𝐑𝐄𝐅𝐋𝐄𝐗𝐈𝐎́𝐍 𝐏𝐀𝐑𝐀 𝐋𝐀 𝐍𝐎𝐂𝐇𝐄“𝐍𝐨 𝐋𝐥𝐚𝐦𝐞𝐬 ‘𝐃𝐢𝐬𝐜𝐞𝐫𝐧𝐢𝐦𝐢𝐞𝐧𝐭𝐨’ 𝐚 𝐥𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐧 𝐑𝐞𝐚𝐥𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐞𝐬 𝐌𝐢𝐞𝐝𝐨 𝐚 𝐂𝐚𝐦𝐛𝐢𝐚𝐫”
𝐑𝐄𝐅𝐋𝐄𝐗𝐈𝐎́𝐍 𝐏𝐀𝐑𝐀 𝐋𝐀 𝐍𝐎𝐂𝐇𝐄
“𝐍𝐨 𝐋𝐥𝐚𝐦𝐞𝐬 ‘𝐃𝐢𝐬𝐜𝐞𝐫𝐧𝐢𝐦𝐢𝐞𝐧𝐭𝐨’ 𝐚 𝐥𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐧 𝐑𝐞𝐚𝐥𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐞𝐬 𝐌𝐢𝐞𝐝𝐨 𝐚 𝐂𝐚𝐦𝐛𝐢𝐚𝐫”
𝐈𝐍𝐓𝐑𝐎
Hay momentos en los que decimos: “Estoy discerniendo”.
Pero llevamos meses dando vueltas sobre lo mismo.
Oramos. Preguntamos. Pensamos. Volvemos a preguntar.
Y quizá Dios ya respondió.
El problema no siempre es falta de claridad. A veces sabemos perfectamente qué debemos hacer… pero tenemos miedo de hacerlo.
𝐃𝐄𝐒𝐀𝐑𝐑𝐎𝐋𝐋𝐎
Discernir es buscar sinceramente la voluntad de Dios.
Tener miedo también es humano. Incluso los grandes personajes bíblicos sintieron temor ante aquello que Dios les pedía.
Moisés respondió:
“¿Quién soy yo para ir al faraón?”
Éxodo 3,11.
Moisés tenía razones para sentirse pequeño. Pero Dios no respondió explicándole todas las dificultades que desaparecerían.
Le dijo algo mucho más importante:
“Yo estaré contigo.”
Éxodo 3,12.
Ahí está una diferencia fundamental.
El discernimiento pregunta:
“Señor, ¿qué quieres de mí?”
El miedo pregunta:
“¿Cómo puedo asegurarme de que nada salga mal?”
Y esa garantía Dios casi nunca nos la entrega.
Porque la fe no consiste en conocer previamente todo el camino. Consiste en conocer a Aquel que camina contigo.
A veces pedimos otra señal.
Luego otra.
Después queremos una confirmación de la confirmación.
Y casi esperamos que Dios mande un correo diciendo:
“Sí, soy Yo. Puedes proceder.”
Pero cuidado.
Podemos utilizar palabras espirituales para justificar nuestra resistencia.
“No tengo paz.”
“Todavía estoy discerniendo.”
“Quizá no sea el momento.”
“Voy a seguir orándolo.”
Todo eso puede ser legítimo.
Pero también puede convertirse en una manera elegante de permanecer exactamente donde estamos.
Hay decisiones que necesitan tiempo.
Pero existen otras donde el problema no es discernimiento.
Es miedo a perder comodidad.
Miedo a equivocarnos.
Miedo a comenzar nuevamente.
Miedo a dejar algo conocido.
Miedo a descubrir de cuánto somos capaces con Dios.
Pedro tampoco recibió garantías cuando Jesús le dijo:
“Ven.”
Mateo 14,29.
Tuvo que sacar primero un pie de la barca.
La certeza llegó caminando.
Quizá esta noche necesitas preguntarte algo incómodo:
¿Estoy esperando que Dios me dé claridad… o esperando que Dios cambie una respuesta que ya entendí?
𝐂𝐈𝐄𝐑𝐑𝐄
No tomes decisiones importantes impulsivamente.
Ora. Consulta. Examina. Discierne.
Pero cuando descubras hacia dónde Dios te está llamando, no conviertas la prudencia en escondite.
El miedo puede acompañarte.
Lo que no debe hacer es gobernarte.
Dios no siempre quitará el miedo antes del primer paso.
Algunas veces descubrirás su fidelidad después de haberlo dado.
𝐎𝐑𝐀𝐂𝐈𝐎́𝐍
Señor Jesús:
Tú conoces aquello que llevo tiempo pensando.
Conoces mis dudas verdaderas y también mis excusas.
Dame sabiduría para no actuar impulsivamente.
Pero dame valentía para no esconderme detrás del miedo.
Cuando necesite esperar, enséñame a esperar.
Cuando necesite avanzar, empújame suavemente hacia adelante.
Libérame de querer controlar cada resultado.
Dame un corazón disponible para tu voluntad.
Y cuando llegue el momento de salir de mi barca, recuérdame que no camino solo.
Tú estarás conmigo.
Amén.
Para llevarte esta noche:
No siempre necesitas otra señal. A veces necesitas confiar en la última que Dios ya te dio.
𝐏𝐫𝐞𝐠𝐮𝐧𝐭𝐚 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐞𝐬𝐭𝐚 𝐧𝐨𝐜𝐡𝐞:
¿Qué decisión sigues llamando “discernimiento” cuando, en el fondo, sabes que lo que te está deteniendo es el miedo?
𝐏𝐚𝐳 𝐲 𝐛𝐢𝐞𝐧, 𝐃𝐢𝐨𝐬 𝐩𝐨𝐫 𝐝𝐞𝐥𝐚𝐧𝐭𝐞,
𝐇𝐚𝐬𝐭𝐚 𝐚𝐪𝐮𝐢́ 𝐓𝐮́ 𝐡𝐞𝐫𝐦𝐚𝐧𝐨 𝐞𝐧 𝐂𝐫𝐢𝐬𝐭𝐨
𝐉𝐨𝐫𝐠𝐞 𝐆𝐮𝐭𝐢𝐞́𝐫𝐫𝐞𝐳 𝐆𝐚𝐫𝐜𝐢́𝐚
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