๐‘๐ž๐Ÿ๐ฅ๐ž๐ฑ๐ข๐จฬ๐ง ๐ฉ๐š๐ซ๐š ๐ฅ๐š ๐ง๐จ๐œ๐ก๐ž๐๐จ ๐’๐ข๐ž๐ฆ๐ฉ๐ซ๐ž ๐•๐ž๐ซ๐šฬ๐ฌ ๐ฅ๐จ๐ฌ ๐…๐ซ๐ฎ๐ญ๐จ๐ฌโ€ฆ ๐๐ž๐ซ๐จ ๐ƒ๐ข๐จ๐ฌ ๐๐ฎ๐ง๐œ๐š ๐ƒ๐ž๐ฌ๐ฉ๐ž๐ซ๐๐ข๐œ๐ข๐š ๐ฎ๐ง๐š ๐’๐ž๐ฆ๐ข๐ฅ๐ฅ๐š ๐…๐ข๐ž๐ฅ

๐‘๐ž๐Ÿ๐ฅ๐ž๐ฑ๐ข๐จฬ๐ง ๐ฉ๐š๐ซ๐š ๐ฅ๐š ๐ง๐จ๐œ๐ก๐ž
๐๐จ ๐’๐ข๐ž๐ฆ๐ฉ๐ซ๐ž ๐•๐ž๐ซ๐šฬ๐ฌ ๐ฅ๐จ๐ฌ ๐…๐ซ๐ฎ๐ญ๐จ๐ฌโ€ฆ ๐๐ž๐ซ๐จ ๐ƒ๐ข๐จ๐ฌ ๐๐ฎ๐ง๐œ๐š ๐ƒ๐ž๐ฌ๐ฉ๐ž๐ซ๐๐ข๐œ๐ข๐š ๐ฎ๐ง๐š ๐’๐ž๐ฆ๐ข๐ฅ๐ฅ๐š ๐…๐ข๐ž๐ฅ

๐ˆ๐ง๐ญ๐ซ๐จ๐๐ฎ๐œ๐œ๐ข๐จฬ๐ง

Hay noches en las que uno se pregunta: โ€œยฟDe quรฉ sirviรณ todo lo que hice?โ€

Diste tiempo. Ayudaste. Oraste. Aconsejaste. Serviste. Perdonaste. Intentaste educar bien a tus hijos. Sembraste amor en alguien que parecรญa no valorarlo.

Y despuรฉs de tanto esfuerzoโ€ฆ no viste nada.

Esta noche quiero recordarte algo: en el Reino de Dios, no todo fruto aparece delante de quien sembrรณ.

๐ƒ๐„๐’๐€๐‘๐‘๐Ž๐‹๐‹๐Ž

Una de las frustraciones mรกs humanas es esforzarnos sin obtener resultados visibles.

Queremos comprobar que valiรณ la pena.

El padre quiere ver cambiar al hijo.

El catequista quiere ver perseverar al joven.

El servidor quiere ver crecer su comunidad.

El sacerdote quiere contemplar frutos en su pueblo.

Quien perdona espera reconciliaciรณn.

Quien evangeliza quisiera contemplar conversiones.

Y cuando nada parece suceder, aparece una pregunta peligrosa:

โ€œยฟEntonces para quรฉ seguir?โ€

Jesรบs responde con una imagen extraordinariamente sencilla:

โ€œEl Reino de Dios es como un hombre que echa el grano en la tierra; duerma o se levante, de noche o de dรญa, el grano brota y crece, sin que รฉl sepa cรณmo.โ€
Marcos 4,26-27

Quรฉ hermosa lecciรณn.

El sembrador trabaja.

Pero no controla el misterio.

Hay cosas que solamente Dios puede hacer bajo tierra.

Tรบ puedes hablarle de Dios a una persona. Pero no puedes obligarla a convertirse.

Puedes educar cristianamente a tus hijos. Pero llegarรก el momento de respetar su libertad.

Puedes acompaรฑar a alguien. Pero no puedes recorrer su camino por รฉl.

Puedes servir fielmente durante aรฑos. Quizรก nunca conozcas todas las vidas que tocaste.

Porque nuestra misiรณn es sembrar.

El crecimiento pertenece a Dios.

Pablo lo entendiรณ perfectamente:

โ€œYo plantรฉ, Apolo regรณ; mas fue Dios quien dio el crecimiento.โ€
1 Corintios 3,6

Aquรญ encontramos una libertad maravillosa para cualquier cristiano.

No somos responsables de fabricar frutos.

Somos responsables de permanecer fieles.

A veces Dios permitirรก que contemples la cosecha.

Verรกs aquella persona regresar.

Verรกs una familia restaurarse.

Verรกs crecer aquello que comenzaste.

Y podrรกs decir:

โ€œGracias, Seรฑor. Me permitiste verlo.โ€

Pero otras veces no.

Quizรก sembraste algo que germinarรก dentro de cinco, diez o veinte aรฑos.

Tal vez una palabra que alguien aparentemente ignorรณ regresarรก a su memoria durante la noche mรกs difรญcil de su vida.

Quizรก aquella oraciรณn que hiciste por alguien seguirรก dando frutos cuando tรบ ya hayas olvidado que la hiciste.

Hay semillas que sembramos nosotros y cosecharรกn otros.

Y tambiรฉn disfrutamos frutos de รกrboles que nosotros nunca plantamos.

Alguien nos enseรฑรณ.

Alguien rezรณ por nosotros.

Alguien construyรณ nuestra parroquia.

Alguien sostuvo nuestra comunidad.

Alguien transmitiรณ la fe que hoy profesamos.

Nosotros tambiรฉn vivimos de cosechas ajenas.

Por eso Jesรบs dijo:

โ€œUno es el que siembra y otro el que cosecha.โ€
Juan 4,37

Eso tambiรฉn es Iglesia.

Unos preparan la tierra.

Otros plantan.

Otros riegan.

Otros cosechan.

Y Cristo permanece como Seรฑor de toda la cosecha.

๐„๐‹ ๐๐„๐‹๐ˆ๐†๐‘๐Ž ๐ƒ๐„ ๐๐”๐„๐‘๐„๐‘ ๐•๐„๐‘ ๐‘๐„๐’๐”๐‹๐“๐€๐ƒ๐Ž๐’

Incluso sirviendo a Dios podemos caer silenciosamente en una trampa:

Necesitar comprobar que somos importantes.

Queremos nรบmeros.

Reconocimiento.

Resultados.

Agradecimientos.

Personas diciรฉndonos cuรกnto les ayudamos.

Pero cuando hacemos del resultado nuestra recompensa, podemos terminar apropiรกndonos de una obra que pertenece a Dios.

La fidelidad cristiana dice algo diferente:

โ€œSeรฑor, aunque nunca vea el resultado, volverรญa a sembrar por amor a Ti.โ€

Eso es madurez espiritual.

No trabajar solamente cuando existe aplauso.

No amar รบnicamente cuando somos correspondidos.

No servir solamente cuando observamos resultados.

Seguir sembrando porque sabemos en quiรฉn hemos puesto nuestra confianza.

๐๐€๐‘๐€ ๐„๐’๐“๐€ ๐๐Ž๐‚๐‡๐„

Tal vez hoy estรกs preocupado por alguien.

Un hijo.

Tu matrimonio.

Una persona que amas.

Tu ministerio.

Un proyecto.

Una oraciรณn aparentemente no respondida.

No desentierres maรฑana la semilla para comprobar si estรก creciendo.

Dรฉjala en las manos de Dios.

Hay raรญces creciendo donde tus ojos todavรญa no pueden mirar.

๐‚๐ข๐ž๐ซ๐ซ๐ž

Esta noche no midas tu vida solamente por los frutos visibles.

Mรญdela tambiรฉn por las semillas fielmente sembradas.

Quizรก nunca escucharรกs todos los โ€œgraciasโ€ que merecรญas.

Quizรก alguien comprenderรก maรฑana aquello que hoy rechazรณ.

Quizรก nunca conocerรกs el alcance de una palabra, una oraciรณn, un abrazo o un pequeรฑo servicio.

Pero ninguna obra realizada verdaderamente por amor desaparece ante Dios.

Tรบ siembra.

Tรบ riega.

Tรบ ama.

Tรบ permanece.

Y cuando Dios permita contemplar frutos, agradece.

Cuando no permita verlos, confรญa.

Porque la semilla no necesita que el sembrador la estรฉ mirando para comenzar a germinar.

๐Ž๐‘๐€๐‚๐ˆ๐Žฬ๐ ๐๐€๐‘๐€ ๐“๐„๐‘๐Œ๐ˆ๐๐€๐‘ ๐„๐‹ ๐ƒ๐ˆฬ๐€

Seรฑor Jesรบs:

Esta noche pongo delante de Ti mis esfuerzos y mis esperanzas.

Te entrego aquello por lo que trabajรฉ y todavรญa no cambia.

Te entrego las personas que amo y no puedo controlar.

Te entrego las semillas que sembrรฉ sin conocer su destino.

Lรญbrame de creer que todo depende de mรญ.

Dame humildad para sembrar.

Paciencia para esperar.

Generosidad para regar.

Y fe para dejarte a Ti el crecimiento.

Si algรบn dรญa me permites contemplar los frutos, que sepa darte la gloria.

Y si nunca llego a verlos, dame la certeza de que ninguna semilla sembrada por amor fue inรบtil.

Maรฑana volverรฉ a sembrar.

Porque la cosecha es tuya.

Amรฉn.

๐๐‘๐„๐†๐”๐๐“๐€ ๐๐€๐‘๐€ ๐„๐’๐“๐€ ๐๐Ž๐‚๐‡๐„

ยฟQuรฉ semilla estรกs a punto de abandonar solamente porque todavรญa no puedes ver sus frutos?

๐๐š๐ณ ๐ฒ ๐›๐ข๐ž๐ง, ๐ƒ๐ข๐จ๐ฌ ๐ฉ๐จ๐ซ ๐๐ž๐ฅ๐š๐ง๐ญ๐ž,
๐‡๐š๐ฌ๐ญ๐š ๐š๐ช๐ฎ๐ขฬ ๐“๐ฎฬ ๐ก๐ž๐ซ๐ฆ๐š๐ง๐จ ๐ž๐ง ๐‚๐ซ๐ข๐ฌ๐ญ๐จ
๐‰๐จ๐ซ๐ ๐ž ๐†๐ฎ๐ญ๐ข๐žฬ๐ซ๐ซ๐ž๐ณ ๐†๐š๐ซ๐œ๐ขฬ๐š

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