Fray Nelson Medina / EL TRÍPODE de la vida espiritual [Retiro Sana Sinodalidad, 06 de 10]

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𝐑𝐞𝐟𝐥𝐞𝐱𝐢𝐨́𝐧 𝐉𝐨𝐫𝐠𝐞 𝐆𝐮𝐭𝐢𝐞́𝐫𝐫𝐞𝐳 𝐆𝐚𝐫𝐜𝐢́𝐚 / 𝐓𝐞𝐦𝐚: “𝐍𝐨 𝐓𝐨𝐝𝐨 𝐞𝐥 𝐪𝐮𝐞 𝐒𝐢𝐫𝐯𝐞 𝐄𝐬𝐭𝐚́ 𝐄𝐬𝐜𝐮𝐜𝐡𝐚𝐧𝐝𝐨: 𝐓𝐚𝐦𝐛𝐢𝐞́𝐧 𝐏𝐨𝐝𝐞𝐦𝐨𝐬 𝐇𝐚𝐜𝐞𝐫 𝐌𝐮𝐜𝐡𝐨 𝐩𝐨𝐫 𝐃𝐢𝐨𝐬 𝐬𝐢𝐧 𝐏𝐫𝐞𝐠𝐮𝐧𝐭𝐚𝐫𝐥𝐞 𝐐𝐮𝐞́ 𝐐𝐮𝐢𝐞𝐫𝐞”

𝐑𝐞𝐟𝐥𝐞𝐱𝐢𝐨́𝐧 𝐉𝐨𝐫𝐠𝐞 𝐆𝐮𝐭𝐢𝐞́𝐫𝐫𝐞𝐳 𝐆𝐚𝐫𝐜𝐢́𝐚 / 𝐓𝐞𝐦𝐚: “𝐍𝐨 𝐓𝐨𝐝𝐨 𝐞𝐥 𝐪𝐮𝐞 𝐒𝐢𝐫𝐯𝐞 𝐄𝐬𝐭𝐚́ 𝐄𝐬𝐜𝐮𝐜𝐡𝐚𝐧𝐝𝐨: 𝐓𝐚𝐦𝐛𝐢𝐞́𝐧 𝐏𝐨𝐝𝐞𝐦𝐨𝐬 𝐇𝐚𝐜𝐞𝐫 𝐌𝐮𝐜𝐡𝐨 𝐩𝐨𝐫 𝐃𝐢𝐨𝐬 𝐬𝐢𝐧 𝐏𝐫𝐞𝐠𝐮𝐧𝐭𝐚𝐫𝐥𝐞 𝐐𝐮𝐞́ 𝐐𝐮𝐢𝐞𝐫𝐞”

Introducción

Podemos llenar la agenda de actividades para Dios y, aun así, dejar poco espacio para Dios.

Podemos servir, organizar, predicar, cantar, ayudar y resolver problemas. Todo puede parecer correcto. Pero existe una pregunta incómoda y necesaria:

“Señor, ¿esto es realmente lo que Tú quieres de mí?”

Porque servir mucho no siempre significa escuchar bien. A veces necesitamos detener nuestras manos para volver a abrir el corazón.

1. Dos palabras que nos ponen frente al Maestro

Lucas 10, 41-42

“Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola.”

Jesús no condena el servicio de Marta. Corrige la ansiedad que puede apoderarse del servidor.

Marta estaba haciendo cosas para Jesús. María estaba escuchando a Jesús.

Aquí aparece una verdad para cualquier ministerio: antes de preguntarnos qué podemos hacer, necesitamos preguntarle al Maestro qué desea.

Servir sin escuchar puede terminar convirtiendo la misión en activismo.

Juan 10, 27

“Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas me siguen.”

Observa el orden.

Primero escuchan. Después siguen.

Jesús no dice: “Mis ovejas hacen muchísimas cosas”.

Dice que escuchan su voz.

Podemos tener buenas ideas. Pero una buena idea no siempre significa una llamada de Dios.

La pregunta espiritual no es solamente: “¿Esto es bueno?”

También debemos preguntar: “¿Esto es lo que Dios me pide ahora?”

2. El Papa Francisco: Marta también necesita sentarse

El 21 de julio de 2019, durante el Ángelus dominical, el Papa Francisco reflexionó sobre Marta y María.

Explicó que Jesús no condena la actitud de servicio. Advierte sobre la ansiedad con que podemos vivirlo.

Francisco recordó que escuchar al Señor ayuda a realizar mejor nuestras responsabilidades.

No necesitamos escoger entre oración y servicio.

Necesitamos aprender a servir después de escuchar.

Vatican News, 21 de julio de 2019.

Y esto cambia completamente nuestra pastoral.

Quizá Dios no necesita servidores corriendo más rápido.

Quizá necesita discípulos capaces de detenerse para escucharlo.

3. Dos encíclicas que iluminan nuestro servicio

Deus Caritas Est, 37. Benedicto XVI.

“Ha llegado el momento de reafirmar la importancia de la oración.”

El Papa lo plantea precisamente frente al peligro del activismo cristiano.

La oración no nos aparta del servicio.

Purifica nuestras motivaciones.

Nos ayuda a descubrir cuándo servimos por amor. También revela cuándo actuamos por costumbre, reconocimiento, control o necesidad de sentirnos indispensables.

Redemptoris Missio, 91. San Juan Pablo II.

“El misionero ha de ser un contemplativo en acción.”

Juan Pablo II explica que el misionero encuentra respuestas iluminado por la Palabra y la oración.

Esto es precioso.

La Iglesia necesita manos dispuestas. Pero necesita esas manos conectadas con un corazón que escucha.

4. El Catecismo nos recuerda cómo escuchar

Catecismo de la Iglesia Católica, 2653.

“A Dios escuchamos cuando leemos sus palabras.”

El Catecismo enseña que la Escritura debe estar acompañada por la oración. Así ocurre un verdadero diálogo entre Dios y nosotros.

No abrimos la Biblia solamente buscando material para enseñar.

La abrimos permitiendo que Dios primero nos enseñe a nosotros.

Antes de preparar algo para los demás, dejemos que la Palabra nos prepare por dentro.

5. Tres santos para servidores ocupados

San Agustín:

“No tengas el corazón en los oídos, sino los oídos en el corazón.” 🙏

Santa Teresa de Calcuta:

“El fruto de la oración es la fe; el fruto de la fe es el amor; el fruto del amor es el servicio.” ❤️

San Juan de la Cruz:

“El Padre pronunció una Palabra, que fue su Hijo… y en silencio ha de ser oída por el alma.” 🕯️
Los tres apuntan hacia la misma dirección.

El verdadero servicio cristiano no comienza haciendo.

Comienza escuchando.

6. Tres acciones para esta semana

A. Antes de servir, guarda cinco minutos de silencio.

No prepares nada. No revises mensajes. No organices pendientes.

Simplemente pregunta:

“Jesús, ¿qué quieres de mí hoy?”

B. Revisa una actividad que haces por costumbre.

Pregúntate sinceramente:

“¿Dios todavía me pide esto, o simplemente nunca aprendí a soltarlo?”

No todo lo bueno tiene que hacerlo uno mismo.

C. Antes de comenzar tu próximo servicio, abre el Evangelio.

Lee lentamente diez versículos.

Después pregunta:

“¿Qué debo vivir antes de intentar enseñarlo?”

7. Oración al Maestro

Maestro Jesús:

He trabajado muchas veces para Ti sin detenerme contigo.

He hablado de Ti sin preguntarte qué querías decirme.

He servido mientras mi corazón corría detrás de pendientes.

Enséñame nuevamente a sentarme a tus pies.

Silencia mis prisas.

Purifica mis intenciones.

Que mi servicio nazca de escucharte.

Que mis decisiones nazcan de tu Palabra.

Y cuando deba actuar, dame valentía para hacerlo.

Pero cuando deba detenerme, dame humildad para quedarme contigo.

Amén.

Conclusión

La Iglesia necesita servidores.

Pero antes que servidores, Jesús sigue buscando discípulos.

Porque podemos organizar perfectamente una actividad y perder aquello que Dios quería realizar.

Podemos llenar calendarios mientras dejamos vacío el silencio.

Podemos incluso trabajar para Jesús mientras Jesús lleva rato intentando hablarnos.

Resumen pastoral:

Antes de hacer algo por Dios, aprende nuevamente a estar con Dios.

Y esta semana, antes de comenzar tu próximo servicio, ¿te atreverás a preguntarle al Maestro: “Señor, qué quieres Tú, y no solamente qué quiero hacer yo?”

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𝐏𝐚𝐳 𝐲 𝐛𝐢𝐞𝐧, 𝐃𝐢𝐨𝐬 𝐩𝐨𝐫 𝐝𝐞𝐥𝐚𝐧𝐭𝐞,
𝐇𝐚𝐬𝐭𝐚 𝐚𝐪𝐮𝐢́ 𝐓𝐮́ 𝐡𝐞𝐫𝐦𝐚𝐧𝐨 𝐞𝐧 𝐂𝐫𝐢𝐬𝐭𝐨
𝐉𝐨𝐫𝐠𝐞 𝐆𝐮𝐭𝐢𝐞́𝐫𝐫𝐞𝐳 𝐆𝐚𝐫𝐜𝐢́𝐚

#CristoReyRadio #RadioCatolica #EnClaveDeCristo #CiudadJuárez #ElPasoTX

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𝙬𝙬𝙬.𝙘𝙧𝙞𝙨𝙩𝙤𝙧𝙚𝙮𝙧𝙖𝙙𝙞𝙤.𝙘𝙤𝙢.𝙢𝙭
𝘾𝙧𝙞𝙨𝙩𝙤 𝙍𝙚𝙮 𝙍𝙖𝙙𝙞𝙤 1110 𝙖𝙢, 11 𝘼𝙉̃𝙊𝙎,
𝙏𝙪 𝙧𝙖𝙙𝙞𝙤, 𝙙𝙤𝙣𝙙𝙚 𝙡𝙖 𝙛𝙚 𝙨𝙚 𝙚𝙨𝙘𝙪𝙘𝙝𝙖…
𝙮 𝙚𝙡 𝙖𝙡𝙢𝙖 𝙚𝙣𝙘𝙪𝙚𝙣𝙩𝙧𝙖 𝙘𝙤𝙣𝙨𝙪𝙚𝙡𝙤.

𝐑𝐄𝐅𝐋𝐄𝐗𝐈𝐎́𝐍 𝐏𝐀𝐑𝐀 𝐋𝐀 𝐍𝐎𝐂𝐇𝐄 𝐇𝐚𝐲 𝐇𝐞𝐫𝐢𝐝𝐚𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐍𝐨 𝐃𝐞𝐬𝐚𝐩𝐚𝐫𝐞𝐜𝐞𝐧… 𝐏𝐞𝐫𝐨 𝐏𝐮𝐞𝐝𝐞𝐧 𝐂𝐨𝐧𝐯𝐞𝐫𝐭𝐢𝐫𝐬𝐞 𝐞𝐧 𝐋𝐮𝐠𝐚𝐫 𝐝𝐞 𝐄𝐧𝐜𝐮𝐞𝐧𝐭𝐫𝐨 𝐜𝐨𝐧 𝐃𝐢𝐨𝐬

𝐑𝐄𝐅𝐋𝐄𝐗𝐈𝐎́𝐍 𝐏𝐀𝐑𝐀 𝐋𝐀 𝐍𝐎𝐂𝐇𝐄
𝐇𝐚𝐲 𝐇𝐞𝐫𝐢𝐝𝐚𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐍𝐨 𝐃𝐞𝐬𝐚𝐩𝐚𝐫𝐞𝐜𝐞𝐧… 𝐏𝐞𝐫𝐨 𝐏𝐮𝐞𝐝𝐞𝐧 𝐂𝐨𝐧𝐯𝐞𝐫𝐭𝐢𝐫𝐬𝐞 𝐞𝐧 𝐋𝐮𝐠𝐚𝐫 𝐝𝐞 𝐄𝐧𝐜𝐮𝐞𝐧𝐭𝐫𝐨 𝐜𝐨𝐧 𝐃𝐢𝐨𝐬

𝐈𝐍𝐓𝐑𝐎

Hay heridas que el tiempo no borra por completo. Aprendemos a caminar con ellas, pero algunos días vuelven a doler.

Tal vez esta noche no necesitas entender por qué ocurrió. Tal vez necesitas descubrir algo diferente: ese lugar que tanto te duele también puede convertirse en el lugar donde Dios te encuentre.

𝐃𝐄𝐒𝐀𝐑𝐑𝐎𝐋𝐋𝐎

A veces pensamos que sanar significa olvidar. Que si todavía recordamos, entonces no hemos avanzado. Pero no siempre es así.

Hay experiencias que dejan cicatrices: una traición, una ausencia, una pérdida, una palabra que nunca debieron decirnos, un abandono o una decepción de alguien que amábamos.

La fe cristiana no nos obliga a fingir que nada pasó.

Jesús resucitado conservó sus heridas.

Cuando se presentó ante Tomás, le dijo:

“Trae aquí tu dedo: aquí están mis manos.” Juan 20,27.

Cristo había vencido la muerte, pero sus heridas permanecían visibles.

Eso nos enseña algo poderoso.

Dios no siempre sana borrando la historia. Algunas veces sana transformando lo que esa historia significa.

La herida puede permanecer, pero ya no tiene que gobernarte.

Puede dejar de ser solamente el recuerdo de quien te lastimó y convertirse en memoria de cómo Dios te sostuvo.

Quizá todavía recuerdes aquella persona.

Quizá todavía exista una conversación pendiente.

Quizá nunca recibiste las disculpas que merecías.

Incluso puede suceder que esa persona jamás reconozca lo que hizo.

Pero tu paz no puede quedar encarcelada esperando que otro cambie.

Puedes llevar esa herida delante de Cristo y decir:

“Señor, esto todavía me duele. No quiero esconderlo. Entra Tú aquí.”

Y algo comienza a cambiar.

No necesariamente desaparece inmediatamente el recuerdo. Cambia quién ocupa el centro del recuerdo.

Antes estaba solamente el dolor.

Ahora también está Dios.

Antes veías únicamente lo que perdiste.

Ahora comienzas a descubrir lo que Dios está reconstruyendo.

San Pablo escuchó del Señor:

“Te basta mi gracia, porque mi poder se manifiesta plenamente en la debilidad.” 2 Corintios 12,9.

Dios puede entrar precisamente por aquello que nosotros hubiéramos querido borrar.

La cicatriz entonces deja de decir solamente:

“Aquí me lastimaron.”

Y comienza a decir:

“Aquí también me encontró Dios.”

𝐂𝐈𝐄𝐑𝐑𝐄

Esta noche no pelees contra todas tus cicatrices.

Entrégaselas al Maestro.

No necesitas negar lo sucedido para seguir adelante. Tampoco necesitas llamar bueno a lo que estuvo mal.

Puedes recordar sin vivir prisionero del recuerdo.

Puedes perdonar sin justificar la herida.

Puedes sanar aunque algunas preguntas nunca reciban respuesta.

Porque cuando Cristo entra en nuestras heridas, el dolor puede dejar de ser solamente dolor.

Puede convertirse en compasión.

Puede convertirse en sabiduría.

Puede convertirse en una manera diferente de acompañar a otros.

Y puede convertirse en un lugar sagrado donde un día puedas mirar hacia atrás y decir:

“Ahí sufrí mucho… pero ahí también descubrí que Dios nunca me abandonó.”

𝐎𝐑𝐀𝐂𝐈𝐎́𝐍

Maestro Jesús, esta noche pongo delante de Ti mis heridas.

Tú conoces las que todavía duelen y las que escondo detrás de una sonrisa.

No permitas que el pasado gobierne mi presente.

Entra en aquello que todavía no comprendo.

Dame fuerza para perdonar, paciencia para sanar y libertad para continuar.

Y cuando una cicatriz vuelva a doler, recuérdame que Tú también llevas heridas glorificadas.

Haz de mis heridas lugares de encuentro contigo.

Y transforma aquello que quiso destruirme en una oportunidad para amar mejor.

Amén.

𝐏𝐫𝐞𝐠𝐮𝐧𝐭𝐚 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐞𝐬𝐭𝐚 𝐧𝐨𝐜𝐡𝐞

¿Qué herida necesitas dejar de esconder para permitir que Cristo te encuentre precisamente allí?

𝐏𝐚𝐳 𝐲 𝐛𝐢𝐞𝐧, 𝐃𝐢𝐨𝐬 𝐩𝐨𝐫 𝐝𝐞𝐥𝐚𝐧𝐭𝐞,
𝐇𝐚𝐬𝐭𝐚 𝐚𝐪𝐮𝐢́ 𝐓𝐮́ 𝐡𝐞𝐫𝐦𝐚𝐧𝐨 𝐞𝐧 𝐂𝐫𝐢𝐬𝐭𝐨
𝐉𝐨𝐫𝐠𝐞 𝐆𝐮𝐭𝐢𝐞́𝐫𝐫𝐞𝐳 𝐆𝐚𝐫𝐜𝐢́𝐚
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