𝐑𝐞𝐟𝐥𝐞𝐱𝐢𝐨́𝐧 𝐉𝐨𝐫𝐠𝐞 𝐆𝐮𝐭𝐢𝐞́𝐫𝐫𝐞𝐳 𝐆𝐚𝐫𝐜𝐢́𝐚 / 𝐓𝐞𝐦𝐚: 𝐋𝐚 𝐂𝐨𝐦𝐮𝐧𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐪𝐮𝐞 𝐐𝐮𝐢𝐞𝐫𝐞𝐬 𝐂𝐚𝐦𝐛𝐢𝐚𝐫 𝐓𝐚𝐦𝐛𝐢𝐞́𝐧 𝐍𝐞𝐜𝐞𝐬𝐢𝐭𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐓𝐮́ 𝐂𝐚𝐦𝐛𝐢𝐞𝐬

𝐑𝐞𝐟𝐥𝐞𝐱𝐢𝐨́𝐧 𝐉𝐨𝐫𝐠𝐞 𝐆𝐮𝐭𝐢𝐞́𝐫𝐫𝐞𝐳 𝐆𝐚𝐫𝐜𝐢́𝐚 / 𝐓𝐞𝐦𝐚: 𝐋𝐚 𝐂𝐨𝐦𝐮𝐧𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐪𝐮𝐞 𝐐𝐮𝐢𝐞𝐫𝐞𝐬 𝐂𝐚𝐦𝐛𝐢𝐚𝐫 𝐓𝐚𝐦𝐛𝐢𝐞́𝐧 𝐍𝐞𝐜𝐞𝐬𝐢𝐭𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐓𝐮́ 𝐂𝐚𝐦𝐛𝐢𝐞𝐬

Intro

Es fácil ver lo que otros deberían corregir. Más difícil es preguntarnos qué necesita cambiar Cristo en nosotros. Podemos pedir una comunidad más unida, humilde y servicial. Pero esa comunidad también necesita nuestra conversión. Hoy la pregunta no es: “¿Quién está fallando?”. Es esta: “Señor, ¿qué quieres transformar primero en mí?”

1. DOS PALABRAS QUE NOS PONEN FRENTE AL ESPEJO

Mateo 7,3

“¿Por qué miras la paja que hay en el ojo de tu hermano?”

Jesús no prohíbe corregir. Nos enseña a comenzar por nosotros.

A veces vemos con precisión extraordinaria los defectos ajenos. Curiosamente, nuestros propios defectos necesitan lentes nuevos.

La corrección cristiana comienza con examen personal.

Antes de decir: “La comunidad debería cambiar”, pregunta:

“¿Qué estoy aportando yo al problema?”

Romanos 12,2

“Transfórmense mediante la renovación de su mente.”

La conversión cristiana no consiste únicamente en cambiar comportamientos externos.

Cristo quiere renovar nuestra manera de pensar, reaccionar y relacionarnos.

Una comunidad comienza a renovarse cuando sus miembros permiten ser renovados por Dios.

2. UNA ENSEÑANZA DEL PAPA FRANCISCO

El 13 de junio de 2024, Francisco recibió a moderadores de asociaciones, movimientos y nuevas comunidades eclesiales.

Habló de tres actitudes necesarias para la vida comunitaria. Entre ellas destacó la humildad.

El Papa afirmó:

“Sólo la persona humilde valora de hecho a los demás”.

Explicó que la humildad permite escuchar consejos, reconocer los dones ajenos y pasar del “yo” al “nosotros”. También ayuda a superar tensiones y dejar iniciativas propias para favorecer proyectos compartidos.

Aquí encontramos una clave.

No podemos pedir comunión mientras defendemos permanentemente nuestro territorio.

No podemos pedir escucha mientras nosotros nunca escuchamos.

No podemos pedir humildad mientras creemos tener siempre la razón.

La comunidad mejora cuando dejamos de exigir conversión solamente a los demás.

3. DOS ENCÍCLICAS PARA PROFUNDIZAR

Benedicto XVI. Deus Caritas Est, 18.

“En Dios y con Dios, amo también a la persona que no me agrada”.

Benedicto XVI explica que el encuentro con Dios transforma nuestra manera de mirar al hermano. Comenzamos a verlo desde la perspectiva de Cristo.

Esto es profundamente práctico.

Quizá esa persona difícil no necesita primero tu sentencia.

Quizá necesita encontrarse con Cristo también a través de tu paciencia.

Francisco. Fratelli Tutti, 224.

“La amabilidad es una liberación de la crueldad”.

Francisco recuerda que una palabra amable puede cambiar ambientes enteros. Hablar con respeto, escuchar y decir “perdón” o “gracias” crea una convivencia más sana. ([Vaticano][3])

A veces esperamos grandes reformas comunitarias.

Pero Dios comienza renovando conversaciones.

Una palabra menos hiriente también construye Iglesia.

4. EL CATECISMO NOS HABLA DE CONVERSIÓN REAL

Catecismo de la Iglesia Católica, 1435.

“La conversión se realiza en la vida cotidiana mediante gestos de reconciliación”.

El Catecismo menciona reconocer nuestras faltas, practicar la corrección fraterna, revisar nuestra vida y reconciliarnos con el prójimo.

La conversión verdadera baja a tierra.

No basta decir:

“Señor, cambia mi corazón”.

Hay momentos donde debemos añadir:

“Y ahora voy a pedir perdón.”

5. TRES SANTOS PARA MIRARNOS POR DENTRO

🌿 San Felipe Neri:

“Sed humildes y no altaneros.”

Su espiritualidad colocaba humildad, caridad, oración y alegría como bases de la vida interior.

🔥 Santa Catalina de Siena:

“Edificar al prójimo con buena, santa y honesta vida.”

Su enseñanza recuerda que el cambio más convincente comienza con nuestro propio testimonio.

❤️ San Francisco de Sales:

“Hay que tener cuidado de servirle en cosas grandes y altas y en pequeñas.”

La santidad también pasa por pequeños actos de paciencia y amor cotidiano.

Conclusión:

Los santos no esperaron primero una comunidad perfecta.

Permitieron que Dios comenzara perfeccionando su propio corazón.

6. TRES ACCIONES PARA ESTA SEMANA

A. Cambia una queja por un examen personal.

Cuando algo te moleste, pregunta primero:

“¿Qué parte de esto necesito trabajar yo?”

Anótalo. Ora sobre ello. Haz una corrección concreta.

B. Recupera una relación.

Busca a una persona con quien exista distancia.

No empieces explicando quién tuvo la culpa.

Comienza escuchando.

Después di aquello que tantas veces cuesta:

“Perdóname por mi parte.”

C. Sé esta semana aquello que reclamas.

¿Quieres una comunidad más acogedora?

Acoge.

¿Más puntual?

Llega temprano.

¿Más orante?

Ora.

¿Más fraterna?

Acércate primero.

La conversión deja de ser teoría cuando toma tu nombre.

7. CIERRE Y ORACIÓN AL MAESTRO

Hay una tentación frecuente en comunidad.

Queremos reformar estructuras sin permitir que Dios reforme nuestro carácter.

Queremos corregir estilos.

Cambiar coordinadores.

Modificar reuniones.

Resolver conflictos.

Y algunas veces todo eso será necesario.

Pero existe una reforma que nadie puede realizar por nosotros:

la del corazón.

Quizá tu comunidad sí necesita cambios.

Quizá existen problemas verdaderos.

Quizá hace falta corrección fraterna, decisiones y nuevos caminos.

Pero antes de señalar hacia afuera, haz espacio para una pregunta:

“Jesús, ¿qué quieres cambiar en mí para que yo también sea parte de la solución?”

Porque una comunidad nueva necesita personas renovadas.

Maestro Jesús,

muéstrame aquello que todavía no quiero reconocer.

Líbrame de exigir a otros lo que yo no practico.

Dame humildad para aceptar correcciones.

Valentía para pedir perdón.

Paciencia para acompañar procesos.

Sabiduría para corregir con caridad.

Hazme constructor de comunión.

Que mi presencia no multiplique tensiones.

Que lleve paz donde exista división.

Que mi ejemplo hable antes que mis críticas.

Y cuando quiera cambiar a todos,

recuérdame comenzar contigo trabajando dentro de mí.

Amén.

Resumen pastoral:

La comunidad que sueñas comienza a construirse cuando permites que Cristo transforme primero tu manera de amar, hablar y servir.

Pregunta final:

¿Qué cambio llevas meses pidiendo en tu comunidad que Dios podría estar comenzando hoy precisamente en ti?

𝐏𝐚𝐳 𝐲 𝐛𝐢𝐞𝐧, 𝐃𝐢𝐨𝐬 𝐩𝐨𝐫 𝐝𝐞𝐥𝐚𝐧𝐭𝐞,
𝐇𝐚𝐬𝐭𝐚 𝐚𝐪𝐮𝐢́ 𝐓𝐮́ 𝐡𝐞𝐫𝐦𝐚𝐧𝐨 𝐞𝐧 𝐂𝐫𝐢𝐬𝐭𝐨
𝐉𝐨𝐫𝐠𝐞 𝐆𝐮𝐭𝐢𝐞́𝐫𝐫𝐞𝐳 𝐆𝐚𝐫𝐜𝐢́𝐚

#CristoReyRadio #RadioCatolica #EnClaveDeCristo #CiudadJuárez #ElPasoTX

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𝙬𝙬𝙬.𝙘𝙧𝙞𝙨𝙩𝙤𝙧𝙚𝙮𝙧𝙖𝙙𝙞𝙤.𝙘𝙤𝙢.𝙢𝙭
𝘾𝙧𝙞𝙨𝙩𝙤 𝙍𝙚𝙮 𝙍𝙖𝙙𝙞𝙤 1110 𝙖𝙢, 11 𝘼𝙉̃𝙊𝙎,
𝙏𝙪 𝙧𝙖𝙙𝙞𝙤, 𝙙𝙤𝙣𝙙𝙚 𝙡𝙖 𝙛𝙚 𝙨𝙚 𝙚𝙨𝙘𝙪𝙘𝙝𝙖…
𝙮 𝙚𝙡 𝙖𝙡𝙢𝙖 𝙚𝙣𝙘𝙪𝙚𝙣𝙩𝙧𝙖 𝙘𝙤𝙣𝙨𝙪𝙚𝙡𝙤.

Oración para el jueves 27 de agosto de 2026.Santa Mónica.

Oración para el jueves 27 de agosto de 2026.
Santa Mónica.

Amado Dios de infinita bondad, llega un nuevo día y con él, llegan también cientos de oportunidades para seguir avanzando en mis propósitos y alcanzar mis sueños. Gracias por el hermoso regalo de la vida y gracias porque sé que Tú estarás bendiciéndome y guiando cada uno de mis pasos en esta jornada.

Señor, te pido que me des bondad y sabiduría para vivir plenamente el presente, que es donde la vida sucede y no perderme en pensamientos del ayer que pasó, ni en el mañana que es tan incierto, para de este modo poder vivir una vida libre de rencores y ansiedad.

Padre eterno, por favor dame la dicha de tener un alma noble que pueda amar sin límites ni medida, pues el amor es la fuerza que le da sentido a la existencia. Ayúdame a afrontar este día con optimismo y cumplir cada una de mis obligaciones con una sonrisa.

Permíteme ser un instrumento de tu maravillosa obra y provéeme de un corazón que pueda amarte a Ti y amar a los demás.

Amado Dios, yo te amo, confío en Ti y en tus planes, por eso en este nuevo día daré lo mejor de mí, disfrutaré cada momento y creceré con cada nueva experiencia.

Mi felicidad nace de saber que Tú siempre estás conmigo y con tu hermosa luz iluminas mi camino. Qué bello es estar delante de tu presencia, pues si Tú estás a mi lado, podré vivir en paz y tranquilidad por el ayer y con muchísima alegría y esperanza por el mañana. Santa Mónica ruega por nosotros y por tantas madres que sufren la indiferencia y desamor de sus hijos.

Amado Dios, gracias por tu bondad y por escuchar mi oración. En tus manos pongo mi vida, cada una de mis actividades y también mis más grandes anhelos. Confío en que Tú me darás un día maravilloso y lleno de bendiciones; porque Tú estás conmigo y a tu lado todo será perfecto.

Señor, te amo aquí, ahora y por toda mi existencia, Amén.

Confío, despierto a este nuevo día con fe, amor, esperanza y vivo con alegría, pues Dios me ama y me va a dar miles de motivos para sonreír.

Haciendo esta oración con amor y humildad me permitirá acercarme a Dios para pedirle que en este día guíe mis pasos por sendas de dicha y bendición, me permita vivir intensamente mi presente y me libere de rencores del pasado y de la ansiedad del futuro.

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𝐑𝐞𝐟𝐥𝐞𝐱𝐢𝐨́𝐧 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐥𝐚 𝐧𝐨𝐜𝐡𝐞¿𝐂𝐞𝐥𝐨𝐬 𝐩𝐨𝐫 𝐞𝐥 𝐄𝐯𝐚𝐧𝐠𝐞𝐥𝐢𝐨… 𝐨 𝐂𝐞𝐥𝐨𝐬 𝐝𝐞𝐥 𝐌𝐢𝐧𝐢𝐬𝐭𝐞𝐫𝐢𝐨 𝐀𝐣𝐞𝐧𝐨?

𝐑𝐞𝐟𝐥𝐞𝐱𝐢𝐨́𝐧 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐥𝐚 𝐧𝐨𝐜𝐡𝐞
¿𝐂𝐞𝐥𝐨𝐬 𝐩𝐨𝐫 𝐞𝐥 𝐄𝐯𝐚𝐧𝐠𝐞𝐥𝐢𝐨… 𝐨 𝐂𝐞𝐥𝐨𝐬 𝐝𝐞𝐥 𝐌𝐢𝐧𝐢𝐬𝐭𝐞𝐫𝐢𝐨 𝐀𝐣𝐞𝐧𝐨?
Cuando el éxito de otro servidor te incomoda, quizá no estás defendiendo la misión, sino tu lugar dentro de ella.

𝐈𝐧𝐭𝐫𝐨

Hay cosas que difícilmente confesamos como servidores.

Nos alegra que el Evangelio avance… hasta que avanza por medio de alguien más.

Nos alegra que otro ministerio crezca… hasta que comienza a recibir reconocimiento. Nos alegra que otro tenga dones… hasta que sus dones parecen eclipsar los nuestros.

Y entonces aparece una pregunta incómoda:

¿Tengo celo por Cristo… o celos porque Cristo está usando a otro?

Esta noche vale la pena mirar el corazón.

𝐃𝐞𝐬𝐚𝐫𝐫𝐨𝐥𝐥𝐨

Los celos espirituales casi nunca llegan diciendo: “Tengo envidia”.

Llegan disfrazados de argumentos aparentemente santos:

“Ese ministerio quiere llamar la atención.”

“Ahora todos hablan de ellos.”

“Nosotros llevamos más tiempo sirviendo.”

“Quiero ver cuánto les dura.”

Incluso podemos llamar “discernimiento” a lo que, en realidad, es comparación.

Algo parecido ocurrió entre los discípulos.

Juan le dijo a Jesús:

“Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre y tratamos de impedírselo, porque no viene con nosotros.”

Marcos 9,38.

𝐎𝐛𝐬𝐞𝐫𝐯𝐚 𝐞𝐥 𝐝𝐞𝐭𝐚𝐥𝐥𝐞.

El problema no era que aquel hombre estuviera actuando contra Jesús.

¡Estaba actuando en su nombre!

El problema era otro:

“No viene con nosotros.”

Y Jesús respondió:

“No se lo impidan.”

Marcos 9,39.

𝐐𝐮𝐞́ 𝐜𝐨𝐫𝐫𝐞𝐜𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐭𝐚𝐧 𝐧𝐞𝐜𝐞𝐬𝐚𝐫𝐢𝐚 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐧𝐮𝐞𝐬𝐭𝐫𝐚𝐬 𝐜𝐨𝐦𝐮𝐧𝐢𝐝𝐚𝐝𝐞𝐬.

A veces queremos que Dios bendiga su Iglesia, pero preferimos que la bendición pase por nuestro grupo, nuestro movimiento, nuestra parroquia o nuestro ministerio.

Sin darnos cuenta, podemos comenzar sirviendo al Reino y terminar defendiendo nuestro pequeño territorio.

𝐏𝐞𝐫𝐨 𝐞𝐥 𝐑𝐞𝐢𝐧𝐨 𝐝𝐞 𝐃𝐢𝐨𝐬 𝐧𝐨 𝐭𝐢𝐞𝐧𝐞 𝐝𝐞𝐩𝐚𝐫𝐭𝐚𝐦𝐞𝐧𝐭𝐨𝐬 𝐝𝐞 𝐜𝐨𝐦𝐩𝐞𝐭𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚.

𝐓𝐢𝐞𝐧𝐞 𝐝𝐢𝐬𝐜𝐢́𝐩𝐮𝐥𝐨𝐬.

Por eso Juan Bautista nos entrega una medicina poderosa contra la comparación:

“Es preciso que él crezca y que yo disminuya.”

Juan 3,30.

Eso cambia completamente la manera de servir.

Si otro predica mejor y alguien vuelve a Dios, Cristo creció.

Si otro ministerio llena un retiro y alguien se confiesa después de años, Cristo creció.

Si otra comunidad logra aquello que nosotros intentamos durante mucho tiempo, Cristo creció.

Entonces, ¿por qué entristecernos?

La verdadera madurez espiritual comienza cuando podemos celebrar sinceramente el fruto que Dios produce mediante otras personas.

𝐏𝐨𝐫𝐪𝐮𝐞 𝐪𝐮𝐢𝐞𝐧 𝐚𝐦𝐚 𝐯𝐞𝐫𝐝𝐚𝐝𝐞𝐫𝐚𝐦𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐥𝐚 𝐦𝐢𝐬𝐢𝐨́𝐧 𝐧𝐨 𝐧𝐞𝐜𝐞𝐬𝐢𝐭𝐚 𝐬𝐞𝐫 𝐬𝐢𝐞𝐦𝐩𝐫𝐞 𝐩𝐫𝐨𝐭𝐚𝐠𝐨𝐧𝐢𝐬𝐭𝐚.

Necesita que Cristo sea conocido.

Hay una prueba sencilla para nuestro corazón:

¿Qué siento cuando alguien cercano recibe aquello que yo deseaba?

Cuando otro servidor es reconocido.

Cuando otro ministerio crece.

Cuando alguien recibe una responsabilidad que yo esperaba.

Cuando felicitan al otro y nadie menciona mi esfuerzo.

Ahí aparece nuestro verdadero corazón.

No para condenarnos.

Para convertirnos.

Porque incluso los celos pueden convertirse en una puerta hacia la humildad.

Esta noche podríamos decir:

“Señor, enséñame a alegrarme cuando Tú triunfas, aunque yo no aparezca en la fotografía.”

𝐓𝐑𝐄𝐒 𝐏𝐀𝐒𝐎𝐒 𝐏𝐀𝐑𝐀 𝐄𝐒𝐓𝐀 𝐍𝐎𝐂𝐇𝐄

𝐀. 𝐏𝐨𝐧𝐥𝐞 𝐧𝐨𝐦𝐛𝐫𝐞 𝐚 𝐭𝐮 𝐜𝐨𝐦𝐩𝐚𝐫𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧.

Reconoce delante de Jesús qué persona o ministerio despierta competencia en ti.

𝐁. 𝐎𝐫𝐚 𝐩𝐨𝐫 𝐚𝐪𝐮𝐞𝐥𝐥𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐭𝐞 𝐜𝐮𝐞𝐬𝐭𝐚 𝐜𝐞𝐥𝐞𝐛𝐫𝐚𝐫.

Pide sinceramente que Dios bendiga todavía más ese apostolado.

Sí, todavía más. Ahí comienza la cirugía del corazón.

𝐂. 𝐅𝐞𝐥𝐢𝐜𝐢𝐭𝐚 𝐚 𝐨𝐭𝐫𝐨 𝐬𝐞𝐫𝐯𝐢𝐝𝐨𝐫.

Hazlo sin comparaciones, indirectas ni un “pero” escondido.

Aprender a celebrar el bien ajeno también es santidad.

𝐂𝐈𝐄𝐑𝐑𝐄

El servidor maduro deja de preguntarse:

“¿Por qué Dios lo está usando a él?”

Y comienza a decir:

“Gracias, Señor, porque también lo estás usando a él.”

No necesitamos ser indispensables.

Necesitamos ser fieles.

Llegará un momento en nuestra vida espiritual donde tendremos que elegir entre construir nuestro nombre o ayudar a construir el Reino.

Y cuando Cristo realmente ocupa el centro, podemos mirar el fruto del hermano y decir con alegría:

“Señor, no importa quién sembró, quién regó o quién recibió reconocimiento. Si alguien se acercó a Ti, valió la pena.”

𝐎𝐑𝐀𝐂𝐈𝐎́𝐍 𝐏𝐀𝐑𝐀 𝐋𝐀 𝐍𝐎𝐂𝐇𝐄

Jesús Maestro, purifica mi manera de servir.

Arranca de mí la comparación, la competencia y los celos.

Que nunca confunda tu Reino con mi ministerio.

Enséñame a celebrar los dones de mis hermanos.

Dame un corazón suficientemente humilde para disminuir cuando sea necesario.

Y suficientemente libre para alegrarme cuando otro dé fruto.

Que mañana no busque demostrar cuánto valgo.

Que simplemente busque que Tú seas conocido, amado y anunciado.

Amén.

𝐘 𝐚𝐧𝐭𝐞𝐬 𝐝𝐞 𝐝𝐨𝐫𝐦𝐢𝐫, 𝐩𝐫𝐞𝐠𝐮́𝐧𝐭𝐚𝐭𝐞:

Si mañana Dios hiciera crecer enormemente el ministerio de otro hermano y nadie reconociera el mío, ¿seguiría alegrándome porque Cristo está siendo anunciado?

𝐏𝐚𝐳 𝐲 𝐛𝐢𝐞𝐧, 𝐃𝐢𝐨𝐬 𝐩𝐨𝐫 𝐝𝐞𝐥𝐚𝐧𝐭𝐞,
𝐇𝐚𝐬𝐭𝐚 𝐚𝐪𝐮𝐢́ 𝐓𝐮́ 𝐡𝐞𝐫𝐦𝐚𝐧𝐨 𝐞𝐧 𝐂𝐫𝐢𝐬𝐭𝐨
𝐉𝐨𝐫𝐠𝐞 𝐆𝐮𝐭𝐢𝐞́𝐫𝐫𝐞𝐳 𝐆𝐚𝐫𝐜𝐢́𝐚

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