𝐑𝐞𝐟𝐥𝐞𝐱𝐢𝐨́𝐧 𝐉𝐨𝐫𝐠𝐞 𝐆𝐮𝐭𝐢𝐞́𝐫𝐫𝐞𝐳 𝐆𝐚𝐫𝐜𝐢́𝐚 / 𝐓𝐞𝐦𝐚: 𝐏𝐞𝐫𝐦𝐚𝐧𝐞𝐜𝐞𝐫 𝐞𝐧 𝐥𝐚 𝐩𝐫𝐞𝐬𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚 𝐝𝐞 𝐃𝐢𝐨𝐬 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐩𝐨𝐝𝐞𝐫 𝐬𝐞𝐫 𝐥𝐥𝐞𝐧𝐨𝐬 𝐝𝐞 𝐬𝐮 𝐄𝐬𝐩𝐢́𝐫𝐢𝐭𝐮 𝐒𝐚𝐧𝐭𝐨

𝐑𝐞𝐟𝐥𝐞𝐱𝐢𝐨́𝐧 𝐉𝐨𝐫𝐠𝐞 𝐆𝐮𝐭𝐢𝐞́𝐫𝐫𝐞𝐳 𝐆𝐚𝐫𝐜𝐢́𝐚 / 𝐓𝐞𝐦𝐚: 𝐏𝐞𝐫𝐦𝐚𝐧𝐞𝐜𝐞𝐫 𝐞𝐧 𝐥𝐚 𝐩𝐫𝐞𝐬𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚 𝐝𝐞 𝐃𝐢𝐨𝐬 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐩𝐨𝐝𝐞𝐫 𝐬𝐞𝐫 𝐥𝐥𝐞𝐧𝐨𝐬 𝐝𝐞 𝐬𝐮 𝐄𝐬𝐩𝐢́𝐫𝐢𝐭𝐮 𝐒𝐚𝐧𝐭𝐨

Intro

Hay personas que quieren el fuego del Espíritu Santo, pero viven corriendo de la presencia de Dios. Queremos Pentecostés, pero evitamos el Cenáculo. Queremos escuchar a Dios, pero nunca hacemos silencio. Hoy descubriremos algo esencial: antes de enviarlos, Jesús enseñó a sus discípulos a permanecer. Quizá no necesitas hacer más. Quizá necesitas permanecer más.

1. DOS PALABRAS QUE CAMBIAN NUESTRA MANERA DE VIVIR

“Permanezcan en mí, como yo permanezco en ustedes.”
Juan 15,4

Jesús no comienza diciendo: trabajen, produzcan o demuestren. Primero dice: permanezcan.

La fecundidad cristiana nace de una relación, no del activismo. Cuando permanecemos unidos a Cristo, nuestra vida comienza a dar fruto.

No podemos vivir llenos del Espíritu si permanecemos vacíos de oración.

“Todos ellos perseveraban unánimes en la oración.”
Hechos 1,14

Antes de Pentecostés hubo espera, comunión y oración. María estaba allí con los discípulos.

El Cenáculo nos enseña algo extraordinario. No siempre hay que correr para encontrar respuestas. Algunas veces debemos quedarnos ante Dios hasta aprender a escucharlo.

El Espíritu Santo no es premio para quienes hacen más. Es Don del Padre para sus hijos.

2. UNA ENSEÑANZA DEL PAPA FRANCISCO

El 6 de noviembre de 2024, durante la Audiencia General, el Papa Francisco dedicó su catequesis a la acción santificadora del Espíritu Santo mediante la oración.

Francisco expresó una verdad preciosa:

“Rezamos para recibir al Espíritu Santo y recibimos al Espíritu Santo para poder rezar de verdad”.

El Papa explicó que el Espíritu Santo ora en nosotros. También viene en ayuda de nuestra debilidad. La oración cristiana no consiste solamente en hablarle a Dios. Es permitir que Dios transforme nuestro corazón desde dentro.

Francisco también insistió en rezar desde el corazón. No basta repetir palabras automáticamente.

Permanecer delante de Dios significa presentarnos como somos. Sin máscaras. Sin discursos preparados. Con un corazón disponible.

Y cuanto más espacio damos al Espíritu, menos espacio dejamos al ruido interior.

3. DOS ENCÍCLICAS PARA PROFUNDIZAR

San Juan Pablo II. Dominum et Vivificantem, 65.

“El Espíritu viene en auxilio de nuestra debilidad”.

San Juan Pablo II explica que el Espíritu actúa dentro de nuestra oración. Nos guía interiormente y remedia nuestra incapacidad para orar.

Esto cambia nuestra perspectiva.

Cuando no sabes qué decirle a Dios, quédate con Él. Cuando estés cansado, permanece. Cuando no sientas nada, sigue confiando.

El silencio ofrecido también puede convertirse en oración.

Benedicto XVI. Spe Salvi, 32.

“Cuando ya nadie me escucha, Dios todavía me escucha”.

Benedicto XVI presenta la oración como una escuela de esperanza. Quien ora descubre que nunca está completamente abandonado.

La presencia de Dios ensancha nuestro corazón. Nos ayuda a esperar cuando humanamente parece imposible continuar.

No permanecemos delante de Dios para escapar de la realidad. Permanecemos para regresar a ella transformados.

4. EL CATECISMO NOS ENSEÑA A PERMANECER

Catecismo de la Iglesia Católica, 2565.

“La vida de oración es estar habitualmente en presencia de Dios”.

Esta definición es profundamente sencilla.

Orar no significa recordar a Dios solamente cuando existen problemas. Significa aprender a vivir conscientemente delante de Él.

Dios está presente mientras trabajas, conduces, sirves y descansas.

La vida espiritual madura cuando dejamos de visitar ocasionalmente a Dios y comenzamos a vivir en comunión con Él.

5. TRES SANTOS NOS ENSEÑAN EL CAMINO

🙏 Santa Teresa de Jesús:
“Quien a Dios tiene, nada le falta. Solo Dios basta.”

🔥 Santa Teresita del Niño Jesús:
“Para mí, la oración es un impulso del corazón”.

❤️ Santa Teresa de Jesús:
“El verdadero amante en todas partes ama y se acuerda del amado.”

Aquí está el secreto.

Permanecer en Dios no significa pasar todo el día dentro de una iglesia. Significa llevar dentro del corazón la presencia de Aquel que encontramos en la oración.

6. TRES ACCIONES PARA ESTA SEMANA

A. Diez minutos de Cenáculo.

Cada mañana permanece diez minutos delante de Dios. Sin teléfono. Sin redes. Sin prisas.

Di solamente:

“Ven, Espíritu Santo. Aquí estoy.”

Después guarda silencio.

B. Una pausa sagrada durante el día.

Detén tus actividades durante sesenta segundos. Respira lentamente y recuerda:

“Señor, Tú estás aquí. Yo estoy contigo.”

No necesitas sentir algo extraordinario. Necesitas aprender a permanecer.

C. Palabra, silencio y misión.

Lee diariamente cinco versículos del Evangelio. Guarda dos minutos de silencio. Después pregunta:

“Espíritu Santo, ¿qué quieres que viva hoy?”

Y realiza una acción concreta inspirada por esa oración.

7. CIERRE Y ORACIÓN

El mundo nos enseña a correr. Jesús nos enseña a permanecer.

El mundo pregunta cuánto hiciste. Cristo pregunta desde dónde lo hiciste.

Porque podemos hacer muchas cosas para Dios y, paradójicamente, pasar poco tiempo con Dios.

Los apóstoles entraron al Cenáculo temerosos. Salieron llenos del Espíritu Santo.

Entre una cosa y otra ocurrió algo decisivo:

Permanecieron.

Maestro Jesús, enséñame a permanecer contigo.

Cuando quiera correr, enséñame a detenerme.

Cuando el ruido me distraiga, llévame al silencio.

Cuando mi corazón esté vacío, lléname de tu Espíritu Santo.

Hazme dócil a tu voz.

Que no busque solamente tus dones.

Que primero te busque a Ti.

Ven, Espíritu Santo.

Llena mi corazón.

Enciende nuevamente tu fuego dentro de mí.

Y después envíame donde Tú quieras.

Amén.

Resumen pastoral:

Antes de pedirle al Espíritu Santo que transforme lo que haces, permite que transforme quién eres.

¿Y si esta semana, en lugar de preguntarte cuánto puedes hacer por Dios, comienzas preguntándote cuánto tiempo estás dispuesto a permanecer con Él?

𝐏𝐚𝐳 𝐲 𝐛𝐢𝐞𝐧, 𝐃𝐢𝐨𝐬 𝐩𝐨𝐫 𝐝𝐞𝐥𝐚𝐧𝐭𝐞,
𝐇𝐚𝐬𝐭𝐚 𝐚𝐪𝐮𝐢́ 𝐓𝐮́ 𝐡𝐞𝐫𝐦𝐚𝐧𝐨 𝐞𝐧 𝐂𝐫𝐢𝐬𝐭𝐨
𝐉𝐨𝐫𝐠𝐞 𝐆𝐮𝐭𝐢𝐞́𝐫𝐫𝐞𝐳 𝐆𝐚𝐫𝐜𝐢́𝐚

#CristoReyRadio #RadioCatolica #EnClaveDeCristo #CiudadJuárez #ElPasoTX

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𝙬𝙬𝙬.𝙘𝙧𝙞𝙨𝙩𝙤𝙧𝙚𝙮𝙧𝙖𝙙𝙞𝙤.𝙘𝙤𝙢.𝙢𝙭
𝘾𝙧𝙞𝙨𝙩𝙤 𝙍𝙚𝙮 𝙍𝙖𝙙𝙞𝙤 1110 𝙖𝙢, 11 𝘼𝙉̃𝙊𝙎,
𝙏𝙪 𝙧𝙖𝙙𝙞𝙤, 𝙙𝙤𝙣𝙙𝙚 𝙡𝙖 𝙛𝙚 𝙨𝙚 𝙚𝙨𝙘𝙪𝙘𝙝𝙖…
𝙮 𝙚𝙡 𝙖𝙡𝙢𝙖 𝙚𝙣𝙘𝙪𝙚𝙣𝙩𝙧𝙖 𝙘𝙤𝙣𝙨𝙪𝙚𝙡𝙤.

𝐑𝐞𝐟𝐥𝐞𝐱𝐢𝐨́𝐧 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐥𝐚 𝐧𝐨𝐜𝐡𝐞𝐍𝐨 𝐒𝐢𝐞𝐦𝐩𝐫𝐞 𝐕𝐞𝐫𝐚́𝐬 𝐥𝐨𝐬 𝐅𝐫𝐮𝐭𝐨𝐬… 𝐏𝐞𝐫𝐨 𝐃𝐢𝐨𝐬 𝐍𝐮𝐧𝐜𝐚 𝐃𝐞𝐬𝐩𝐞𝐫𝐝𝐢𝐜𝐢𝐚 𝐮𝐧𝐚 𝐒𝐞𝐦𝐢𝐥𝐥𝐚 𝐅𝐢𝐞𝐥

𝐑𝐞𝐟𝐥𝐞𝐱𝐢𝐨́𝐧 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐥𝐚 𝐧𝐨𝐜𝐡𝐞
𝐍𝐨 𝐒𝐢𝐞𝐦𝐩𝐫𝐞 𝐕𝐞𝐫𝐚́𝐬 𝐥𝐨𝐬 𝐅𝐫𝐮𝐭𝐨𝐬… 𝐏𝐞𝐫𝐨 𝐃𝐢𝐨𝐬 𝐍𝐮𝐧𝐜𝐚 𝐃𝐞𝐬𝐩𝐞𝐫𝐝𝐢𝐜𝐢𝐚 𝐮𝐧𝐚 𝐒𝐞𝐦𝐢𝐥𝐥𝐚 𝐅𝐢𝐞𝐥

𝐈𝐧𝐭𝐫𝐨𝐝𝐮𝐜𝐜𝐢𝐨́𝐧

Hay noches en las que uno se pregunta: “¿De qué sirvió todo lo que hice?”

Diste tiempo. Ayudaste. Oraste. Aconsejaste. Serviste. Perdonaste. Intentaste educar bien a tus hijos. Sembraste amor en alguien que parecía no valorarlo.

Y después de tanto esfuerzo… no viste nada.

Esta noche quiero recordarte algo: en el Reino de Dios, no todo fruto aparece delante de quien sembró.

𝐃𝐄𝐒𝐀𝐑𝐑𝐎𝐋𝐋𝐎

Una de las frustraciones más humanas es esforzarnos sin obtener resultados visibles.

Queremos comprobar que valió la pena.

El padre quiere ver cambiar al hijo.

El catequista quiere ver perseverar al joven.

El servidor quiere ver crecer su comunidad.

El sacerdote quiere contemplar frutos en su pueblo.

Quien perdona espera reconciliación.

Quien evangeliza quisiera contemplar conversiones.

Y cuando nada parece suceder, aparece una pregunta peligrosa:

“¿Entonces para qué seguir?”

Jesús responde con una imagen extraordinariamente sencilla:

“El Reino de Dios es como un hombre que echa el grano en la tierra; duerma o se levante, de noche o de día, el grano brota y crece, sin que él sepa cómo.”
Marcos 4,26-27

Qué hermosa lección.

El sembrador trabaja.

Pero no controla el misterio.

Hay cosas que solamente Dios puede hacer bajo tierra.

Tú puedes hablarle de Dios a una persona. Pero no puedes obligarla a convertirse.

Puedes educar cristianamente a tus hijos. Pero llegará el momento de respetar su libertad.

Puedes acompañar a alguien. Pero no puedes recorrer su camino por él.

Puedes servir fielmente durante años. Quizá nunca conozcas todas las vidas que tocaste.

Porque nuestra misión es sembrar.

El crecimiento pertenece a Dios.

Pablo lo entendió perfectamente:

“Yo planté, Apolo regó; mas fue Dios quien dio el crecimiento.”
1 Corintios 3,6

Aquí encontramos una libertad maravillosa para cualquier cristiano.

No somos responsables de fabricar frutos.

Somos responsables de permanecer fieles.

A veces Dios permitirá que contemples la cosecha.

Verás aquella persona regresar.

Verás una familia restaurarse.

Verás crecer aquello que comenzaste.

Y podrás decir:

“Gracias, Señor. Me permitiste verlo.”

Pero otras veces no.

Quizá sembraste algo que germinará dentro de cinco, diez o veinte años.

Tal vez una palabra que alguien aparentemente ignoró regresará a su memoria durante la noche más difícil de su vida.

Quizá aquella oración que hiciste por alguien seguirá dando frutos cuando tú ya hayas olvidado que la hiciste.

Hay semillas que sembramos nosotros y cosecharán otros.

Y también disfrutamos frutos de árboles que nosotros nunca plantamos.

Alguien nos enseñó.

Alguien rezó por nosotros.

Alguien construyó nuestra parroquia.

Alguien sostuvo nuestra comunidad.

Alguien transmitió la fe que hoy profesamos.

Nosotros también vivimos de cosechas ajenas.

Por eso Jesús dijo:

“Uno es el que siembra y otro el que cosecha.”
Juan 4,37

Eso también es Iglesia.

Unos preparan la tierra.

Otros plantan.

Otros riegan.

Otros cosechan.

Y Cristo permanece como Señor de toda la cosecha.

𝐄𝐋 𝐏𝐄𝐋𝐈𝐆𝐑𝐎 𝐃𝐄 𝐐𝐔𝐄𝐑𝐄𝐑 𝐕𝐄𝐑 𝐑𝐄𝐒𝐔𝐋𝐓𝐀𝐃𝐎𝐒

Incluso sirviendo a Dios podemos caer silenciosamente en una trampa:

Necesitar comprobar que somos importantes.

Queremos números.

Reconocimiento.

Resultados.

Agradecimientos.

Personas diciéndonos cuánto les ayudamos.

Pero cuando hacemos del resultado nuestra recompensa, podemos terminar apropiándonos de una obra que pertenece a Dios.

La fidelidad cristiana dice algo diferente:

“Señor, aunque nunca vea el resultado, volvería a sembrar por amor a Ti.”

Eso es madurez espiritual.

No trabajar solamente cuando existe aplauso.

No amar únicamente cuando somos correspondidos.

No servir solamente cuando observamos resultados.

Seguir sembrando porque sabemos en quién hemos puesto nuestra confianza.

𝐏𝐀𝐑𝐀 𝐄𝐒𝐓𝐀 𝐍𝐎𝐂𝐇𝐄

Tal vez hoy estás preocupado por alguien.

Un hijo.

Tu matrimonio.

Una persona que amas.

Tu ministerio.

Un proyecto.

Una oración aparentemente no respondida.

No desentierres mañana la semilla para comprobar si está creciendo.

Déjala en las manos de Dios.

Hay raíces creciendo donde tus ojos todavía no pueden mirar.

𝐂𝐢𝐞𝐫𝐫𝐞

Esta noche no midas tu vida solamente por los frutos visibles.

Mídela también por las semillas fielmente sembradas.

Quizá nunca escucharás todos los “gracias” que merecías.

Quizá alguien comprenderá mañana aquello que hoy rechazó.

Quizá nunca conocerás el alcance de una palabra, una oración, un abrazo o un pequeño servicio.

Pero ninguna obra realizada verdaderamente por amor desaparece ante Dios.

Tú siembra.

Tú riega.

Tú ama.

Tú permanece.

Y cuando Dios permita contemplar frutos, agradece.

Cuando no permita verlos, confía.

Porque la semilla no necesita que el sembrador la esté mirando para comenzar a germinar.

𝐎𝐑𝐀𝐂𝐈𝐎́𝐍 𝐏𝐀𝐑𝐀 𝐓𝐄𝐑𝐌𝐈𝐍𝐀𝐑 𝐄𝐋 𝐃𝐈́𝐀

Señor Jesús:

Esta noche pongo delante de Ti mis esfuerzos y mis esperanzas.

Te entrego aquello por lo que trabajé y todavía no cambia.

Te entrego las personas que amo y no puedo controlar.

Te entrego las semillas que sembré sin conocer su destino.

Líbrame de creer que todo depende de mí.

Dame humildad para sembrar.

Paciencia para esperar.

Generosidad para regar.

Y fe para dejarte a Ti el crecimiento.

Si algún día me permites contemplar los frutos, que sepa darte la gloria.

Y si nunca llego a verlos, dame la certeza de que ninguna semilla sembrada por amor fue inútil.

Mañana volveré a sembrar.

Porque la cosecha es tuya.

Amén.

𝐏𝐑𝐄𝐆𝐔𝐍𝐓𝐀 𝐏𝐀𝐑𝐀 𝐄𝐒𝐓𝐀 𝐍𝐎𝐂𝐇𝐄

¿Qué semilla estás a punto de abandonar solamente porque todavía no puedes ver sus frutos?

𝐏𝐚𝐳 𝐲 𝐛𝐢𝐞𝐧, 𝐃𝐢𝐨𝐬 𝐩𝐨𝐫 𝐝𝐞𝐥𝐚𝐧𝐭𝐞,
𝐇𝐚𝐬𝐭𝐚 𝐚𝐪𝐮𝐢́ 𝐓𝐮́ 𝐡𝐞𝐫𝐦𝐚𝐧𝐨 𝐞𝐧 𝐂𝐫𝐢𝐬𝐭𝐨
𝐉𝐨𝐫𝐠𝐞 𝐆𝐮𝐭𝐢𝐞́𝐫𝐫𝐞𝐳 𝐆𝐚𝐫𝐜𝐢́𝐚

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Oración para el lunes 24 de agosto de 2026. San Bartolomé Apóstol. 21st Semana del Tiempo Ordinario.

Oración para el lunes 24 de agosto de 2026.
San Bartolomé Apóstol.
21st Semana del Tiempo Ordinario.

Amado Dios, en esta mañana despierto lleno de alegría y entusiasmo para alabarte y bendecirte por este nuevo día que Tú me regalas y en el que me permitirás seguir afianzando los cimientos de este hermoso proyecto que se llama vida.
Gracias amado Dios por haberme cuidado en la noche que ya pasó y gracias porque sé que Tú estarás conmigo en todo este nuevo día, dándome tu amor, tu protección y tu sublime bendición.

Hoy quiero pedirte que me rodees con tu gracia y me des la capacidad de liberarme del dolor, de las preocupaciones y que me des la fuerza y la sabiduría que requiero para poder salir adelante. Por favor ayúdame a alejarme de todo aquello que me hace daño y solamente atraer situaciones y personas que me llenen de regocijo, fe, amor y esperanza.

Te suplico que me ayudes a reconciliarme con aquellos a los que les he fallado y me des un corazón noble para perdonar a aquellos que me fallaron. Permíteme obrar desde el amor, compartir con bondad, vivir guiado por la justicia y dar lo mejor de mí en cada día, para lograr que la felicidad, la confianza y el bienestar hagan parte de mi cotidianidad.

Te pido que seas Tú quien guíe mis pasos y los pasos de mi familia en este nuevo día y nos lleves por caminos de conquistas, éxito, realización y prosperidad. Por favor líbranos de todos aquellos que a través de sus pensamientos o acciones nos desean el mal y permítenos alcanzar nuestros grandes anhelos.
Amado Dios, te pido que este nuevo día sea motivo de bendición y así pueda sentir que Tú estás a mi lado y nunca me dejas. Por favor dame tranquilidad y fe para vivir con la certeza de que todo saldrá bien y que con tu ayuda, seré vencedor ante cualquier dificultad, Amén.

Amado Dios, te pido que en este nuevo día tu mano se pose sobre mi vida y sobre la vida de mi amada familia y que seas Tú colmándonos de bendiciones, éxito, salud y prosperidad, Amén.

Haciendo esta oración con amor, fe, gratitud y esperanza me permitirá acercarme a Dios para poner en sus manos este día que recién empieza y pedirle que sea Dios guiando mis pasos, mis acciones y la vida de mis seres queridos.

Cristo Rey Radio 1110 AM
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