𝐑𝐄𝐅𝐋𝐄𝐗𝐈𝐎́𝐍 𝐏𝐀𝐑𝐀 𝐋𝐀 𝐍𝐎𝐂𝐇𝐄𝐓𝐞𝐱𝐭𝐨 𝐝𝐞 𝐛𝐢𝐞𝐧𝐯𝐞𝐧𝐢𝐝𝐚 𝐂𝐮𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐏𝐞𝐫𝐝𝐨𝐧𝐚𝐫 𝐃𝐮𝐞𝐥𝐞 𝐌𝐚́𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐑𝐞𝐜𝐨𝐫𝐝𝐚𝐫

𝐑𝐄𝐅𝐋𝐄𝐗𝐈𝐎́𝐍 𝐏𝐀𝐑𝐀 𝐋𝐀 𝐍𝐎𝐂𝐇𝐄
𝐓𝐞𝐱𝐭𝐨 𝐝𝐞 𝐛𝐢𝐞𝐧𝐯𝐞𝐧𝐢𝐝𝐚 𝐂𝐮𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐏𝐞𝐫𝐝𝐨𝐧𝐚𝐫 𝐃𝐮𝐞𝐥𝐞 𝐌𝐚́𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐑𝐞𝐜𝐨𝐫𝐝𝐚𝐫

𝐈𝐍𝐓𝐑𝐎

Hay heridas que cerraron por fuera, pero todavía hablan por dentro.

Basta escuchar un nombre, recordar una conversación o encontrarnos nuevamente con aquella persona para descubrir que algo sigue doliendo.

Y entonces aparece una de las palabras más difíciles del cristianismo: perdón.

Porque perdonar suena hermoso… hasta que nos toca perdonar de verdad.

Esta noche no quiero preguntarte quién te lastimó. Quiero preguntarte algo más profundo:

¿Qué está haciendo esa herida dentro de ti?

𝐃𝐄𝐒𝐀𝐑𝐑𝐎𝐋𝐋𝐎

A veces creemos que no hemos perdonado porque todavía recordamos.

Pero perdonar no significa perder la memoria.

La Biblia nunca dice: “Si perdonas, olvidarás todo”.

Perdonar significa que aquello que ocurrió ya no tendrá permiso para gobernar nuestro corazón.

San Pablo dice:

“Sean buenos y compasivos unos con otros, perdonándose mutuamente, como Dios los perdonó en Cristo”.
Efesios 4,32

Mira el orden.

Primero hemos sido perdonados.

Después aprendemos a perdonar.

El cristiano no perdona porque la otra persona necesariamente lo merezca. Perdona porque él mismo vive de una misericordia que tampoco podría comprar.

Y aquí aparece una verdad incómoda.

Podemos leer diariamente la Biblia y continuar alimentando resentimientos.

Podemos subrayar versículos sobre misericordia mientras mentalmente seguimos discutiendo con alguien desde hace cinco años.

Nuestra memoria tiene una habilidad impresionante: siempre encuentra nuevas pruebas para ganar discusiones que ya terminaron.

Pero Jesús nos lleva más lejos.

Pedro le preguntó:

“Señor, si mi hermano peca contra mí, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo?”
Mateo 18,21

Pedro quería una cantidad.

Jesús quería transformar su corazón.

Porque el perdón cristiano no consiste solamente en contar cuántas veces perdonamos.

Consiste en impedir que el resentimiento determine quién estamos llegando a ser.

Eso tampoco significa permitir abusos.

Perdonar no obliga a regresar inmediatamente a una relación dañina.

Puedes perdonar y establecer límites.

Puedes perdonar y mantener distancia.

Puedes perdonar aunque todavía necesites sanar.

Puedes perdonar incluso cuando la reconciliación completa no sea posible.

Porque perdón y reconciliación están relacionados, pero no son exactamente lo mismo.

La reconciliación necesita también verdad, arrepentimiento y reconstrucción de la confianza.

El perdón puede comenzar dentro de tu corazón delante de Dios.

Por eso necesitamos abrir la Biblia cuando estamos heridos.

No para encontrar un versículo que demuestre que nosotros teníamos razón.

Sino para permitir que Cristo nos pregunte:

“¿Qué quieres hacer ahora con todo este dolor?”

La Palabra puede mostrarte algo que el resentimiento intenta esconder:

La persona que te hirió cometió algo contra ti.

Pero no merece quedarse viviendo gratuitamente dentro de tu corazón.

𝐂𝐈𝐄𝐑𝐑𝐄

Quizá esta noche todavía no puedas decir:

“Ya no me duele”.

Pero tal vez puedas comenzar diciendo:

“Señor, ya no quiero vivir atado a esto”.

Ese puede ser el primer paso.

No necesitas fabricar sentimientos que todavía no existen.

Entrégale a Cristo tu voluntad.

𝐎𝐑𝐀𝐂𝐈𝐎́𝐍

“Jesús, todavía me duele, pero quiero aprender a perdonar contigo”.

Y mañana vuelve a decirlo.

Quizá también pasado mañana.

Porque algunos perdones ocurren en un momento.

Otros se convierten en un camino.

Lo importante es que cada paso vaya alejándote del resentimiento y acercándote a la libertad.

Oración para esta noche

Señor Jesús, Tú conoces aquello que todavía me duele.

Conoces los nombres que me cuesta pronunciar y las heridas que todavía recuerdo.

Esta noche no quiero esconderlas.

Las pongo delante de Ti.

Enséñame a perdonar sin negar la verdad.

A poner límites sin alimentar odio.

A recordar sin volver a vivir prisionero del pasado.

Dame un corazón parecido al tuyo.

Y cuando mis fuerzas no alcancen, recuérdame cuánto me has perdonado Tú.

Maestro, toma aquello que todavía pesa en mi corazón.

Haz de mi herida un lugar donde también pueda comenzar tu misericordia.

Amén.

𝐅𝐫𝐚𝐬𝐞 𝐟𝐢𝐧𝐚𝐥:

Perdonar no cambia lo que ocurrió ayer, pero puede impedir que aquello siga decidiendo quién serás mañana.

𝐄𝐬𝐭𝐚 𝐧𝐨𝐜𝐡𝐞 𝐩𝐫𝐞𝐠𝐮́𝐧𝐭𝐚𝐭𝐞:

¿A quién sigo llevando en mi corazón como una herida, cuando Cristo me está invitando a entregárselo como un nombre en oración?

𝐏𝐚𝐳 𝐲 𝐛𝐢𝐞𝐧, 𝐃𝐢𝐨𝐬 𝐩𝐨𝐫 𝐝𝐞𝐥𝐚𝐧𝐭𝐞,
𝐇𝐚𝐬𝐭𝐚 𝐚𝐪𝐮𝐢́ 𝐓𝐮́ 𝐡𝐞𝐫𝐦𝐚𝐧𝐨 𝐞𝐧 𝐂𝐫𝐢𝐬𝐭𝐨
𝐉𝐨𝐫𝐠𝐞 𝐆𝐮𝐭𝐢𝐞́𝐫𝐫𝐞𝐳 𝐆𝐚𝐫𝐜𝐢́𝐚

#ReflexionParaLaNoche #LaBibliaYElPerdon #AprenderAPerdonar #PerdonCristiano #Misericordia #SanarElCorazon #PalabraDeDios #JesusSana #LibertadInterior #Evangelio #FeQueTransforma #JorgeGutierrezGarcia

𝐑𝐞𝐟𝐥𝐞𝐱𝐢𝐨́𝐧 𝐉𝐨𝐫𝐠𝐞 𝐆𝐮𝐭𝐢𝐞́𝐫𝐫𝐞𝐳 𝐆𝐚𝐫𝐜𝐢́𝐚 / 𝐓𝐞𝐦𝐚: “𝐋𝐚 𝐁𝐢𝐛𝐥𝐢𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐍𝐮𝐧𝐜𝐚 𝐀𝐛𝐫𝐞𝐬 𝐍𝐨 𝐏𝐮𝐞𝐝𝐞 𝐈𝐥𝐮𝐦𝐢𝐧𝐚𝐫 𝐥𝐚𝐬 𝐃𝐞𝐜𝐢𝐬𝐢𝐨𝐧𝐞𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐓𝐨𝐦𝐚𝐬”

𝐑𝐞𝐟𝐥𝐞𝐱𝐢𝐨́𝐧 𝐉𝐨𝐫𝐠𝐞 𝐆𝐮𝐭𝐢𝐞́𝐫𝐫𝐞𝐳 𝐆𝐚𝐫𝐜𝐢́𝐚 / 𝐓𝐞𝐦𝐚: “𝐋𝐚 𝐁𝐢𝐛𝐥𝐢𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐍𝐮𝐧𝐜𝐚 𝐀𝐛𝐫𝐞𝐬 𝐍𝐨 𝐏𝐮𝐞𝐝𝐞 𝐈𝐥𝐮𝐦𝐢𝐧𝐚𝐫 𝐥𝐚𝐬 𝐃𝐞𝐜𝐢𝐬𝐢𝐨𝐧𝐞𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐓𝐨𝐦𝐚𝐬”

Introducción

Todos tomamos decisiones. Algunas pequeñas. Otras pueden cambiar nuestra historia.

Pero hay una pregunta incómoda: ¿con qué luz estamos decidiendo?

Consultamos mensajes, opiniones, videos y hasta personas que apenas conocemos. Sin embargo, podemos dejar cerrada la Palabra que Dios nos regaló.

La Biblia no es decoración espiritual. Es Palabra que forma, corrige y orienta.

Una Biblia cerrada puede estar en tu casa. Pero difícilmente podrá iluminar tus decisiones.

1. Dos palabras que necesitamos escuchar

Primera cita: Salmo 119,105

“Lámpara es tu palabra para mis pasos, luz en mi sendero.”

La lámpara no muestra kilómetros completos. Ilumina el siguiente paso.

Así trabaja muchas veces Dios.

Queremos conocer todo el futuro. Él nos enseña primero cómo caminar hoy.

Antes de decidir, abre la Escritura. No para encontrar respuestas mágicas. Ábrela para aprender a pensar, amar y elegir como Cristo.

Segunda cita: Santiago 1,22

“Pongan por obra la Palabra y no se contenten sólo con oírla.”

Leer la Biblia sin permitirle cambiarnos sería como mirar un mapa sin caminar.

La Palabra no fue entregada solamente para informarnos. Fue dada para transformarnos.

Pregunta menos: “¿Qué versículo me gusta?”

Pregunta más: “Señor, ¿qué debo cambiar después de escucharte?”

2. Una enseñanza del Papa

El 27 de enero de 2021, durante la Audiencia General, el Papa Francisco dedicó su catequesis a la oración con la Sagrada Escritura.

Recordó que la Biblia llega al creyente como Palabra de Dios. Una Palabra capaz de iluminar situaciones concretas de nuestra existencia.

Francisco explicó que un texto conocido puede hablarnos nuevamente. Puede cuestionar nuestra manera habitual de mirar la vida.

Eso cambia nuestra relación con la Biblia.

No abrimos un libro buscando simplemente información religiosa.

Nos ponemos delante de Dios para escuchar: “Señor, ¿qué quieres mostrarme hoy?”

La Biblia no sustituye el discernimiento. Lo educa.

No decide mecánicamente por nosotros. Forma nuestra conciencia para decidir con Cristo.

3. Dos enseñanzas del Magisterio pontificio

Primera: San Juan Pablo II, Fides et Ratio, 15.

“La verdad de la Revelación cristiana, que se encuentra en Jesús de Nazaret…”

El Papa presenta la Revelación cristiana como orientación para comprender nuestra existencia.

Cristo no solamente responde preguntas religiosas. En Él descubrimos quiénes somos y hacia dónde caminamos. ([Vaticano][2])

Por eso, antes de una decisión importante, pregúntate:

¿Esta elección me acerca a la verdad de Cristo?

Segunda: Papa Francisco, Lumen Fidei, 4.

“La fe nace del encuentro con el Dios vivo.”

La fe ofrece una luz que no fabricamos nosotros mismos.

Cuando dejamos entrar esa luz, comenzamos a mirar diferente. También nuestras decisiones cambian. ([Vatican News][3])

No necesitamos solamente más información.

Necesitamos ojos nuevos para interpretar correctamente la información que ya tenemos.

4. El Catecismo nos recuerda

Catecismo de la Iglesia Católica, 133:

“Ignorar las Escrituras es ignorar a Cristo.”

La Iglesia exhorta a los cristianos a conocer a Jesucristo mediante la lectura frecuente de las Escrituras. ([Vaticano][4])

Aquí está el centro.

No leemos la Biblia para acumular versículos.

La leemos para conocer a Cristo.

Y cuanto más conocemos a Cristo, mejor reconocemos aquello que contradice su Evangelio.

5. Tres santos nos despiertan

📖 San Jerónimo:
“Ignorar las Escrituras es ignorar a Cristo.”

🔥 San Agustín:
“Cree para comprender.”

🙏 San Buenaventura nos advierte contra una lectura separada de la conversión, la devoción y la gracia de Dios. Esta última es una síntesis fiel de su enseñanza, no una cita textual.

Los santos entendieron algo fundamental.

La Escritura no solamente debe pasar delante de nuestros ojos.

Debe bajar al corazón. Llegar a nuestras decisiones. Convertirse en vida.

6. Tres acciones para esta semana

A. Antes del teléfono, abre el Evangelio.

Dedica cinco minutos cada mañana.

Lee lentamente un pequeño pasaje. Quédate con una frase.

B. Lleva una decisión concreta a la Palabra.

No busques un versículo al azar para justificarte.

Pregunta: “Jesús, ¿qué criterio de tu Evangelio debe orientar esta decisión?”

C. Termina siempre con una acción.

Después de leer, decide algo concreto.

Perdonar. Callar una crítica. Llamar a alguien. Servir. Pedir perdón. Corregir una actitud.

La Palabra comienza a iluminar cuando permitimos que llegue a nuestros pasos.

7. Oración al Maestro

Maestro Jesús, abre mi inteligencia y mi corazón.

Que tu Palabra no sea solamente un libro abierto frente a mí.

Hazla luz para mis decisiones.

Corrige mis criterios cuando se alejen de tu Evangelio.

Dame humildad para escucharte.

Valentía para obedecerte.

Y sabiduría para elegir aquello que me acerque más a Ti.

Amén.

Conclusión pastoral

Tenemos muchas voces disponibles. Pero no todas conocen el camino.

La Biblia tampoco es un buscador donde escribimos nuestra pregunta esperando una respuesta instantánea.

Es el lugar donde aprendemos a reconocer la voz del Maestro.

Ábrela. Escúchala. Rézala. Vívela.

Porque la Biblia que nunca abres puede permanecer en tu mesa.

Pero la Palabra que acoges puede cambiar tus decisiones y transformar tu vida.

Resumen pastoral: No abras la Biblia solamente buscando respuestas; ábrela para aprender a decidir con Cristo.

¿Qué decisión necesitas poner esta semana bajo la luz de la Palabra de Dios?

𝐏𝐚𝐳 𝐲 𝐛𝐢𝐞𝐧, 𝐃𝐢𝐨𝐬 𝐩𝐨𝐫 𝐝𝐞𝐥𝐚𝐧𝐭𝐞,
𝐇𝐚𝐬𝐭𝐚 𝐚𝐪𝐮𝐢́ 𝐓𝐮́ 𝐡𝐞𝐫𝐦𝐚𝐧𝐨 𝐞𝐧 𝐂𝐫𝐢𝐬𝐭𝐨
𝐉𝐨𝐫𝐠𝐞 𝐆𝐮𝐭𝐢𝐞́𝐫𝐫𝐞𝐳 𝐆𝐚𝐫𝐜𝐢́𝐚

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𝙬𝙬𝙬.𝙘𝙧𝙞𝙨𝙩𝙤𝙧𝙚𝙮𝙧𝙖𝙙𝙞𝙤.𝙘𝙤𝙢.𝙢𝙭
𝘾𝙧𝙞𝙨𝙩𝙤 𝙍𝙚𝙮 𝙍𝙖𝙙𝙞𝙤 1110 𝙖𝙢, 11 𝘼𝙉̃𝙊𝙎,
𝙏𝙪 𝙧𝙖𝙙𝙞𝙤, 𝙙𝙤𝙣𝙙𝙚 𝙡𝙖 𝙛𝙚 𝙨𝙚 𝙚𝙨𝙘𝙪𝙘𝙝𝙖…
𝙮 𝙚𝙡 𝙖𝙡𝙢𝙖 𝙚𝙣𝙘𝙪𝙚𝙣𝙩𝙧𝙖 𝙘𝙤𝙣𝙨𝙪𝙚𝙡𝙤.