𝐑𝐞𝐟𝐥𝐞𝐱𝐢𝐨́𝐧 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐥𝐚 𝐧𝐨𝐜𝐡𝐞“𝐂𝐮𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐭𝐮 𝐂𝐚𝐫𝐚́𝐜𝐭𝐞𝐫 𝐃𝐞𝐬𝐭𝐫𝐮𝐲𝐞 𝐥𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐭𝐮 𝐌𝐢𝐧𝐢𝐬𝐭𝐞𝐫𝐢𝐨 𝐈𝐧𝐭𝐞𝐧𝐭𝐚 𝐂𝐨𝐧𝐬𝐭𝐫𝐮𝐢𝐫”,𝐉𝐨𝐫𝐠𝐞 𝐆𝐮𝐭𝐢𝐞́𝐫𝐫𝐞𝐳 𝐆𝐚𝐫𝐜𝐢𝐚
𝐑𝐞𝐟𝐥𝐞𝐱𝐢𝐨́𝐧 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐥𝐚 𝐧𝐨𝐜𝐡𝐞
“𝐂𝐮𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐭𝐮 𝐂𝐚𝐫𝐚́𝐜𝐭𝐞𝐫 𝐃𝐞𝐬𝐭𝐫𝐮𝐲𝐞 𝐥𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐭𝐮 𝐌𝐢𝐧𝐢𝐬𝐭𝐞𝐫𝐢𝐨 𝐈𝐧𝐭𝐞𝐧𝐭𝐚 𝐂𝐨𝐧𝐬𝐭𝐫𝐮𝐢𝐫”,
𝐉𝐨𝐫𝐠𝐞 𝐆𝐮𝐭𝐢𝐞́𝐫𝐫𝐞𝐳 𝐆𝐚𝐫𝐜𝐢𝐚
𝐈𝐍𝐓𝐑𝐎
Puedes llegar temprano a servir, conocer la Biblia, participar en cada actividad y estar siempre disponible. Pero existe una pregunta que pocas veces queremos hacernos: ¿cómo se sienten los demás después de tratar conmigo?
Porque podemos estar construyendo el Reino con nuestras manos y dañándolo con nuestra manera de tratar a las personas.
𝐃𝐄𝐒𝐀𝐑𝐑𝐎𝐋𝐋𝐎
No todos los problemas dentro de una comunidad nacen de falta de fe.
Algunos nacen de caracteres que nunca permitimos que Cristo transforme.
Queremos evangelizar, pero contestamos con dureza.
Queremos formar comunidad, pero necesitamos tener siempre la razón.
Queremos servir, pero nos molestamos cuando alguien propone algo diferente.
Predicamos misericordia, pero somos implacables con los errores ajenos.
Hablamos de humildad, pero una corrección nos cambia hasta el rostro.
Y aquí aparece una verdad incómoda:
No basta preguntarnos cuánto hacemos para Dios. También debemos preguntarnos en quién nos estamos convirtiendo mientras lo hacemos.
San Pablo nos recuerda:
“Revístanse, pues, como elegidos de Dios, santos y amados, de entrañas de misericordia, bondad, humildad, mansedumbre y paciencia.”
Colosenses 3,12
Fíjate que Pablo no comienza hablando de proyectos.
Habla del corazón.
Porque antes de utilizar nuestras manos para servir, Cristo quiere transformar nuestra manera de mirar, escuchar, responder y corregir.
El problema no es tener carácter fuerte.
Jesús también habló con firmeza.
El problema aparece cuando confundimos firmeza con agresividad, sinceridad con crueldad, liderazgo con control y autoridad con superioridad.
Decir “así soy yo” tampoco puede convertirse en excusa permanente.
Cristo nos recibe como somos, pero nos ama demasiado para dejarnos exactamente igual.
𝐘 𝐪𝐮𝐢𝐳𝐚́ 𝐞𝐬𝐭𝐚 𝐧𝐨𝐜𝐡𝐞 𝐧𝐞𝐜𝐞𝐬𝐢𝐭𝐚𝐦𝐨𝐬 𝐩𝐫𝐞𝐠𝐮𝐧𝐭𝐚𝐫𝐧𝐨𝐬:
¿Mi presencia trae paz o tensión?
¿Las personas pueden equivocarse cerca de mí?
¿Sé pedir perdón cuando lastimo?
¿Escucho para comprender o solamente espero mi turno para responder?
¿Mi familia conoce al mismo cristiano amable que conocen en la parroquia?
Esa última puede doler.
Pero también puede sanar.
El ministerio más importante no es aquel donde todos conocen nuestro nombre.
Es permitir que Jesús forme su carácter dentro de nosotros.
Antes de cambiar estructuras, Cristo quiere transformar corazones.
Y muchas veces comienza por el nuestro.
𝐂𝐈𝐄𝐑𝐑𝐄
Tal vez has trabajado durante años construyendo algo hermoso para Dios.
No permitas que una reacción impulsiva destruya lo que tantas oraciones ayudaron a levantar.
Si alguna vez heriste, reconoce.
Si respondiste mal, pide perdón.
Si necesitas cambiar, comienza.
Eso no disminuye tu autoridad.
La hace cristiana.
Esta noche no preguntes solamente:
“Señor, ¿qué quieres que haga mañana?”
Atrévete a preguntarle:
“Señor, ¿qué necesitas cambiar en mí para que mi manera de tratar a los demás también hable de Ti?”
Porque el Evangelio no solamente debe escucharse cuando hablamos.
También debería sentirse cuando alguien se acerca a nosotros.
𝐎𝐑𝐀𝐂𝐈𝐎́𝐍 𝐏𝐀𝐑𝐀 𝐋𝐀 𝐍𝐎𝐂𝐇𝐄
Jesús, Maestro paciente, entra también en mi carácter.
Muéstrame aquello que todavía necesita conversión.
Quita de mí la soberbia, la dureza y la necesidad de imponerme.
Dame firmeza sin lastimar.
Verdad sin arrogancia.
Autoridad sin orgullo.
Y un corazón capaz de pedir perdón.
Que mañana quienes se encuentren conmigo no solamente vean lo que hago por Ti.
Que puedan descubrir algo de Ti en mi manera de tratarlos.
Amén.
𝐏𝐑𝐄𝐆𝐔𝐍𝐓𝐀 𝐏𝐀𝐑𝐀 𝐄𝐒𝐓𝐀 𝐍𝐎𝐂𝐇𝐄
Si las personas conocieran a Jesús solamente por la manera en que tú las tratas, ¿qué imagen de Cristo estarías mostrando?
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𝐏𝐚𝐳 𝐲 𝐛𝐢𝐞𝐧, 𝐃𝐢𝐨𝐬 𝐩𝐨𝐫 𝐝𝐞𝐥𝐚𝐧𝐭𝐞,
𝐇𝐚𝐬𝐭𝐚 𝐚𝐪𝐮𝐢́ 𝐓𝐮́ 𝐡𝐞𝐫𝐦𝐚𝐧𝐨 𝐞𝐧 𝐂𝐫𝐢𝐬𝐭𝐨
𝐉𝐨𝐫𝐠𝐞 𝐆𝐮𝐭𝐢𝐞́𝐫𝐫𝐞𝐳 𝐆𝐚𝐫𝐜𝐢́𝐚

