Volver a partir del kerigma, en una época de crisis de la transmisión de la fe

Volver a partir del kerigma, en una época de crisis de la transmisión de la fe

«Venite ad me. Consideraciones sobre la transmisión de la fe en el cambio de época» es el título del documento del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, dado a conocer hoy, jueves 22 de octubre. En una sociedad secularizada e impregnada de una nueva cultura, «la transmisión de la fe exige hoy, de manera especial, la evangelización de los adultos y que se supere una acción pastoral centrada únicamente en la catequesis de los niños y adolescentes».

Debora Donnini – Ciudad del Vaticano

En un cambio de época marcado por la crisis en la transmisión de la fe, «se trata de recomenzar una gran etapa» de evangelización, poniendo en el centro el primer anuncio, el kerigma: «Jesucristo te ama, dio su vida para salvarte, y ahora está vivo a tu lado cada día, para iluminarte, para fortalecerte, para liberarte » (EG 164).

Este es el corazón de la exhortación contenida en el documento «Venite ad Me. Consideraciones sobre la transmisión de la fe en el cambio de época», del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, difundido hoy, jueves 22 de octubre.

Las Consideraciones constituyen un texto profundo, compuesto por ocho capítulos, además de una introducción y una conclusión, rico en referencias al magisterio de los Pontífices, en particular al de León XIV y al del Papa Francisco, al Concilio Vaticano II y a otros documentos.

Asimismo, se precisa que el género del documento es el de las Consideraciones y no el de una Nota doctrinal. Por este motivo, el texto examina «una pluralidad de puntos de vista, sin pretender, sin embargo, cerrar la cuestión, que permanece abierta a nuevos análisis y desarrollos».

El objetivo específico es, por tanto, sugerir «caminos concretos para el anuncio del kerygma en el cambio de época que estamos atravesando».

El documento fue aprobado por el Papa el 21 de agosto de 2026 y lleva las firmas del cardenal Víctor Manuel Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, y de monseñor Armando Matteo, secretario de la Sección Doctrinal del mismo Dicasterio. Ha sido valiosa la contribución de numerosas Conferencias Episcopales a este trabajo, así como los testimonios —enviados por los obispos— de quienes han descubierto o redescubierto al Señor Jesús, recogidos en el último capítulo de estas Consideraciones.

TEXTO COMPLETO SOBRE LAS CONSIDERACIONES SOBRE LA TRANSMISIÓN DE LA FE EN EL CAMBIO DE ÉPOCA

Dar testimonio de la experiencia personal del encuentro con Cristo

El punto de partida son las palabras de Jesús en el Evangelio de Mateo: «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré». Se trata, como se indica en las conclusiones, de «un llamamiento a los fieles para que vuelvan al corazón del patrimonio de la fe cristiana: el kerygma», que «ilumina todos los contenidos del depositum fidei, atrayendo hacia la experiencia de un encuentro personal y comunitario con Cristo vivo», teniendo en cuenta también que, en algunas regiones del mundo, la transmisión de la fe «prácticamente se ha interrumpido».

Anunciar el amor de Dios por todos

El primer capítulo comienza precisamente subrayando que «Jesús es realmente la luz verdadera que ilumina a todo ser humano». «Esta es la buena nueva del Evangelio del Hijo: Dios es amor para siempre y para todos ». La fe, se subraya, «la fe no se transmite, en primer lugar, como un conjunto de contenidos doctrinales o de información religiosa, sino como una forma de vida eclesial en la que el creyente se va introduciendo progresivamente».

Una pastoral también para los adultos, no solo para los niños y los adolescentes

Al analizar las formas de transmisión de la fe, se evidencia cómo la Iglesia crece «por atracción», cómo la familia constituye «el primer y más esencial lugar de transmisión de la fe» y la importancia de la sinergia entre la Iglesia y la familia en este sentido. No obstante, se constata que la transmisión de la fe en los contextos familiares «se ha interrumpido en muchas partes del mundo» y que «la transmisión a las nuevas generaciones de la experiencia de la fe cristiana ya no se produce de manera, por así decirlo, “automática”».

«Solo en este punto, y en una segunda etapa, la comunidad eclesial entra en el proceso de transmisión de la fe», afirma el documento, que constata cómo «en los países de antigua tradición cristiana, este contexto de transmisión de la fe parece hoy comprometido, ya que se caracteriza cada vez más por la presencia de “personas bautizadas que no viven las exigencias del Bautismo”, no tienen una pertenencia cordial a la Iglesia y ya no experimentan el consuelo de la fe». Frente a esta realidad, el documento revela que «la transmisión de la fe exige hoy, de manera especial, la evangelización de los adultos y que se supere una acción pastoral centrada únicamente en la catequesis de los niños y adolescentes».

El cambio de época

El tercer capítulo se centra en el contexto, es decir, en el cambio de época que estamos viviendo. León XIV, en Magnifica humanitas, manifiesta la urgencia de responder a las preguntas sobre hacia dónde nos dirigimos y qué rumbo debemos elegir, precisamente en relación con el cambio de época. Un aspecto característico, sobre todo en Occidente, es precisamente «la crisis de la transmisión generacional de la fe cristiana». En efecto, se destaca que «cada vez son menos los padres que cumplen con la tarea de poner a sus hijos en contacto con la luz viva del mensaje evangélico» y que «es precisamente de estos contextos familiares de donde procede la mayoría de los jóvenes, hombres y mujeres, que, a pesar de haber frecuentado los ambientes católicos de la parroquia, acaban viviendo la transición a la edad adulta con una actitud de indiferencia religiosa sustancial».

Una nueva cultura que relega la fe al ámbito privado

«La crisis de la modernidad, símbolo del cambio de época, ha contribuido así al nacimiento de una nueva cultura, que ha entrado en competencia con las estructuras tradicionales de transmisión de la fe», expone el documento. La tendencia de esta cultura parece consistir en la exaltación de la «soberanía del yo», que es uno de los aspectos más evidentes del proceso de secularización, el cual tiende a reducir la fe y la Iglesia al ámbito privado e íntimo.

El desafío no es tecnológico, sino antropológico

Otro de los signos del cambio de época es la difusión de las tecnologías digitales. La inteligencia artificial no solo interfiere en los ecosistemas informativos, sino que también invade las relaciones entre las personas. «El desafío, por tanto, no es tecnológico sino antropológico», escribe León XIV en el Mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales de 2026.

Allí donde crecen las conversiones, aumenta también la dificultad de perseverar

Es cierto que en algunas zonas del mundo altamente secularizadas aumentan las conversiones y los retornos a la Iglesia, pero «se observa una dificultad paralela en la perseverancia de los neófitos, quienes a menudo, poco tiempo después de recibir el bautismo, vuelven a un estado de indiferencia práctica». Por lo tanto, la situación descrita «invita a redescubrir la importancia de la comunidad en la acogida y el acompañamiento de los nuevos fieles».

La centralidad del kerigma

Por ello se subraya la necesidad de «una profunda renovación kerigmática de la catequesis», prestando atención también al lenguaje, que debe caracterizarse como «una llamada del corazón», y a una relación interpersonal que implique y comprometa. El anuncio del kerigma deberá «ser capaz de presentar la bella noticia del amor y la misericordia de Dios de tal manera que quienes la reciban puedan comprender de verdad que ese amor y esa misericordia se dirigen precisamente a ellos».

Comunidad, Palabra de Dios, liturgia y testimonio

En el centro del quinto capítulo se encuentra la importancia de la comunidad cristiana en su relación con la Palabra de Dios, la liturgia y el testimonio. «Resulta absolutamente urgente, sobre todo en los países de antigua evangelización—se subraya—, insistir en la importancia de promover, en cada comunidad eclesial, grupos de escucha, de meditación, de compartir y de oración de la Palabra, en cuya convocatoria se dediquen momentos específicos y fijos, que complementen la celebración de la Eucaristía dominical».

La segunda consideración se refiere a la liturgia. «Si el corazón del anuncio cristiano es el encuentro con el amor salvífico de Dios en Cristo—se destaca—,la liturgia constituye el lugar privilegiado en el que este misterio se celebra y se comunica sacramentalmente». El tercer aspecto esencial corresponde al testimonio de los creyentes que tiene tres dimensiones: «el testimonio de la santidad, el de la cercanía y el de la opción preferencial por los pobres». Una cuarta observación se refiere al arte y a la belleza, y se presta una atención particular a la música.

Fe y cultura

En el texto también se habla de la inculturación de la fe, que «constituye un paso necesario en su transmisión». Un ejemplo particularmente significativo al que recurrir para construir una presentación razonable de la fe es, sin duda, la Doctrina Social de la Iglesia.

Algunas atenciones específicas

La primera de estas atenciones se dirige a la piedad popular, que «sigue siendo hoy un medio importante de transmisión de la fe», al igual que son importantes las peregrinaciones, tanto las de antigua tradición como las de creación más reciente, y el deseo de pertenecer a alguna cofradía. A continuación, se subraya el papel de la homilía. Se habla de las actividades de voluntariado como ocasiones para acercarse a la realidad de la Iglesia. Asimismo, se enfatiza «la necesidad de ampliar los espacios de presencia de las mujeres en la guía de los procesos eclesiales».

Conclusiones

Estas Consideraciones quieren, en síntesis, recordar con fuerza que Cristo es la luz verdadera. «Ahora nos toca a nosotros —se exhorta— transmitir ese mismo don a los hombres y mujeres de nuestro tiempo» quienes también esperan «poder encender su existencia con esa misma fuente de toda gracia, luz que resplandece en el mundo».

ORACIÓN PARA EL JUEVES 22 DE OCTUBRE DE 2026 San Juan Pablo II, papa XXIX Semana del Tiempo Ordinario

ORACIÓN PARA EL JUEVES 22 DE OCTUBRE DE 2026

**San Juan Pablo II, papa**
**XXIX Semana del Tiempo Ordinario**

Amado Dios, Padre bueno y misericordioso:

Al comenzar este nuevo jueves, me acerco a tu presencia con un corazón agradecido por el don de la vida, por el descanso de la noche y por la oportunidad que me regalas de vivir un día más bajo tu mirada amorosa.

Gracias, Señor, porque tu fidelidad permanece incluso cuando mis fuerzas disminuyen, cuando mis proyectos no se realizan como esperaba y cuando el camino se vuelve difícil.

Tú eres mi refugio, mi fortaleza y mi esperanza. En Ti quiero depositar mi confianza, no porque crea que estaré libre de dificultades, sino porque sé que tu amor nunca me abandona.

Padre celestial, hoy pongo en tus manos mis pensamientos, mis decisiones, mis responsabilidades y los anhelos más profundos de mi corazón.

Ilumina mi entendimiento con tu sabiduría y concédeme la gracia de reconocer aquello que verdaderamente me acerca a Ti.

Que no busque solamente el éxito según los criterios del mundo, sino la alegría de vivir conforme a tu Evangelio.

Que mis decisiones estén guiadas por la verdad, que mis palabras transmitan bondad y que mis acciones sean testimonio de tu amor.

Señor Jesús, Tú nos enseñaste que seguirte implica tomar nuestra cruz cada día. Por eso, cuando lleguen las pruebas, no permitas que pierda la esperanza ni que confunda el sufrimiento con tu ausencia.

Cuando sienta miedo, fortalece mi fe.

Cuando experimente cansancio, concédeme descanso y serenidad.

Cuando mis planes no se cumplan, ayúdame a aceptar con humildad aquello que no puedo cambiar y a actuar con responsabilidad ante aquello que sí puedo transformar.

Cuando me equivoque, dame la gracia de reconocer mis errores, pedir perdón y comenzar nuevamente.

Y cuando reciba alegrías y bendiciones, que nunca olvide agradecerte y compartirlas generosamente.

Padre amado, te presento también a mi familia, a mis amigos y a todas las personas que hoy necesitan de tu misericordia.

Bendice nuestros hogares, acompaña a quienes trabajan, consuela a los enfermos, fortalece a quienes atraviesan dificultades económicas y sostén a quienes sienten que sus fuerzas se agotan.

Te pido por quienes viven en soledad, por quienes han perdido a un ser querido y por aquellos que buscan una oportunidad para salir adelante con dignidad.

Que tu providencia se manifieste también a través de nuestras manos, de nuestra solidaridad y de nuestra disposición para ayudar a los demás.

Señor, líbrame del orgullo de pensar que todo depende de mis capacidades.

Recuérdame que todo bien comienza con tu gracia y que necesito de Ti para crecer en la fe, perseverar en la esperanza y vivir auténticamente la caridad.

Como nos enseñaste:

**«Sin mí no pueden hacer nada» (Juan 15,5).**

Que esta Palabra permanezca viva en mi corazón y me enseñe a confiar más en tu gracia que en mis propias fuerzas.

Hoy, al recordar a san Juan Pablo II, te doy gracias por su testimonio de fe, por su amor a la Iglesia y por su valentía para anunciar a Jesucristo en medio de las dificultades de nuestro tiempo.

A ejemplo suyo, ayúdame a no dejarme dominar por el miedo y a abrir cada día mi corazón a Cristo.

Que comprenda que la verdadera valentía cristiana no consiste en negar el dolor, sino en permanecer fiel a Ti incluso cuando la vida nos presenta situaciones que no entendemos.

Señor, enséñame a vivir este jueves con alegría, pero también con humildad.

Que no mida tus bendiciones por la cantidad de cosas materiales que recibo, sino que aprenda a reconocer tu presencia en la Eucaristía, en tu Palabra, en mi familia, en el servicio a los demás y en las pequeñas oportunidades de hacer el bien.

Si hoy encuentro obstáculos, concédeme paciencia.

Si alguien me ofende, ayúdame a responder con prudencia y caridad.

Si descubro a una persona necesitada, que no cierre mi corazón.

Y si tengo la oportunidad de servir, que lo haga sin buscar aplausos ni reconocimientos.

Padre misericordioso, no te pido que todos mis deseos se cumplan, sino que mi corazón aprenda a desear aquello que está de acuerdo con tu santa voluntad.

No te pido una vida sin sufrimientos, sino la gracia de permanecer unido a Cristo en medio de ellos.

No te pido riquezas ni grandezas humanas, sino el pan de cada día, la fortaleza para cumplir mis responsabilidades y un corazón generoso para compartir lo que tengo.

Que la Santísima Virgen María, Madre de la Iglesia, me acompañe con su intercesión y me enseñe a responder a tu voluntad con la misma confianza con la que ella dijo:

**«Hágase en mí según tu palabra» (Lucas 1,38).**

Amado Dios, en tus manos dejo este jueves, mis alegrías, mis preocupaciones, mis proyectos y las personas que amo.

Que al terminar la jornada pueda reconocer tu presencia en los acontecimientos de este día y agradecerte por las oportunidades que me concediste para amar, perdonar, aprender y servir.

Por intercesión de san Juan Pablo II, fortalece nuestra fe, renueva nuestra esperanza y haznos testigos valientes de tu amor.

Que nunca olvidemos que nuestra mayor riqueza es vivir unidos a Jesucristo y que nuestra verdadera esperanza está en la vida eterna.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

**Amén.**

REFLEXIÓN PARA COMENZAR EL DÍA

**¡NO TENGAS MIEDO DE CAMINAR CON CRISTO!**

San Juan Pablo II nos dejó un testimonio de confianza en Dios que sigue iluminando a la Iglesia.

La fe no significa que nunca sentiremos miedo, que jamás enfermaremos o que todos nuestros proyectos tendrán éxito.

La fe significa reconocer que nuestra vida está en las manos de un Padre que nos ama y que nos llama a caminar con Él, incluso cuando el futuro parece incierto.

Hoy no le pidamos solamente a Dios que cambie nuestras circunstancias. Pidámosle también que transforme nuestro corazón.

Que nos conceda sabiduría para decidir, fortaleza para perseverar, humildad para reconocer nuestros errores y caridad para servir a nuestros hermanos.

**Porque el mayor regalo de Dios no es una vida sin dificultades, sino su gracia, que nos sostiene y nos conduce hacia la vida eterna.**

Que este jueves sea una oportunidad para vivir con gratitud, trabajar con honestidad, amar con generosidad y confiar plenamente en el Señor.

**Cristo Rey Radio 1110 AM**

*Tu radio, donde la fe se escucha y el alma encuentra consuelo.* 🙏✨

#CristoReyRadio #OraciónParaTuDía #SanJuanPabloII #JuevesDeFe #NoTengasMiedo #FeCatólica #ConfianzaEnDios #VoluntadDeDios #GraciaDeDios #EsperanzaCristiana #IglesiaCatólica #CiudadJuárez #ElPasoTX

Reflexión Jorge Gutiérrez García / Tema: “No oigo bien lo que dices, porque lo que haces hace mucho ruido”

Reflexión Jorge Gutiérrez García / Tema: “No oigo bien lo que dices, porque lo que haces hace mucho ruido”

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1. Citas bíblicas y reflexión

Santiago 2,17:
“Así también la fe, si no tiene obras, está realmente muerta.”*
La fe no se mide por lo que decimos, sino por cómo vivimos. Nuestras palabras pueden ser piadosas, pero si no se encarnan en gestos concretos, se quedan en eco vacío.

Mateo 7,21:
*“No todo el que me diga: Señor, Señor, entrará en el Reino de los cielos, sino el que cumple la voluntad de mi Padre.”*
Cristo nos enseña que servir no consiste en hablar bonito, sino en actuar con coherencia. La fe se escucha mejor cuando se ve.

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2. Texto del Papa (fuente: Vatican News, 21 de abril de 2021)

En una catequesis sobre el testimonio cristiano, el Papa Francisco dijo:

“El cristiano no convence por discursos, sino por el testimonio; porque el testimonio mueve los corazones.”

El Papa nos recuerda que el mundo está cansado de palabras y hambriento de autenticidad. Hoy más que nunca, nuestra coherencia es el mejor micrófono del Evangelio.

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3. Encíclicas papales

Evangelii Nuntiandi, n. 41 (Pablo VI, 1975):

> “El hombre contemporáneo escucha más a gusto a los testigos que a los maestros; y si escucha a los maestros es porque son testigos.”
> La evangelización auténtica no se impone con discursos, sino que se propone con vidas que reflejan a Cristo.

Fratelli Tutti, n. 183 (Francisco, 2020):

“Las palabras pueden ser hermosas, pero si no se acompañan con gestos, se vacían de sentido.”
El amor cristiano no es solo intención, es compromiso visible con el otro.

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4. Catecismo de la Iglesia Católica (n. 2044)

“Los fieles participan en la misión de la Iglesia viviendo una vida santa y trabajando por hacer transparente la presencia de Cristo en el mundo.”
La misión cristiana comienza en casa, en el trabajo, en lo cotidiano. No con un megáfono, sino con un testimonio que hable por sí mismo.

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5. Frases de santos

San Francisco de Asís: “Predica siempre el Evangelio, y si fuera necesario, usa palabras.” 😇
Santa Teresa de Calcuta: “No importa cuánto hables de amor; demuéstralo con tus manos y tu sonrisa.” 🌿
San Juan Bosco: “Las palabras convencen, pero los ejemplos arrastran.” ✨

Conclusión:
El ruido del ego, la incoherencia o la hipocresía ahogan la melodía del Evangelio. Quien sirve en silencio, quien ama sin cámaras, quien actúa con humildad, predica mejor que mil sermones.

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6. Filósofo católico

Jacques Maritain (1882–1973):
Maritain enseñaba que el cristiano auténtico es “un testigo encarnado de la verdad”. La coherencia entre pensar, decir y actuar es la forma más elevada de sabiduría práctica y de evangelización real.

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7. Tres acciones prácticas para esta semana**

1. Habla menos, haz más:** convierte una frase piadosa en una acción concreta.
2. Escucha activamente:** antes de corregir a alguien, escucha con empatía y caridad.
3. Revisa tus actos:** pregúntate si lo que haces refleja lo que predicas.

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8. Ejemplo cotidiano y testimonio

Piensa en Marta, una madre trabajadora que nunca cita la Biblia, pero la vive: cuida a su familia, ayuda a su vecina anciana y sonríe aunque esté cansada. Muchos no saben cuánto ora, pero todos sienten la paz que transmite. Ella predica sin palabras.

💬 Pregunta inspiradora

¿Tu manera de vivir confirma o contradice lo que dices creer?

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9. Oración al Maestro

Señor Jesús,
enséñame a hablar menos y amar más.
Que mi vida sea coherente,
que mis manos prediquen lo que mi boca calla.
Haz de mi silencio una homilía,
y de mis actos una canción de amor que llegue al corazón del mundo.
Amén.

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Fray Nelson Medina / DISCERNIR el fuego: ¿Cómo saber si viene de lo Alto? [Retiro Sacerdotal CERCA DEL FUEGO, 4 de 8]

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NO SOMOS ENEMIGOS, ¡SOMOS HERMANOS EN CRISTO! Reflexión para la noche | Jorge Gutiérrez García

NO SOMOS ENEMIGOS, ¡SOMOS HERMANOS EN CRISTO!

**Reflexión para la noche | Jorge Gutiérrez García**

INTRODUCCIÓN: ¿EN QUÉ MOMENTO NOS CONVERTIMOS EN RIVALES?

Esta noche quiero hacerte una pregunta que quizá incomode nuestro corazón:

**¿Cómo podemos arrodillarnos ante el mismo Señor y después levantarnos para hablar mal unos de otros?**

Compartimos la misma fe, escuchamos el mismo Evangelio y recibimos al mismo Cristo en la Eucaristía. Sin embargo, a veces vivimos como si perteneciéramos a equipos contrarios.

¡Qué contradicción! Jesús nos llamó a ser hermanos, no competidores.

DESARROLLO: EL HERMANO NO ES TU ENEMIGO

**1. No todos tenemos que pensar igual para amarnos.**

Jesús nos dejó un mandamiento, no una sugerencia:

«Ámense los unos a los otros como yo los he amado» (Juan 15,12).

El amor cristiano no significa estar de acuerdo en todo. Podemos tener diferencias, corregir errores y defender la verdad sin destruir la dignidad de nuestros hermanos.

**La madurez cristiana se demuestra cuando sabemos disentir sin dejar de amar.**

**2. La Iglesia no es un campo de batalla entre ministerios.**

¡Cuánto daño hacemos cuando convertimos el servicio en una competencia!

Que si mi grupo trabaja más, que si tu ministerio recibe más reconocimiento, que si aquel canta mejor, que si este predica mejor…

Hermanos, ¡no estamos compitiendo por una medalla celestial!

San Pablo nos recuerda:

«Ustedes son el Cuerpo de Cristo, y cada uno en particular es miembro de ese Cuerpo» (1 Corintios 12,27).

Cuando un ministerio crece, toda la comunidad puede alegrarse. Cuando un hermano necesita ayuda, todos estamos llamados a acompañarlo.

**No necesitamos sobresalir unos sobre otros; necesitamos que Cristo sea reconocido en todos.**

**3. No confundamos corregir con humillar.**

Hay quienes justifican sus palabras hirientes diciendo: «Yo solamente digo la verdad».

Pero la verdad cristiana no es una licencia para lastimar.

Corregir fraternalmente exige caridad, humildad y prudencia. Y perdonar no significa justificar injusticias ni permitir abusos.

Antes de hablar de alguien, preguntémonos:

**¿Lo que voy a decir ayudará a mi hermano a acercarse a Cristo o solamente alimentará mi orgullo?**

CIERRE: ESTA NOCHE, DEJEMOS LAS ARMAS DEL ORGULLO

Tal vez hoy discutiste con alguien de tu comunidad. Quizá te dolió una crítica, te sentiste desplazado o guardas resentimiento contra otro servidor.

No tienes que resolverlo todo esta noche, pero puedes comenzar por algo: **dejar de alimentar la enemistad.**

Ora por esa persona. Reconoce tu parte cuando corresponda. Y, si es posible y prudente, da el primer paso hacia la reconciliación.

Porque al final de nuestra vida, el Señor no nos preguntará cuántas discusiones ganamos, sino cómo respondimos al amor que recibimos.

**¡NO SOMOS ENEMIGOS, SOMOS HERMANOS EN CRISTO!**

Y una Iglesia que aprende a amarse se convierte en un testimonio vivo del Evangelio.

ORACIÓN PARA ESTA NOCHE

Señor Jesús:

Esta noche pongo ante Ti mi corazón, mis heridas y mis diferencias con los demás.

Perdóname por las veces que he criticado sin caridad, juzgado sin conocer o permitido que el orgullo sea más fuerte que el amor.

Concédeme la gracia de reconocer a mis hermanos como miembros de tu mismo Cuerpo.

Enséñame a escuchar antes de juzgar, a corregir con humildad, a pedir perdón cuando me equivoque y a perdonar con libertad y prudencia.

Sana las divisiones de nuestras familias, comunidades y ministerios.

Que nunca olvidemos que Tú eres el centro de nuestra Iglesia y que todos necesitamos de tu misericordia.

Señor, que al terminar este día podamos descansar sin alimentar rencores y despertar mañana dispuestos a construir la unidad.

**Amén.**

UNA PREGUNTA ANTES DE DORMIR

**¿Hay alguien en tu comunidad a quien has comenzado a tratar como enemigo, cuando Cristo te está llamando a reconocerlo como hermano?**

*Jorge Gutiérrez García*
*Reflexión para la noche*

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