𝐑𝐞𝐟𝐥𝐞𝐱𝐢𝐨́𝐧 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐥𝐚 𝐧𝐨𝐜𝐡𝐞𝐂𝐮𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐘𝐚 𝐍𝐨 𝐃𝐢𝐬𝐟𝐫𝐮𝐭𝐚𝐬 𝐒𝐞𝐫𝐯𝐢𝐫: 𝐐𝐮𝐢𝐳𝐚́ 𝐭𝐮 𝐀𝐥𝐦𝐚 𝐄𝐬𝐭𝐚́ 𝐏𝐢𝐝𝐢𝐞𝐧𝐝𝐨 𝐕𝐨𝐥𝐯𝐞𝐫 𝐚 𝐥𝐚 𝐅𝐮𝐞𝐧𝐭𝐞

𝐑𝐞𝐟𝐥𝐞𝐱𝐢𝐨́𝐧 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐥𝐚 𝐧𝐨𝐜𝐡𝐞
𝐂𝐮𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐘𝐚 𝐍𝐨 𝐃𝐢𝐬𝐟𝐫𝐮𝐭𝐚𝐬 𝐒𝐞𝐫𝐯𝐢𝐫: 𝐐𝐮𝐢𝐳𝐚́ 𝐭𝐮 𝐀𝐥𝐦𝐚 𝐄𝐬𝐭𝐚́ 𝐏𝐢𝐝𝐢𝐞𝐧𝐝𝐨 𝐕𝐨𝐥𝐯𝐞𝐫 𝐚 𝐥𝐚 𝐅𝐮𝐞𝐧𝐭𝐞

𝐈𝐍𝐓𝐑𝐎

Hay un cansancio que no se cura durmiendo.

Sigues llegando. Sigues ayudando. Sigues diciendo “sí”. Incluso sonríes cuando toca. Pero algo dentro de ti ya no disfruta lo que antes hacía con alegría.

Tal vez no necesitas abandonar tu servicio. Tal vez necesitas regresar al lugar donde comenzó todo: estar con Jesús.

𝐃𝐄𝐒𝐀𝐑𝐑𝐎𝐋𝐋𝐎

Hay temporadas en las que servir pesa.

La reunión que antes esperabas ahora te fastidia.
La persona que antes escuchabas ahora te desespera.
La responsabilidad que recibiste con ilusión comienza a sentirse como carga.

𝐘 𝐚𝐩𝐚𝐫𝐞𝐜𝐞 𝐮𝐧𝐚 𝐩𝐫𝐞𝐠𝐮𝐧𝐭𝐚 𝐢𝐧𝐜𝐨́𝐦𝐨𝐝𝐚:

“¿𝐐𝐮𝐞́ 𝐦𝐞 𝐩𝐚𝐬𝐨́?”

No necesariamente dejaste de amar a Dios. Quizá comenzaste a darle muchas cosas a Dios, pero dejaste de darle tiempo a Dios.

𝐄𝐬𝐞 𝐩𝐞𝐥𝐢𝐠𝐫𝐨 𝐭𝐚𝐦𝐛𝐢𝐞́𝐧 𝐞𝐱𝐢𝐬𝐭𝐞 𝐝𝐞𝐧𝐭𝐫𝐨 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐈𝐠𝐥𝐞𝐬𝐢𝐚.

Podemos organizar retiros sin retirarnos nosotros con Jesús.
Podemos preparar temas sin permitir que la Palabra nos hable.
Podemos llevar personas al Santísimo y casi nunca sentarnos nosotros delante de Él.

Hasta podemos hablar mucho de Cristo mientras pasamos poco tiempo con Cristo.

Y entonces el ministerio continúa funcionando, pero el corazón comienza a funcionar en “modo automático”.

𝐉𝐞𝐬𝐮́𝐬 𝐧𝐨𝐬 𝐝𝐞𝐣𝐨́ 𝐮𝐧𝐚 𝐜𝐥𝐚𝐯𝐞:

“𝐏𝐞𝐫𝐦𝐚𝐧𝐞𝐳𝐜𝐚𝐧 𝐞𝐧 𝐦𝐢́, 𝐜𝐨𝐦𝐨 𝐲𝐨 𝐩𝐞𝐫𝐦𝐚𝐧𝐞𝐳𝐜𝐨 𝐞𝐧 𝐮𝐬𝐭𝐞𝐝𝐞𝐬.”
𝐉𝐮𝐚𝐧 𝟏𝟓,𝟒

𝐎𝐛𝐬𝐞𝐫𝐯𝐚 𝐞𝐥 𝐨𝐫𝐝𝐞𝐧.

Jesús no dice primero: produzcan.
Dice: permanezcan.

𝐄𝐥 𝐟𝐫𝐮𝐭𝐨 𝐯𝐢𝐞𝐧𝐞 𝐝𝐞𝐬𝐩𝐮𝐞́𝐬.

Porque una rama puede esforzarse muchísimo, pero separada de la vid termina secándose.

También ocurrió con Marta.

Ella estaba haciendo algo bueno. Estaba sirviendo al mismo Jesús. Sin embargo, terminó inquieta, cansada y hasta molesta con María.

Jesús le dijo:

“Marta, Marta, te preocupas y te inquietas por muchas cosas.”
Lucas 10,41

El problema no era servir.

El problema era permitir que tantas cosas desplazaran lo esencial.

Eso también puede sucedernos.

Cuando dejamos la oración, comenzamos a exigir reconocimiento.
Cuando perdemos intimidad con Jesús, aumentan las comparaciones.
Cuando descuidamos nuestra alma, cualquier corrección parece ataque.
Cuando dejamos de beber de la Fuente, comenzamos a pedirle al ministerio que nos dé aquello que solamente Cristo puede darnos.

Identidad.
Valor.
Consuelo.
Pertenencia.
Sentido.

Y ningún ministerio puede cargar semejante responsabilidad.

Tu ministerio no es tu identidad.

Tu cargo no determina tu valor.

Tus resultados no demuestran cuánto te ama Dios.

Antes de llamarte servidor, coordinador, catequista, ministro, músico, lector o evangelizador, Dios te llamó hijo.

Quizá esta noche no necesitas renunciar.

𝐍𝐞𝐜𝐞𝐬𝐢𝐭𝐚𝐬 𝐫𝐞𝐠𝐫𝐞𝐬𝐚𝐫.

Regresar al silencio.
Regresar a la Palabra.
Regresar al Santísimo.
Regresar a la Confesión.
Regresar a una Misa donde no tengas que organizar nada.
Regresar simplemente para dejarte amar.

𝐏𝐨𝐫𝐪𝐮𝐞 𝐉𝐞𝐬𝐮́𝐬 𝐭𝐚𝐦𝐛𝐢𝐞́𝐧 𝐝𝐢𝐣𝐨:

“𝐕𝐞𝐧𝐠𝐚𝐧 𝐚 𝐦𝐢́ 𝐭𝐨𝐝𝐨𝐬 𝐥𝐨𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐬𝐭𝐚́𝐧 𝐟𝐚𝐭𝐢𝐠𝐚𝐝𝐨𝐬 𝐲 𝐚𝐠𝐨𝐛𝐢𝐚𝐝𝐨𝐬, 𝐲 𝐲𝐨 𝐥𝐨𝐬 𝐚𝐥𝐢𝐯𝐢𝐚𝐫𝐞́.”
𝐌𝐚𝐭𝐞𝐨 𝟏𝟏,𝟐𝟖

Fíjate bien.

No dijo: “Vengan y les daré otro ministerio”.

Dijo:

“Vengan a mí”.

𝐂𝐈𝐄𝐑𝐑𝐄

Si últimamente servir te irrita más de lo que te alegra, no ignores esa señal.

Quizá tu alma no está pidiendo abandonar la misión.

Está pidiendo volver al Maestro.

No tomes decisiones importantes solamente desde el cansancio. Primero vuelve a Jesús.

Descansa en Él.
Háblale sin discursos.
Cuéntale lo que te pesa.
Permite que vuelva a ordenar tus motivaciones.

𝐏𝐨𝐫𝐪𝐮𝐞 𝐜𝐮𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐫𝐞𝐠𝐫𝐞𝐬𝐚𝐦𝐨𝐬 𝐚 𝐥𝐚 𝐅𝐮𝐞𝐧𝐭𝐞, 𝐚𝐥𝐠𝐨 𝐜𝐚𝐦𝐛𝐢𝐚.

Seguimos teniendo responsabilidades.
Siguen existiendo personas difíciles.
Continúan los problemas de comunidad.

Pero ya no servimos para sentirnos necesarios.

Servimos porque nos sabemos amados.

𝐄𝐬𝐭𝐚 𝐧𝐨𝐜𝐡𝐞 𝐩𝐫𝐞𝐠𝐮́𝐧𝐭𝐚𝐭𝐞:

¿Cuándo fue la última vez que estuve con Jesús sin preparar nada, sin pedir nada y sin hacer nada… simplemente para estar con Él?

Tal vez mañana no necesitas servir más.

Tal vez necesitas amar más a Aquel por quien comenzaste a servir.

𝐎𝐑𝐀𝐂𝐈𝐎́𝐍 𝐏𝐀𝐑𝐀 𝐋𝐀 𝐍𝐎𝐂𝐇𝐄

Jesús, Maestro y Señor,
he trabajado muchas veces para Ti,
pero reconozco que también puedo olvidarme de estar contigo.

Cuando mi servicio pierda alegría,
llévame nuevamente a tu presencia.

Purifica mis motivaciones.
Sana mis cansancios.
Libérame de buscar reconocimiento.
Enséñame a servir desde el amor y no desde la obligación.

Que nunca ame más mi ministerio que a Ti.

Y cuando mi alma vuelva a cansarse,
recuérdame dónde está la Fuente.

Antes de enviarme nuevamente a servir,
déjame descansar un momento junto a Ti.

Amén.

𝐏𝐚𝐳 𝐲 𝐛𝐢𝐞𝐧, 𝐃𝐢𝐨𝐬 𝐩𝐨𝐫 𝐝𝐞𝐥𝐚𝐧𝐭𝐞,
𝐇𝐚𝐬𝐭𝐚 𝐚𝐪𝐮𝐢́ 𝐓𝐮́ 𝐡𝐞𝐫𝐦𝐚𝐧𝐨 𝐞𝐧 𝐂𝐫𝐢𝐬𝐭𝐨
𝐉𝐨𝐫𝐠𝐞 𝐆𝐮𝐭𝐢𝐞́𝐫𝐫𝐞𝐳 𝐆𝐚𝐫𝐜𝐢́𝐚

#ReflexiónParaLaNoche #VolverALaFuente #ServidoresDeCristo #VidaEspiritual #JesúsEsLaFuente #ServicioConAmor #AdoraciónEucarística #ComunidadCatólica #RenovaciónEspiritual #PermanecerEnCristo #FeCatólica #ServirSinPerderElAlma

𝐑𝐞𝐟𝐥𝐞𝐱𝐢𝐨́𝐧 𝐉𝐨𝐫𝐠𝐞 𝐆𝐮𝐭𝐢𝐞́𝐫𝐫𝐞𝐳 𝐆𝐚𝐫𝐜𝐢́𝐚 / 𝐓𝐞𝐦𝐚: 𝐂𝐮𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐉𝐮𝐳𝐠𝐚𝐬 𝐬𝐢𝐧 𝐂𝐨𝐧𝐨𝐜𝐞𝐫 . 𝐍𝐨 𝐓𝐨𝐝𝐨 𝐥𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐏𝐢𝐞𝐧𝐬𝐚𝐬 𝐝𝐞𝐥 𝐎𝐭𝐫𝐨 𝐞𝐬 𝐕𝐞𝐫𝐝𝐚𝐝

INTRO

Hay heridas que no nacen de una mentira abierta. Nacen de una sospecha convertida en certeza. Vemos una actitud, escuchamos media historia y completamos el resto. Después decimos: “Yo sé cómo es esa persona”. Pero ¿y si estamos condenando una historia que nunca nos tomamos el tiempo de conocer? Hoy Jesús nos invita a cambiar el tribunal por la misericordia.

𝐑𝐞𝐟𝐥𝐞𝐱𝐢𝐨́𝐧 𝐉𝐨𝐫𝐠𝐞 𝐆𝐮𝐭𝐢𝐞́𝐫𝐫𝐞𝐳 𝐆𝐚𝐫𝐜𝐢́𝐚 / 𝐓𝐞𝐦𝐚: 𝐂𝐮𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐉𝐮𝐳𝐠𝐚𝐬 𝐬𝐢𝐧 𝐂𝐨𝐧𝐨𝐜𝐞𝐫 . 𝐍𝐨 𝐓𝐨𝐝𝐨 𝐥𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐏𝐢𝐞𝐧𝐬𝐚𝐬 𝐝𝐞𝐥 𝐎𝐭𝐫𝐨 𝐞𝐬 𝐕𝐞𝐫𝐝𝐚𝐝: El Juicio Temerario También Puede Herir el Cuerpo de Cristo

Podemos estar muy cerca del altar y lejos del corazón del hermano. Podemos comulgar con Cristo y después interpretar negativamente cada gesto ajeno.

El juicio temerario comienza precisamente ahí. No conocemos los hechos completos, pero construimos conclusiones.

Y lo peligroso es que una suposición repetida termina pareciendo verdad.

Antes de preguntarte: “¿Qué estará tramando?”, intenta otra pregunta:

“¿Qué estará viviendo?”

Esa pequeña diferencia puede salvar una amistad, un ministerio y hasta una comunidad.

1. DOS PALABRAS QUE NOS DESARMAN

Mateo 7,1-2

“No juzguen, para que no sean juzgados.”

Jesús no elimina el discernimiento moral. Nos prohíbe apropiarnos del lugar de Dios.

Podemos reconocer que una acción está mal. Lo peligroso comienza cuando creemos conocer intenciones, culpabilidad y corazón.

Santiago 4,11-12

“No hablen mal unos de otros, hermanos.”

Santiago recuerda que solamente Dios es juez definitivo.

El cristiano no recibe autoridad para destruir reputaciones. Recibe una misión mucho más difícil: amar en la verdad.

2. EL PAPA: CUANDO HABLAR DEL OTRO DESTRUYE

El 18 de marzo de 2019, durante la Misa en Casa Santa Marta, el Papa Francisco reflexionó sobre Lucas 6,36-38.

Propuso tres actitudes: no juzgar, no condenar y perdonar.

También advirtió cómo una conversación puede comenzar simplemente diciendo: “¿Viste lo que hizo?”. Desde ahí, fácilmente entramos en el juicio y la murmuración.

No significa justificar todo.

Significa aprender la diferencia entre corrección y condenación.

La corrección busca recuperar al hermano.

El juicio temerario solamente necesita declararlo culpable.

3. DOS ENCÍCLICAS PARA CAMBIAR NUESTRA MIRADA

Deus Caritas Est, 18. Benedicto XVI.

“Aprendo a mirar a esta otra persona… desde la perspectiva de Jesucristo.”

Esta frase cambia completamente nuestras relaciones.

La pregunta cristiana no es solamente: “¿Qué hizo?”

También debemos preguntarnos: “¿Cómo lo miraría Cristo?”

Fratelli Tutti, 223. Papa Francisco.

El Papa invita a decir “palabras de aliento, que reconfortan, que fortalecen”.

Una comunidad cristiana madura no ignora los errores.

Pero tampoco convierte los errores ajenos en entretenimiento comunitario.

La caridad también debe llegar a nuestra lengua. ([Vaticano][3])

4. EL CATECISMO ES MUY CLARO

Catecismo de la Iglesia Católica, 2477.

Comete juicio temerario quien “admite como verdadero, sin tener para ello fundamento suficiente, un defecto moral en el prójimo”. ([Vaticano][4])

Esto merece examen de conciencia.

“No me saludó. Está enojado conmigo.”

“No participó. Ya no le interesa la comunidad.”

“No respondió. Seguro tiene algo contra mí.”

Tal vez sí.

Tal vez no.

El problema aparece cuando nuestro “tal vez” se convierte en sentencia.

No hagamos una película completa con diez segundos de tráiler.

5. TRES VOCES DE SANTIDAD

Para evitar atribuciones dudosas, presento estas enseñanzas como síntesis espirituales, no como citas textuales.

San Francisco de Sales nos enseña a interpretar al prójimo con caridad antes que con sospecha. 🙏

Santa Teresa de Calcuta nos recuerda que amar exige acercarnos al otro antes de condenarlo. ❤️

San Felipe Neri nos enseña cuánto cuesta reparar una reputación después de haberla dispersado. 🕊️

La santidad también consiste en aprender a detener una historia cuando podría destruir injustamente a alguien.

6. TRES ACCIONES PARA ESTA SEMANA

A. Detén la sentencia.

Cuando aparezca un pensamiento negativo, pregúntate: “¿Tengo hechos o solamente una interpretación?”

B. Habla con la persona, no sobre la persona.

Si existe un problema real, busca diálogo privado y caridad.

Jesús propone precisamente ese camino en Mateo 18,15.

C. Defiende al ausente.

Cuando una conversación comience a destruir una reputación, no añadas información.

Puedes decir sencillamente: “Quizá no conocemos toda la historia”.

Eso también es evangelizar.

7. ORACIÓN AL MAESTRO

Maestro Jesús, purifica mis ojos y mi corazón.

Líbrame de convertir sospechas en verdades.

Dame prudencia para hablar y humildad para callar.

Enséñame a corregir sin humillar.

A discernir sin condenar.

A buscar la verdad sin abandonar la caridad.

Cuando descubra el pecado de mi hermano, recuérdame también mi necesidad de misericordia.

Haz de nuestras comunidades lugares donde podamos levantarnos, no tribunales donde terminemos destruyéndonos.

Amén.

CIERRE

Quizá una de las conversiones más profundas comienza cuando dejamos de preguntarnos:

“¿Qué tiene de malo esa persona?”

Y empezamos a preguntarnos:

“Señor, ¿qué necesita cambiar en mi corazón para aprender a mirarla como Tú?”

Resumen pastoral:

La verdad sin caridad puede convertirse en piedra; la verdad vivida con Cristo puede convertirse en camino de conversión.

Pregunta final:

¿Hay alguien a quien estás juzgando por lo que supones, sin haber escuchado todavía su historia?

𝐏𝐚𝐳 𝐲 𝐛𝐢𝐞𝐧, 𝐃𝐢𝐨𝐬 𝐩𝐨𝐫 𝐝𝐞𝐥𝐚𝐧𝐭𝐞,
𝐇𝐚𝐬𝐭𝐚 𝐚𝐪𝐮𝐢́ 𝐓𝐮́ 𝐡𝐞𝐫𝐦𝐚𝐧𝐨 𝐞𝐧 𝐂𝐫𝐢𝐬𝐭𝐨
𝐉𝐨𝐫𝐠𝐞 𝐆𝐮𝐭𝐢𝐞́𝐫𝐫𝐞𝐳 𝐆𝐚𝐫𝐜𝐢́𝐚

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𝙮 𝙚𝙡 𝙖𝙡𝙢𝙖 𝙚𝙣𝙘𝙪𝙚𝙣𝙩𝙧𝙖 𝙘𝙤𝙣𝙨𝙪𝙚𝙡𝙤.

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Intro

Es fácil ver lo que otros deberían corregir. Más difícil es preguntarnos qué necesita cambiar Cristo en nosotros. Podemos pedir una comunidad más unida, humilde y servicial. Pero esa comunidad también necesita nuestra conversión. Hoy la pregunta no es: “¿Quién está fallando?”. Es esta: “Señor, ¿qué quieres transformar primero en mí?”

1. DOS PALABRAS QUE NOS PONEN FRENTE AL ESPEJO

Mateo 7,3

“¿Por qué miras la paja que hay en el ojo de tu hermano?”

Jesús no prohíbe corregir. Nos enseña a comenzar por nosotros.

A veces vemos con precisión extraordinaria los defectos ajenos. Curiosamente, nuestros propios defectos necesitan lentes nuevos.

La corrección cristiana comienza con examen personal.

Antes de decir: “La comunidad debería cambiar”, pregunta:

“¿Qué estoy aportando yo al problema?”

Romanos 12,2

“Transfórmense mediante la renovación de su mente.”

La conversión cristiana no consiste únicamente en cambiar comportamientos externos.

Cristo quiere renovar nuestra manera de pensar, reaccionar y relacionarnos.

Una comunidad comienza a renovarse cuando sus miembros permiten ser renovados por Dios.

2. UNA ENSEÑANZA DEL PAPA FRANCISCO

El 13 de junio de 2024, Francisco recibió a moderadores de asociaciones, movimientos y nuevas comunidades eclesiales.

Habló de tres actitudes necesarias para la vida comunitaria. Entre ellas destacó la humildad.

El Papa afirmó:

“Sólo la persona humilde valora de hecho a los demás”.

Explicó que la humildad permite escuchar consejos, reconocer los dones ajenos y pasar del “yo” al “nosotros”. También ayuda a superar tensiones y dejar iniciativas propias para favorecer proyectos compartidos.

Aquí encontramos una clave.

No podemos pedir comunión mientras defendemos permanentemente nuestro territorio.

No podemos pedir escucha mientras nosotros nunca escuchamos.

No podemos pedir humildad mientras creemos tener siempre la razón.

La comunidad mejora cuando dejamos de exigir conversión solamente a los demás.

3. DOS ENCÍCLICAS PARA PROFUNDIZAR

Benedicto XVI. Deus Caritas Est, 18.

“En Dios y con Dios, amo también a la persona que no me agrada”.

Benedicto XVI explica que el encuentro con Dios transforma nuestra manera de mirar al hermano. Comenzamos a verlo desde la perspectiva de Cristo.

Esto es profundamente práctico.

Quizá esa persona difícil no necesita primero tu sentencia.

Quizá necesita encontrarse con Cristo también a través de tu paciencia.

Francisco. Fratelli Tutti, 224.

“La amabilidad es una liberación de la crueldad”.

Francisco recuerda que una palabra amable puede cambiar ambientes enteros. Hablar con respeto, escuchar y decir “perdón” o “gracias” crea una convivencia más sana. ([Vaticano][3])

A veces esperamos grandes reformas comunitarias.

Pero Dios comienza renovando conversaciones.

Una palabra menos hiriente también construye Iglesia.

4. EL CATECISMO NOS HABLA DE CONVERSIÓN REAL

Catecismo de la Iglesia Católica, 1435.

“La conversión se realiza en la vida cotidiana mediante gestos de reconciliación”.

El Catecismo menciona reconocer nuestras faltas, practicar la corrección fraterna, revisar nuestra vida y reconciliarnos con el prójimo.

La conversión verdadera baja a tierra.

No basta decir:

“Señor, cambia mi corazón”.

Hay momentos donde debemos añadir:

“Y ahora voy a pedir perdón.”

5. TRES SANTOS PARA MIRARNOS POR DENTRO

🌿 San Felipe Neri:

“Sed humildes y no altaneros.”

Su espiritualidad colocaba humildad, caridad, oración y alegría como bases de la vida interior.

🔥 Santa Catalina de Siena:

“Edificar al prójimo con buena, santa y honesta vida.”

Su enseñanza recuerda que el cambio más convincente comienza con nuestro propio testimonio.

❤️ San Francisco de Sales:

“Hay que tener cuidado de servirle en cosas grandes y altas y en pequeñas.”

La santidad también pasa por pequeños actos de paciencia y amor cotidiano.

Conclusión:

Los santos no esperaron primero una comunidad perfecta.

Permitieron que Dios comenzara perfeccionando su propio corazón.

6. TRES ACCIONES PARA ESTA SEMANA

A. Cambia una queja por un examen personal.

Cuando algo te moleste, pregunta primero:

“¿Qué parte de esto necesito trabajar yo?”

Anótalo. Ora sobre ello. Haz una corrección concreta.

B. Recupera una relación.

Busca a una persona con quien exista distancia.

No empieces explicando quién tuvo la culpa.

Comienza escuchando.

Después di aquello que tantas veces cuesta:

“Perdóname por mi parte.”

C. Sé esta semana aquello que reclamas.

¿Quieres una comunidad más acogedora?

Acoge.

¿Más puntual?

Llega temprano.

¿Más orante?

Ora.

¿Más fraterna?

Acércate primero.

La conversión deja de ser teoría cuando toma tu nombre.

7. CIERRE Y ORACIÓN AL MAESTRO

Hay una tentación frecuente en comunidad.

Queremos reformar estructuras sin permitir que Dios reforme nuestro carácter.

Queremos corregir estilos.

Cambiar coordinadores.

Modificar reuniones.

Resolver conflictos.

Y algunas veces todo eso será necesario.

Pero existe una reforma que nadie puede realizar por nosotros:

la del corazón.

Quizá tu comunidad sí necesita cambios.

Quizá existen problemas verdaderos.

Quizá hace falta corrección fraterna, decisiones y nuevos caminos.

Pero antes de señalar hacia afuera, haz espacio para una pregunta:

“Jesús, ¿qué quieres cambiar en mí para que yo también sea parte de la solución?”

Porque una comunidad nueva necesita personas renovadas.

Maestro Jesús,

muéstrame aquello que todavía no quiero reconocer.

Líbrame de exigir a otros lo que yo no practico.

Dame humildad para aceptar correcciones.

Valentía para pedir perdón.

Paciencia para acompañar procesos.

Sabiduría para corregir con caridad.

Hazme constructor de comunión.

Que mi presencia no multiplique tensiones.

Que lleve paz donde exista división.

Que mi ejemplo hable antes que mis críticas.

Y cuando quiera cambiar a todos,

recuérdame comenzar contigo trabajando dentro de mí.

Amén.

Resumen pastoral:

La comunidad que sueñas comienza a construirse cuando permites que Cristo transforme primero tu manera de amar, hablar y servir.

Pregunta final:

¿Qué cambio llevas meses pidiendo en tu comunidad que Dios podría estar comenzando hoy precisamente en ti?

𝐏𝐚𝐳 𝐲 𝐛𝐢𝐞𝐧, 𝐃𝐢𝐨𝐬 𝐩𝐨𝐫 𝐝𝐞𝐥𝐚𝐧𝐭𝐞,
𝐇𝐚𝐬𝐭𝐚 𝐚𝐪𝐮𝐢́ 𝐓𝐮́ 𝐡𝐞𝐫𝐦𝐚𝐧𝐨 𝐞𝐧 𝐂𝐫𝐢𝐬𝐭𝐨
𝐉𝐨𝐫𝐠𝐞 𝐆𝐮𝐭𝐢𝐞́𝐫𝐫𝐞𝐳 𝐆𝐚𝐫𝐜𝐢́𝐚

#CristoReyRadio #RadioCatolica #EnClaveDeCristo #CiudadJuárez #ElPasoTX

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𝙬𝙬𝙬.𝙘𝙧𝙞𝙨𝙩𝙤𝙧𝙚𝙮𝙧𝙖𝙙𝙞𝙤.𝙘𝙤𝙢.𝙢𝙭
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Oración para el jueves 27 de agosto de 2026.Santa Mónica.

Oración para el jueves 27 de agosto de 2026.
Santa Mónica.

Amado Dios de infinita bondad, llega un nuevo día y con él, llegan también cientos de oportunidades para seguir avanzando en mis propósitos y alcanzar mis sueños. Gracias por el hermoso regalo de la vida y gracias porque sé que Tú estarás bendiciéndome y guiando cada uno de mis pasos en esta jornada.

Señor, te pido que me des bondad y sabiduría para vivir plenamente el presente, que es donde la vida sucede y no perderme en pensamientos del ayer que pasó, ni en el mañana que es tan incierto, para de este modo poder vivir una vida libre de rencores y ansiedad.

Padre eterno, por favor dame la dicha de tener un alma noble que pueda amar sin límites ni medida, pues el amor es la fuerza que le da sentido a la existencia. Ayúdame a afrontar este día con optimismo y cumplir cada una de mis obligaciones con una sonrisa.

Permíteme ser un instrumento de tu maravillosa obra y provéeme de un corazón que pueda amarte a Ti y amar a los demás.

Amado Dios, yo te amo, confío en Ti y en tus planes, por eso en este nuevo día daré lo mejor de mí, disfrutaré cada momento y creceré con cada nueva experiencia.

Mi felicidad nace de saber que Tú siempre estás conmigo y con tu hermosa luz iluminas mi camino. Qué bello es estar delante de tu presencia, pues si Tú estás a mi lado, podré vivir en paz y tranquilidad por el ayer y con muchísima alegría y esperanza por el mañana. Santa Mónica ruega por nosotros y por tantas madres que sufren la indiferencia y desamor de sus hijos.

Amado Dios, gracias por tu bondad y por escuchar mi oración. En tus manos pongo mi vida, cada una de mis actividades y también mis más grandes anhelos. Confío en que Tú me darás un día maravilloso y lleno de bendiciones; porque Tú estás conmigo y a tu lado todo será perfecto.

Señor, te amo aquí, ahora y por toda mi existencia, Amén.

Confío, despierto a este nuevo día con fe, amor, esperanza y vivo con alegría, pues Dios me ama y me va a dar miles de motivos para sonreír.

Haciendo esta oración con amor y humildad me permitirá acercarme a Dios para pedirle que en este día guíe mis pasos por sendas de dicha y bendición, me permita vivir intensamente mi presente y me libere de rencores del pasado y de la ansiedad del futuro.

11 Cristo Rey Radio 1110 AM
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𝐑𝐞𝐟𝐥𝐞𝐱𝐢𝐨́𝐧 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐥𝐚 𝐧𝐨𝐜𝐡𝐞¿𝐂𝐞𝐥𝐨𝐬 𝐩𝐨𝐫 𝐞𝐥 𝐄𝐯𝐚𝐧𝐠𝐞𝐥𝐢𝐨… 𝐨 𝐂𝐞𝐥𝐨𝐬 𝐝𝐞𝐥 𝐌𝐢𝐧𝐢𝐬𝐭𝐞𝐫𝐢𝐨 𝐀𝐣𝐞𝐧𝐨?

𝐑𝐞𝐟𝐥𝐞𝐱𝐢𝐨́𝐧 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐥𝐚 𝐧𝐨𝐜𝐡𝐞
¿𝐂𝐞𝐥𝐨𝐬 𝐩𝐨𝐫 𝐞𝐥 𝐄𝐯𝐚𝐧𝐠𝐞𝐥𝐢𝐨… 𝐨 𝐂𝐞𝐥𝐨𝐬 𝐝𝐞𝐥 𝐌𝐢𝐧𝐢𝐬𝐭𝐞𝐫𝐢𝐨 𝐀𝐣𝐞𝐧𝐨?
Cuando el éxito de otro servidor te incomoda, quizá no estás defendiendo la misión, sino tu lugar dentro de ella.

𝐈𝐧𝐭𝐫𝐨

Hay cosas que difícilmente confesamos como servidores.

Nos alegra que el Evangelio avance… hasta que avanza por medio de alguien más.

Nos alegra que otro ministerio crezca… hasta que comienza a recibir reconocimiento. Nos alegra que otro tenga dones… hasta que sus dones parecen eclipsar los nuestros.

Y entonces aparece una pregunta incómoda:

¿Tengo celo por Cristo… o celos porque Cristo está usando a otro?

Esta noche vale la pena mirar el corazón.

𝐃𝐞𝐬𝐚𝐫𝐫𝐨𝐥𝐥𝐨

Los celos espirituales casi nunca llegan diciendo: “Tengo envidia”.

Llegan disfrazados de argumentos aparentemente santos:

“Ese ministerio quiere llamar la atención.”

“Ahora todos hablan de ellos.”

“Nosotros llevamos más tiempo sirviendo.”

“Quiero ver cuánto les dura.”

Incluso podemos llamar “discernimiento” a lo que, en realidad, es comparación.

Algo parecido ocurrió entre los discípulos.

Juan le dijo a Jesús:

“Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre y tratamos de impedírselo, porque no viene con nosotros.”

Marcos 9,38.

𝐎𝐛𝐬𝐞𝐫𝐯𝐚 𝐞𝐥 𝐝𝐞𝐭𝐚𝐥𝐥𝐞.

El problema no era que aquel hombre estuviera actuando contra Jesús.

¡Estaba actuando en su nombre!

El problema era otro:

“No viene con nosotros.”

Y Jesús respondió:

“No se lo impidan.”

Marcos 9,39.

𝐐𝐮𝐞́ 𝐜𝐨𝐫𝐫𝐞𝐜𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐭𝐚𝐧 𝐧𝐞𝐜𝐞𝐬𝐚𝐫𝐢𝐚 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐧𝐮𝐞𝐬𝐭𝐫𝐚𝐬 𝐜𝐨𝐦𝐮𝐧𝐢𝐝𝐚𝐝𝐞𝐬.

A veces queremos que Dios bendiga su Iglesia, pero preferimos que la bendición pase por nuestro grupo, nuestro movimiento, nuestra parroquia o nuestro ministerio.

Sin darnos cuenta, podemos comenzar sirviendo al Reino y terminar defendiendo nuestro pequeño territorio.

𝐏𝐞𝐫𝐨 𝐞𝐥 𝐑𝐞𝐢𝐧𝐨 𝐝𝐞 𝐃𝐢𝐨𝐬 𝐧𝐨 𝐭𝐢𝐞𝐧𝐞 𝐝𝐞𝐩𝐚𝐫𝐭𝐚𝐦𝐞𝐧𝐭𝐨𝐬 𝐝𝐞 𝐜𝐨𝐦𝐩𝐞𝐭𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚.

𝐓𝐢𝐞𝐧𝐞 𝐝𝐢𝐬𝐜𝐢́𝐩𝐮𝐥𝐨𝐬.

Por eso Juan Bautista nos entrega una medicina poderosa contra la comparación:

“Es preciso que él crezca y que yo disminuya.”

Juan 3,30.

Eso cambia completamente la manera de servir.

Si otro predica mejor y alguien vuelve a Dios, Cristo creció.

Si otro ministerio llena un retiro y alguien se confiesa después de años, Cristo creció.

Si otra comunidad logra aquello que nosotros intentamos durante mucho tiempo, Cristo creció.

Entonces, ¿por qué entristecernos?

La verdadera madurez espiritual comienza cuando podemos celebrar sinceramente el fruto que Dios produce mediante otras personas.

𝐏𝐨𝐫𝐪𝐮𝐞 𝐪𝐮𝐢𝐞𝐧 𝐚𝐦𝐚 𝐯𝐞𝐫𝐝𝐚𝐝𝐞𝐫𝐚𝐦𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐥𝐚 𝐦𝐢𝐬𝐢𝐨́𝐧 𝐧𝐨 𝐧𝐞𝐜𝐞𝐬𝐢𝐭𝐚 𝐬𝐞𝐫 𝐬𝐢𝐞𝐦𝐩𝐫𝐞 𝐩𝐫𝐨𝐭𝐚𝐠𝐨𝐧𝐢𝐬𝐭𝐚.

Necesita que Cristo sea conocido.

Hay una prueba sencilla para nuestro corazón:

¿Qué siento cuando alguien cercano recibe aquello que yo deseaba?

Cuando otro servidor es reconocido.

Cuando otro ministerio crece.

Cuando alguien recibe una responsabilidad que yo esperaba.

Cuando felicitan al otro y nadie menciona mi esfuerzo.

Ahí aparece nuestro verdadero corazón.

No para condenarnos.

Para convertirnos.

Porque incluso los celos pueden convertirse en una puerta hacia la humildad.

Esta noche podríamos decir:

“Señor, enséñame a alegrarme cuando Tú triunfas, aunque yo no aparezca en la fotografía.”

𝐓𝐑𝐄𝐒 𝐏𝐀𝐒𝐎𝐒 𝐏𝐀𝐑𝐀 𝐄𝐒𝐓𝐀 𝐍𝐎𝐂𝐇𝐄

𝐀. 𝐏𝐨𝐧𝐥𝐞 𝐧𝐨𝐦𝐛𝐫𝐞 𝐚 𝐭𝐮 𝐜𝐨𝐦𝐩𝐚𝐫𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧.

Reconoce delante de Jesús qué persona o ministerio despierta competencia en ti.

𝐁. 𝐎𝐫𝐚 𝐩𝐨𝐫 𝐚𝐪𝐮𝐞𝐥𝐥𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐭𝐞 𝐜𝐮𝐞𝐬𝐭𝐚 𝐜𝐞𝐥𝐞𝐛𝐫𝐚𝐫.

Pide sinceramente que Dios bendiga todavía más ese apostolado.

Sí, todavía más. Ahí comienza la cirugía del corazón.

𝐂. 𝐅𝐞𝐥𝐢𝐜𝐢𝐭𝐚 𝐚 𝐨𝐭𝐫𝐨 𝐬𝐞𝐫𝐯𝐢𝐝𝐨𝐫.

Hazlo sin comparaciones, indirectas ni un “pero” escondido.

Aprender a celebrar el bien ajeno también es santidad.

𝐂𝐈𝐄𝐑𝐑𝐄

El servidor maduro deja de preguntarse:

“¿Por qué Dios lo está usando a él?”

Y comienza a decir:

“Gracias, Señor, porque también lo estás usando a él.”

No necesitamos ser indispensables.

Necesitamos ser fieles.

Llegará un momento en nuestra vida espiritual donde tendremos que elegir entre construir nuestro nombre o ayudar a construir el Reino.

Y cuando Cristo realmente ocupa el centro, podemos mirar el fruto del hermano y decir con alegría:

“Señor, no importa quién sembró, quién regó o quién recibió reconocimiento. Si alguien se acercó a Ti, valió la pena.”

𝐎𝐑𝐀𝐂𝐈𝐎́𝐍 𝐏𝐀𝐑𝐀 𝐋𝐀 𝐍𝐎𝐂𝐇𝐄

Jesús Maestro, purifica mi manera de servir.

Arranca de mí la comparación, la competencia y los celos.

Que nunca confunda tu Reino con mi ministerio.

Enséñame a celebrar los dones de mis hermanos.

Dame un corazón suficientemente humilde para disminuir cuando sea necesario.

Y suficientemente libre para alegrarme cuando otro dé fruto.

Que mañana no busque demostrar cuánto valgo.

Que simplemente busque que Tú seas conocido, amado y anunciado.

Amén.

𝐘 𝐚𝐧𝐭𝐞𝐬 𝐝𝐞 𝐝𝐨𝐫𝐦𝐢𝐫, 𝐩𝐫𝐞𝐠𝐮́𝐧𝐭𝐚𝐭𝐞:

Si mañana Dios hiciera crecer enormemente el ministerio de otro hermano y nadie reconociera el mío, ¿seguiría alegrándome porque Cristo está siendo anunciado?

𝐏𝐚𝐳 𝐲 𝐛𝐢𝐞𝐧, 𝐃𝐢𝐨𝐬 𝐩𝐨𝐫 𝐝𝐞𝐥𝐚𝐧𝐭𝐞,
𝐇𝐚𝐬𝐭𝐚 𝐚𝐪𝐮𝐢́ 𝐓𝐮́ 𝐡𝐞𝐫𝐦𝐚𝐧𝐨 𝐞𝐧 𝐂𝐫𝐢𝐬𝐭𝐨
𝐉𝐨𝐫𝐠𝐞 𝐆𝐮𝐭𝐢𝐞́𝐫𝐫𝐞𝐳 𝐆𝐚𝐫𝐜𝐢́𝐚

#ReflexiónParaLaNoche #ServidoresDeCristo #CristoDebeCrecer #Humildad #Evangelización #VidaEspiritual #Conversión #Servicio #Comunidad #IglesiaCatólica #DiscípulosMisioneros #MenosYoMásCristo

𝐑𝐞𝐟𝐥𝐞𝐱𝐢𝐨́𝐧 𝐉𝐨𝐫𝐠𝐞 𝐆𝐮𝐭𝐢𝐞́𝐫𝐫𝐞𝐳 𝐆𝐚𝐫𝐜𝐢́𝐚 / 𝐓𝐞𝐦𝐚: “𝐓𝐮 𝐌𝐢𝐧𝐢𝐬𝐭𝐞𝐫𝐢𝐨 𝐄𝐬𝐭𝐚́ 𝐂𝐫𝐞𝐜𝐢𝐞𝐧𝐝𝐨… ¿𝐏𝐞𝐫𝐨 𝐓𝐚𝐦𝐛𝐢𝐞́𝐧 𝐄𝐬𝐭𝐚́ 𝐂𝐫𝐞𝐜𝐢𝐞𝐧𝐝𝐨 𝐭𝐮 𝐒𝐚𝐧𝐭𝐢𝐝𝐚𝐝?”

𝐑𝐞𝐟𝐥𝐞𝐱𝐢𝐨́𝐧 𝐉𝐨𝐫𝐠𝐞 𝐆𝐮𝐭𝐢𝐞́𝐫𝐫𝐞𝐳 𝐆𝐚𝐫𝐜𝐢́𝐚 / 𝐓𝐞𝐦𝐚: “𝐓𝐮 𝐌𝐢𝐧𝐢𝐬𝐭𝐞𝐫𝐢𝐨 𝐄𝐬𝐭𝐚́ 𝐂𝐫𝐞𝐜𝐢𝐞𝐧𝐝𝐨… ¿𝐏𝐞𝐫𝐨 𝐓𝐚𝐦𝐛𝐢𝐞́𝐧 𝐄𝐬𝐭𝐚́ 𝐂𝐫𝐞𝐜𝐢𝐞𝐧𝐝𝐨 𝐭𝐮 𝐒𝐚𝐧𝐭𝐢𝐝𝐚𝐝?”

Intro

Hay servidores que cada año hacen más cosas. Más reuniones. Más eventos. Más responsabilidades. Pero existe una pregunta mucho más importante: ¿también estamos creciendo en paciencia, humildad, caridad y unión con Cristo? Porque un ministerio puede avanzar externamente mientras el corazón comienza a quedarse atrás.

1. DOS PALABRAS PARA EXAMINAR EL CORAZÓN

Juan 15,5

“Separados de mí no pueden hacer nada.”

Jesús no desprecia nuestras capacidades. Las coloca en su lugar correcto.

Podemos organizar, dirigir, cantar, predicar y coordinar muchas actividades. Pero el fruto espiritual nace de permanecer unidos a Cristo.

Un servidor puede impresionar a otros y seguir espiritualmente vacío.

La pregunta no es solamente cuánto estamos haciendo.

La pregunta es desde dónde estamos sirviendo.

1 Corintios 13,1

“Si no tengo amor, no soy más que una campana que resuena.”

San Pablo coloca la caridad por encima del talento.

Podemos tener dones extraordinarios y un corazón poco transformado.

Podemos servir mucho y escuchar poco.

Podemos defender nuestro ministerio y lastimar a nuestros hermanos.

La santidad comienza cuando nuestros dones también aprenden a amar.

2. UNA PALABRA DEL PAPA LEÓN XIV

El 9 de junio de 2026, León XIV se encontró con voluntarios durante su viaje apostólico a España.

El Papa agradeció su servicio y recordó algo esencial:

“¿Mérito nuestro? ¡No! ¡Todo es gracia suya!”

También los animó a servir “con humildad y mansedumbre”, permaneciendo firmes en la fe y generosos en el servicio.

Este mensaje toca directamente nuestros ministerios.

Cuando olvidamos que todo es gracia, aparece la comparación.

Después llega la competencia.

Luego queremos controlar.

Y finalmente podemos terminar sirviendo a Cristo mientras defendemos nuestro pequeño territorio.

El servicio cristiano madura cuando dejamos de preguntarnos quién destaca más.

Comenzamos entonces a preguntarnos quién está amando mejor.

3. DOS ENCÍCLICAS PARA REVISAR NUESTRO SERVICIO

Benedicto XVI. Deus Caritas Est, 31.

“El amor es gratuito; no se practica para obtener otros objetivos”.

El Papa habla del servicio cristiano desde la gratuidad.

Servimos porque hemos sido amados primero.

No servimos para conseguir aplausos, influencia o reconocimiento.

Cuando necesito constantemente aprobación, debo revisar mis motivaciones.

El ministerio puede crecer mientras nuestro ego también crece.

Eso no es necesariamente fecundidad espiritual.

Francisco. Fratelli Tutti, 92.

“La altura espiritual de una vida humana está marcada por el amor”.

Esta frase establece una medida muy diferente.

Nuestra altura espiritual no se mide por seguidores, cargos o actividades.

Se mide por nuestra capacidad de amar.

Si mi ministerio crece, pero soy menos paciente, algo falla.

Si conozco más Biblia, pero perdono menos, algo necesita conversión.

Si sirvo más, pero amo menos, necesito volver a Cristo.

4. EL CATECISMO NOS RECUERDA NUESTRA VERDADERA META

Catecismo de la Iglesia Católica, 2013.

“Todos los fieles… son llamados a la plenitud de la vida cristiana”.

La Iglesia no nos llama únicamente a ser buenos servidores.

Nos llama a ser santos.

El ministerio es un camino para nuestra santificación.

No debería convertirse en sustituto de nuestra conversión personal.

Dios no necesita solamente nuestras manos.

Quiere también nuestro corazón.

5. TRES SANTOS NOS SACUDEN EL CORAZÓN

🌿 San Vicente de Paúl:

“Amemos a Dios… con la fuerza de nuestros brazos.”

El amor cristiano necesita hacerse concreto.

No basta hablar de servicio. Hay que servir realmente.

🔥 Santa Teresa del Niño Jesús:

“Quiero trabajar sólo por vuestro amor”.

Su espiritualidad nos recuerda que incluso las pequeñas obras pueden hacerse santas cuando nacen del amor de Dios.

❤️ San Juan de la Cruz:

“Al atardecer de la vida te examinarán del amor.”

Al final, Dios no preguntará cuántos cargos acumulamos.

Preguntará cuánto aprendimos a amar.

Ahí termina cualquier competencia ministerial.

Conclusión:

Los santos no fueron simplemente personas muy ocupadas.

Fueron personas profundamente transformadas por Dios.

6. TRES ACCIONES PARA ESTA SEMANA

A. Haz una auditoría espiritual.

Divide una hoja en dos columnas.

Escribe primero: “Mi ministerio está creciendo en…”

Después escribe: “Mi santidad está creciendo en…”

Compara sinceramente ambas respuestas.

B. Recupera quince minutos diarios con Jesús.

Sin teléfono.

Sin preparar reuniones.

Sin pensar en pendientes.

Solamente tú delante del Señor.

Un ministerio saludable necesita servidores que primero sepan permanecer.

C. Practica una conversión concreta.

Escoge solamente una:

Pedir perdón.

Escuchar sin interrumpir.

Aceptar una corrección.

Dejar de competir.

Servir sin anunciarlo.

La santidad crece mediante decisiones pequeñas repetidas con fidelidad.

7. CIERRE Y ORACIÓN AL MAESTRO

Hay una tentación silenciosa entre quienes servimos.

Comenzamos queriendo llevar personas hacia Jesús.

Y sin darnos cuenta podemos terminar queriendo demostrar cuánto hacemos por Jesús.

Entonces necesitamos volver al Evangelio.

Jesús nunca dijo:

“Por sus eventos los conocerán.”

Dijo:

“Por sus frutos los conocerán.”

Mateo 7,16.

Por eso, antes de preguntarte cuánto está creciendo tu ministerio, mira tus frutos.

¿Estás siendo más paciente?

¿Más humilde?

¿Más disponible?

¿Más misericordioso?

¿Más reconciliador?

¿Más enamorado de la Eucaristía?

¿Más dócil cuando alguien te corrige?

Eso también es crecimiento.

Tal vez el próximo paso de tu ministerio no sea hacer algo nuevo.

Quizá sea convertirte un poco más.

Maestro Jesús,

no permitas que mi servicio crezca más rápido que mi corazón.

Purifica mis motivaciones.

Líbrame de competir con mis hermanos.

Enséñame a servir sin necesitar reconocimiento.

Que mis responsabilidades nunca sustituyan mi oración.

Que mis dones nunca sean mayores que mi caridad.

Hazme humilde cuando tenga éxito.

Hazme perseverante cuando nadie me reconozca.

Y mientras utilizas mis manos para construir tu Reino,

transforma también mi corazón.

No quiero solamente hacer cosas para Ti.

Quiero parecerme más a Ti.

Amén.

Resumen pastoral:

El verdadero éxito de un ministerio no consiste solamente en crecer, sino en que quienes sirven dentro de él se parezcan cada día más a Cristo.

Pregunta final:

Si mañana te quitaran tu cargo, tu micrófono y tus responsabilidades, ¿seguiría siendo evidente en tu vida que estás creciendo en santidad?

𝐏𝐚𝐳 𝐲 𝐛𝐢𝐞𝐧, 𝐃𝐢𝐨𝐬 𝐩𝐨𝐫 𝐝𝐞𝐥𝐚𝐧𝐭𝐞,
𝐇𝐚𝐬𝐭𝐚 𝐚𝐪𝐮𝐢́ 𝐓𝐮́ 𝐡𝐞𝐫𝐦𝐚𝐧𝐨 𝐞𝐧 𝐂𝐫𝐢𝐬𝐭𝐨
𝐉𝐨𝐫𝐠𝐞 𝐆𝐮𝐭𝐢𝐞́𝐫𝐫𝐞𝐳 𝐆𝐚𝐫𝐜𝐢́𝐚

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𝘾𝙧𝙞𝙨𝙩𝙤 𝙍𝙚𝙮 𝙍𝙖𝙙𝙞𝙤 1110 𝙖𝙢, 11 𝘼𝙉̃𝙊𝙎,
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