𝐑𝐞𝐟𝐥𝐞𝐱𝐢𝐨́𝐧 𝐉𝐨𝐫𝐠𝐞 𝐆𝐮𝐭𝐢𝐞́𝐫𝐫𝐞𝐳 𝐆𝐚𝐫𝐜𝐢́𝐚 / 𝐓𝐞𝐦𝐚: “𝐍𝐨 𝐏𝐮𝐞𝐝𝐞𝐬 𝐏𝐫𝐞𝐝𝐢𝐜𝐚𝐫 𝐌𝐢𝐬𝐞𝐫𝐢𝐜𝐨𝐫𝐝𝐢𝐚 𝐲 𝐕𝐢𝐯𝐢𝐫 𝐆𝐮𝐚𝐫𝐝𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐑𝐞𝐧𝐜𝐨𝐫𝐞𝐬”
INTRO
Hay personas que hablan de misericordia con mucha facilidad… hasta que aparece el nombre de quien las hirió. Podemos pedir comprensión para nuestros errores y mantener un expediente completo de los errores ajenos. Esta reflexión no trata de olvidar lo vivido. Trata de impedir que una herida termine gobernando nuestro corazón.
𝐑𝐞𝐟𝐥𝐞𝐱𝐢𝐨́𝐧 𝐉𝐨𝐫𝐠𝐞 𝐆𝐮𝐭𝐢𝐞́𝐫𝐫𝐞𝐳 𝐆𝐚𝐫𝐜𝐢́𝐚 / 𝐓𝐞𝐦𝐚: “𝐍𝐨 𝐏𝐮𝐞𝐝𝐞𝐬 𝐏𝐫𝐞𝐝𝐢𝐜𝐚𝐫 𝐌𝐢𝐬𝐞𝐫𝐢𝐜𝐨𝐫𝐝𝐢𝐚 𝐲 𝐕𝐢𝐯𝐢𝐫 𝐆𝐮𝐚𝐫𝐝𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐑𝐞𝐧𝐜𝐨𝐫𝐞𝐬”
No puedes predicar misericordia y alimentar resentimientos.
Puedes hablar precioso del perdón. Puedes servir, orar y evangelizar. Pero si conservas interiormente una lista de personas condenadas para siempre, algo necesita encontrarse nuevamente con Jesús.
Perdonar no significa negar lo ocurrido.
Tampoco significa permitir nuevos abusos.
Significa decidir que la herida no tendrá la última palabra.
La misericordia comienza cuando dejamos de preguntarnos solamente:
“¿Qué me hicieron?”
Y comenzamos a preguntarnos:
“¿En quién me estoy convirtiendo por lo que me hicieron?”
1. DOS CITAS BÍBLICAS
“Si ustedes perdonan a los hombres sus ofensas, también el Padre celestial los perdonará.”
Mateo 6,14
Jesús relaciona directamente misericordia recibida y misericordia ofrecida.
Quien vive consciente de cuánto ha sido perdonado descubre que no puede convertir la condena del otro en estilo de vida.
El Evangelio no nos pide aprobar el pecado.
Nos pide evitar que el pecado ajeno transforme nuestro corazón.
“Desaparezca de ustedes toda amargura, ira, enojo… Sean bondadosos y compasivos, perdonándose mutuamente.”
Efesios 4,31-32
San Pablo menciona primero la amargura.
Porque el rencor comienza dentro mucho antes de aparecer afuera.
Puedes dejar de hablar con alguien y continuar discutiendo con esa persona diariamente… dentro de tu cabeza.
Cristo quiere liberarnos también de esa cárcel.
2. UNA PALABRA DEL PAPA
El 10 de junio de 2026, durante su visita apostólica a España, el Papa León XIV habló en Barcelona sobre el perdón ante organizaciones diocesanas de caridad.
Explicó que perdonar puede ser un proceso gradual. No significa llamar bueno a lo malo. Tampoco exige permitir que alguien siga haciendo daño. Incluso señaló que, en situaciones graves, perdonar no necesariamente implica restaurar una relación anterior.
Su enseñanza central fue profundamente humana: perdonar significa no permitir que el odio se apodere del corazón. La reconciliación con heridas profundas puede avanzar en pequeños pasos. ([Vatican News][1])
Esto es importante.
El Evangelio no exige ingenuidad.
Exige libertad interior.
Puedes establecer límites y seguir siendo misericordioso.
Puedes buscar justicia sin alimentar venganza.
3. DOS ENCÍCLICAS
San Juan Pablo II.
Dives in Misericordia, 14.
“El perdón atestigua que en el mundo está presente el amor más fuerte que el pecado.” ([Vaticano][2])
Eso cambia nuestra perspectiva.
Perdonar no significa que el mal ganó.
Significa exactamente lo contrario.
Significa que aquello que hicieron contra ti no consiguió convertirte en una persona dominada por odio.
Papa Francisco.
Fratelli Tutti, 251.
“Los que perdonan de verdad no olvidan.”
Francisco explica inmediatamente que renuncian a quedar poseídos por la misma fuerza destructiva que los dañó. ([Vaticano][3])
Perdonar no exige amnesia.
Puedes recordar y sanar.
Puedes recordar y establecer límites.
Puedes recordar sin desear destrucción.
El cristiano no niega su historia.
Permite que Cristo transforme lo que esa historia hace dentro de él.
4. CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA
Catecismo, 2843.
“No está en nuestra mano no sentir ya la ofensa y olvidarla.”
Pero el Catecismo continúa enseñando que un corazón abierto al Espíritu Santo puede transformar la herida en compasión y la ofensa en intercesión. ([Vaticano][4])
Esto libera muchísimo.
Perdonar no significa dejar de sentir inmediatamente.
Puedes seguir sintiendo dolor mientras avanzas hacia el perdón.
La santidad no consiste en fingir que nada ocurrió.
Consiste en entregar aquello que ocurrió para que Dios transforme nuestro corazón.
5. TRES VOCES DE SANTIDAD
San Esteban:
“Señor, no les tomes en cuenta este pecado.” Hechos 7,60. 🙏
Lo dijo mientras sufría violencia.
No justificó a sus agresores. Pero tampoco permitió que el odio pronunciara su última palabra.
Santa Faustina Kowalska:
“Que mi lengua sea misericordiosa, para que nunca hable negativamente de mi prójimo.” ❤️
Es una síntesis fiel de su oración por un corazón misericordioso, Diario 163, citada en documentación vaticana. ([Vatican News][5])
San Juan Pablo II:
“No hay paz sin justicia, no hay justicia sin perdón.” 🕊️
Fue el lema y núcleo de su mensaje para la Jornada Mundial de la Paz de 2002. También aclaró que perdonar se opone a la venganza, no a la justicia. ([Vaticano][6])
Las tres enseñanzas convergen:
Perdonar no significa hacerse débil.
Significa negarse a convertirse en aquello que nos hirió.
6. TRES ACCIONES PARA ESTA SEMANA
A. Identifica un rencor concreto.
No digas solamente: “Ya perdoné”.
Pregúntate qué sucede cuando mencionan a esa persona.
Si todavía deseas que fracase, humillarla o verla sufrir, hay algo por entregar.
B. Cambia una acusación por una oración.
Durante siete días menciona delante de Dios a esa persona.
No necesitas sentir bonito.
Simplemente di:
“Señor, sana mi corazón y obra también en el suyo.”
C. Detén la conversación que alimenta el resentimiento.
Si ya hablaste veinte veces del mismo daño, quizá contarlo nuevamente no está sanándolo.
Esta semana habla más con Dios acerca de esa persona que con otras personas acerca de ella.
7. CIERRE Y ORACIÓN
Predicar misericordia es relativamente sencillo.
Vivirla cuando alguien nos decepciona es Evangelio verdadero.
Quizá llevas años esperando una disculpa.
Quizá nunca llegará.
No entregues también tu paz esperando aquello que el otro todavía no sabe darte.
Puedes perdonar sin volver a exponerte.
Puedes soltar sin negar.
Puedes sanar sin olvidar.
Puedes pedir justicia sin vivir deseando venganza.
Y, sobre todo, puedes dejar que Jesús entre donde todavía duele.
ORACIÓN
Maestro Jesús, Tú conoces mis heridas.
Sabes quién me lastimó y cuánto me costó continuar.
No permitas que el dolor se convierta en amargura.
Dame fuerza para perdonar sin negar la verdad.
Dame prudencia para establecer límites cuando sean necesarios.
Sana mi memoria.
Purifica mis palabras.
Libérame del deseo de venganza.
Que la misericordia que anuncio también pueda reconocerse en mi corazón.
Y donde todavía no puedo perdonar plenamente, acompáñame paso a paso.
Amén.
RESUMEN PASTORAL
Perdonar no cambia el pasado, pero impide que el pasado siga gobernando tu corazón.
PREGUNTA FINAL
¿Hay alguien a quien sigues pidiendo que pague interiormente una deuda que Cristo te está invitando a soltar?
𝐏𝐚𝐳 𝐲 𝐛𝐢𝐞𝐧, 𝐃𝐢𝐨𝐬 𝐩𝐨𝐫 𝐝𝐞𝐥𝐚𝐧𝐭𝐞,
𝐇𝐚𝐬𝐭𝐚 𝐚𝐪𝐮𝐢́ 𝐓𝐮́ 𝐡𝐞𝐫𝐦𝐚𝐧𝐨 𝐞𝐧 𝐂𝐫𝐢𝐬𝐭𝐨
𝐉𝐨𝐫𝐠𝐞 𝐆𝐮𝐭𝐢𝐞́𝐫𝐫𝐞𝐳 𝐆𝐚𝐫𝐜𝐢́𝐚
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𝘾𝙧𝙞𝙨𝙩𝙤 𝙍𝙚𝙮 𝙍𝙖𝙙𝙞𝙤 1110 𝙖𝙢, 11 𝘼𝙉̃𝙊𝙎,
𝙏𝙪 𝙧𝙖𝙙𝙞𝙤, 𝙙𝙤𝙣𝙙𝙚 𝙡𝙖 𝙛𝙚 𝙨𝙚 𝙚𝙨𝙘𝙪𝙘𝙝𝙖…
𝙮 𝙚𝙡 𝙖𝙡𝙢𝙖 𝙚𝙣𝙘𝙪𝙚𝙣𝙩𝙧𝙖 𝙘𝙤𝙣𝙨𝙪𝙚𝙡𝙤.

