𝐑𝐄𝐅𝐋𝐄𝐗𝐈𝐎́𝐍 𝐏𝐀𝐑𝐀 𝐋𝐀 𝐍𝐎𝐂𝐇𝐄“𝐍𝐨 𝐋𝐥𝐚𝐦𝐞𝐬 ‘𝐃𝐢𝐬𝐜𝐞𝐫𝐧𝐢𝐦𝐢𝐞𝐧𝐭𝐨’ 𝐚 𝐥𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐧 𝐑𝐞𝐚𝐥𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐞𝐬 𝐌𝐢𝐞𝐝𝐨 𝐚 𝐂𝐚𝐦𝐛𝐢𝐚𝐫”

𝐑𝐄𝐅𝐋𝐄𝐗𝐈𝐎́𝐍 𝐏𝐀𝐑𝐀 𝐋𝐀 𝐍𝐎𝐂𝐇𝐄
“𝐍𝐨 𝐋𝐥𝐚𝐦𝐞𝐬 ‘𝐃𝐢𝐬𝐜𝐞𝐫𝐧𝐢𝐦𝐢𝐞𝐧𝐭𝐨’ 𝐚 𝐥𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐧 𝐑𝐞𝐚𝐥𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐞𝐬 𝐌𝐢𝐞𝐝𝐨 𝐚 𝐂𝐚𝐦𝐛𝐢𝐚𝐫”

𝐈𝐍𝐓𝐑𝐎

Hay momentos en los que decimos: “Estoy discerniendo”.

Pero llevamos meses dando vueltas sobre lo mismo.

Oramos. Preguntamos. Pensamos. Volvemos a preguntar.

Y quizá Dios ya respondió.

El problema no siempre es falta de claridad. A veces sabemos perfectamente qué debemos hacer… pero tenemos miedo de hacerlo.

𝐃𝐄𝐒𝐀𝐑𝐑𝐎𝐋𝐋𝐎

Discernir es buscar sinceramente la voluntad de Dios.

Tener miedo también es humano. Incluso los grandes personajes bíblicos sintieron temor ante aquello que Dios les pedía.

Moisés respondió:

“¿Quién soy yo para ir al faraón?”
Éxodo 3,11.

Moisés tenía razones para sentirse pequeño. Pero Dios no respondió explicándole todas las dificultades que desaparecerían.

Le dijo algo mucho más importante:

“Yo estaré contigo.”
Éxodo 3,12.

Ahí está una diferencia fundamental.

El discernimiento pregunta:
“Señor, ¿qué quieres de mí?”

El miedo pregunta:
“¿Cómo puedo asegurarme de que nada salga mal?”

Y esa garantía Dios casi nunca nos la entrega.

Porque la fe no consiste en conocer previamente todo el camino. Consiste en conocer a Aquel que camina contigo.

A veces pedimos otra señal.

Luego otra.

Después queremos una confirmación de la confirmación.

Y casi esperamos que Dios mande un correo diciendo:
“Sí, soy Yo. Puedes proceder.”

Pero cuidado.

Podemos utilizar palabras espirituales para justificar nuestra resistencia.

“No tengo paz.”
“Todavía estoy discerniendo.”
“Quizá no sea el momento.”
“Voy a seguir orándolo.”

Todo eso puede ser legítimo.

Pero también puede convertirse en una manera elegante de permanecer exactamente donde estamos.

Hay decisiones que necesitan tiempo.

Pero existen otras donde el problema no es discernimiento.

Es miedo a perder comodidad.
Miedo a equivocarnos.
Miedo a comenzar nuevamente.
Miedo a dejar algo conocido.
Miedo a descubrir de cuánto somos capaces con Dios.

Pedro tampoco recibió garantías cuando Jesús le dijo:

“Ven.”
Mateo 14,29.

Tuvo que sacar primero un pie de la barca.

La certeza llegó caminando.

Quizá esta noche necesitas preguntarte algo incómodo:

¿Estoy esperando que Dios me dé claridad… o esperando que Dios cambie una respuesta que ya entendí?

𝐂𝐈𝐄𝐑𝐑𝐄

No tomes decisiones importantes impulsivamente.

Ora. Consulta. Examina. Discierne.

Pero cuando descubras hacia dónde Dios te está llamando, no conviertas la prudencia en escondite.

El miedo puede acompañarte.

Lo que no debe hacer es gobernarte.

Dios no siempre quitará el miedo antes del primer paso.

Algunas veces descubrirás su fidelidad después de haberlo dado.

𝐎𝐑𝐀𝐂𝐈𝐎́𝐍

Señor Jesús:

Tú conoces aquello que llevo tiempo pensando.

Conoces mis dudas verdaderas y también mis excusas.

Dame sabiduría para no actuar impulsivamente.

Pero dame valentía para no esconderme detrás del miedo.

Cuando necesite esperar, enséñame a esperar.

Cuando necesite avanzar, empújame suavemente hacia adelante.

Libérame de querer controlar cada resultado.

Dame un corazón disponible para tu voluntad.

Y cuando llegue el momento de salir de mi barca, recuérdame que no camino solo.

Tú estarás conmigo.

Amén.

Para llevarte esta noche:

No siempre necesitas otra señal. A veces necesitas confiar en la última que Dios ya te dio.

𝐏𝐫𝐞𝐠𝐮𝐧𝐭𝐚 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐞𝐬𝐭𝐚 𝐧𝐨𝐜𝐡𝐞:

¿Qué decisión sigues llamando “discernimiento” cuando, en el fondo, sabes que lo que te está deteniendo es el miedo?

𝐏𝐚𝐳 𝐲 𝐛𝐢𝐞𝐧, 𝐃𝐢𝐨𝐬 𝐩𝐨𝐫 𝐝𝐞𝐥𝐚𝐧𝐭𝐞,
𝐇𝐚𝐬𝐭𝐚 𝐚𝐪𝐮𝐢́ 𝐓𝐮́ 𝐡𝐞𝐫𝐦𝐚𝐧𝐨 𝐞𝐧 𝐂𝐫𝐢𝐬𝐭𝐨
𝐉𝐨𝐫𝐠𝐞 𝐆𝐮𝐭𝐢𝐞́𝐫𝐫𝐞𝐳 𝐆𝐚𝐫𝐜𝐢́𝐚

#ReflexiónParaLaNoche #Discernimiento #ConfíaEnDios #VenceElMiedo #Fe #DiosEstáContigo #AtréveteAConfiar #VidaCristiana #Jesús #DaElPrimerPaso

𝐑𝐞𝐟𝐥𝐞𝐱𝐢𝐨́𝐧 𝐉𝐨𝐫𝐠𝐞 𝐆𝐮𝐭𝐢𝐞́𝐫𝐫𝐞𝐳 𝐆𝐚𝐫𝐜𝐢́𝐚 / 𝐓𝐞𝐦𝐚: 𝐓𝐮 𝐄𝐬𝐩𝐢𝐫𝐢𝐭𝐮𝐚𝐥𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐬𝐞 𝐍𝐨𝐭𝐚 𝐌𝐚́𝐬 𝐞𝐧 𝐂𝐨́𝐦𝐨 𝐓𝐫𝐚𝐭𝐚𝐬 𝐚 𝐥𝐚𝐬 𝐏𝐞𝐫𝐬𝐨𝐧𝐚𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐧 𝐂𝐮𝐚́𝐧𝐭𝐨 𝐒𝐚𝐛𝐞𝐬 𝐝𝐞 𝐃𝐢𝐨𝐬

𝐑𝐞𝐟𝐥𝐞𝐱𝐢𝐨́𝐧 𝐉𝐨𝐫𝐠𝐞 𝐆𝐮𝐭𝐢𝐞́𝐫𝐫𝐞𝐳 𝐆𝐚𝐫𝐜𝐢́𝐚 / 𝐓𝐞𝐦𝐚: 𝐓𝐮 𝐄𝐬𝐩𝐢𝐫𝐢𝐭𝐮𝐚𝐥𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐬𝐞 𝐍𝐨𝐭𝐚 𝐌𝐚́𝐬 𝐞𝐧 𝐂𝐨́𝐦𝐨 𝐓𝐫𝐚𝐭𝐚𝐬 𝐚 𝐥𝐚𝐬 𝐏𝐞𝐫𝐬𝐨𝐧𝐚𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐧 𝐂𝐮𝐚́𝐧𝐭𝐨 𝐒𝐚𝐛𝐞𝐬 𝐝𝐞 𝐃𝐢𝐨𝐬

Introducción

Puedes conocer la Biblia, explicar el Catecismo y hablar maravillosamente de Dios.

Pero existe una pregunta más incómoda.

¿Cómo se sienten las personas después de encontrarse contigo?

Porque nuestra espiritualidad no se demuestra solamente con lo que sabemos.

También se revela en nuestra paciencia, palabras, escucha y manera de tratar al hermano.

1. Dos citas bíblicas

“En esto conocerán todos que son discípulos míos: si se tienen amor los unos a los otros.”
Juan 13,35.

Jesús no dijo que reconocerían al discípulo por cuánto sabe.

El distintivo visible del cristiano será siempre el amor.

Puedes conocer mucha doctrina y todavía necesitar aprender ternura.

La doctrina verdadera debe conducirnos hacia una vida transformada.

“Si alguno dice: ‘Amo a Dios’, y aborrece a su hermano, es un mentiroso.”
1 Juan 4,20.

San Juan no deja demasiado espacio para las excusas.

Nuestra relación con Dios necesariamente alcanza nuestras relaciones humanas.

La oración que nunca mejora nuestro trato necesita ser examinada.

2. Una enseñanza del Papa

El 15 de mayo de 2024, durante su Audiencia General, el Papa Francisco dedicó su catequesis a la virtud teologal de la caridad.

Recordó que la caridad viene de Dios y permite:

“amar a nuestro prójimo como Dios lo ama”.

Francisco explicó que este amor alcanza incluso a quienes resultan difíciles de amar.

El contexto era especialmente significativo.

Recordó las divisiones existentes entre los cristianos de Corinto.

Incluso celebraban la Eucaristía mientras permanecían enfrentados entre ellos. ([Vatican News][1])

Dos mil años después, la pregunta permanece vigente.

¿De qué sirve hablar bellamente de Dios si maltratamos a quienes encontramos?

La espiritualidad cristiana siempre termina convirtiéndose en relaciones concretas.

3. Dos encíclicas

Deus Caritas Est, 18. Benedicto XVI:

“Aprendo a mirar a esta otra persona… desde la perspectiva de Jesucristo.”

Esta frase cambia nuestra manera de relacionarnos.

El compañero difícil también tiene una historia.

El hermano que te desespera también necesita misericordia.

La persona que piensa diferente sigue llevando la imagen de Dios.

Fratelli Tutti, 94. Papa Francisco:

“El amor implica entonces algo más que una serie de acciones benéficas.”

Francisco explica que amar supone reconocer al otro como valioso y digno.

No basta realizar buenas obras.

Importa también cómo miramos, escuchamos y tratamos a las personas.

Podemos servir mucho y hacer sentir pequeño al que servimos.

Eso necesita conversión.

4. Catecismo de la Iglesia Católica

Catecismo, 1822:

“La caridad es la virtud teologal por la cual amamos a Dios sobre todas las cosas.”

El mismo numeral une inseparablemente ese amor con el prójimo.

Por eso la caridad no es simplemente tener buenos modales.

Es permitir que el amor recibido de Dios transforme nuestras relaciones.

La espiritualidad madura cambia incluso nuestro tono de voz.

5. Tres santos nos ayudan

🙏 San Juan de la Cruz:

“Al atardecer de la vida, seremos juzgados sobre el amor.”

No sobre cuántos argumentos ganamos.

Al final, el examen será sobre cuánto aprendimos a amar.

❤️ Santa Teresa de Lisieux:

“Jesús, mi alegría es amarte.”

Benedicto XVI presenta esta frase al explicar su caridad sonriente y cotidiana.

Amar a Jesús terminó haciéndose visible en las cosas pequeñas.

✝️ San Vicente de Paúl:

Los pobres eran para él “nuestros señores y maestros”.

Francisco recordó esta expresión al celebrar cuatro siglos del carisma vicentino.

San Vicente descubrió a Cristo mirando concretamente al necesitado.

Esa es la prueba de una espiritualidad encarnada.

Conocer a Dios debería hacernos más humanos, no más arrogantes.

6. Tres acciones para esta semana

A. Revisa tu tono antes de revisar al hermano.

Durante un día, observa cómo respondes cuando estás cansado.

La espiritualidad también aparece cuando se termina nuestra paciencia.

B. Escucha sin preparar inmediatamente tu respuesta.

Regala cinco minutos completos a alguien que necesite hablar.

No corrijas. No interrumpas. No conviertas todo en una enseñanza.

C. Trata especialmente bien a quien no puede beneficiarte.

Busca esta semana una persona normalmente ignorada.

Llámala por su nombre. Escúchala. Hazla sentirse verdaderamente importante.

7. Cierre y oración

Hay personas que saben poco de teología y transmiten muchísimo de Dios.

También podemos conocer respuestas correctas y tener actitudes equivocadas.

La formación es necesaria.

La doctrina importa profundamente.

Pero cuanto más conocemos a Cristo, más deberíamos parecernos a Cristo.

La verdadera espiritualidad no nos coloca encima de las personas.

Nos pone de rodillas para servirlas.

Maestro Jesús:

No permitas que mi conocimiento alimente mi orgullo.

Haz que cada encuentro contigo transforme mi manera de tratar.

Dame paciencia con quien piensa diferente.

Dame ternura con quien está herido.

Dame tiempo para escuchar antes de responder.

Corrige mi dureza cuando crea estar defendiendo la verdad.

Que mis palabras hablen de Ti.

Pero, sobre todo, que mi manera de amar revele que te conozco.

Amén.

Resumen pastoral:

Tu espiritualidad será creíble cuando las personas puedan experimentar algo de Jesús al encontrarse contigo.

Pregunta final:

Si nadie escuchara lo que dices sobre Dios, ¿podría descubrir cuánto lo conoces solamente observando cómo tratas a las personas?

𝐏𝐚𝐳 𝐲 𝐛𝐢𝐞𝐧, 𝐃𝐢𝐨𝐬 𝐩𝐨𝐫 𝐝𝐞𝐥𝐚𝐧𝐭𝐞,
𝐇𝐚𝐬𝐭𝐚 𝐚𝐪𝐮𝐢́ 𝐓𝐮́ 𝐡𝐞𝐫𝐦𝐚𝐧𝐨 𝐞𝐧 𝐂𝐫𝐢𝐬𝐭𝐨
𝐉𝐨𝐫𝐠𝐞 𝐆𝐮𝐭𝐢𝐞́𝐫𝐫𝐞𝐳 𝐆𝐚𝐫𝐜𝐢́𝐚

#CristoReyRadio #RadioCatolica #EnClaveDeCristo #CiudadJuárez #ElPasoTX

@destacar @seguidores @fansdestacados

𝙬𝙬𝙬.𝙘𝙧𝙞𝙨𝙩𝙤𝙧𝙚𝙮𝙧𝙖𝙙𝙞𝙤.𝙘𝙤𝙢.𝙢𝙭
𝘾𝙧𝙞𝙨𝙩𝙤 𝙍𝙚𝙮 𝙍𝙖𝙙𝙞𝙤 1110 𝙖𝙢, 11 𝘼𝙉̃𝙊𝙎,
𝙏𝙪 𝙧𝙖𝙙𝙞𝙤, 𝙙𝙤𝙣𝙙𝙚 𝙡𝙖 𝙛𝙚 𝙨𝙚 𝙚𝙨𝙘𝙪𝙘𝙝𝙖…
𝙮 𝙚𝙡 𝙖𝙡𝙢𝙖 𝙚𝙣𝙘𝙪𝙚𝙣𝙩𝙧𝙖 𝙘𝙤𝙣𝙨𝙪𝙚𝙡𝙤.

 𝐑𝐞𝐟𝐥𝐞𝐱𝐢𝐨́𝐧 𝐉𝐨𝐫𝐠𝐞 𝐆𝐮𝐭𝐢𝐞́𝐫𝐫𝐞𝐳 𝐆𝐚𝐫𝐜𝐢́𝐚 / 𝐓𝐞𝐦𝐚: 𝐍𝐨 𝐏𝐮𝐞𝐝𝐞𝐬 𝐏𝐫𝐞𝐝𝐢𝐜𝐚𝐫 𝐂𝐨𝐦𝐮𝐧𝐢𝐨́𝐧 𝐲 𝐕𝐢𝐯𝐢𝐫 𝐆𝐮𝐚𝐫𝐝𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐑𝐞𝐬𝐞𝐧𝐭𝐢𝐦𝐢𝐞𝐧𝐭𝐨𝐬

𝐑𝐞𝐟𝐥𝐞𝐱𝐢𝐨́𝐧 𝐉𝐨𝐫𝐠𝐞 𝐆𝐮𝐭𝐢𝐞́𝐫𝐫𝐞𝐳 𝐆𝐚𝐫𝐜𝐢́𝐚 / 𝐓𝐞𝐦𝐚: 𝐍𝐨 𝐏𝐮𝐞𝐝𝐞𝐬 𝐏𝐫𝐞𝐝𝐢𝐜𝐚𝐫 𝐂𝐨𝐦𝐮𝐧𝐢𝐨́𝐧 𝐲 𝐕𝐢𝐯𝐢𝐫 𝐆𝐮𝐚𝐫𝐝𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐑𝐞𝐬𝐞𝐧𝐭𝐢𝐦𝐢𝐞𝐧𝐭𝐨𝐬

Introducción

Podemos compartir el mismo altar, rezar el mismo Padre Nuestro y decir: “La paz esté contigo”.

Pero después evitar a alguien, guardar aquella conversación y seguir alimentando una herida.

La comunión cristiana no significa que nunca tendremos conflictos.

Significa que no permitiremos que el resentimiento tenga la última palabra.

Porque no podemos anunciar reconciliación mientras construimos muros dentro del corazón.

1. Dos citas bíblicas

“Como el Señor los perdonó, hagan ustedes lo mismo.”
Colosenses 3,13.

San Pablo no presenta el perdón como sentimiento opcional.

Nos pide recordar primero cuánto hemos recibido nosotros de Cristo.

Perdonar no significa llamar bueno a aquello que nos lastimó.

Significa negarnos a convertir la herida en residencia permanente.

“Si tu hermano peca contra ti, ve y corrígelo a solas.”
Mateo 18,15.

Jesús no nos enseña a esconder los conflictos.

Tampoco nos enseña a convertirlos en conversación comunitaria.

Primero habla con tu hermano.

No con cinco personas acerca de tu hermano.

La comunión también se protege aprendiendo a hablar donde corresponde.

2. Una enseñanza del Papa

El 1 de octubre de 2024, antes de comenzar la segunda sesión del Sínodo sobre la Sinodalidad, el Papa Francisco presidió una vigilia penitencial en la Basílica de San Pedro.

Allí planteó una pregunta especialmente fuerte:

“¿Cómo podríamos pretender caminar juntos sin recibir y dar el perdón que restablece la comunión en Cristo?”

Esto toca directamente nuestra vida comunitaria.

No basta organizar actividades sobre comunión.

Tenemos que aprender a reconciliarnos.

Una Iglesia que camina unida necesita personas capaces de pedir perdón.

También necesita corazones dispuestos a comenzar nuevamente.

3. Dos encíclicas

Fratelli Tutti, 227. Papa Francisco:

“La verdad no debe, de hecho, conducir a la venganza.”

Debe conducir hacia la reconciliación y el perdón.

Esto evita confundir perdón con silencio.

La comunión verdadera necesita verdad, justicia y misericordia.

Puedes hablar de una herida sin convertirla en arma.

Puedes buscar justicia sin desear destruir al responsable.

Dives in Misericordia, 14. San Juan Pablo II:

“El perdón es además la condición fundamental de la reconciliación.”

El Papa aclara también que perdonar no elimina las exigencias de justicia.

Esta distinción resulta fundamental.

Perdonar no siempre significa recuperar inmediatamente la misma confianza.

Significa comenzar a liberarnos de la lógica de la venganza.

4. Catecismo de la Iglesia Católica

Catecismo, 2840:

“No hay límite ni medida en este perdón.”

El Catecismo enseña que el amor de Dios es indivisible.

No podemos amar al Dios invisible mientras rechazamos amar al hermano.

Además, los numerales 2840-2845 relacionan directamente nuestra oración con el perdón recibido y ofrecido.

Por eso rezar “perdona nuestras ofensas” nunca debería convertirse en rutina.

Cada Padre Nuestro también examina nuestras relaciones.

5. Tres santos nos hablan

🙏 San Juan Crisóstomo:

“Nada nos asemeja tanto a Dios como estar siempre dispuestos a perdonar.”

Perdonar no te hace débil.

Te hace parecerte un poco más al Padre misericordioso.

❤️ San Juan de la Cruz:

“Donde no hay amor, ponga amor y sacará amor.”

No esperes siempre que el otro dé el primer paso.

Alguien tendrá que comenzar a romper el círculo.

✝️ San Juan de la Cruz:

“A la tarde te examinarán en el amor.”

Quizá Dios no preguntará cuántas discusiones ganamos.

Preguntará cuánto aprendimos a amar mientras caminábamos con otros.

La conclusión es sencilla.

La comunión no consiste en pensar todos igual.

Consiste en seguir reconociéndonos hermanos incluso cuando necesitamos reconciliarnos.

6. Tres acciones para esta semana

A. Ponle nombre al resentimiento.

Pregúntate quién aparece constantemente en tus conversaciones interiores.

No justifiques inmediatamente tus sentimientos.

Preséntalos primero delante de Jesús.

B. Habla con la persona, no solamente sobre ella.

Si es prudente y seguro, busca una conversación serena.

Habla para sanar, no para demostrar quién tenía razón.

C. Haz una oración incómoda.

Durante siete días, menciona ante Dios a quien te lastimó.

No necesitas sentir cariño inmediatamente.

Simplemente pide que Dios sane a ambos corazones.

7. Cierre y oración

Hay resentimientos que comenzaron con una herida verdadera.

Por eso esta reflexión no pretende minimizar tu dolor.

Pero existe una diferencia entre recordar una herida y alimentarla.

Francisco advirtió que una herida no perdonada puede convertirse en “un pedazo de guerra” dentro del corazón.

Y ninguna comunidad puede construir comunión acumulando pequeñas guerras interiores.

Podemos recibir la Eucaristía muchas veces.

Pero la Eucaristía también debe enseñarnos a convertirnos en comunión.

El mismo Jesús que recibimos nos envía hacia nuestros hermanos.

Maestro Jesús:

Tú conoces las heridas que todavía llevo conmigo.

Conoces nombres, conversaciones y recuerdos que aún me duelen.

No permitas que mi dolor se convierta en resentimiento.

Enséñame a perdonar sin negar la verdad.

Dame humildad para reconocer también mis propios errores.

Dame valentía para pedir perdón cuando corresponda.

Sana aquello que yo todavía no puedo sanar.

Que mi servicio construya puentes y nunca trincheras.

Que cuando reciba tu Cuerpo, aprenda también a recibir al hermano.

Haz de mi corazón un lugar de reconciliación.

Amén.

Resumen pastoral:

La comunión comienza cuando dejamos de alimentar aquello que mantiene separados nuestros corazones.

Pregunta final:

¿Hay alguien con quien compartes la misma fe, pero a quien todavía no has permitido regresar a tu corazón?

𝐏𝐚𝐳 𝐲 𝐛𝐢𝐞𝐧, 𝐃𝐢𝐨𝐬 𝐩𝐨𝐫 𝐝𝐞𝐥𝐚𝐧𝐭𝐞,
𝐇𝐚𝐬𝐭𝐚 𝐚𝐪𝐮𝐢́ 𝐓𝐮́ 𝐡𝐞𝐫𝐦𝐚𝐧𝐨 𝐞𝐧 𝐂𝐫𝐢𝐬𝐭𝐨
𝐉𝐨𝐫𝐠𝐞 𝐆𝐮𝐭𝐢𝐞́𝐫𝐫𝐞𝐳 𝐆𝐚𝐫𝐜𝐢́𝐚

#CristoReyRadio #RadioCatolica #EnClaveDeCristo #CiudadJuárez #ElPasoTX

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𝙬𝙬𝙬.𝙘𝙧𝙞𝙨𝙩𝙤𝙧𝙚𝙮𝙧𝙖𝙙𝙞𝙤.𝙘𝙤𝙢.𝙢𝙭
𝘾𝙧𝙞𝙨𝙩𝙤 𝙍𝙚𝙮 𝙍𝙖𝙙𝙞𝙤 1110 𝙖𝙢, 11 𝘼𝙉̃𝙊𝙎,
𝙏𝙪 𝙧𝙖𝙙𝙞𝙤, 𝙙𝙤𝙣𝙙𝙚 𝙡𝙖 𝙛𝙚 𝙨𝙚 𝙚𝙨𝙘𝙪𝙘𝙝𝙖…
𝙮 𝙚𝙡 𝙖𝙡𝙢𝙖 𝙚𝙣𝙘𝙪𝙚𝙣𝙩𝙧𝙖 𝙘𝙤𝙣𝙨𝙪𝙚𝙡𝙤.

𝐑𝐞𝐟𝐥𝐞𝐱𝐢𝐨́𝐧 𝐉𝐨𝐫𝐠𝐞 𝐆𝐮𝐭𝐢𝐞́𝐫𝐫𝐞𝐳 𝐆𝐚𝐫𝐜𝐢́𝐚 / 𝐓𝐞𝐦𝐚: ¿𝐒𝐞𝐫𝐯𝐢𝐝𝐨𝐫 𝐨 𝐏𝐫𝐨𝐭𝐚𝐠𝐨𝐧𝐢𝐬𝐭𝐚? 𝐂𝐮𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐞𝐥 𝐄𝐠𝐨 𝐂𝐨𝐦𝐢𝐞𝐧𝐳𝐚 𝐚 𝐕𝐞𝐬𝐭𝐢𝐫𝐬𝐞 𝐝𝐞 𝐌𝐢𝐧𝐢𝐬𝐭𝐞𝐫𝐢𝐨

𝐑𝐞𝐟𝐥𝐞𝐱𝐢𝐨́𝐧 𝐉𝐨𝐫𝐠𝐞 𝐆𝐮𝐭𝐢𝐞́𝐫𝐫𝐞𝐳 𝐆𝐚𝐫𝐜𝐢́𝐚 / 𝐓𝐞𝐦𝐚: ¿𝐒𝐞𝐫𝐯𝐢𝐝𝐨𝐫 𝐨 𝐏𝐫𝐨𝐭𝐚𝐠𝐨𝐧𝐢𝐬𝐭𝐚? 𝐂𝐮𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐞𝐥 𝐄𝐠𝐨 𝐂𝐨𝐦𝐢𝐞𝐧𝐳𝐚 𝐚 𝐕𝐞𝐬𝐭𝐢𝐫𝐬𝐞 𝐝𝐞 𝐌𝐢𝐧𝐢𝐬𝐭𝐞𝐫𝐢𝐨

Introducción

Hay una tentación que no siempre llega vestida de pecado. A veces llega con gafete, micrófono, ministerio y muchas actividades.

Comenzamos queriendo servir a Jesús. Pero, casi sin notarlo, podemos terminar necesitando reconocimiento.

Hoy la pregunta no es cuánto haces en la Iglesia.

La pregunta es más profunda:

¿Sigues sirviendo a Cristo… o necesitas sentirte indispensable?

1. Dos citas bíblicas

“Quien quiera llegar a ser grande entre ustedes, será su servidor.” Marcos 10,43.

Jesús no elimina el deseo de grandeza. Lo transforma.

En el Reino, grande no es quien recibe más aplausos. Grande es quien aprende a ponerse al servicio de los demás.

Cuando necesito controlar, figurar o ser reconocido, conviene revisar el corazón.

Porque servir a Jesús nunca debería convertirse en construir mi propio escenario.

“No hagan nada por rivalidad ni por vanagloria.” Filipenses 2,3.

San Pablo toca una herida muy humana.

También dentro de la Iglesia puede aparecer la competencia.

Quién canta mejor. Quién predica más. Quién organiza todo. Quién aparece primero.

Hasta podemos competir por demostrar quién es más humilde. Eso sí requiere talento.

El Evangelio propone otro camino: alegrarnos también cuando Dios obra mediante otro.

Benedicto XVI recordó precisamente este texto al explicar que la humildad de Cristo es modelo del servicio cristiano. ([Vaticano][1])

2. Una enseñanza del Papa

El 10 de noviembre de 2024, durante el Ángelus, el Papa Francisco reflexionó sobre los escribas y la tentación de convertir la religiosidad en apariencia.

Invitó a preguntarnos si ejercemos nuestras responsabilidades con humildad o sentimos orgullo por nuestra posición.

También pidió hacer el bien sin exhibirnos y actuar con sencillez.

Es una revisión excelente para cualquier servidor.

No está mal organizar, dirigir, predicar o tener responsabilidades.

El peligro comienza cuando necesito el ministerio para sentirme importante.

El servicio auténtico levanta al hermano.

El ego necesita que el hermano note quién lo levantó.

3. Dos encíclicas

Deus Caritas Est, 35. Benedicto XVI:

“Este modo de servir hace humilde al que sirve.”

Benedicto XVI añade que poder ayudar no constituye mérito ni motivo de orgullo. Es gracia.

Qué diferente sería nuestro servicio si recordáramos esto.

No somos propietarios del ministerio.

Somos personas a quienes Dios concedió temporalmente la gracia de servir.

Redemptor Hominis, 21. San Juan Pablo II:

Esta encíclica enseña que la dignidad cristiana “se expresa en la disponibilidad a servir”. ([Vaticano][4])

Aquí aparece una buena medida espiritual.

Mi ministerio no debería hacerme sentir superior.

Debería hacerme cada vez más disponible.

Si cuanto más sirvo, menos disponible estoy para los pequeños, algo necesita corregirse.

4. Catecismo de la Iglesia Católica

Catecismo, 876:

“El carácter de servicio del ministerio eclesial está intrínsecamente ligado a la naturaleza sacramental.”

El texto habla específicamente del ministerio ordenado, pero revela un principio profundamente cristiano: la autoridad recibida de Cristo tiene forma de servicio.

Por eso nadie debería pensar:

“Este ministerio es mío.”

Mejor decir:

“Señor, gracias por permitirme servir aquí.”

5. Tres santos nos hablan

🙏 San Felipe Neri:

“Hijitos, sed humildes, estad bajos.”

No necesitamos subir para servir mejor.

Muchas veces necesitamos bajar para encontrar a Jesús.

❤️ Santa Teresa de Calcuta:

“El fruto del amor es el servicio.”

Y añadía que el fruto del servicio es la paz.

Cuando nuestro servicio produce continuamente rivalidades, quizá debemos revisar desde dónde estamos sirviendo.

✝️ San Josemaría Escrivá:

“Ocultarme y desaparecer es lo mío, que sólo Jesús se luzca.”

Su espiritualidad insistía precisamente en servir sin buscar protagonismo personal.

Aquí está el centro:

El servidor verdadero no necesita desaparecer físicamente.

Necesita conseguir que, incluso cuando sea visible, Cristo siga siendo el protagonista.

6. Tres acciones para esta semana

A. Haz algo que nadie pueda aplaudir.

Sirve una vez sin fotografía, publicación ni reconocimiento.

Hazlo solamente para Jesús.

B. Celebra sinceramente el don de otro.

Felicita a alguien que hace bien aquello que tú también haces.

Especialmente si alguna vez lo consideraste competencia.

C. Haz la prueba de la ausencia.

Pregúntate:

“Si mañana otro ocupara mi lugar, ¿seguiría sirviendo con alegría?”

Si la respuesta incomoda, no abandones el ministerio.

Entrégale nuevamente tu corazón a Jesús.

7. Cierre y oración

El problema no es tener responsabilidades.

El problema comienza cuando nuestra identidad depende de ellas.

Puedes estar delante de cien personas y permanecer humilde.

También puedes estar escondido y sentirte indispensable.

El ego sabe esconderse muy bien.

Incluso puede aprender vocabulario católico.

Por eso necesitamos regresar constantemente al Maestro.

Jesús no construyó su misión buscando aplausos.

Se arrodilló.

Lavó pies.

Entregó su vida.

Y desde la cruz mostró cómo sirve Dios.

Señor Jesús, Maestro y Servidor de todos.

Purifica las intenciones de mi corazón.

Que nunca utilice tu Iglesia para alimentar mi ego.

Enséñame a servir cuando me vean y cuando nadie me vea.

Dame alegría cuando otro sea elegido.

Dame humildad cuando otro reciba el reconocimiento.

Que no necesite ser indispensable.

Que solamente necesite permanecer disponible.

Y cuando mi ego quiera ocupar tu lugar, recuérdame:

el ministerio es tuyo.

La obra es tuya.

La gloria es tuya.

Amén.

Resumen pastoral:

El verdadero servidor no pregunta cuánto reconocimiento recibió, sino cuánto espacio dejó para que Cristo apareciera.

Pregunta final:

Si mañana nadie mencionara tu nombre, nadie agradeciera tu trabajo y otro ocupara tu lugar, ¿seguirías sirviendo a Jesús con la misma alegría?

𝐏𝐚𝐳 𝐲 𝐛𝐢𝐞𝐧, 𝐃𝐢𝐨𝐬 𝐩𝐨𝐫 𝐝𝐞𝐥𝐚𝐧𝐭𝐞,
𝐇𝐚𝐬𝐭𝐚 𝐚𝐪𝐮𝐢́ 𝐓𝐮́ 𝐡𝐞𝐫𝐦𝐚𝐧𝐨 𝐞𝐧 𝐂𝐫𝐢𝐬𝐭𝐨
𝐉𝐨𝐫𝐠𝐞 𝐆𝐮𝐭𝐢𝐞́𝐫𝐫𝐞𝐳 𝐆𝐚𝐫𝐜𝐢́𝐚

#CristoReyRadio #RadioCatolica #EnClaveDeCristo #CiudadJuárez #ElPasoTX

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𝘾𝙧𝙞𝙨𝙩𝙤 𝙍𝙚𝙮 𝙍𝙖𝙙𝙞𝙤 1110 𝙖𝙢, 11 𝘼𝙉̃𝙊𝙎,
𝙏𝙪 𝙧𝙖𝙙𝙞𝙤, 𝙙𝙤𝙣𝙙𝙚 𝙡𝙖 𝙛𝙚 𝙨𝙚 𝙚𝙨𝙘𝙪𝙘𝙝𝙖…
𝙮 𝙚𝙡 𝙖𝙡𝙢𝙖 𝙚𝙣𝙘𝙪𝙚𝙣𝙩𝙧𝙖 𝙘𝙤𝙣𝙨𝙪𝙚𝙡𝙤.

𝐑𝐄𝐅𝐋𝐄𝐗𝐈𝐎́𝐍 𝐏𝐀𝐑𝐀 𝐋𝐀 𝐍𝐎𝐂𝐇𝐄 Antes de Corregir al Hermano, Pregúntate si Todavía Sabes Amarlo

𝐑𝐄𝐅𝐋𝐄𝐗𝐈𝐎́𝐍 𝐏𝐀𝐑𝐀 𝐋𝐀 𝐍𝐎𝐂𝐇𝐄
Antes de Corregir al Hermano, Pregúntate si Todavía Sabes Amarlo

𝐈𝐍𝐓𝐑𝐎

Hay correcciones que nacen del amor… y otras que nacen del cansancio, del orgullo o de heridas que todavía no hemos sanado.

Esta noche quiero proponerte una pregunta incómoda: antes de decirle a tu hermano todo lo que está haciendo mal, ¿todavía puedes mirarlo con el mismo amor con que Jesús te mira cuando tú fallas?

Porque corregir cristianamente no significa demostrar quién tiene razón. Significa ayudar al otro a acercarse nuevamente a Dios.

𝐃𝐄𝐒𝐀𝐑𝐑𝐎𝐋𝐋𝐎

Jesús nunca confundió amor con permisividad.

Él corrigió. Confrontó. Señaló el pecado. Pero nunca convirtió la debilidad de una persona en una oportunidad para humillarla.

Por eso dice:

“Si tu hermano llega a pecar, ve y repréndelo, a solas tú con él.” Mateo 18,15.

Observa algo importante: Jesús primero dice “tu hermano”.

Antes del error está la persona.

Antes de la corrección está la fraternidad.

Antes de señalar su caída, recuerda que delante de ti tienes a alguien amado por Dios.

San Pablo lo expresa todavía más claramente:

“Corríjanlo con espíritu de mansedumbre.” Gálatas 6,1.

La mansedumbre no significa cobardía. Significa decir la verdad sin convertirla en un arma.

Aquí aparece una prueba sencilla.

Si disfrutas contando a otros lo que alguien hizo mal, quizá todavía no estás preparado para corregirlo.

Si necesitas exhibirlo, probablemente necesitas primero revisar tu corazón.

Y si deseas que cambie únicamente para demostrar que tú tenías razón, cuidado: eso puede parecer corrección fraterna, pero quizá solamente es orgullo vestido de religioso.

La corrección cristiana busca recuperar al hermano, no ganar la discusión.

Antes de hablar, pregúntate:

¿Quiero ayudarlo o descargarme?

¿Quiero restaurarlo o demostrarle que estaba equivocado?

¿Podré seguir amándolo aunque no cambie inmediatamente?

Porque puedes decir una verdad correcta de una manera profundamente equivocada.

𝐂𝐈𝐄𝐑𝐑𝐄

Esta noche no pienses solamente en quién necesita ser corregido.

Piensa también en cómo estás amando.

Quizá mañana tengas que mantener una conversación difícil. Hazlo.

Pero primero pasa por la oración.

Pídele a Jesús que quite de tus palabras el orgullo, la rabia y el deseo de vencer.

Después habla.

Con verdad, sí.

Pero también con misericordia.

Porque cuando Cristo corrige nuestro corazón, no nos destruye para demostrarnos que Él tenía razón.

Nos levanta para recordarnos quiénes podemos llegar a ser.

Antes de corregir al hermano, pregúntate:

¿Todavía sé amarlo?

𝐎𝐑𝐀𝐂𝐈𝐎́𝐍

Señor Jesús, Maestro manso y humilde de corazón, enséñame a corregir como Tú.

Líbrame de utilizar la verdad para lastimar.

Purifica mis intenciones antes de abrir mi boca.

Dame valentía para hablar cuando sea necesario y humildad para callar cuando solamente quiera imponerme.

Que nunca olvide que quien está delante de mí también es tu hijo.

Y cuando yo necesite corrección, dame un corazón humilde para escuchar.

Haz que mis palabras acerquen, restauren y conduzcan hacia Ti.

Amén.

𝐏𝐚𝐳 𝐲 𝐛𝐢𝐞𝐧, 𝐃𝐢𝐨𝐬 𝐩𝐨𝐫 𝐝𝐞𝐥𝐚𝐧𝐭𝐞,
𝐇𝐚𝐬𝐭𝐚 𝐚𝐪𝐮𝐢́ 𝐓𝐮́ 𝐡𝐞𝐫𝐦𝐚𝐧𝐨 𝐞𝐧 𝐂𝐫𝐢𝐬𝐭𝐨
𝐉𝐨𝐫𝐠𝐞 𝐆𝐮𝐭𝐢𝐞́𝐫𝐫𝐞𝐳 𝐆𝐚𝐫𝐜𝐢́𝐚

#ReflexiónParaLaNoche #CorrecciónFraterna #AmarComoJesús #Misericordia #Humildad #VidaCristiana #Evangelio #ServidoresDeCristo #Jesús #FeEnAcción

𝐑𝐞𝐟𝐥𝐞𝐱𝐢𝐨́𝐧 𝐉𝐨𝐫𝐠𝐞 𝐆𝐮𝐭𝐢𝐞́𝐫𝐫𝐞𝐳 𝐆𝐚𝐫𝐜𝐢́𝐚 / 𝐓𝐞𝐦𝐚: “𝐏𝐮𝐞𝐝𝐞𝐬 𝐂𝐨𝐧𝐨𝐜𝐞𝐫 𝐌𝐮𝐜𝐡𝐚 𝐁𝐢𝐛𝐥𝐢𝐚… 𝐲 𝐒𝐞𝐠𝐮𝐢𝐫 𝐒𝐢𝐧 𝐂𝐨𝐧𝐨𝐜𝐞𝐫 𝐞𝐥 𝐂𝐨𝐫𝐚𝐳𝐨́𝐧 𝐝𝐞 𝐉𝐞𝐬𝐮́𝐬”

𝐑𝐞𝐟𝐥𝐞𝐱𝐢𝐨́𝐧 𝐉𝐨𝐫𝐠𝐞 𝐆𝐮𝐭𝐢𝐞́𝐫𝐫𝐞𝐳 𝐆𝐚𝐫𝐜𝐢́𝐚 / 𝐓𝐞𝐦𝐚: “𝐏𝐮𝐞𝐝𝐞𝐬 𝐂𝐨𝐧𝐨𝐜𝐞𝐫 𝐌𝐮𝐜𝐡𝐚 𝐁𝐢𝐛𝐥𝐢𝐚… 𝐲 𝐒𝐞𝐠𝐮𝐢𝐫 𝐒𝐢𝐧 𝐂𝐨𝐧𝐨𝐜𝐞𝐫 𝐞𝐥 𝐂𝐨𝐫𝐚𝐳𝐨́𝐧 𝐝𝐞 𝐉𝐞𝐬𝐮́𝐬”

Introducción

Puedes conocer capítulos, personajes y versículos. Incluso puedes explicar la Biblia mejor que muchos. Pero existe una pregunta más profunda: ¿la Palabra ya transformó tu manera de tratar a las personas?

Porque la Biblia no fue entregada solamente para llenar nuestra mente. Fue dada para conducirnos al encuentro con Jesucristo y transformar nuestro corazón.

1. Dos citas bíblicas

“Ustedes examinan las Escrituras, porque piensan encontrar en ellas la vida eterna; ellas son las que dan testimonio de mí.” Juan 5,39.

Jesús no critica el conocimiento de la Escritura. Corrige algo más peligroso: estudiar la Palabra y no reconocer a quien la Palabra anuncia.

Podemos conocer muchos versículos y continuar siendo duros, orgullosos o indiferentes. La pregunta no es solamente cuánto conozco. También importa cuánto de Cristo está apareciendo en mí.

“Aprendan de mí, porque soy manso y humilde de corazón.” Mateo 11,29.

Jesús no dijo solamente: “Aprendan mis enseñanzas”. Dijo: “Aprendan de mí”.

Conocer el Evangelio significa acercarnos también al corazón del Maestro. Su misericordia. Su humildad. Su paciencia. Su manera de mirar al pecador.

La Biblia bien leída no solamente aumenta información. Nos hace discípulos.

2. Una enseñanza del Papa

El 27 de enero de 2021, durante la Audiencia General dedicada a la oración con la Sagrada Escritura, el Papa Francisco explicó que el creyente no busca la Biblia para confirmar sus propias ideas, sino esperando un encuentro con Dios.

También advirtió sobre el peligro de repetir versículos mecánicamente. La Palabra debe ser recibida en oración y llegar al corazón.

Esta enseñanza toca directamente nuestro tema.

Puedes memorizar la Palabra y todavía utilizarla para defenderte. Puedes citarla para corregir a todos, excepto a ti mismo.

La verdadera lectura comienza cuando dejamos de preguntarnos solamente: “¿Qué significa este texto?”

Y añadimos: “Jesús, ¿qué quieres transformar hoy en mí?”

3. Dos referencias de encíclicas

Deus Caritas Est, 1. Benedicto XVI:

“No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro… con una Persona”. ([Vaticano][2])

Esta frase coloca todo en su sitio. Nuestra fe no consiste solamente en saber cosas acerca de Jesús. Consiste en encontrarnos con Él, seguirlo y permitir que su amor reoriente nuestra vida.

Lumen Fidei, 1. Papa Francisco:

“La fe nace del encuentro con el Dios vivo”.

El conocimiento cristiano es relacional. Cristo no quiere convertirse simplemente en otro tema que dominamos. Quiere entrar en nuestra historia, enseñarnos a amar y transformar nuestra mirada.

4. Catecismo de la Iglesia Católica

Catecismo, 108:

“La fe cristiana no es una ‘religión del Libro’.”

El mismo numeral explica que el cristianismo es la religión del Verbo de Dios “encarnado y vivo”. Y señala que Cristo debe abrirnos, mediante el Espíritu Santo, a la comprensión de las Escrituras. ([Vaticano][4])

Esto es precioso.

Amamos profundamente la Biblia precisamente porque en ella buscamos escuchar al Dios vivo.

No abrimos solamente un libro.

Buscamos al Maestro.

5. Tres santos nos ayudan

📖 San Jerónimo: “Ignorar las Escrituras es ignorar a Cristo.”

No estudies la Biblia para parecer experto. Estúdiala para encontrar al Señor.

❤️ San Agustín enseñaba que la plenitud y finalidad de la Escritura es el amor.

Si después de leerla somos más soberbios, algo necesita convertirse en nosotros.

🙏 San Bernardo de Claraval recuerda que la Palabra de Dios no es muda. Es el Verbo encarnado y vivo.

La meta no es simplemente decir: “Yo conozco la Biblia”.

La meta es que alguien pueda encontrarte y pensar:

“Esta persona está aprendiendo a parecerse a Jesús.”

6. Tres acciones para esta semana

A. Lee menos, pero escucha más.

Toma diez minutos diarios con un solo Evangelio. Después pregunta:

“Jesús, ¿qué quieres cambiar hoy en mí?”

No busques inmediatamente algo para publicar. Primero deja que Dios te lo predique a ti.

B. Antes de corregir, examínate.

Cuando un versículo te recuerde los errores de alguien, detente.

Pregúntate primero:

“¿Dónde necesita esta Palabra convertirse en vida dentro de mí?”

C. Practica un rasgo del corazón de Jesús.

Elige solamente uno: paciencia, misericordia, humildad o servicio.

Vívelo intencionalmente durante siete días.

Porque quizá el mejor versículo que alguien lea esta semana… sea tu manera de tratarlo.

7. Cierre y oración

La Biblia no fue dada para fabricar especialistas que ganen discusiones.

Fue confiada a la Iglesia para conducirnos a Cristo.

Puedes saber dónde nació Jesús. Conocer sus parábolas. Explicar sus milagros. Incluso enseñar sobre Él.

Pero permanece una pregunta decisiva:

¿Estoy aprendiendo a tener el corazón de Jesús?

Maestro Jesús, abre mi entendimiento para comprender tu Palabra.

Líbrame de leerla solamente para saber más.

Que tu Evangelio cuestione mis actitudes, sane mis heridas y derribe mi orgullo.

Enséñame tu mansedumbre.

Dame tu mirada para contemplar a los demás.

Que cada página que lea me acerque más a Ti.

Y que cuanto aprenda con mi mente pueda vivirlo con mi corazón.

Amén.

Resumen pastoral de cierre:

No leas la Biblia solamente para conocer más de Jesús; léela hasta permitir que Jesús transforme tu manera de vivir.

Pregunta final:

Si alguien observara solamente cómo tratas a los demás, ¿descubriría que conoces muchos versículos… o que realmente estás conociendo el corazón de Jesús?

𝐏𝐚𝐳 𝐲 𝐛𝐢𝐞𝐧, 𝐃𝐢𝐨𝐬 𝐩𝐨𝐫 𝐝𝐞𝐥𝐚𝐧𝐭𝐞,
𝐇𝐚𝐬𝐭𝐚 𝐚𝐪𝐮𝐢́ 𝐓𝐮́ 𝐡𝐞𝐫𝐦𝐚𝐧𝐨 𝐞𝐧 𝐂𝐫𝐢𝐬𝐭𝐨
𝐉𝐨𝐫𝐠𝐞 𝐆𝐮𝐭𝐢𝐞́𝐫𝐫𝐞𝐳 𝐆𝐚𝐫𝐜𝐢́𝐚

#CristoReyRadio #RadioCatolica #EnClaveDeCristo #CiudadJuárez #ElPasoTX

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𝙬𝙬𝙬.𝙘𝙧𝙞𝙨𝙩𝙤𝙧𝙚𝙮𝙧𝙖𝙙𝙞𝙤.𝙘𝙤𝙢.𝙢𝙭
𝘾𝙧𝙞𝙨𝙩𝙤 𝙍𝙚𝙮 𝙍𝙖𝙙𝙞𝙤 1110 𝙖𝙢, 11 𝘼𝙉̃𝙊𝙎,
𝙏𝙪 𝙧𝙖𝙙𝙞𝙤, 𝙙𝙤𝙣𝙙𝙚 𝙡𝙖 𝙛𝙚 𝙨𝙚 𝙚𝙨𝙘𝙪𝙘𝙝𝙖…
𝙮 𝙚𝙡 𝙖𝙡𝙢𝙖 𝙚𝙣𝙘𝙪𝙚𝙣𝙩𝙧𝙖 𝙘𝙤𝙣𝙨𝙪𝙚𝙡𝙤.

𝐑𝐞𝐟𝐥𝐞𝐱𝐢𝐨́𝐧 𝐉𝐨𝐫𝐠𝐞 𝐆𝐮𝐭𝐢𝐞́𝐫𝐫𝐞𝐳 𝐆𝐚𝐫𝐜𝐢́𝐚 / 𝐓𝐞𝐦𝐚: “𝐋𝐚 𝐁𝐢𝐛𝐥𝐢𝐚 𝐍𝐨 𝐭𝐞 𝐃𝐢𝐨 𝐮𝐧 𝐌𝐢𝐧𝐢𝐬𝐭𝐞𝐫𝐢𝐨 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐃𝐞𝐣𝐚𝐫𝐚𝐬 𝐝𝐞 𝐒𝐞𝐫 𝐃𝐢𝐬𝐜𝐢́𝐩𝐮𝐥𝐨”

𝐑𝐞𝐟𝐥𝐞𝐱𝐢𝐨́𝐧 𝐉𝐨𝐫𝐠𝐞 𝐆𝐮𝐭𝐢𝐞́𝐫𝐫𝐞𝐳 𝐆𝐚𝐫𝐜𝐢́𝐚 / 𝐓𝐞𝐦𝐚: “𝐋𝐚 𝐁𝐢𝐛𝐥𝐢𝐚 𝐍𝐨 𝐭𝐞 𝐃𝐢𝐨 𝐮𝐧 𝐌𝐢𝐧𝐢𝐬𝐭𝐞𝐫𝐢𝐨 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐃𝐞𝐣𝐚𝐫𝐚𝐬 𝐝𝐞 𝐒𝐞𝐫 𝐃𝐢𝐬𝐜𝐢́𝐩𝐮𝐥𝐨”

Introducción

Puedes tener ministerio, agenda, reuniones y responsabilidades. Puedes conocer la Biblia y servir cada semana. Pero existe un peligro silencioso: trabajar tanto para Jesús que dejamos de caminar con Jesús.

El ministerio nunca sustituye al discipulado. Jesús no te llamó primero para hacer cosas. Te llamó para estar con Él. Después, desde esa amistad, te envió.

1. Dos citas bíblicas

“Instituyó Doce, para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar.”
Marcos 3,14.

Mira el orden: primero estar con Jesús. Después viene la misión.

Ese orden sigue siendo importante. Antes del micrófono está la oración. Antes de enseñar está escuchar. Antes de dirigir está aprender.

Cuando dejamos de estar con el Maestro, podemos conservar actividades religiosas mientras perdemos lentamente el corazón del discípulo.

La agenda puede estar llena. El alma, no necesariamente.

“Permanezcan en mí, como yo en ustedes.”
Juan 15,4.

Jesús no dijo solamente: trabajen por mí. Dijo: permanezcan en mí.

Una rama separada puede conservar hojas durante algún tiempo. Pero terminará secándose.

También nosotros podemos seguir funcionando exteriormente mientras interiormente estamos agotados.

Por eso, descansar, orar y escuchar la Palabra no son pérdidas de tiempo. Son parte esencial de nuestra fecundidad.

2. Una palabra del Papa

El 8 de febrero de 2024, durante el Congreso Internacional sobre la formación permanente de sacerdotes, el Papa Francisco recordó algo aplicable a todo servidor:

“Ser discípulo del Señor no es un disfraz religioso, sino que es una forma de vida.”

Y añadió una idea fundamental: solamente permaneciendo discípulos podremos ser ministros de Dios y misioneros de su Reino.

El contexto era la formación sacerdotal. Sin embargo, el principio ilumina también el servicio laical.

Un nombramiento no significa que terminamos nuestra formación.

El servidor sigue aprendiendo. Sigue convirtiéndose. Sigue necesitando confesarse, escuchar, estudiar, orar y dejarse acompañar.

Francisco volvió sobre esta dimensión misionera durante el Ángelus del 14 de julio de 2024. Pidió ser verdaderos “discípulos misioneros”, viviendo la comunión y la sobriedad.

No somos profesionales de las cosas de Dios.

Somos discípulos enviados por Dios.

3. Dos encíclicas

Redemptoris missio, 2. San Juan Pablo II:

“La misión renueva la Iglesia, refuerza la fe y la identidad cristiana.”

La misión auténtica no debería alejarnos de Cristo. Debería conducirnos nuevamente hacia Él.

Servir no significa solamente dar. También significa permitir que Dios continúe transformando al que sirve.
Deus caritas est, 42. Benedicto XVI:

“Quien va hacia Dios, no se aleja de los hombres.”

Aquí aparece un equilibrio precioso.

La oración verdadera no nos desconecta de las personas. Nos enseña a acercarnos mejor.

Cuanto más profundamente encontramos a Cristo, más aprendemos a mirar, escuchar y amar al hermano.

4. Catecismo de la Iglesia Católica

Catecismo, 864:

“La fecundidad del apostolado… depende de su unión vital con Cristo.”

Esta enseñanza toca directamente nuestro tema.

El Catecismo no coloca primero nuestras capacidades. Coloca nuestra unión con Cristo.

Puedes aprender técnicas. Puedes mejorar tus reuniones. Puedes organizar excelentes eventos.

Pero ninguna estrategia sustituye permanecer unidos a Jesús. ([Vaticano][5])

El ministerio es una misión.

El discipulado es la vida que sostiene esa misión.

5. Tres santos nos recuerdan el camino

🙏 San Agustín:
“Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti.”

❤️ Santa Teresa de Jesús:
“Quien a Dios tiene nada le falta. Sólo Dios basta.”

🔥 San Francisco de Sales:
“Ten paciencia con todas las cosas, pero sobre todo contigo mismo.”

Sus palabras apuntan hacia una misma verdad.

No necesitas demostrarle constantemente a Dios cuánto puedes hacer.

Necesitas permitirle que siga formando en ti el corazón de Cristo.

6. Tres acciones para esta semana

A. Vuelve a sentarte a los pies del Maestro.

Dedica quince minutos diarios al Evangelio. Sin preparar temas. Sin buscar frases para publicar. Pregunta simplemente: “Jesús, ¿qué quieres cambiar hoy en mí?”

B. Sirve una vez sin protagonismo.

Haz algo bueno que probablemente nadie reconocerá. No publiques fotografía. No esperes agradecimiento. Deja que solamente Dios conozca tu servicio.

C. Cambia una pregunta.

En lugar de terminar el día preguntando: “¿Cuánto hice?”

Pregunta: “¿Cuánto me parecí hoy a Jesús?”

Esa respuesta puede enseñarte más sobre tu ministerio que cualquier estadística.

7. Oración al Maestro

Jesús, Maestro y Señor:

No permitas que me acostumbre a hablar de Ti sin hablar contigo.

Que nunca confunda actividad con fecundidad.

Devuélveme la alegría de escucharte.

Enséñame antes de enseñar.

Corrígeme antes de corregir.

Ámame antes de enviarme.

Y cuando el servicio me canse, recuérdame quién soy.

Antes que coordinador, predicador, ministro o servidor, soy tu discípulo.

Haz que mi ministerio nazca cada día de permanecer contigo.

Amén.

Conclusión pastoral

Jesús no necesita servidores que hayan dejado de aprender. Necesita discípulos que, mientras sirven, continúan dejándose transformar.

Porque el día que creemos que ya sabemos suficiente para enseñar a todos, quizá sea precisamente cuando necesitamos volver a sentarnos a los pies del Maestro.

Resumen pastoral:

El ministerio es lo que haces por Cristo; el discipulado es permitir que Cristo siga haciendo su obra en ti.

Y esta semana queda una pregunta:

¿Estoy sirviendo porque sigo a Jesús, o estoy tan ocupado sirviendo que he dejado de seguirlo?

𝐏𝐚𝐳 𝐲 𝐛𝐢𝐞𝐧, 𝐃𝐢𝐨𝐬 𝐩𝐨𝐫 𝐝𝐞𝐥𝐚𝐧𝐭𝐞,
𝐇𝐚𝐬𝐭𝐚 𝐚𝐪𝐮𝐢́ 𝐓𝐮́ 𝐡𝐞𝐫𝐦𝐚𝐧𝐨 𝐞𝐧 𝐂𝐫𝐢𝐬𝐭𝐨
𝐉𝐨𝐫𝐠𝐞 𝐆𝐮𝐭𝐢𝐞́𝐫𝐫𝐞𝐳 𝐆𝐚𝐫𝐜𝐢́𝐚

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𝙮 𝙚𝙡 𝙖𝙡𝙢𝙖 𝙚𝙣𝙘𝙪𝙚𝙣𝙩𝙧𝙖 𝙘𝙤𝙣𝙨𝙪𝙚𝙡𝙤.

Reflexión para la noche Si Nadie Supiera lo que Haces por la Iglesia… ¿Seguirías Sirviendo Igual?

Reflexión para la noche

Si Nadie Supiera lo que Haces por la Iglesia… ¿Seguirías Sirviendo Igual?

Introducción

Hay una pregunta que puede incomodar… pero también puede purificar el corazón:

Si nadie supiera todo lo que haces por la Iglesia… ¿seguirías sirviendo igual?

Si nadie te felicitara.
Si tu nombre no apareciera.
Si nadie compartiera tu trabajo.
Si no hubiera aplausos, reconocimientos, fotografías ni agradecimientos.

¿Seguirías llegando temprano?
¿Seguirías ayudando?
¿Seguirías sirviendo con la misma entrega?

Porque podemos comenzar sirviendo por amor a Dios y, sin darnos cuenta, terminar necesitando que los demás se den cuenta de cuánto hacemos.

Y esta noche Jesús nos invita a volver al corazón.

Desarrollo

Jesús dijo:

“Tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.”
Mateo 6,4

Qué palabra tan poderosa: en lo secreto.

Dios ha visto muchas cosas que nadie conoce de ti.

Ha visto cuando llegaste cansado y aun así serviste.
Ha visto cuando acomodaste una silla que nadie notó.
Ha visto cuando limpiaste después de que todos se fueron.
Ha visto cuando preparaste una enseñanza durante horas.
Ha visto cuando oraste por alguien que jamás supo que estabas orando por él.

El problema no está en que alguien agradezca nuestro servicio. A todos nos hace bien una palabra de ánimo.

El peligro aparece cuando necesitamos el reconocimiento para seguir sirviendo.

Entonces el servicio deja lentamente de ser una ofrenda y comienza a convertirse en una necesidad de aprobación.

San Pablo nos recuerda:

“Todo cuanto hagan, háganlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres.”
Colosenses 3,23

Aquí está la verdadera prueba del servidor:

¿Para quién estoy haciendo esto?

Porque servir cuando todos te ven es relativamente fácil.

Lo difícil es servir cuando nadie se entera.

Servir cuando otro recibe el reconocimiento.

Servir cuando tu nombre no aparece.

Servir cuando nadie dice gracias.

Servir cuando incluso alguien más recibe el crédito por algo que tú hiciste.

Ahí se descubre si nuestro corazón está buscando el aplauso de los hombres… o la mirada de Dios.

Y hay algo hermoso:

Dios nunca pierde de vista un servicio hecho por amor.

Tal vez nadie vio tus lágrimas.

Tal vez nadie supo cuánto sacrificaste.

Tal vez nadie conoce las horas que entregaste.

Pero el Padre sí.

Y quizá una de las formas más puras de servir sea poder decir:

“Señor, aunque nadie lo sepa, Tú lo sabes. Y eso me basta.”

Cierre

Esta noche no te preguntes solamente:

¿Cuánto estoy sirviendo?

Pregúntate algo más profundo:

¿Por qué estoy sirviendo?

Porque podemos estar muy ocupados haciendo cosas para Dios y, al mismo tiempo, comenzar a buscar silenciosamente la aprobación de los demás.

El verdadero discípulo aprende a servir incluso cuando nadie aplaude.

Porque no sirve para construir su nombre.

Sirve para que el nombre de Jesús sea conocido.

Así que mañana, cuando tengas oportunidad de hacer algo bueno, intenta hacer al menos una cosa que nadie descubra.

Un favor.

Una oración.

Un acto de servicio.

Una ayuda.

Y déjalo solamente entre Dios y tú.

Tal vez nadie en la tierra lo sepa.

Pero recuerda:

el cielo también lleva cuentas… y nunca olvida lo que se hace por amor.

Oración

Señor Jesús,

purifica mi corazón cuando te sirvo.

Líbrame de necesitar aplausos, reconocimiento o protagonismo.

Enséñame a servir con alegría cuando me ven
y también cuando nadie sabe lo que estoy haciendo.

Que no busque construir mi nombre,
sino anunciar el tuyo.

Dame un corazón humilde, libre y generoso,
capaz de decir cada día:

“Señor, si Tú lo viste, me basta.”

Amén.

#ReflexiónParaLaNoche #ServirConAmor #Humildad #ServidorDeDios #Jesús #IglesiaCatólica #Fe #VidaCristiana #DiosVeLoSecreto #CristoEnElCentro

𝐑𝐞𝐟𝐥𝐞𝐱𝐢𝐨́𝐧 𝐉𝐨𝐫𝐠𝐞 𝐆𝐮𝐭𝐢𝐞́𝐫𝐫𝐞𝐳 𝐆𝐚𝐫𝐜𝐢́𝐚 / 𝐓𝐞𝐦𝐚: “𝐋𝐚 𝐁𝐢𝐛𝐥𝐢𝐚 𝐓𝐚𝐦𝐛𝐢𝐞́𝐧 𝐇𝐚𝐛𝐥𝐚 𝐝𝐞 𝐄𝐬𝐞 𝐇𝐞𝐫𝐦𝐚𝐧𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐄𝐯𝐢𝐭𝐚𝐬 𝐞𝐧 𝐭𝐮 𝐂𝐨𝐦𝐮𝐧𝐢𝐝𝐚𝐝”

𝐑𝐞𝐟𝐥𝐞𝐱𝐢𝐨́𝐧 𝐉𝐨𝐫𝐠𝐞 𝐆𝐮𝐭𝐢𝐞́𝐫𝐫𝐞𝐳 𝐆𝐚𝐫𝐜𝐢́𝐚 / 𝐓𝐞𝐦𝐚: “𝐋𝐚 𝐁𝐢𝐛𝐥𝐢𝐚 𝐓𝐚𝐦𝐛𝐢𝐞́𝐧 𝐇𝐚𝐛𝐥𝐚 𝐝𝐞 𝐄𝐬𝐞 𝐇𝐞𝐫𝐦𝐚𝐧𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐄𝐯𝐢𝐭𝐚𝐬 𝐞𝐧 𝐭𝐮 𝐂𝐨𝐦𝐮𝐧𝐢𝐝𝐚𝐝”

Introducción

Hay personas en la comunidad que buscamos. Y otras que, curiosamente, nunca encontramos.

Coincidimos en la misma Misa, servimos al mismo Cristo, recibimos la misma Eucaristía… pero evitamos mirarnos.

La Biblia también habla de ese hermano. Y quizá Dios no quiera sacarlo de tu camino. Quizá quiera sanar algo de tu corazón a través de él.

1. Dos citas bíblicas

“Si tu hermano llega a pecar, vete y repréndele, a solas tú con él.”
Mateo 18,15.

Jesús no dice: coméntalo primero con otros.

Nos invita al encuentro personal.

Cuando existe una herida, el Evangelio propone diálogo, verdad y caridad.

No todas las diferencias terminarán en amistad íntima. Pero ninguna debería convertirse en desprecio.

A veces evitamos conversar porque pensamos que así conservamos la paz.

Pero callar mientras acumulamos resentimiento no siempre es paz. A veces solamente es una guerra silenciosa.

“Como el Señor os perdonó, perdonaos también vosotros.”
Colosenses 3,13.

San Pablo coloca el perdón dentro de la vida comunitaria.

Porque donde existen personas, aparecerán diferencias, errores y heridas.

La comunidad perfecta todavía no existe. Y si existiera, probablemente nosotros llegaríamos a complicarla.

El cristiano no perdona porque todo haya sido insignificante.

Perdona porque primero descubrió cuánto le perdonó Cristo.

2. Una palabra del Papa

El 4 de mayo de 2024, Francisco recibió a los participantes del encuentro “Reparar lo irreparable”.

Hablando sobre las heridas provocadas entre personas, afirmó:

“Pedir perdón reabre el diálogo.”

También explicó que reconocer sinceramente el daño permite comenzar la reparación del vínculo.

Esto resulta profundamente pastoral para nuestras comunidades.

No siempre podemos borrar lo sucedido.

Pero podemos dejar de alimentar aquello que sucedió.

Pedir perdón no cambia el pasado. Puede cambiar lo que hacemos con él.

Y dar el primer paso no significa declararnos culpables de todo.

Significa decidir que la fraternidad vale más que nuestro orgullo.

3. Dos encíclicas

Deus caritas est, 18. Benedicto XVI:

“Amo también a la persona que no me agrada.”

Benedicto XVI explica que esto nace del encuentro íntimo con Dios.

Mirar desde Cristo cambia nuestra manera de mirar al hermano.

Aquí está la prueba difícil del amor cristiano.

Amar solamente al servidor que piensa como yo resulta bastante cómodo.

El Evangelio comienza a incomodarnos cuando Cristo pregunta por el otro.

Por ese precisamente.

Fratelli tutti, 87. Francisco:

“La vida subsiste donde hay vínculo, comunión, fraternidad.”

Francisco recuerda que nadie alcanza su plenitud encerrándose en sí mismo.

Necesitamos rostros concretos que amar, no solamente discursos sobre fraternidad.

Una comunidad puede tener actividades, ministerios y celebraciones hermosas.

Pero si existen grupos incapaces de encontrarse, necesitamos volver al Evangelio.

4. Catecismo de la Iglesia Católica

Catecismo, 2840:

“No hay límite ni medida para este perdón.”

El Catecismo vincula nuestro perdón con la misericordia recibida del Padre.

No significa tolerar abusos ni eliminar límites necesarios.

Tampoco exige negar heridas profundas.

Significa impedir que el resentimiento gobierne definitivamente nuestro corazón.

Perdonar puede necesitar tiempo, acompañamiento y prudencia.

Pero el discípulo siempre camina hacia la libertad interior.

5. Tres santos nos ayudan

❤️ San Juan de la Cruz:
“Donde no hay amor, ponga amor y sacará amor.”

🙏 San Vicente de Paúl:
“No me basta amar a Dios si mi prójimo no lo ama también.”

🕊️ San Juan de la Cruz:
“A la tarde te examinarán en el amor.”
Aquí está la pregunta incómoda.

Podemos conocer mucha Biblia y seguir evitando a alguien.

Podemos levantar las manos durante la oración y cerrar el corazón después.

Cristo no quiere comunidades donde todos tengan idéntico carácter.

Quiere comunidades donde aprendamos a reconocernos como hermanos.

6. Tres acciones para esta semana

A. ORA POR SU NOMBRE.

Durante siete días, menciona ante Jesús al hermano que evitas.

No pidas primero que Dios lo cambie.

Pregunta: “Señor, ¿qué necesitas sanar también dentro de mí?”

B. ROMPE EL HIELO.

Esta semana ofrece un saludo sincero.

No necesitas resolver diez años de historia en cinco minutos.

A veces la reconciliación comienza simplemente diciendo: “Qué gusto verte”.

C. DETÉN LA CONVERSACIÓN.

Cuando alguien critique a esa persona, no alimentes el comentario.

Cambia el rumbo con caridad.

La reconciliación también comienza cuando dejamos de reclutar aliados para nuestras heridas.

7. Oración al Maestro

Jesús, Maestro de misericordia:

Tú conoces mis heridas y también mis resistencias.

Sabes quién me cuesta aceptar.

Libérame del orgullo disfrazado de prudencia.

Dame valentía para hablar cuando sea necesario.

Dame humildad para reconocer mis errores.

Enséñame a poner límites sin guardar odio.

Y cuando encuentre difícil mirar a mi hermano, préstame tus ojos.

Que nuestra comunidad no sea solamente un lugar donde coincidimos.

Que sea una familia donde aprendemos a reconciliarnos.

Amén.

Conclusión pastoral

Tal vez ese hermano seguirá siendo diferente.

Quizá nunca será tu mejor amigo.

Pero sigue siendo alguien amado por Cristo.

La Eucaristía no reúne personas perfectas. Reúne pecadores reconciliados alrededor del mismo Señor.

Y quizá la próxima gran obra que Dios espera de ti no sea otro evento, otra reunión o una nueva responsabilidad.

Quizá sea cruzar unos cuantos metros después de Misa y decir:

“Hermano, ¿podemos hablar?”

Resumen pastoral:

Una comunidad se vuelve verdaderamente cristiana cuando el amor supera nuestras diferencias.

Pregunta final:

¿Quién es ese hermano que estás evitando, y cuál será tu primer paso hacia él esta semana?

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“¿Sirves a las Personas… o Solo Cumples con tu Ministerio?”

“¿Sirves a las Personas… o Solo Cumples con tu Ministerio?” 🌙

INTRO

Hay una pregunta incómoda que todo servidor debería hacerse alguna noche:

¿Estoy sirviendo a las personas… o simplemente estoy cumpliendo con mi ministerio?

Porque podemos llegar temprano, preparar todo, cantar, predicar, coordinar, acomodar sillas, publicar, organizar… y aun así pasar de largo frente a una persona que necesitaba ser mirada, escuchada o abrazada.

Jesús nunca trató a las personas como una tarea pendiente. Para Él, la persona siempre fue más importante que el programa.

DESARROLLO

Existe una diferencia enorme entre cumplir una función y ejercer un ministerio.

Cumplir dice: “Ya hice lo que me correspondía.”
Servir pregunta: “Señor, ¿a quién quieres amar a través de mí?”

Jesús nos dejó una medida muy clara:

> “El Hijo del hombre no vino a ser servido, sino a servir.”
— Marcos 10,45

El peligro aparece cuando el ministerio comienza a girar alrededor de mi responsabilidad, mi grupo, mi reconocimiento, mi manera de hacer las cosas. Podemos terminar defendiendo tanto nuestro puesto que olvidamos el propósito por el cual Dios nos puso allí.

Y quizá esta noche necesitamos recordar algo: Dios no te llamó solamente a hacer cosas para Él; te llamó a amar personas con Él.

Por eso Jesús podía detenerse. En medio de la multitud escuchó a Bartimeo. Entre tanta gente distinguió a la mujer que tocó su manto. Frente a Zaqueo no vio primero al pecador que todos rechazaban: vio a una persona que necesitaba salvación.

Ahí está el verdadero ministerio.

San Pablo lo resume de manera contundente:

> “Si no tengo amor, nada soy.”
— 1 Corintios 13,2

Puedes tener experiencia, formación, responsabilidad e incluso resultados visibles. Pero si las personas que Dios pone frente a ti se convierten solamente en números, asistentes, seguidores o trabajo por terminar, algo esencial se está perdiendo.

Esta noche pregúntate:

¿Las personas se sienten amadas después de encontrarse conmigo?
¿Escucho o solamente doy instrucciones?
¿Sirvo cuando nadie me reconoce?
¿Tengo tiempo para aquel que no puede ofrecerme nada a cambio?

Porque el ministerio no consiste únicamente en llevar personas hacia una actividad de la Iglesia.

Consiste en ayudarlas a encontrarse con Cristo.

CIERRE

Tal vez hoy cumpliste perfectamente con todo… pero mañana Dios puede pedirte algo diferente:

detenerte.

Mirar a los ojos.
Escuchar una historia.
Preguntar: “¿Cómo estás de verdad?”
Acompañar al que está solo.

Al final, Jesús no nos preguntará cuántos cargos tuvimos, sino cuánto amamos.

No permitas que el ministerio que Dios te dio para amar a las personas termine alejándote de las personas.

Que cuando alguien se encuentre contigo, no solamente diga:

“Qué buen servidor.”

Que pueda pensar:

“Hoy alguien me hizo sentir que Dios no se había olvidado de mí.”

🙏 ORACIÓN

Señor Jesús,
purifica mi manera de servir.

No permitas que la rutina convierta mi ministerio en una obligación ni que el reconocimiento se convierta en mi recompensa.

Dame tus ojos para descubrir al que necesita ser visto, tus oídos para escuchar al que necesita hablar y tu corazón para amar incluso cuando nadie me agradezca.

Que nunca ame más mi puesto que a las personas que me confías.

Y cuando me olvide de por qué comencé a servir, llévame nuevamente a tus pies y recuérdame:

servir es amar, y amar es parecerme a Ti.

Amén. 🙏

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