𝐑𝐞𝐟𝐥𝐞𝐱𝐢𝐨́𝐧 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐥𝐚 𝐧𝐨𝐜𝐡𝐞“𝐍𝐨 𝐓𝐨𝐝𝐨 𝐂𝐚𝐧𝐬𝐚𝐧𝐜𝐢𝐨 𝐕𝐢𝐞𝐧𝐞 𝐝𝐞 𝐒𝐞𝐫𝐯𝐢𝐫… 𝐀 𝐕𝐞𝐜𝐞𝐬 𝐕𝐢𝐞𝐧𝐞 𝐝𝐞 𝐒𝐞𝐫𝐯𝐢𝐫 𝐒𝐢𝐧 𝐎𝐫𝐚𝐫”.

𝐑𝐞𝐟𝐥𝐞𝐱𝐢𝐨́𝐧 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐥𝐚 𝐧𝐨𝐜𝐡𝐞
“𝐍𝐨 𝐓𝐨𝐝𝐨 𝐂𝐚𝐧𝐬𝐚𝐧𝐜𝐢𝐨 𝐕𝐢𝐞𝐧𝐞 𝐝𝐞 𝐒𝐞𝐫𝐯𝐢𝐫… 𝐀 𝐕𝐞𝐜𝐞𝐬 𝐕𝐢𝐞𝐧𝐞 𝐝𝐞 𝐒𝐞𝐫𝐯𝐢𝐫 𝐒𝐢𝐧 𝐎𝐫𝐚𝐫”.

𝐈𝐧𝐭𝐫𝐨𝐝𝐮𝐜𝐜𝐢𝐨́𝐧

Hay cansancios que no se curan durmiendo ocho horas. Puedes descansar el cuerpo y despertar todavía agotado por dentro. A veces no estamos cansados porque servimos demasiado. Estamos cansados porque intentamos servir con nuestras fuerzas aquello que solamente puede sostener la gracia. Jesús nunca dijo: “Trabajen para mí hasta vaciarse”. Primero dijo: “Permanezcan en mí”.

𝐃𝐞𝐬𝐚𝐫𝐫𝐨𝐥𝐥𝐨

“No Todo Cansancio Viene de Servir… A Veces Viene de Servir Sin Orar”

Hay un cansancio normal.

El de quien trabaja, ayuda, escucha, organiza y acompaña. El servicio verdadero cuesta. Jesús mismo conoció el cansancio humano.

Pero existe otro cansancio más profundo.

Es el cansancio de querer dar lo que ya no estamos recibiendo.

Seguimos atendiendo personas.
Seguimos preparando reuniones.
Seguimos llegando temprano.
Seguimos resolviendo problemas.
Seguimos diciendo: “Cuenta conmigo”.

Pero dejamos de decir:

“Señor, aquí estoy. ¿Qué quieres Tú de mí?”

Y lentamente ocurre algo peligroso.

Seguimos trabajando para Jesús, pero dejamos de estar con Jesús.

Por eso Cristo nos advierte:

“Sin mí no pueden hacer nada.”
Juan 15,5

No dice: “Sin mí harán menos”.

Dice: “Nada”.

Porque podemos organizar muchas actividades sin oración. Podemos llenar calendarios. Podemos tener reuniones exitosas. Podemos incluso recibir aplausos.

Pero producir frutos del Reino es otra cosa.

El servidor que deja de orar comienza lentamente a vivir de sus reservas.

Primero pierde la paz.

Después pierde la paciencia.

Luego comienza a molestarse con quienes no trabajan como él.

Después aparece la comparación:

“Yo hago todo.”
“Nadie ayuda.”
“Siempre me toca a mí.”
“Nadie reconoce lo que hago.”

Y quizá el problema no sea solamente cuánto estamos sirviendo.

Quizá llevamos demasiado tiempo intentando sacar agua de un pozo al que dejamos de acudir.

Jesús hizo algo que nosotros fácilmente olvidamos.

Cuanto más exigente era su misión, más buscaba al Padre.

“Él se retiraba a lugares solitarios para orar.”
Lucas 5,16

Jesús no esperaba tener tiempo libre para orar.

Hacía espacio para la oración.

Nosotros solemos hacer exactamente lo contrario:

“Cuando termine esto, voy a orar.”

Pero termina una cosa y aparece otra.

Y cuando finalmente llegamos ante Dios, a veces nuestra oración dura aproximadamente lo que tarda el teléfono en vibrar. 😄

La oración no es perder tiempo del ministerio.

La oración protege el ministerio.

Porque antes de preguntarte:

“¿Qué necesita mi comunidad de mí?”

necesitas preguntarle a Jesús:

“¿Qué necesitas transformar en mí?”

Un servidor puede hacer muchas cosas para Dios y descuidar su propia alma.

Puede alimentar espiritualmente a otros mientras él comienza a pasar hambre.

Puede hablar sobre esperanza mientras interiormente vive agotado.

Puede enseñar confianza mientras intenta controlarlo todo.

Ahí necesitamos regresar.

No necesariamente abandonar el servicio.

Regresar a la fuente.

Quizá esta noche Jesús no te está diciendo:

“Haz más.”

Quizá te está diciendo:

“Ven conmigo.”

Porque la santidad no consiste en hacer cada vez más cosas.

Consiste en permitir que Cristo esté cada vez más presente en aquello que hacemos.

𝐂𝐢𝐞𝐫𝐫𝐞

Servidor, no eres una máquina de producir actividades religiosas.

Eres discípulo antes que servidor.

Antes de tus reuniones está Jesús.
Antes de tu ministerio está Jesús.
Antes de tus responsabilidades está Jesús.
Antes de resolver los problemas de todos, necesitas sentarte nuevamente ante Jesús.

No esperes estar completamente vacío para regresar a la fuente.

Tal vez mañana tengas exactamente las mismas responsabilidades.

Pero puedes enfrentarlas desde otro lugar.

No desde la ansiedad.

Desde la presencia de Dios.

No desde “yo tengo que poder”.

Desde “Señor, hazlo conmigo”.

Porque cuando la oración vuelve al centro, quizá las cargas no desaparezcan.

Pero dejan de cargarse solos.

𝐎𝐫𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧

Maestro Jesús,
perdóname cuando trabajo mucho para Ti,
pero paso poco tiempo contigo.

Cuando mi servicio se vuelva pesado,
llévame nuevamente a tu presencia.

Enséñame a detenerme sin sentir culpa.
A escucharte antes de decidir.
A orar antes de reaccionar.
A recibir antes de intentar dar.

Que nunca ame más mi ministerio
que al Señor del ministerio.

Cuando esté cansado,
no permitas que solamente busque descanso.

Enséñame también a buscarte a Ti.

Renueva mi corazón.
Purifica mis intenciones.
Devuélveme la alegría de servir.

Y que cada cosa que haga
nazca primero de haber estado contigo.

Amén.

PARA ESTA NOCHE

𝐏𝐑𝐄𝐆𝐔𝐍𝐓𝐀 𝐏𝐀𝐑𝐀 𝐄𝐒𝐓𝐀 𝐍𝐎𝐂𝐇𝐄

“¿Estoy cansado porque estoy sirviendo mucho… o porque llevo demasiado tiempo intentando servir sin dejarme sostener por Jesús?”

No necesitas resolverlo todo esta noche.

Quizá solamente necesitas volver a la fuente.

#CuandoElAlmaSeQuedaSinAceite #ServirConOración #ServidorCatólico #PrimeroDiscípulos #VidaDeOración #JesúsEsLaFuente #ServirSinPerderElAlma #MinisterioConCristo #SantidadCotidiana #OraciónYServicio #ConversiónDelCorazón #CristoEnElCentro

0 Comments

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *