Plaza Mayor de Madrid: historia, encuentro y fe

📍 Plaza Mayor de Madrid: historia, encuentro y fe

Hoy nos encontramos en uno de los lugares más emblemáticos de España: la Plaza Mayor de Madrid. Construida entre los siglos XVI y XVII, esta plaza ha sido testigo de acontecimientos históricos, celebraciones populares, actos culturales y momentos que han marcado la vida de la nación española.

Rodeada por su característica arquitectura de ladrillo rojo y elegantes soportales, la Plaza Mayor es mucho más que un atractivo turístico. Es un símbolo de encuentro, diálogo y convivencia, donde generaciones de personas han compartido alegrías, desafíos y sueños.

En el contexto de la visita apostólica del Papa León XIV, este lugar adquiere un significado especial. Su llamado a “Alzad la mirada” nos invita a levantar los ojos más allá de las preocupaciones cotidianas para descubrir la presencia de Dios en la historia, en la cultura y en cada persona que encontramos en nuestro camino.

La Plaza Mayor nos recuerda que la fe no se vive aislada, sino en comunidad. Así como este espacio ha reunido a miles de personas durante siglos, también la Iglesia está llamada a ser una plaza abierta donde todos encuentren acogida, esperanza y la alegría del Evangelio.

Desde Madrid seguimos compartiendo este acontecimiento histórico para la Iglesia y para el mundo. Que el mensaje del Santo Padre nos ayude a mirar más alto, caminar con esperanza y ser testigos de Cristo allí donde nos encontremos.

Andrés López

Cristo Rey Radio 1110 AM
Madrid, España 🇪🇸

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León XIV, en su primer discurso en España, pide optar “por la claridad que ilumina y la franqueza que abre caminos”

León XIV, en su primer discurso en España, pide optar “por la claridad que ilumina y la franqueza que abre caminos”

El Rey, en sus palabras de bienvenida: “Llegáis a un país donde está una parte de vuestras raíces. Os recibe un pueblo al que conocéis bien: vital y con carácter, solidario y tolerante; también creativo, y cosmopolita”.

León XIV: “Vengo entre ustedes para confirmar, alentar e inspirar una renovada fidelidad de los creyentes al Evangelio, así como una reconciliación y una cooperación más profundas entre las distintas fuerzas de esta Nación.

El Santo Padre ha afirmado que “el mensaje de paz que en estos tiempos, por desgracia, resuena para algunos como ingenuo y para otros como provocador, encuentra acogida en quienes no se encierran en ideologías prefabricadas, sino que se abren a la verdad.”

Madrid, 6 de junio de 2026. En su primera intervención del Viaje a España, el Santo Padre ha expresado su agradecimiento por la invitación a visitar nuestro país, de los Reyes y de la Iglesia en España. “Doy gracias –ha comenzado León XIV– al Señor por este encuentro y expreso mi agradecimiento por la invitación a realizar este viaje apostólico a España: un itinerario en varias etapas, cada una de las cuales revelará algún aspecto de la riqueza multifacética de un gran país que, desde hace casi dos milenios, ha acogido la Palabra del Evangelio”. 

Previamente a la intervención del Papa, Felipe VI le ha dado la bienvenida oficial “en una lengua que es también la vuestra”, le ha dicho el Rey al Santo Padre. “Llegáis a un país donde está una parte de vuestras raíces. Os recibe un pueblo al que conocéis bien: vital y con carácter, solidario y tolerante; también creativo, y cosmopolita”.  

“La fe católica está –ha continuado el Rey– enraizada en nuestro país y sin ella —bien lo sabéis— nuestra historia y nuestra cultura no se entenderían”.

Cultura del encuentro

Dirigiéndose a los Reyes, las autoridades y el cuerpo diplomático, y a todo el pueblo español, el Santo Padre ha afirmado que “vengo entre ustedes para confirmar, alentar e inspirar una renovada fidelidad de los creyentes al Evangelio, así como una reconciliación y una cooperación más profundas entre las distintas fuerzas de esta Nación.”.

“De hecho –ha continuado el Papa– su propia historia sugiere que no es la cultura del enfrentamiento, sino la del encuentro, la que genera estabilidad y prosperidad. El mensaje de paz que en estos tiempos, por desgracia, resuena para algunos como ingenuo y para otros como provocador, encuentra acogida en quienes no se encierran en ideologías prefabricadas, sino que se abren a la verdad”.

Durante su intervención, el Santo Padre se ha referido a dos místicos españoles, San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Ávila. “La suya es una mística con los ojos abiertos, es decir, no ajena a la historia, sino que, por el contrario, lleva a la raíz de las cuestiones, al corazón de la realidad”. 

Abandonar las narrativas divisivas

Además, el Santo Padre ha afirmado que “hoy, la tentación de ganar popularidad avivando el fuego de las polarizaciones parece crecer, en lugar de disminuir; la dignidad humana no deja de ser violada. Por eso necesitamos cultura, interioridad, una educación libre y de calidad, necesitamos trascendencia”.

Por ello, ha realizado una invitación a “abandonar las narrativas divisivas y polarizantes de vuestra realidad social y de su historia, para pasar de las simplificaciones estériles a la apreciación fecunda de la complejidad. Veo aquí una vocación específica de Europa, de la que España es protagonista original y fundamental. Es el regalo que el Viejo Continente puede hacer al mundo si quiere permanecer joven, pues joven es quien siente que tiene un futuro y una misión que aún interpelan”.

El bien puede resistir y comunicarse

En este sentido, se ha referido a las nuevas tecnologías, que “se han convertido en un entorno artificial en el que nuestras opciones fundamentales se ponen a prueba: en su interior, los prejuicios se exacerban, el pensamiento crítico se debilita, los intereses prepotentes siembran pulsiones de muerte. Por otra parte, el bien puede resistir y comunicarse”. 

“Es necesario, –ha afirmado– sobre todo por parte de quienes tienen responsabilidades económicas, políticas e institucionales, dar un salto cualitativo, un cambio de rumbo en las inversiones destinadas a la escuela, la universidad y la investigación, a las comunidades locales y a la sociedad civil como semillero de participación y mediación cultural”.

Finalmente, el Santo Padre ha pedido optar “por la claridad que ilumina y la franqueza que abre caminos. No bendigamos entusiasmos ingenuos ni alimentemos miedos estériles. Más bien, indiquemos criterios de discernimiento —la dignidad de la persona, el destino universal de los bienes, la opción por los pobres, el cuidado de la Casa común, la paz— y traduzcámoslos en prácticas”. 

Primer acto del Papa en España

Tras su llegada, el Pontífice se ha trasladado al Palacio Real de Madrid, escenario de los primeros actos institucionales. A las 11:30 horas el Papa ha recorrido en coche un Madrid abarrotado de fieles. El Santo Padre ha sido acompañado en el último tramo hasta el Palacio escoltado por el Escuadrón de Escolta Real a caballo. 

Acompañado por los Reyes, la princesa Leonor y la infanta Sofia, en su primera recepción oficial a un jefe de Estado, el Santo Padre ha recibido honores de Estado. Tras la interpretación de los himnos del Estado de la Ciudad del Vaticano y de España, León XIV y el Rey han pasado revista al contingente de la Guardia Real en la Plaza de la Armería; desde donde, tras los saludos protocolarios, han accedido al interior del Palacio. 

A continuación, se ha desarrollado el encuentro privado entre el Sumo Pontífice y la Familia. Tras lo cual, el Santo Padre y los Reyes han saludado a las autoridades presentes en el acto entre los cerca de 250 invitados. Ha sido tras este encuentro cuando se ha producido la primera intervención del Santo Padre en el Salón de Columnas ante las autoridades y el cuerpo diplomático acreditado en España.

Fotos oficiales en: https://fotos.conelpapa.es/

Corpus Christi, el Papa: «Que las procesiones sean un valiente testimonio de fe»

Corpus Christi, el Papa: «Que las procesiones sean un valiente testimonio de fe»

León XIV, en su saludo al final de la Audiencia General, recuerda que en los próximos días se celebra la Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo. Exhorta a mirar al corazón de Jesús para transformar el nuestro, «haciéndolo más paciente, generoso y compasivo».

Benedetta Capelli – Ciudad del Vaticano

Caminar tras el Santísimo Sacramento nos recuerda que Dios está entre nosotros y a nuestro lado. Esto es lo que el Papa León XIV enfatizó en su saludo en varios idiomas durante la Audiencia General, refiriéndose a la Solemnidad del Corpus Christi, que se celebra mañana, 4 de junio. Dirigiéndose a los peregrinos italianos, León XIV recuerda el significado y la importancia de las procesiones que tienen lugar en este día.

“En la Eucaristía, contemplamos a Jesús, el pan partido y dado por cada uno de nosotros. Las procesiones con el Santísimo Sacramento que tienen lugar en las calles de muchas ciudades son una expresión de la piedad eucarística popular. En este sentido, los animo a mantener viva esta hermosa manifestación de testimonio público de la fe”.

Dios con nosotros

Un pensamiento que también reiteró en su saludo a los fieles polacos, recordándoles que Jesús está vivo y camina con nosotros.

“Que la participación en las procesiones Eucarísticas —especialmente de familias, niños y jóvenes— sea un valiente testimonio de fe y un recordatorio para todos de que Dios está presente entre su pueblo y los acompaña en su vida diaria”.

Testigos de su amor

Asimismo, en su saludo a los peregrinos de habla inglesa, el Pontífice se centró en la fortaleza que brinda la Eucaristía.

“Mientras nos preparamos para la Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, fortalezcamos nuestro corazón con este don divino y seamos testigos de su amor para todos los que encontremos”.

Un corazón paciente y generoso

A los fieles de habla portuguesa, el Santo Padre les recordó que junio es el mes dedicado al Sagrado Corazón de Jesús. La invitación del Pontífice es a acercarnos a Él para transformar nuestros corazones.

“Queridos hermanos y hermanas, en este mes dedicado al Sagrado Corazón de Jesús, acerquémonos a la fuente de la misericordia y la ternura de Dios, para que el Resucitado transforme nuestros corazones, haciéndolos más pacientes, generosos y compasivos”.

En sus saludos, el Papa dirige sus pensamientos a los sacerdotes y religiosos de Oriente Medio, a quienes asegura sus oraciones y bendiciones para su ministerio y para «las esperanzas de sus respectivos países».

El Papa: una liturgia viva, recurso para despertar la apertura al encuentro con Dios

El Papa: una liturgia viva, recurso para despertar la apertura al encuentro con Dios

El Pontífice preside la Audiencia General en la Plaza de San Pedro y explica a los fieles cuáles son los elementos de la acción litúrgica, la cual permite “gustar la presencia de Dios por medio de Jesucristo”. Con la sobriedad solemne de sus ritmos, el rito —que debe ser cuidado “con mano delicada y sin arbitrariedades”— interrumpe las actividades frenéticas y nos reconduce a lo esencial.

Tiziana Campisi – Ciudad del Vaticano

En la audiencia general celebrada este 3 de junio, el Papa León XIV dedicó su tercera catequesis sobre la Constitución Sacrosanctum Concilium a profundizar en el significado del rito, los signos y los símbolos dentro de la liturgia, continuando así su reflexión sobre los documentos del Concilio Vaticano II.

Tras el habitual recorrido en papamóvil entre fieles y peregrinos en la Plaza de San Pedro, el Papa, llegado al atrio de la Basílica Vaticana, explicó en primer lugar que “los ritos de la liturgia cristiana” son, en la práctica, “la mediación eclesial mediante la cual nos alcanza el don divino”, y no simplemente «un revestimiento exterior del misterio sacramental”.

En la liturgia se hace concreto el misterio de la fe

La Sacrosanctum Concilium aclara que “en la liturgia, a través de los ritos y las oraciones, se hace concreto el Mysterium fidei (Misterio de la fe)”, y que es “el rito” el que da “forma a la acción litúrgica”. Esta acción, en los creyentes que participan no como “espectadores mudos”, sino con “cuerpo, mente y corazón”, genera una “sensibilidad espiritual” que permite “gustar la presencia de Dios por medio de Jesucristo”.

“A través del rito sagrado somos formados para escuchar la Palabra de Dios, dar gracias y adorar, compartir fraternalmente y vivir la comunión eclesial. Descubrimos que somos una asamblea de muchos rostros, reunida por una misma fe”.

Una pausa que regenera el corazón

El rito posee “una secuencia de gestos y oraciones bien definida”, precisó además el Pontífice. Sin embargo, “su lógica no es la de encerrar la libertad en esquemas”; más bien, “con la sobriedad solemne de sus ritmos, el rito interrumpe las actividades frenéticas y nos reconduce a lo esencial”. Por ello, permite vivir “otra experiencia del tiempo y del espacio”.

“En el rito experimentamos una lógica de gratuidad, encontramos una pausa que regenera el corazón, reconocemos que somos precedidos por la gracia divina y aprendemos a vivir con un ritmo habitado por el Espíritu Santo. La gramática del rito está tejida por los signos y símbolos propios de la liturgia.”

Dejarse educar por los ritos

Para León XIV, hoy es necesario dejarse “educar por los ritos de la liturgia”. Por ello, resulta indispensable cuidar “con delicadeza y sin arbitrariedades la belleza” de las celebraciones y comprometerse en una auténtica mistagogía.

“La experiencia de una liturgia viva y devota, acompañada de una adecuada catequesis mistagógica, es el mejor recurso para despertar en todos esa apertura al encuentro con Dios que, según la lógica de la encarnación, solo puede darse involucrando a toda la persona: espíritu, alma y cuerpo.”

Los signos en la acción litúrgica

En cuanto a los signos, en la liturgia significan “la santificación del ser humano”. Así, por ejemplo, el agua —desde los orígenes de la creación hasta el diluvio, desde el paso del Mar Rojo hasta el Jordán, y hasta aquella que brota del costado de Cristo— es litúrgicamente “signo sacramental de la inmersión” en la muerte y resurrección de Jesús.

Pero el “signo” también es “simbólico” cuando remite “a todo un sistema de significados y valores”, precisó León XIV. Es el caso de la aspersión con agua bendita, gesto mediante el cual “se reaviva en nosotros la conciencia del don recibido en el Bautismo y nuestra adhesión a la vida nueva en Cristo”.

Los símbolos

Además, en la liturgia existen “los símbolos”, que pueden consistir en “acciones más simples y comunes, como arrodillarse o darse la paz, o más significativas, como los actos constitutivos de cada sacramento”. Lo que los caracteriza es esa “singular dimensión performativa y transformadora”, tanto respecto a los elementos materiales que los componen como a quienes entran en contacto con ellos. Esta dimensión genera sentido de pertenencia, toca “el corazón y la mente” y suscita “auténticas relaciones eclesiales”.

Finalmente, el Pontífice, al igual que su predecesor, el Papa Francisco, en la carta apostólica Desiderio desideravi, y retomando el pensamiento de Romano Guardini, subrayó que, en el “trabajo de formación litúrgica”, la primera tarea del ser humano es “volver a ser capaz de comprender y vivir los símbolos”.

León XIV nombra a una mujer laica Prefecta del Dicasterio para la Comunicación

León XIV nombra a una mujer laica Prefecta del Dicasterio para la Comunicación

María Montserrat Alvarado, actual presidenta y directora de operaciones de EWTN News, sucederá a Paolo Ruffini en noviembre, continuando el camino de reforma y renovación iniciado por el Papa Francisco.

Vatican News

El Papa León XIV ha nombrado a María Montserrat Alvarado, actual presidenta y directora de operaciones de EWTN News, prefecta del Dicasterio para la Comunicación a partir del primero noviembre de 2026.

Nacida en Ciudad de México, Alvarado obtuvo títulos académicos de la Universidad Internacional de Florida y la Universidad George Washington. De 2009 a 2023, ocupó puestos de liderazgo en el Becket Fund for Religious Liberty, participando en iniciativas dedicadas a la defensa de la libertad religiosa y la promoción de la dignidad humana. Desde 2023, ha desempeñado el cargo de presidenta y directora de operaciones de EWTN News, la división de noticias de la Eternal Word Television Network, supervisando plataformas mediáticas internacionales que producen contenidos en siete idiomas a través de televisión, radio, prensa escrita, medios digitales y redes sociales.

Con el nombramiento de Alvarado, el Papa León XIV continúa el camino de reforma y renovación de la Curia Romana iniciado por el Papa Francisco, que ha visto cómo se ha confiado a fieles laicos, hombres y mujeres, puestos de liderazgo y responsabilidad al servicio de la Iglesia universal. Alvarado es la primera mujer no religiosa en ser nombrada prefecta de un dicasterio de la Santa Sede.

Creado por el Papa Francisco el 27 de junio de 2015 como parte de la reforma de la Curia Romana, el Dicasterio para la Comunicación supervisa los sistemas de comunicación de la Santa Sede, entre los que se incluyen Vatican News, Radio Vaticana, L’Osservatore Romano, Vatican Media (servicios de foto, audio y vídeo), la Oficina de Prensa de la Santa Sede, la editorial vaticana, la Imprenta Vaticana y la Filmoteca Vaticana. Además de las funciones operativas y tecnológicas que le han sido asignadas, el Dicasterio también profundiza y desarrolla los aspectos propiamente teológicos y pastorales de la actividad de la Iglesia en el ámbito de la comunicación. Alvarado sucederá a Paolo Ruffini, a quien el Papa Francisco nombró en 2018 como el primer prefecto laico de un dicasterio de la Curia Romana, y que cumplirá 70 años el próximo mes de octubre.

En una declaración publicada tras el anuncio, Alvarado afirmó: “Aunque este nombramiento ha sido inesperado, lo recibo con un sincero deseo de servir al Santo Padre, el Papa, en el inicio de su pontificado. Y estoy agradecida a Paolo Ruffini por su liderazgo a lo largo de los últimos años y espero continuar, con amistad y esperanza, la importante labor de fortalecer el Dicasterio para que pueda seguir sirviendo a la Iglesia en Roma y en todas partes para comunicar a Cristo al mundo”.

Ruffini envió una carta a los empleados del Dicasterio para la Comunicación y declaró: “El Dicasterio lleva grabado en su propio ADN el deber de mantenerse constantemente en sintonía con el mundo de la comunicación, en rápida evolución. Desde el momento en que nacimos como institución, nuestra estrella guía ha sido y sigue siendo esta: no detenernos nunca, pasar el testigo sin dejar de correr, estar presentes aquí y ahora, en este mismo instante, como piedra de toque de una comunicación que es instrumento de una comunión que crece con el tiempo. He entrado en la recta final de la carrera, antes del momento en que —en el largo viaje que es nuestra vida laboral—, al haber alcanzado los 70 años, la edad fijada para la jubilación, pasaré el testigo a Montserrat Alvarado como próxima prefecta. Nos conocemos bien. Y en los próximos meses trabajaremos en estrecha colaboración, en el espíritu de comunión que nos une en la Iglesia”.

“Agradezco a la gran familia del Dicasterio —añadió— el camino que hemos recorrido juntos durante estos ocho años. Iniciamos ahora el proceso, que se desarrollará en los próximos meses, para una transición fluida, con el fin de ayudar al Dicasterio a seguir creciendo al servicio del Santo Padre y en su misión de servir con espíritu de unidad y apertura”.

Michael P. Warsaw, presidente del consejo de administración y director ejecutivo de EWTN, afirmó que Alvarado se había ganado “la confianza y el respeto de todos los que tuvieron el privilegio de trabajar a su lado” durante sus años en la cadena. Añadió: «Le ofrecemos nuestras oraciones, nuestro ánimo y todo el apoyo de la familia EWTN ahora que emprende esta importante misión al servicio del Papa León XIV y de su pontificado».

El Papa: Es urgente «ser una Iglesia misionera para la sanación del mundo»

El Papa: Es urgente «ser una Iglesia misionera para la sanación del mundo»

La mañana de este lunes, 1 de junio, el Papa León recibió en audiencia a los miembros de las Obras Misionales Pontificias que participan en su asamblea plenaria anual en Roma. En este año de numerosos aniversarios de las Obras Misionales, León XIV elogió su labor en todos los ámbitos y los animó a continuar su misión con renovada alegría y celo apostólico.

Cécile Mérieux – Ciudad del Vaticano

Las Obras Misionales Pontificias, encomendadas al Dicasterio para la Evangelización, Sección de Evangelización Primaria y a las Iglesias Particulares Nacientes, «prestan un servicio invaluable a la misión de la Iglesia, que consiste en proclamar a Cristo, Príncipe de la Paz y revelación encarnada del amor divino por la humanidad», esto fue lo que destacó el Papa León XIV al recibir en audiencia la mañana de este lunes, 1 de junio, a los participantes en la asamblea plenaria anual de las Obras Misionales Pontificias.

En su discurso León XIV, elogió el trabajo que realiza las Obras Misionales Pontificias, especialmente la Infancia Misionera, que trabaja con niños, las primeras víctimas de los conflictos en el mundo. Luego, el Pontífice repasó las diversas obras, celebrando los aniversarios y las «felices coincidencias» que marcan este año 2026.

100 Años de la Jornada Mundial de las Misiones

La Jornada Mundial de las Misiones se celebra desde hace 100 años el penúltimo domingo de octubre. Un día dedicado a la oración, «a la reflexión y a contribuir a la misión evangelizadora de la Iglesia, especialmente en las regiones donde la proclamación del Evangelio apenas comienza y donde la Iglesia aún es joven».

Además, el Papa expresó su gratitud a todos los que participaron en la promoción de esta Jornada Mundial de las Misiones y a las iniciativas de recaudación de fondos realizadas para esta ocasión. Estos fondos apoyan diversas iniciativas misioneras y proyectos de infraestructura en los más de 1130 distritos eclesiásticos bajo la jurisdicción del Dicasterio para la Evangelización.

El saludo del Papa a los miembros de las OMP

El saludo del Papa a los miembros de las OMP   (@Vatican Media)

Esta recaudación de fondos también apoya cinco colegios de formación en Roma para sacerdotes y personas consagradas que vienen a estudiar antes de regresar enriquecidos a sus Iglesias locales.

León XIV también elogió a la Pontificia Sociedad Misionera de San Pedro Apóstol, sin la cual el clero y los religiosos autóctonos en los territorios de primera evangelización «no tendrían los recursos necesarios para su formación humana, espiritual y pastoral».

110 años de la Unión Misionera Pontificia

Otro aniversario que se celebra este año es el 110º aniversario de la Unión Misionera Pontificia, fundada por el beato Paolo Manna (1872-1952), cuya misión, como explicó León XIV, «es despertar en todos los bautizados una espiritualidad misionera cada vez más ferviente y un compromiso más profundo con la misión universal de evangelización de la Iglesia en esta nueva era misionera». Además, el Papa animó a participar en esta misión, descrita por san Pablo VI como el «alma» de las demás Obras Misioneras Pontificias.

El discurso del Papa León XIV

El discurso del Papa León XIV   (@VATICAN MEDIA)

Líderes de la Misión

León XIV también honró la memoria del Venerable Fulton J. Sheen, Director Nacional de las Obras Misioneras Pontificias en los Estados Unidos de América, quien será beatificado el próximo 24 de septiembre, tomándolo como ejemplo para todos los directores nacionales y diocesanos de las Obras Misionales Pontificias.

«Una luz de fe, esperanza y amor, cuyas emisiones de radio y televisión conmovieron a millones de personas con la esperanza del Evangelio, y cuyos esfuerzos brindaron una considerable ayuda espiritual y material a las Iglesias en las regiones de primera evangelización».

Foto conclusiva de la audiencia

Foto conclusiva de la audiencia   (@Vatican Media)

Unidad de los cristianos

Este año, la Jornada Mundial tendrá como tema: «Uno en Cristo, unido en la misión». Un leitmotiv que llama a la unidad de los creyentes e inspira «una renovación misionera en la Iglesia para los años venideros». «Por lo tanto, los animo a tener presente esta enseñanza, a vivir una auténtica espiritualidad de unidad misionera y comunión centrada en Cristo – señaló el Pontífice – y a promoverla a través de sus actividades entre los fieles».

«Los invito a todos a tomar conciencia de la urgente necesidad de abrazar una conversión misionera permanente y a buscar juntos los medios para ser una Iglesia misionera para la sanación de nuestro mundo, tan marcado por tensiones, conflictos y guerras».

Ángelus del Papa: La vida de Dios es maravillosa y cautivadora, da paz en la alegría del Espíritu

Ángelus del Papa: La vida de Dios es maravillosa y cautivadora, da paz en la alegría del Espíritu

En la Solemnidad de la Santísima Trinidad, León XIV recuerda que gracias a ella estamos hechos para la comunión, la relación, el encuentro, porque las divisiones, las polarizaciones y el desprecio de la diversidad traen al mundo destrucción, tristeza y aridez.

Alina Tufani Díaz- Ciudad del Vaticano

El Papa León XIV, en su alocución antes del Ángelus, invitó a reflexionar sobre el Misterio de Dios Trinidad y su centro, que “es la vida de Dios que se nos ha entregado en Jesucristo”, y que ha sido derramada en nuestros corazones por el Espíritu.  Ante más de 20 mil fieles y peregrinos del mundo, reunidos en la Plaza de San Pedro, en una jornada cálida y luminosa, el Santo Padre recordó que, la Santísima Trinidad, en el mundo, toma forma en la Iglesia como sacramento de comunión y espacio de vida dinámica, inagotable y fecunda.

“El Espíritu que une al Padre y al Hijo ha sido derramado en nuestros corazones, de modo que en el mundo toma forma la Iglesia, sacramento de comunión, espacio de encuentro, de amor y de vida en el que el cielo y la tierra ya se tocan.

Dios transforma nuestras vidas

Inspirado en el Evangelio de hoy que presenta el encuentro de Nicodemo, miembro del Sanedrín, Consejo de los jefes de Israel, con Jesús, el Pontífice recuerda que el “misterioso Maestro”, le sugiere que también para un adulto es posible renacer, dejándole entrever que la vida de Dios habría podido transformar su vida.

“Jesús habló a Nicodemo del Espíritu Santo, iluminó su noche con la verdad que en la fiesta de hoy resuena en todas nuestras iglesias: «Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna» (v. 16). Y también: «Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él» (v. 17)”

La Trinidad nos hace amar todo y a todos

León XIV recalcó que, en el Misterio de Dios, Padre e Hijo y Espíritu Santo, estamos en casa, “tal y como Nicodemo se sintió en casa junto a Jesús”. “La vida de Dios – continuó el Santo Padre – es maravillosa y cautivadora, da paz a nuestro corazón”, a veces inquieto,  para nuestro encuentro en la alegría del Espíritu.

La Trinidad nos hace amar todo y a todos; descubrimos que cada criatura está hecha para la comunión, la relación, el encuentro. Y, por contraste, comprendemos por qué las divisiones, las polarizaciones y el desprecio de la diversidad traen al mundo destrucción, tristeza y aridez.

Quien no acoge el Espíritu envejece pronto

Nuevamente, centrándose en la figura de Nicodemo, que esta vez, ante el Sanedrín, defiende a Jesús de las palabras de desprecio y condena pronunciadas por los jefes del consejo, el Papa recalca que éste ya había recibido de Dios, a través del mismo Cristo, el Espíritu de la comunión, que “abre el corazón a la nueva verdad y a la verdadera novedad”.

Quien no acoge a este Espíritu envejece pronto, sumido en la queja; se encuentra solo, nunca tiene el ánimo festivo. Hoy, en cambio, queridos hermanos y hermanas, es fiesta. La fiesta de Dios es nuestra fiesta

Una fiesta, añadió el Santo Padre, que como escribe San Pablo a los Corintios es «para alegrarse, trabajar por la perfección, para tener un mismo sentir y vivir en paz”, porque el Dios del amor y de la paz estará con nosotros.

El Papa: la era hipermediática genera pobreza espiritual, no diluir el Evangelio

El Papa: la era hipermediática genera pobreza espiritual, no diluir el Evangelio

En su discurso a los participantes de la asamblea plenaria del Dicasterio para la Evangelización, León XIV observa la “extendida indiferencia religiosa” de Occidente, que delega en la “cultura tecnológica” las respuestas a las preguntas no resueltas de la vida. Exhorta a dirigirse a las nuevas generaciones sin apoyarse en la relevancia social ni en el consenso momentáneo.

Edoardo Giribaldi – Ciudad del Vaticano

Resolver la “crisis de la fe” actual parecería fácil, confiando a la “cultura tecnológica, que debería responder a toda necesidad”, las grandes preguntas existenciales del ser humano. Sin embargo, la aridez del espíritu no parece calmarse cuando se ve inundada por las ofertas de las “sociedades hipermediáticas y consumistas”, que terminan por diluir el Evangelio, reduciéndolo a “una opinión entre tantas” en lugar de señalarlo como “el camino que da sentido a la vida”.

Para revertir esta apatía, es equivocado apoyarse en el consenso o en la relevancia social del momento; en cambio, es necesario salir al encuentro de los creyentes del mañana: aquellos que, cuando descubren “el secreto para ser verdaderamente felices”, acogen el Evangelio sin prejuicios y ya no lo abandonan.

El León XIV analiza los problemas, pero también ofrece soluciones, al reunirse esta mañana, 28 de mayo, con los participantes en la asamblea plenaria del Dicasterio para la Evangelización – Sección de Cuestiones Fundamentales de la Evangelización en el Mundo, en la Sala del Consistorio del Palacio Apostólico Vaticano.

Continuar anunciando la esperanza

El primer pasaje del discurso está dedicado al pasado reciente y al “gran trabajo” realizado por el Dicasterio durante el Jubileo de la Esperanza. Un “esfuerzo organizativo” que se transformó en una “feliz acogida” para los numerosos peregrinos —“¿Cuál fue el número final, cuántos eran?”, preguntó el Papa improvisando, recibiendo como respuesta el dato de más de 33 millones— llegados a Roma, con especial atención a la “dimensión espiritual” que caracterizó todo el Año Santo.

La esperanza, proclamada repetidamente durante 2025, es señalada por el León XIV como la “hermana más pequeña” de las virtudes, pero también como aquella de la que el mundo tiene “más sed que nunca” y que, silenciosamente, sostiene a las otras dos mayores: la fe y la caridad.

“No interrumpamos, por tanto, este anuncio, sostenido por la promesa del Señor Jesús de permanecer siempre con nosotros; este se hace visible en el testimonio que estamos llamados a ofrecer para ser discípulos fieles a su palabra.”

No subestimar la “crisis de la fe”

La evangelización, afirma luego el Papa, representa el requisito fundamental de toda acción de la Iglesia universal y de las distintas comunidades locales. Solo así la Iglesia puede redescubrirse siempre nueva “en su belleza” y expresar plenamente su credibilidad, ofreciendo una esperanza que no es una “propuesta utópica”, sino un testimonio concreto de la llamada “al amor y a la verdad”.

“No podemos subestimar que, especialmente en los países de Occidente, la crisis de la fe, junto con otros factores socioculturales, ha dado lugar a una extendida indiferencia religiosa. Para muchos, la fe ya no parece relevante para su vida. El peligro subyacente, no siempre percibido en toda su gravedad, es que llegue a faltar el aliento para aquello que es más propiamente humano, es decir, la búsqueda de sentido. Las grandes cuestiones existenciales permanecen sin respuesta, mientras se expande una cultura tecnológica que debería responder a toda necesidad.”

Evangelii gaudium como brújula

Encontrarse con Jesús significa, en cambio, dar plenitud “de significado y valor” a la propia existencia, subrayó León XIV, recordando que nadie puede sustituir a la Iglesia en esta tarea fundamental, llamada a ofrecer “cimientos confiables para el futuro de la humanidad”.

Para construirlos, el obispo de Roma invita a utilizar como brújula la exhortación apostólica Evangelii gaudium de Francisco que, como afirmó en una carta a los cardenales de abril de 2026, representa “un punto de referencia decisivo”, ya que “no introduce simplemente nuevos contenidos, sino que vuelve a centrar todo en el kerigma”, es decir, en el anuncio evangélico, “como corazón de la identidad cristiana y eclesial”.

“Por ello, los invito también a ustedes a retomar Evangelii gaudium en su trabajo en todos los niveles, para promover una misión cristocéntrica y kerigmática, que nace de un encuentro con Cristo capaz de transformar la vida.”

Las búsquedas espirituales de los jóvenes

En la evangelización, continúa León XIV, emerge hoy una “fuerte demanda de espiritualidad” por parte de los jóvenes, manifestada con particular evidencia durante el Jubileo dedicado a ellos: “La nueva generación no tiene prejuicios frente al Evangelio; al contrario, muchos, cuando lo redescubren, desean conocerlo mejor, porque perciben que en él se esconde el secreto para ser verdaderamente felices.”

Un mensaje que debe anunciarse confiando sobre todo en “la guía del Espíritu Santo”, más que en “la eficiencia de las estructuras”, la “relevancia social” o el “consenso que se puede recibir en algún momento”.

Los problemas de la sociedad hipermediática

Llevar el mensaje de Jesús al mundo, observa además el León XIV, significa hoy enfrentarse a dinámicas profundamente distintas de las de generaciones pasadas, hasta el punto de haberse interrumpido incluso la transmisión de la fe en algunas regiones del mundo: “Las causas de esta situación son conocidas y múltiples; sin embargo, lo que resulta de ello es, en las nuevas generaciones, una “pobreza” espiritual, una carencia de motivaciones y de herramientas para poder madurar, en plena libertad, esa adhesión de fe que da sentido a la vida”.

Lo que contrarresta esta deriva son las “numerosas y variadas” expresiones de la vida de la comunidad cristiana, que escuchan y dialogan con las nuevas generaciones: “El clima cultural difundido en las sociedades hipermediáticas y consumistas reduce la capacidad de aprender con paciencia y de realizar con esfuerzo un camino de búsqueda personal de la verdad, con perseverancia y sentido crítico. Todo mensaje corre el riesgo de ser percibido como una opinión entre muchas”.

Hombres tocados por Dios

La fe, por tanto, se transmite ante todo a través del encuentro, de la alegría vivida y de la coherencia con el Evangelio: “No es ciertamente diluyendo los contenidos y suavizando las exigencias como se puede hacer atractivo el cristianismo, sino testimoniando con humildad y valentía ‘el camino, la verdad y la vida’, que ha convertido y santificado a tantas personas.”

A este respecto, Benedicto XVI es citado por León XIV: “Lo que necesitamos en este momento de la historia son hombres que, a través de una fe iluminada y vivida, hagan creíble a Dios en este mundo”. El Papa Ratzinger ya había señalado la necesidad de hombres “tocados por Dios”, para que Él pueda “volver entre los hombres”: “La santidad de vida, por tanto, sigue siendo siempre la forma más convincente de la belleza de la fe cristiana, que supera los tiempos y se propone a toda cultura.”

El Papa León XIV: la renovación de la liturgia como expresión de una Iglesia viva

El Papa León XIV: la renovación de la liturgia como expresión de una Iglesia viva

El Santo Padre León XIV reflexiona en su catequesis de hoy sobre la continuidad magisterial en la reforma litúrgica, destacando la necesidad de adaptar las formas rituales a las exigencias de los tiempos sin perder la tradición. El Papa explicó que, con el fin de favorecer el acceso de los fieles a la riqueza de los dones de gracia dispensados por la sagrada liturgia, la Constitución Sacrosanctum Concilium establece una fórmula muy eficaz que marca la dirección a seguir para el futuro

Patricia Ynestroza – Ciudad del Vaticano

En su catequesis dirigida a los fieles desde la Plaza de San Pedro, el Papa recordó las palabras del Venerable Pío XII en su Encíclica Mediator Dei, donde se define a la Iglesia como «un organismo vivo». Por esta razón, el Pontífice señaló que la Iglesia crece y se desarrolla también en lo que respecta a la sagrada liturgia, adaptándose y acomodándose a las circunstancias y exigencias que se presentan en el transcurso del tiempo.

El impulso del Concilio Vaticano II

El Papa subrayó la plena continuidad de este principio con el Concilio Vaticano II. Citando el Proemio de la Constitución Sacrosanctum Concilium (SC), destacó que a la asamblea conciliar le corresponde de un modo particular «proveer a la reforma y al fomento de la Liturgia». Los objetivos fundamentales de dicha asamblea dijo el Papa, se centraron en: Acrecentar de día en día la vida cristiana entre los fieles; Adaptar mejor a las necesidades de nuestro tiempo las instituciones sujetas a cambio; Promover todo aquello que pueda contribuir a la unión de cuantos creen en Jesucristo; Fortalecer lo que sirve para invitar a todos los hombres al seno de la Iglesia.

Un momento del Papa en la Plaza de San Pedro

Un momento del Papa en la Plaza de San Pedro   (ANSA)

Vínculo entre liturgia y vida eclesial

Durante su alocución, el Santo Padre hizo referencia a un momento histórico donde se advertía con fuerza la necesidad de una renovación de las formas rituales. Estas formas son el medio por el cual, desde hace siglos, la Iglesia realiza la glorificación de Dios y la santificación del pueblo cristiano.

“Gracias al movimiento litúrgico se había madurado la convicción, expresada posteriormente por san Juan Pablo II, de que «existe, en efecto, un vínculo estrechísimo y orgánico entre la renovación de la liturgia y la renovación de toda la vida de la Iglesia. La Iglesia no sólo actúa, sino que se expresa también en la liturgia, vive de la liturgia y saca de la liturgia las fuerzas para la vida».”

La dirección a seguir: Tradición y progreso

Finalmente, el Papa explicó que, con el fin de favorecer el acceso de los fieles a la riqueza de los dones de gracia dispensados por la sagrada liturgia, la Constitución Sacrosanctum Concilium establece una fórmula muy eficaz que marca la dirección a seguir para el futuro: «Conservar la tradición y apertura al legítimo progreso».

“No pocas veces se contrapone de manera torpe tradición y progreso. En realidad, los dos conceptos se integran: la tradición es una realidad viva y por ello incluye en sí misma el principio del desarrollo, del progreso. Es como decir que el río de la tradición lleva en sí también su fuente y tiende hacia la desembocadura» (Discurso a los participantes en el Congreso por el 50° aniversario de la fundación del Instituto litúrgico pontificio de San Anselmo, 6 de mayo de 2011).”

El Concilio, dijo León XIV, afirma la legitimidad de ese proceso arraigado en la auténtica Tradición, distinguiendo dentro de la liturgia «una parte que es inmutable por ser la institución divina»  de «otras partes sujetas a cambio, que en el decurso del tiempo pueden y aún deben variar, si es que en ellas se han introducido elementos que no responden bien a la naturaleza íntima de la misma Liturgia o han llegado a ser menos apropiados» (SC, 21).

Un momento de ternura entre el Papa y una bebé

Un momento de ternura entre el Papa y una bebé   (@Vatican Media)

Cambios históricos y encarnación cultural

A lo largo de los siglos, la Iglesia ha adaptado constantemente sus ritos con un objetivo claro, afirmó el Pontífice: permitir que los fieles participen plenamente en el misterio pascual de Cristo, pilar de la fe cristiana. Lejos de ser estático, el culto católico se ha “encarnado” en las distintas culturas de cada época, transformándolas y operando, durante centurias, como un verdadero motor de evangelización. En la actualidad, se plantea la necesidad de renovar esta fuerza en continuidad con la tradición, guiando a los creyentes hacia la plenitud de la verdad.

Las reglas del progreso litúrgico

El Pontífice profundizó en los criterios de los Padres conciliares para la revisión de los ritos, subrayando que toda modificación debe responder a una «utilidad verdadera y cierta de la Iglesia». Siguiendo las directrices de la Constitución Sacrosanctum Concilium, se imponen condiciones estrictas para el progreso litúrgico:

“Se comprende entonces por qué los Padres conciliares recomendaron la revisión de los ritos, cuando responda a «una utilidad verdadera y cierta de la Iglesia», se lleve a cabo «después de haber tenido la precaución de que las nuevas formas se desarrollen, por decirlo así, orgánicamente a partir de las ya existentes» (SC, 23). Por el bien de toda la Iglesia, toda reforma debe ir siempre precedida por «una concienzuda investigación teológica, histórica y pastoral» (ibid.). El Magisterio conciliar, de este modo, invita a evitar desorientar a los fieles, disuadiendo a cualquiera de añadir o quitar o modificar algo, en materia litúrgica, por iniciativa propia (cf. SC, 22). El progreso evocado por la Constitución conciliar no compromete en absoluto la comunión eclesial: más bien pretende confirmarla y favorecerla.”

Hacia el cierre de su alocución, el Papa lanzó una firme exhortación a todos los responsables de preparar las celebraciones, con especial énfasis en los sacerdotes que presiden la liturgia. Se les instó a custodiar el respeto absoluto por los textos y ordenamientos vigentes, una fidelidad que debe brotar de una actitud interior de humildad ante Dios y de un compromiso sincero con la comunión de toda la Iglesia.

El Papa en su catequesis

El Papa en su catequesis   (@Vatican Media)

León XIV presenta la encíclica: desarmar la IA, no a lógicas de exclusión y dominio

León XIV presenta la encíclica: desarmar la IA, no a lógicas de exclusión y dominio

León XIV explica el sentido y el origen de su primera encíclica sobre la «custodia de la persona humana en la era de la inteligencia artificial», una herramienta que influye en la vida, moldea las decisiones y cambia la forma de combatir la guerra. El Pontífice pide liberar a la IA «de lógicas que la transforman en instrumento de dominio, exclusión o muerte» e invoca el «desarme» de las tecnologías para que se pongan al servicio del «bien común».

Salvatore Cernuzio – Ciudad del Vaticano

Al igual que «el León de antaño», el Papa León XIII, también el «León» de hoy, el Papa León XIV, mira hacia las «res novae», esas «cosas nuevas» que desafían al tiempo, a la historia y a la humanidad. Y si en aquella época fue la revolución industrial, con los numerosos y complejos cambios en el mundo del trabajo y las nuevas formas de pobreza impuestas, hoy es la Inteligencia Artificial, con su potencial y sus peligros, la que está ante los ojos y en el corazón del Pontífice, quien lanza un llamamiento universal: «Desarmar la IA».

La Inteligencia Artificial requiere hoy ser «desarmada», liberada de lógicas que la transforman en instrumento de dominio, de exclusión o de muerte.

La encíclica de León XIV: la IA sirva a la humanidad, no al poder de pocos

25/05/2026

La encíclica de León XIV: la IA sirva a la humanidad, no al poder de pocos

Con motivo del 135.º aniversario de la «Rerum novarum», el Pontífice reflexiona en su primera encíclica, «Magnifica humanitas», sobre la doctrina social de la Iglesia en la era de …

Discernir el futuro de la humanidad

El Papa León habla mediante metáforas, pero también con referencias a la historia, en su discurso pronunciado en el Aula del Sínodo, con motivo de la presentación de Magnifica humanitas, la primera encíclica de su pontificado publicada esta mañana, 25 de mayo. Nunca antes había ocurrido que un Papa estuviera presente en el Aula en la que se presenta al público uno de sus documentos magisteriales. Es también la primera vez que, además de cardenales y profesores, junto al Pontífice están sentados expertos en alta tecnología. Una señal de la importancia y la atención que se le da al tema tratado en la encíclica, símbolo y síntoma de la «gravedad del momento» que se vive y que provoca preocupación en la Iglesia, llamada a «descifrar las cosas nuevas a la luz del Evangelio y de la dignidad del hombre». Una inquietud a la que, sin embargo, León XIV contrapone la confianza:

La confianza de que, juntos, podemos discernir las grandes cuestiones de nuestro tiempo y, por lo tanto, el futuro de la humanidad

Siguiendo los pasos de León XIII

Hace ciento treinta y cinco años, el Papa Pecci observó la situación de los obreros y las familias desarraigadas y empobrecidas por la rápida transformación industrial y «comprendió que la Iglesia no podía permanecer al margen». En un momento de «cambio epocal» que «amenazaba la dignidad humana», escribió entonces la encíclica Rerum Novarum. Con el mismo espíritu, el Papa Prevost —quien firmó simbólicamente la Magnifica humanitas el 15 de mayo, día de la publicación de Rerum Novarum— dice sentirse «llamado a contemplar otra gran transformación con los ojos de la fe, con la lucidez de la razón, con la apertura al misterio y con los gritos de los pobres y de la tierra que resuenan en mi corazón».

Este es el sentido de las aproximadamente 200 páginas, fruto de una reflexión de diez años dentro de la Santa Sede sobre las nuevas tecnologías y la Inteligencia Artificial, la cual hoy en día afecta «muchos ámbitos de nuestra vida», influye en las decisiones y está «cambiando radicalmente la forma en que se libra la guerra».

Fruto de la escucha

Son muchas, pues, las aportaciones, reflexiones y orientaciones de esta encíclica que —como explica el propio Papa— tiene una única raíz: «la escucha». La escucha de científicos e ingenieros que «trabajan con sincero entusiasmo en tecnologías capaces de aliviar inmensos sufrimientos»; la escucha de «líderes políticos y funcionarios públicos que han buscado con perseverancia normas justas»; la escucha de «padres y maestros profundamente preocupados por el futuro de las nuevas generaciones».

También me han llegado otras voces, muy inquietantes, sobre sistemas de armas cada vez más autónomos, prácticamente fuera de todo control humano. Escucho relatos muy preocupantes sobre algoritmos que pueden impedir el acceso a la atención médica, al trabajo y a la seguridad basándose en datos viciados por prejuicios e injusticias.

Junto con estas voces, también ha resonado con fuerza «el silencio de quienes no tienen voz cuando se toman decisiones», explica el Papa León, «decisiones que corren el riesgo de generar nuevas formas de exclusión y sufrimiento».

Desarmar y construir

De todo ello ha surgido una convicción que el propio Pontífice califica de «inquietante» y que sirve de hilo conductor de la encíclica: «La inteligencia artificial debe ser desarmada». «La palabra es fuerte, lo sé», admite Leone, «pero se eligió deliberadamente porque este momento necesita palabras capaces de llamar la atención, despertar las conciencias e indicar caminos a seguir para la humanidad».

Desde hace tiempo, la Iglesia se compromete a favor del desarme nuclear, como «servicio a la paz y a la dignidad de la familia humana». En un sentido análogo, «la Inteligencia Artificial requiere hoy ser desarmada», porque «al igual que la energía nuclear, debe estar al servicio de todos y del bien común». Y «las decisiones sobre la tecnología nunca deben separarse de la conciencia y la responsabilidad».

La paz, no solo la ausencia de guerra, es la justicia en acción. Pero cuando la tecnología debilita nuestro sentido crítico, es la paz misma la que está en riesgo. Desarmar, sin embargo, no basta. Debemos construir.

«Nadie reconstruye solo»

Esta última indicación, «construir», evoca en Robert Francis Prevost otro recuerdo de la historia. El más reciente y personal, de sus años de misión en Perú. En concreto, el año 2017, cuando las lluvias torrenciales y las inundaciones provocadas por El Niño azotaron el norte del país: «Muchas familias vieron cómo el lodo se tragaba sus casas, y lo mismo ocurrió con muchas calles». «Allí —confiesa el Papa— aprendí que reconstruir no significa simplemente reemplazar lo que ha sido destruido. Significa reparar los lazos, restablecer la confianza y despertar la esperanza en el futuro. Además, nadie reconstruye solo».

Solo con una visión tan integral podrá orientarse la Inteligencia Artificial hacia el bien común. Solo juntos —quienes diseñan los sistemas y quienes sufren sus consecuencias, los países más ricos y los más pobres, las instituciones y los individuos, los centros de poder y las periferias— seremos capaces de construir un futuro, no para unos pocos privilegiados, sino para toda la familia humana.

La sabiduría de la Iglesia

Esta es «la civilización del amor» proclamada con fuerza por San Pablo VI y San Juan Pablo II. Por eso la Iglesia desea, «con humildad y franqueza», participar en el diálogo sobre la IA: «No tenemos respuestas técnicas, ni pretendemos sustituir a quienes tienen la competencia necesaria —señala el Papa—. «Pero aportamos una sabiduría sobre lo humano que nuestro tiempo necesita desesperadamente: cada persona es única e insustituible, un sujeto libre e inteligente dotado de conciencia, capaz de buscar a Dios, de servir a los demás y de cuidar de nuestra casa común».

Para concluir, pues, una invitación a todos los miembros de la Iglesia y de la familia humana: «Aprendamos a escucharnos unos a otros, a afrontar con valentía los desafíos del presente y a cooperar en la construcción de una sociedad más humana y fraterna». Que este lanzamiento de Magnifica humanitas, es el deseo del Papa León XIV, pueda dar inicio a una época de «artesanos de la esperanza» que continúen «construyendo la obra de nuestro tiempo».

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