custodiar la dignidad humana y poner cada instrumento al servicio de la verdad y el bien. Asimismo, pidió que el Espíritu Santo ilumine las reflexiones del encuentro y ayude a afrontar los desafíos de la inteligencia artificial con sabiduría y responsabilidad, para que la comunicación eclesial contribuya al encuentro entre las personas y al anuncio del Evangelio.

El Pontífice confió finalmente los frutos del seminario a la intercesión de la Santísima Virgen María e impartió su bendición apostólica a los participantes, sus seres queridos y familiares.

Una reflexión continental sobre inteligencia artificial y comunicación

El mensaje de León XIV se inserta en un evento que reúne durante dos jornadas a comunicadores, agentes pastorales, académicos y representantes de la Iglesia de América Latina y el Caribe para discernir el impacto de la inteligencia artificial en la comunicación y la misión evangelizadora. El encuentro busca analizar las oportunidades que ofrecen estas tecnologías y, al mismo tiempo, sus implicaciones éticas, culturales y pastorales.

La convocatoria adquiere especial relevancia tras la publicación de la encíclica Magnifica humanitas, presentada por la Iglesia en Chile como un marco de reflexión sobre la relación entre inteligencia artificial, tecnología y dignidad humana. En este contexto, el seminario busca favorecer un discernimiento compartido sobre cómo comunicar la fe en un entorno digital marcado por transformaciones aceleradas.

Durante la inauguración, el cardenal Fernando Chomali, arzobispo de Santiago de Chile, subrayó la necesidad de comunicar desde criterios capaces de construir comunidad en una sociedad marcada por el individualismo. Destacó la verdad, el bien, la belleza y la utilidad como referencias fundamentales para la comunicación y advirtió que la inteligencia artificial no puede abordarse como una cuestión meramente tecnológica. El debate, sostuvo, debe situar en primer plano la dignidad humana y la búsqueda de la verdad, promoviendo una comunicación capaz de generar diálogo, fraternidad y encuentro.

La dignidad humana como criterio ante el avance tecnológico

El rector de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Juan Carlos de la Llera, planteó que la inteligencia artificial interpela aspectos fundamentales de la antropología cristiana y del modelo de sociedad que se desea construir.

A través de diversos ejemplos, se refirió tanto a las posibilidades positivas de estas tecnologías como a sus riesgos: desde aplicaciones médicas capaces de mejorar la vida de las personas hasta el uso de deepfakes, los sesgos algorítmicos y las nuevas formas de fraude y manipulación digital.

La reflexión apuntó así a una cuestión central también presente en el mensaje de León XIV: la tecnología no determina por sí misma el bien o el mal que puede producir. La responsabilidad recae en quienes la diseñan, regulan y utilizan. De ahí la importancia de una comunicación que no pierda de vista a la persona que se encuentra al otro lado de cada pantalla y cada interacción digital.

Entre Babel y Pentecostés

La reflexión del rector recurrió también a las imágenes bíblicas de Babel y Pentecostés para plantear dos posibles caminos ante el desarrollo de la inteligencia artificial.

Mientras Babel representa la uniformidad y la autosuficiencia, Pentecostés evoca una comunión capaz de reconocer y valorar las diferencias. Desde esta perspectiva, la inteligencia artificial puede contribuir a uno u otro proyecto, dependiendo de cómo sea utilizada y de qué concepción del ser humano guíe su desarrollo.

Esta mirada coincide con el llamado de León XIV a poner cada instrumento tecnológico al servicio de la verdad y el bien, de manera que la comunicación no se convierta en un factor de aislamiento o deshumanización, sino en una herramienta para favorecer el encuentro.

Un ejercicio de sinodalidad para la Iglesia en América Latina

Por su parte, Mons. René Rebolledo Salinas destacó que el seminario constituye una expresión concreta de la sinodalidad y del caminar conjunto de la Iglesia ante los desafíos del presente.

El presidente de la Conferencia Episcopal de Chile valoró la colaboración entre las instituciones que hicieron posible el encuentro y señaló que este permite discernir, a la luz del Evangelio, los desafíos y oportunidades que plantea la inteligencia artificial.

En línea con Magnifica humanitas, subrayó que la dignidad inviolable de la persona humana debe ser el principio, criterio y fin del desarrollo tecnológico y del progreso científico. También expresó la disposición de los obispos chilenos a participar en las jornadas desde la escucha y el diálogo.

El seminario se presenta así como un espacio para pensar la comunicación eclesial ante una transformación tecnológica que afecta no solo a los medios y las herramientas digitales, sino también a las relaciones humanas, la cultura y la manera de transmitir la fe.

Comunicar para el encuentro y el anuncio del Evangelio

El mensaje de León XIV sitúa el desafío de la inteligencia artificial dentro de una perspectiva esencialmente humana y evangelizadora. Frente a la rapidez del cambio tecnológico, el Pontífice invita a no perder de vista aquello que debe orientar toda comunicación: la dignidad de cada persona, la búsqueda de la verdad y la promoción del bien.

Para los participantes del VII Seminario Internacional de Comunicaciones de Iglesia, esta invitación se convierte en una hoja de ruta: aprovechar las posibilidades de las nuevas tecnologías sin permitir que estas desplacen a la persona del centro.

La reflexión profundizó también en la dimensión espiritual de la inteligencia artificial. El padre Antonio Spadaro SJ, subsecretario del Dicasterio para la Cultura y la Educación de la Santa Sede, advirtió que la tecnología ha dejado de ser únicamente una herramienta para convertirse en un “entorno mental, cultural y espiritual”. Por ello, sostuvo que el debate no puede limitarse a la regulación y las normas éticas. “Antes de la ética, está la espiritualidad. Antes de la norma, el discernimiento interior”, afirmó, al señalar que la inteligencia artificial constituye también “una prueba para el alma”.

Para el jesuita, el desafío decisivo no consiste en conseguir que las máquinas sean cada vez más humanas, sino en preservar la humanidad de las personas y cultivar dimensiones que ningún algoritmo puede sustituir, como la búsqueda de sentido, la experiencia de la fragilidad, la gratuidad, el silencio y el encuentro con el otro.

Esta perspectiva encontró un eco particular en la reflexión del cardenal Fernando Chomali durante la celebración eucarística del seminario. El arzobispo de Santiago llamó a ejercer un discernimiento espiritual y moral sobre el uso de la inteligencia artificial y a preguntarse si estas tecnologías contribuyen realmente a una mayor libertad, a superar las desigualdades y a fortalecer la dignidad humana.

Al referirse a Magnifica humanitas, subrayó que el documento de León XIV no puede reducirse a una reflexión sobre la tecnología, pues propone una mirada profundamente antropológica y cristológica sobre la persona, la familia, el trabajo, la verdad y la libertad. “La encíclica es un tratado de espiritualidad, porque nos invita una y otra vez a hacer un discernimiento”, afirmó. En este sentido, exhortó a los comunicadores a preguntarse no solo qué comunicar y cómo hacerlo, sino también para qué, poniendo los medios digitales al servicio de la verdad, el bien común y el anuncio del Evangelio.

El programa del VII Seminario Internacional de Comunicaciones de Iglesia contempla, además, diversas instancias de reflexión y diálogo sobre inteligencia artificial, comunicación, visitas papales, escrutinio público, nuevas formas de espiritualidad y lenguajes digitales para la evangelización.

Sínodo: “Hacer memoria”, la guía hacia las Asambleas de 2027

Sínodo: “Hacer memoria”, la guía hacia las Asambleas de 2027

La Secretaría General del Sínodo, publicó este 27 de julio, un Documento en el que ofrece a los Obispos y a los equipos sinodales criterios prácticos y orientaciones para la preparación y celebración de su Asamblea de Evaluación, prevista para el primer semestre de 2027, con la que culmina la etapa titulada “Hacer memoria”. El cardenal Grech: «Hacer memoria es reconocer lo que Dios ha permitido que madure en el camino de nuestras comunidades, para capacitarnos para la conversión».

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La Secretaría General del Sínodo publicó este 27 de julio el subsidio titulado «Hacer memoria». Este documento, que acompaña la preparación de la Asamblea de Evaluación de las Iglesias particulares, está disponible en varios idiomas en el sitio web synod.va y tiene como objetivo guiar a las Iglesias locales —Diócesis y Eparquías (las diócesis de las Iglesias católicas orientales)— en la preparación y celebración de su Asamblea de Evaluación, prevista para el primer semestre de 2027, con la que culmina la fase de «Hacer memoria». «Evaluar no es un ejercicio técnico, sino una experiencia de gratitud y verdad», explica el cardenal Mario Grech, secretario general del Sínodo. «Hacer memoria significa reconocer lo que el Señor ha realizado en el camino de nuestras comunidades y dejarnos guiar hacia los siguientes pasos. Así es como una Iglesia se vuelve cada vez más capaz de conversión».

¿Qué significa «Hacer memoria»?

En las Escrituras, aclara la Nota que acompaña al documento, «Hacer memoria» no significa mirar hacia el pasado, sino reconocer la acción de Dios en la historia para discernir el presente y abrirnos al futuro. En este sentido, las Notas «invitan a cada Iglesia local a releer con gratitud y sinceridad el camino recorrido en la fase de implementación del Sínodo, a reconocer los frutos que han madurado y los pasos que aún le están llamados a dar». El documento sigue la línea de los textos de referencia del proceso sinodal, como el Documento Final, los Esquemas para la Fase de Implementación (29 de junio de 2025) y Hacia las Asambleas 2027-2028 (20 de mayo de 2026), de los cuales constituye el seguimiento operativo para la etapa local.

El público al que va dirigido el documento

Dirigidas principalmente a los Obispos y Eparcas, responsables de su elaboración, y a los equipos sinodales que guían el proceso, las Notas no proponen un modelo a aplicar, sino que sugieren un posible camino a seguir, ofreciendo preguntas, criterios y algunas sugerencias prácticas que deben adaptarse a cada contexto local. Se hacen eco de la indicación del Papa León XIV: la sinodalidad, explicó en su discurso de clausura del Consistorio Extraordinario del 26 y 27 de junio de 2026, «es un estilo espiritual. Nace del encuentro, crece mediante la escucha y madura mediante el discernimiento».

El documento «Hacer memoria»

El documento se divide en dos partes estrechamente relacionadas. La primera acompaña la redacción del Informe Narrativo, el texto en el que una Iglesia local relata el camino recorrido. Es fruto de una «relectura» espiritual en tres etapas: la recopilación de recuerdos, el reconocimiento y la escucha de los «signos», y la comprensión de los procesos de transformación, interpretados a través de las tres conversiones indicadas en el Documento Final: la de las relaciones, la de los procesos eclesiales y la de los vínculos. La segunda parte acompaña la preparación y la realización de la Asamblea de Evaluación, convocada por el Obispo como una experiencia «profundamente espiritual», que culminó en el Informe Narrativo en su versión final y en una Carta a las demás Iglesias. Esta última remite a las litterae communionis —las «cartas de comunión» con las que, en la Iglesia primitiva, cada comunidad daba testimonio de su fe a las demás.

En camino hacia la Asamblea de octubre de 2028

El Informe Narrativo y la Carta constituyen la contribución que cada Iglesia local ofrece al camino común de toda la Iglesia, en el espíritu del «intercambio de dones». Una vez validadas por el Obispo, se remitirán al equipo sinodal nacional o regional y se compartirán con la Secretaría General del Sínodo antes del 30 de junio de 2027. Las Asambleas de Evaluación Diocesana y Epárquica abren un camino más amplio: a estas les seguirán, en la segunda mitad de 2027, las Asambleas de las Conferencias Episcopales y las estructuras jerárquicas de las Iglesias Católicas Orientales; en los primeros cuatro meses de 2028, las Asambleas Continentales; y finalmente, en octubre de 2028, la Asamblea Eclesial en el Vaticano, concluyendo así el proceso de implementación del Sínodo 2021-2028.

León XIV: el verano, un tiempo para vivir el Evangelio de la paz y de la misericordia

León XIV: el verano, un tiempo para vivir el Evangelio de la paz y de la misericordia

El Papa responde a un lector de la revista Piazza San Pietro, quien le pregunta cómo vivir las vacaciones no solo como «un paréntesis de la rutina cotidiana», sino como un camino espiritual dentro de la propia vida de fe, y exhorta a hacer de este tiempo una experiencia de fraternidad y comunión. También dirige su pensamiento a quienes no pueden disfrutar siquiera de «un breve período de descanso» y recomienda que, «durante las vacaciones», se eviten «los excesos y el despilfarro».

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Que las vacaciones sean «un espacio de pausa respecto a las ocupaciones y preocupaciones, en el que sea posible vivir auténticas experiencias de amistad y de compartir», para «experimentar un anticipo de esa fraternidad y comunión que podemos vivir y viviremos en el Reino de Dios». Ese es el deseo que expresa León XIV al responder a la carta que le envió Maurizio, desde Roma, publicada en el número de julio y agosto de la revista Piazza San Pietro.

El lector, agradecido al Papa «por su constante e incansable compromiso en el guiarnos a los fieles con palabras de paz, esperanza y luz en este tiempo de gran inestabilidad entre los pueblos», marcado por «el recrudecimiento de los conflictos», reflexiona sobre «el significado de la fe en la vida cotidiana» y sobre cómo «alimentar una espiritualidad más consciente y más auténtica», capaz de «traducirse en gestos concretos» hacia «los demás». Asimismo, pide al Pontífice un consejo «sobre cómo vivir este tiempo de verano para que se convierta también en un camino espiritual y no solamente en un paréntesis de la rutina diaria».

«Para hacer crecer nuestra fe», responde León XIV, es necesario «aprovechar también el tiempo del verano para vivir el Evangelio de la paz y de la misericordia».

No olvidar a los más frágiles

Al reflexionar sobre este tiempo de vacaciones, el Papa dirige ante todo su pensamiento a «los pobres» y a «todos aquellos que no pueden disfrutar ni siquiera de un breve período de descanso, porque están aplastados por el peso de dificultades de todo tipo»; a «los enfermos, a las personas que han perdido la confianza en la vida»; a quienes están devastados «por el dolor de la pérdida de sus seres queridos»; a «las víctimas de las guerras, del odio, del terrorismo y de la violencia»; así como a «los perseguidos por causa de la fe y de la justicia, los presos, quienes han perdido el trabajo o el hogar y los migrantes que no son acogidos con humanidad».

Después desea «a los cristianos» que el período estival pueda ser «una oportunidad para vivir experiencias sociales y religiosas fructíferas, profundizando en la misión dentro de la Iglesia y de la sociedad».  «Que a los enfermos no les falte durante estos meses de verano la cercanía de sus familiares y de los voluntarios», continúa, expresando el deseo de que haya quienes decidan «dedicar una parte de sus vacaciones a un compromiso fraterno de solidaridad».

En su respuesta, el Pontífice también invita a las familias a no dejar solos a los ancianos y anima «a los voluntarios» a comprometerse para «llevar humanidad y esperanza a quienes sufren». «Verán los frutos de la gracia» y comprobarán cuánto «amor», «alegría» y «felicidad» llenarán «sus vidas», añade, explicando además que es un «privilegio» sostener «a los pobres» y dar testimonio «de la pobreza evangélica. Este es un servicio que prestamos al mismo Cristo».

Recomendaciones para las vacaciones

León XIV recomienda también que, «durante las vacaciones», se eviten «los excesos y el despilfarro, el materialismo y el consumismo», y de educarse «a la sobriedad». Recuerda «que la acumulación de bienes dificulta la evangelización» y exhorta a vivir con coherencia «un estilo de vida cristiano».

«El amor y la gracia de Dios nos alcanzan cada día, siempre», asegura, alentando la ayuda mutua «en cada comunidad», para que no se pierda «este valioso patrimonio de humanidad y de paz, la única esperanza para dar un futuro al mundo amenazado por la guerra», un mundo que no podrá ser salvado por «el poder terrenal», sino únicamente por «el poder divino del amor de Jesús».

El Papa: Se da testimonio de Dios compartiendo bienes materiales y espirituales

El Papa: Se da testimonio de Dios compartiendo bienes materiales y espirituales

En una carta con motivo del 70.º aniversario de la Conference of Major Superiors of Men de Estados Unidos, León XIV exhorta a los institutos religiosos a ofrecer un testimonio «unido, gozoso y auténtico», considerando la vida comunitaria como «lugar de santificación y fuente de inspiración»

Edoardo Giribaldi – Ciudad del Vaticano

Compartir «todo»: desde los bienes materiales hasta los valores y los ideales espirituales, que a su vez se plasman en acciones de caridad concreta. Una apertura que da testimonio de una unidad auténtica y alegre, devolviendo a la vida comunitaria su naturaleza de «lugar de santificación». Este es el aliento que el Papa León XIV ofrece a la Conference of Major Superiors of Men de Estados Unidos en una carta con motivo del 70.º aniversario de su fundación, publicada hoy, 22 de julio. Fue leída por el nuncio apostólico en EE. UU., Gabriele Giordano Caccia.

Reforzar el testimonio de los consagrados

El texto, enviado al padre palotino Frank Donio, director ejecutivo de la organización que representa a los superiores de los institutos religiosos masculinos, los monasterios y las sociedades de vida apostólica del país, se centra en la asamblea nacional que se inauguró el 20 de julio y que continúa hasta mañana, 23 de julio, en Phoenix, Arizona, bajo el lema «Uno en Cristo: la vida comunitaria hoy» .

En vuestro compromiso por ofrecer un espacio de diálogo y por apoyar el liderazgo de las comunidades que forman parte de la Conferencia, habéis contribuido a reforzar el testimonio público de los consagrados que dedican su vida al servicio del Evangelio.

La fuerza del apostolado

Retomando sus propias palabras dirigidas a los participantes en los capítulos generales y asambleas de diversas congregaciones e institutos, pronunciadas el pasado 18 de septiembre, el Pontífice anima a los religiosos a considerar la vida comunitaria como «lugar de santificación y fuente de inspiración, testimonio y fuerza en vuestro apostolado». Además, advierte del riesgo de egoísmos inútiles, en la línea de lo afirmado por san Juan Pablo II en su exhortación apostólica Vita consecrata.

Es precisamente a través del compartir de todo, incluidos los bienes materiales, las experiencias espirituales, los ideales apostólicos y el servicio caritativo, como se manifiesta entre vosotros la presencia oculta del Señor resucitado.

El deseo final del Papa es que la reflexión, el diálogo y la oración común abran un camino de profundización hacia la ansiada comunión. Tanto entre los distintos institutos como entre las propias personas, para que así se pueda ofrecer un testimonio «unido, gozoso y auténtico».

León XIV: No son las armas atómicas las que generan la paz, sino el desarme

León XIV: No son las armas atómicas las que generan la paz, sino el desarme

La Editorial Vaticana publica un nuevo libro de León XIV titulado “Desarmada y desarmante. La paz es un don”. Este volumen, editado por Alessandro Banfi, es la primera antología que recopila diversas intervenciones del Papa Prevost sobre el tema de la paz desde su elección el 8 de mayo de 2025, y que incluye un texto inédito como introducción.

LEÓN XIV

«¡La paz esté con vosotros!»: este fue el primer saludo que Jesús Resucitado dirigió a sus apóstoles (Jn 20,19). Este es también el primer don que Cristo resucitado ofreció a sus amigos y al mundo entero: la paz. Sin embargo, ese don no se concedía «a la ligera»: el cuerpo glorioso del Maestro de Nazaret mostraba las llagas de la Pasión. Él atravesó el odio, la violencia, la crucifixión del mundo. Jesucristo sufrió la injusticia, desarmado y desarmante, y resucitó. El anuncio evangélico se inscribía y se inscribe en la historia. Hoy, al igual que hace dos mil años.

La paz es el gran anhelo que agita muchos corazones, pero también se ve a menudo amenazada, pisoteada, ridiculizada. Hoy en día, nada menos que 103 Estados están involucrados de alguna manera en una guerra en la Tierra (1). Las armas retumban y matan en Ucrania, en Oriente Medio, en Sudán, en Myanmar, en Yemen, en el Congo y en muchas otras situaciones.

Mi querido predecesor, el Papa Francisco, acuñó en su momento la expresión «Tercera Guerra Mundial a pedazos» para describir una situación de conflicto generalizado, sin precedentes desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Al repasar mis intervenciones sobre este tema, ahora recopiladas en esta antología, quiero destacar algunos aspectos que me preocupan especialmente.

En primer lugar, la paz es una responsabilidad. Si nuestro primer instinto ante un problema con el que nos topamos, ante una tensión que vivimos, ante una ofensa que sufrimos es juzgar a los demás, acusarlos e incluso condenarlos, será inevitable que primero la indiferencia y luego el odio se desarrollen a nuestro alrededor. Existe una forma de ver la realidad que destruye y no construye. En cambio, la paz empieza por mí. Empieza por nosotros.

San Agustín decía: «Son tiempos difíciles, son tiempos duros, tiempos de desgracias. Vivid bien y, con una vida buena, cambiad los tiempos: cambiad los tiempos y no tendréis de qué quejaros» (2). No podemos pedir paz a los poderosos del mundo si no empezamos a vivirla nosotros mismos, a partir de nuestras relaciones cotidianas: en nuestras familias, en nuestros hogares, en nuestras ciudades, en los lugares donde trabajamos. La paz se construye con pequeños gestos cotidianos: una sonrisa regalada, una ofensa perdonada, una palabra amable.

Además, la paz se edifica con la verdad. Incluso quienes hacen la guerra afirman actuar «en nombre» de la paz. Nadie tiene la desfachatez de declarar que quiere la guerra por la guerra: incluso los poderosos de la Tierra saben que toda persona aspira a la justicia y desea vivir en paz. Sobre todo, tras las terribles consecuencias de los sucesos de Hiroshima y Nagasaki, recurrir a la guerra es cada vez más una «aventura sin retorno», como señaló san Juan Pablo II (3).

He recordado en varias ocasiones el sentido llamamiento que san Pablo VI dirigió a la Asamblea de las Naciones Unidas. Lo que une a los hombres —señalaba mi venerado predecesor— es un pacto sellado «con un juramento que debe cambiar la historia futura del mundo: ¡nunca más la guerra, nunca más la guerra! ¡La paz, la paz debe guiar el destino de los pueblos y de toda la humanidad!» (4).

 Contraportada del libro «Desarmada y desarmante»

Contraportada del libro «Desarmada y desarmante»

Sobre todo, en la era atómica, la verdad debe abrirse paso: no son las armas atómicas las que generan la paz, sino el desarme. Esa verdad, que parecía indiscutible en las últimas décadas —durante las cuales hemos sido testigos de una desescalada nuclear—, se ha visto empañada por una carrera armamentística que hoy asusta y aterroriza. Como escribió el cantautor y poeta Bob Dylan, dirigiéndose en sentido figurado a la bomba atómica, en uno de sus poemas: «Te odio porque te ha creado el hombre, y el hombre te posee y te maneja» (5).

La Iglesia plantea, hoy, humildemente a todos una pregunta: ¿debe la especie humana seguir habitando la Tierra? La combinación del dominio cibernético con el rearme global nos lleva a plantearnos seriamente esta cuestión.

La paz busca testigos. Esta antología nos lo recuerda con la fuerza de tantos rostros. Las figuras de las que aquí se habla, entre ellas, el beato Floribert Bwana Chui, los siervos de Dios Giorgio La Pira y Dorothy Day, son emblemáticas de tantos hombres y mujeres que, en primera persona, han promovido la paz, venciendo la tentación de la corrupción, socorriendo a los pobres y fomentando la diplomacia.

Junto a hombres y mujeres conocidos, la paz se encarna en «protagonistas desconocidos» que han seguido su propia conciencia. Ya ha ocurrido en la historia que se ha estado a punto de llegar a una catástrofe nuclear. Las crónicas relatan que la decisión de un solo hombre, el oficial soviético Stanislav Petrov, contribuyó a evitar una posible guerra atómica mundial: fue el 26 de septiembre de 1983. Los radares del búnker cercano de Moscú, donde Petrov estaba de guardia, detectaron el lanzamiento de varios misiles balísticos intercontinentales desde Estados Unidos dirigidos hacia la Unión Soviética. Sin embargo, se trataba de un error del sistema de localización por satélite soviético. Petrov, desobedeciendo las órdenes, decidió no informar del supuesto ataque: una decisión tomada con la conciencia de quien sabía que ese simple gesto podría haber causado millones de muertos.

Un mundo en el que fueran las máquinas, por muy sofisticadas y rápidas que fueran, las que decidieran bombardear a personas indefensas sería realmente aterrador. La conciencia de un solo hombre puede valer tanto como el mundo entero.

La paz, en definitiva, necesita esperanza. La Iglesia seguirá predicando la caridad hacia todos los hombres y mujeres. Si hay algo que el mundo busca hoy en día, creo que es un mensaje de esperanza para el futuro. Miremos hacia el mañana con esperanza, habiendo encontrado en el mensaje de Jesús la única fuente. Porque la esencia de la enseñanza de Cristo es esta: la caridad, el amor, dar la vida por los demás vencen a la muerte, al aislamiento y a la violencia: «He venido para que tengan vida y la tengan en abundancia» (Jn 10,10).

A quienes corren el riesgo de caer en la tentación de la desesperación ante las numerosas guerras que se libran en el mundo, les dirijo la invitación que ya el Papa Pío XI extendió a toda la Iglesia: «Demos gracias a Dios porque nos hace vivir en tiempos difíciles. Ahora, a nadie le está permitido ser mediocre». Que Dios nos guíe por los caminos de la no violencia. Que los creyentes y las personas de buena voluntad no dejen nunca de actuar como artífices de la paz. Que cada uno haga de la paz la causa de su vida.

Desde el Vaticano, 19 de junio de 2026

1 Cf. Global Peace Index 2026, Sídney 2026.

2 San Agustín de Hipona, Discursos, 311, 8.8.

3 San Juan Pablo II, Oración por la paz, 2 de febrero de 1991.

4 San Pablo VI, Discurso ante las Naciones Unidas, 4 de octubre de 1965.

5 Bob Dylan, Go Away You Bomb, 1963.

El Papa invita a vivir un estilo evangélico con humildad y confianza en Dios

El Papa invita a vivir un estilo evangélico con humildad y confianza en Dios

En el Ángelus en Castel Gandolfo, León XIV reflexionó sobre la forma en que Dios actúa en nuestra vida y en la historia. El Pontífice instó a someternos a vivir la “lógica de la semilla”, que no es la del éxito ni de la grandeza y a hacernos pequeños para servir a la vida de las personas.

Cecilia Mutual – Ciudad del Vaticano

“El Reino de Dios se extiende aún en medio de la cizaña y nos pide una mirada capaz de percibir el bien que brota incluso en la oscuridad del mal”. Fue la afirmación del Papa León XIV en su alocución previa a la oración del Ángelus de hoy, 19 de julio, XVI domingo del tiempo ordinario, desde la Plaza de la Libertad de Castel Gandolfo, donde está transcurriendo un período estival de descanso y oración.

Ante los numerosos fieles residentes y turistas reunidos frente al Palacio Apostólico de la localidad de Albano, el Pontífice reflexionó sobre tres pequeñas parábolas que propone la liturgia del día: el trigo bueno y la cizaña, el grano de mostaza y la levadura en la harina (cf. Mt 13,24-43).

“Se trata de tres pequeñas parábolas que pretenden evocar la entrada del Reino de Dios en la historia, su acción en la vida de los hombres, la forma en que crece, se expande y transforma el mundo desde dentro”, puntualiza León.

El amor discreto de Dios

El Papa explica que con estos relatos Jesús nos advierte contra la tentación de pensar en Dios como una figura poderosa, que se impone por la fuerza, que ocupa el espacio para dominar, que llega de forma triunfal.

Por el contrario, Dios prefiere la pequeñez, signo de su amor discreto, que nos deja libres para acogerlo o rechazarlo, que busca abrirse camino incluso en medio de la cizaña, que actúa de forma escondida e invisible como la semilla más pequeña de todas y fermenta dentro de la masa sin hacer ruido.

A continuación, León subraya que con estas parábolas “Jesús nos dice algo importante sobre la forma en que Dios actúa en nuestra vida y en la historia”.  Nota que a veces esperamos “algo espectacular,  deseamos un Dios que intervenga desde lo alto arrancando de inmediato la cizaña del mal. Nos imaginamos a un Dios fuerte y poderoso y, por desgracia, adaptamos también a esta imagen nuestra forma de ser cristianos y de ser Iglesia”.

Reconocer a Dios en la pequeñez de lo cotidiano

Pero en cambio, el “Reino de Dios se extiende aún en medio de la cizaña y nos pide una mirada capaz de percibir el bien que brota incluso en la oscuridad del mal, sin juzgarlo todo de inmediato”, explica el Papa.

Viene como la más pequeña de las semillas y, por eso, exige la paciencia de saber acompañar los procesos, reconociéndolo en la pequeñez de lo cotidiano y en la sencillez de la vida ordinaria; crece de manera invisible, como la levadura en la harina, y así nos libera del desánimo y nos invita a tener confianza incluso cuando nos parece que Dios está ausente. Porque, en realidad, Él siempre nos acompaña y su amor siempre está actuando en nuestro favor.

Tras el rezo del Ángelus en Castel Gandolfo, León XIV recordó que sigue “con preocupación lo que sucede en varios países desgarrados por la guerra y la violencia” e invitó a unir …

Adoptar un estilo evangélico

El Santo Padre indica que este estilo de Dios “debe convertirse también en la forma en que, ya sea como individuos que como Iglesia, vivamos la realidad que nos rodea”.

Estamos llamados a adoptar un estilo evangélico, sin oponernos precipitadamente con juicios arrogantes, sin imponernos con el poder y la fuerza, sin perder la confianza en la obra de Dios.

La lógica de la semilla

En este sentido, recuerda las palabras del entonces cardenal Ratzinger quien en el Discurso en el Jubileo de los catequistas y de los profesores de religión de diciembre 2000, indicaba que debíamos “someternos a la lógica de la semilla, que no es la del éxito ni de la grandeza, sino que nos pide que nos hagamos pequeños y que sirvamos a la vida de las personas”.

De este modo, nosotros mismos nos convertiremos en una pequeña semilla del Evangelio que germina y en una levadura de amor que transforma la masa del mundo.

El Papa León concluye su reflexión invocando a María Santísima, “que supo acoger la semilla de la Palabra en su humildad, para que nos sostenga en nuestro camino e interceda por nosotros”.

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Pakistán: la acción interreligiosa evita la violencia contra una familia cristiana

Pakistán: la acción interreligiosa evita la violencia contra una familia cristiana

Los líderes religiosos, las autoridades locales y las redes comunitarias ayudaron a prevenir la violencia de una turba en Karachi tras acusaciones no demostradas de profanación del Corán, aunque los cristianos siguen siendo profundamente vulnerables.

Francesca Merlo y Linda Bordoni

La rápida intervención de las autoridades locales, líderes religiosos musulmanes, estudiantes de seminarios islámicos y miembros de la comunidad ayudó a evitar actos de violencia contra una familia cristiana en Karachi después de que acusaciones no comprobadas de profanación del Corán provocaran tensiones.

En declaraciones a Vatican News, Naeem Yousaf Gill, director ejecutivo de la Comisión Católica para la Paz y la Justicia en Pakistán, precisó que la respuesta en Baldia Town el 9 de julio demostró cómo la actuación oportuna y la cooperación interreligiosa pueden ayudar a prevenir tragedias, aunque advirtió que los cristianos en Pakistán continúan sintiéndose vulnerables cada vez que surgen acusaciones de blasfemia.

Escucha el reporte de Radio Vaticana con las declaraciones de Gill

Según Gill, los informes revelan que “alguien había enviado por correo una página profanada del Sagrado Corán a un comerciante local”. La página supuestamente contenía fotografías de un cristiano, Azeem Javed, y de su madre, residentes de la colonia Qazafi, en Baldia Town. Poco después, “una turba violenta rodeó la vivienda del acusado Azeem”.

Gill explicó que la situación pudo ser controlada porque “el gobierno y la administración actuaron a tiempo y aseguraron a los manifestantes que la policía llevaría a cabo una investigación exhaustiva y encontraría a los responsables”. Como resultado, “la protesta fue suspendida”.

Cristianos y musulmanes se unen en Pakistán para rezar por la paz

02/03/2026

Cristianos y musulmanes se unen en Pakistán para rezar por la paz

Un encuentro interreligioso en Lahore reúne a cristianos y musulmanes durante la Cuaresma y el Ramadán para rezar por el fin de la violencia fronteriza entre Pakistán y Afganistán …

Una muestra de solidaridad

La intervención de líderes religiosos musulmanes, estudiantes de seminarios islámicos y políticos locales para proteger a las familias cristianas fue, admitió Gill, inesperada.

“Fue recibida y apreciada con gran sorpresa”, puntualizó, expresando su esperanza de que este episodio “allane gradualmente el camino para construir buenas relaciones entre las comunidades”.

Para Gill, los acontecimientos de Baldia Town subrayan la importancia de un liderazgo decidido en momentos de crisis.

“Se ha aprendido que, si la administración y el liderazgo religioso actúan de manera oportuna y sabia, incidentes como los de Jaranwala y Gojra pueden evitarse”, argumentó, en referencia a episodios anteriores de violencia anticristiana en Pakistán.

Una valoración cautelosa

A pesar del desenlace pacífico, Gill advirtió contra la interpretación del incidente como una prueba de un cambio más amplio en las actitudes hacia el Estado de derecho.

“Con un solo incidente no podemos afirmar que el respeto por la ley se esté fortaleciendo. Es demasiado pronto”, afirmó.

 Enfatizó que los cristianos siguen sintiendo una profunda ansiedad cada vez que surgen acusaciones de blasfemia. “La comunidad cristiana se siente desprotegida y vulnerable en Pakistán debido a incidentes repetidos”, dijo. “La acusación se formula contra una sola persona; sin embargo, si el acusado es cristiano, toda la comunidad paga el precio”.

“Será necesario tiempo para restaurar la confianza de la comunidad”, añadió.

El valor de las relaciones

Gill explicó que la Comisión Católica para la Paz y la Justicia pudo responder rápidamente gracias a las relaciones establecidas durante muchos años dentro de la población local.

Relató que un antiguo miembro del personal que vive en la misma calle alertó al coordinador de la Comisión, quien inmediatamente contactó con las autoridades locales, incluido el viceportavoz Naveed, así como con “otras autoridades y clérigos afines”.

Añadió que la Comisión había “organizado seminarios sobre armonía interreligiosa en esa zona” durante muchos años y había “desarrollado una buena red de relaciones con las comunidades mayoritarias”.

“Esa iniciativa desempeñó un papel importante al movilizar a numerosas personas de buena voluntad para proteger a la comunidad cristiana”, sostuvo.

Para Gill, este episodio ofrece un ejemplo concreto de la importancia del diálogo entre colectividades religiosas. “El diálogo interreligioso tiene una enorme importancia. Debe continuar. Derribará las barreras”, acotó.

De cara al futuro, Gill pidió una mayor sensibilización pública para ayudar a evitar que las acusaciones de blasfemia deriven en violencia: “El gobierno debería iniciar una campaña de concienciación utilizando todos los medios disponibles”, argumentó, señalando que “nunca se ha puesto en marcha una campaña de este tipo”.

Sugirió que “a través de los libros de texto, las series de televisión, las redes sociales y mensajes breves, se debería preparar a la población para actuar con sabiduría en este tipo de situaciones”.

Aunque celebró la resolución pacífica del caso en Karachi, Gill recordó a la comunidad internacional que muchos cristianos en Pakistán continúan sufriendo discriminación. “Los católicos en Pakistán viven una vida difícil”, expresó. “Se enfrentan a la discriminación, la humillación y el odio en todos los ámbitos de sus vidas. Siguen luchando por vivir con dignidad”.

Reflexionando sobre si el incidente ofrecía motivos para la esperanza, Gill destacó una importante diferencia regional. “Este incidente en particular ocurrió en la provincia de Sindh”, explicó. “Sindh es una sociedad comparativamente más tolerante que Punjab. Casi todos los ataques violentos contra cristianos tienen lugar en Punjab”.

Reza con el Papa: “Nos invita a regresar al corazón”

Reza con el Papa: “Nos invita a regresar al corazón”

El padre Miguel Melo, vicedirector de la Red Mundial de Oración del Papa, reflexiona sobre el llamado de León XIV a rezar por el respeto de la vida humana en todas sus etapas.

Johan Pacheco – Ciudad del Vaticano

“Oremos por el respeto y la protección de la vida humana en todas sus etapas, reconociéndola como un don de Dios”, es la intención de oración del Santo Padre que une a los católicos durante el mes de julio.

El pedir en la oración “por el respeto de la vida humana”, comenta a los medios vaticanos el padre Miguel Melo —vicedirector de la Red Mundial de Oración del Papa—, es un reconocimiento del don de Dios.

Reflexionando sobre el texto de la oración del Papa León XIV, el religioso expresa que “estas palabras de reconocer y cuidar nos abren un ámbito muy bonito porque deja de ser sencillamente un cuidado que podría ser una cuestión de principio; o sea, la vida es un principio, hay que cuidarla. Pero al pedir el don de reconocer, se está abriendo una puerta muy bella con relación a mi capacidad de reconocer ese don, esa dignidad en la persona con quien vivo”.

El sacerdote habla de la contemplación para fomentar la oración y el compromiso con el respeto y protección de la vida humana: “Pensando en el don de la vida y los lugares donde los reconocemos, por ejemplo, la familia, pueden ser lugares para fomentar esta oración y aprender a orar también, y valorar desde allí también la vida precisamente”.

También afirma que es un llamado a la conversión en cuanto al respeto del prójimo: “Cada vez que yo trato bien o trato mal a la gente —expresa el padre Melo—, en mi familia, en mi comunidad religiosa, en la parroquia donde trabajo o en el modo como tomo mis decisiones políticas, todo eso es algo que tiene que ver con la conversión; o sea, con la transformación del corazón para saber cuidar al estilo de Cristo, porque no hay nada más humano que cuidar”.

Finalizó el vicedirector de la Red Mundial de Oración del Papa, Miguel Melo, señalando que el mensaje del Papa con esta intención de oración es “una invitación a que nos podamos unir personalmente en un mundo en que hay tanta polarización”; de igual modo, es el Papa quien “nos invita a regresar al corazón y, a partir de ahí, a buscar el corazón del hermano en todas las etapas de la vida”.

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