Diplomacia aún estancada entre EE. UU. e Irán. Trump evalúa nuevas acciones militares
Tras el respectivo rechazo de los planes de paz, vuelve a aumentar la tensión entre EE. UU. e Irán, con la Casa Blanca que vuelve a evaluar la reanudación de acciones militares. Según CNN, Trump en las últimas horas se ha reunido con los altos mandos de las fuerzas armadas estadounidenses para discutir las futuras estrategias. Mientras tanto, en el sur del Líbano continúan los ataques israelíes.
Marco Guerra – Ciudad del Vaticano
Cada vez es más marcada la intolerancia del presidente Donald Trump respecto a las posiciones iraníes surgidas en la respuesta al plan de paz estadounidense. La respuesta de Teherán en los últimos días ha sido definida como “totalmente inaceptable” por el inquilino de la Casa Blanca, quien en las últimas horas se habría reunido con los mandos de las fuerzas armadas de EE. UU. para evaluar varias líneas estratégicas, entre ellas la reanudación de las operaciones militares, para obligar a Irán a volver a la mesa de negociaciones.
EE. UU. sin el apoyo de los aliados
Antes de este encuentro, hablando con los periodistas, el presidente estadounidense dijo que aún es posible llegar a una solución diplomática, acusó a Irán de cambiar a menudo de idea y dijo que el alto el fuego pende de un hilo. Trump evalúa además relanzar la operación Project Freedom para tomar el control total del estrecho de Ormuz, pero persiste la falta de apoyo de todos los aliados, tanto occidentales como regionales, que no tienen intención de participar antes del cese de las hostilidades. También Arabia Saudita, la semana pasada, informó a Washington que no habría permitido despegar aviones estadounidenses desde la base aérea Prince Sultan ni sobrevolar el espacio aéreo saudí para apoyar la iniciativa.
Aún ataques en el Líbano
La tensión continúa en el Líbano, donde el balance de un ataque israelí en el sur del país es de al menos seis muertos y siete heridos. Hoy, en las primeras horas de la mañana, las fuerzas armadas israelíes difundieron una orden de evacuación inmediata para los habitantes de la localidad de Sohmor, en el valle de la Bekaa. En la mira de Israel permanecen las posiciones de Hezbolá. A pesar de que el alto el fuego haya entrado teóricamente en vigor el pasado 17 de abril y de las negociaciones directas entre Israel y el Líbano, el Ministerio de Salud libanés actualizó ayer el recuento total de víctimas a 2.869 desde el inicio de las hostilidades.
El Papa: Cristianos y musulmanes podemos transformar la indiferencia en solidaridad
Este lunes, 11 de mayo, el Santo Padre recibió en audiencia a los participantes del VIII Coloquio entre el Dicasterio para el Diálogo Interreligioso y el Real Instituto de Estudios Interreligiosos, centrado en el tema: «La compasión y la empatía humanas en los tiempos modernos». El Pontífice: “Que nuestra colaboración dé frutos en gestos concretos de paz, empatía y fraternidad”.
Renato Martinez – Ciudad del Vaticano
“Reavivar la humanidad allí donde se ha enfriado, dar voz a quienes sufren y transformar la indiferencia en solidaridad”, esta es la misión común que señaló el Papa León XIV a los participantes del VIII Coloquio entre el Dicasterio para el Diálogo Interreligioso y el Real Instituto de Estudios Interreligiosos, a quienes recibió en audiencia la mañana de este lunes, 11 de mayo, en la Sala Clementina del Vaticano.
«La compasión y la empatía humanas en los tiempos modernos»
En sus saludos, el Santo Padre agradeció la presencia de los participantes en este VIII Coloquio, que este año está centrado en el tema: «La compasión y la empatía humanas en los tiempos modernos». Un tema, indicó el Papa que, resulta especialmente pertinente para el mundo actual.
“En efecto, no se trata de sentimientos marginales, sino de actitudes esenciales de nuestras tradiciones religiosas y aspectos importantes de lo que significa vivir una vida verdaderamente humana”.
Ingreso del Papa a la Sala Clementina (@Vatican Media)
Jesús es la encarnación viva de la compasión
Al respecto, el Pontífice señaló que, la tradición musulmana asocia la compasión, ra’fa, con la misericordia como un don dado por Dios en el corazón de los creyentes, y al-Ra’uf, nos recuerda que la compasión siempre tiene su origen en Dios mismo. De manera similar, en la tradición cristiana, la Sagrada Escritura revela a un Dios que no permanece indiferente al sufrimiento; y que, en Jesucristo, esta compasión divina se hace visible y tangible.
“Dios va más allá de ver y oír al asumir nuestra naturaleza humana para convertirse en la encarnación viva de la compasión. Siguiendo el ejemplo de Jesús, la compasión cristiana se convierte en compartir o «sufrir con» los demás, especialmente con los más desfavorecidos. Por esta razón, «el amor a los pobres —cualquiera que sea la forma que adopte su pobreza— es el sello distintivo evangélico de una Iglesia fiel al corazón de Dios» (Dilexi Te, 103)”.
Un momento de la audiencia (@VATICAN MEDIA)
Un llamado de Dios a reflejar su bondad en nuestra vida diaria
Para nuestras tradiciones, precisó el Papa, la compasión y la empatía humanas no son algo adicional u opcional, sino un llamado de Dios a reflejar su bondad en nuestra vida diaria. Por lo tanto, esta creencia tiene implicaciones sociales. En este sentido, citó al Papa León XIII quien nos enseñó que los pobres y marginados merecen especial atención y ayuda de la sociedad y del Estado (cf. Rerum Novarum, 37).
“En este sentido, deseo expresar mi agradecimiento por los generosos esfuerzos del Reino Hachemita de Jordania al acoger a los refugiados y ayudar a quienes lo necesitan en circunstancias difíciles”.
Uno de los desafíos espirituales más serios de nuestro tiempo
Pero al mismo tiempo, el Santo Padre advirtió que, la compasión y la empatía corren el riesgo de desaparecer hoy en día. Los avances tecnológicos nos han conectado más que nunca, pero también pueden conducir a la indiferencia.
“El flujo constante de imágenes y videos de las dificultades ajenas puede insensibilizar nuestros corazones en lugar de conmoverlos. El Papa Francisco nos advirtió que «nos hemos acostumbrado al sufrimiento ajeno [pensando]: no me afecta, no me interesa, no es asunto mío». Este tipo de apatía se está convirtiendo en uno de los desafíos espirituales más serios de nuestro tiempo”.
Saludo del Papa a los participantes en la audiencia (@VATICAN MEDIA)
Reavivar la humanidad allí donde se ha enfriado
En este contexto, el Pontífice afirmó que, cristianos y musulmanes, nutridos por la riqueza de nuestras respectivas tradiciones, estamos llamados a una misión común: reavivar la humanidad allí donde se ha enfriado, dar voz a quienes sufren y transformar la indiferencia en solidaridad. “La compasión y la empatía, concluyó, pueden ser nuestros instrumentos, pues tienen el poder de devolver la dignidad al otro”.
Finalmente, el Papa manifestó su deseo que, Jordania siga siendo un testimonio vivo de esta compasión, así como un signo de diálogo, solidaridad y esperanza, en una región marcada por las adversidades. Y pidió la bendición para ellos.
León XIV a la Guardia Suiza: “Más que soldados, ustedes son servidores”
El Papa recibió a los miembros de la Guardia Suiza Pontificia y a sus familias con ocasión de la ceremonia anual del Juramento. El Pontífice agradeció su servicio “humilde y discreto” y los animó a vivir su misión como un camino de fe, fraternidad y santidad al servicio del Sucesor de Pedro.
Sebastián Sansón Ferrari – Ciudad del Vaticano
“Más que soldados, ustedes son servidores”. Con estas palabras, el Papa León XIV definió la misión de la Guardia Suiza Pontificia al recibir este 7 de mayo a los miembros del cuerpo armado más antiguo del mundo y a sus familiares, reunidos en el Vaticano con motivo de la ceremonia anual del Juramento de los nuevos alabarderos que tuvo lugar el miércoles 6 en el Aula Pablo VI.
El Pontífice saludó al comandante, a los oficiales y a todos los guardias, así como a las autoridades civiles y militares presentes, expresando también su reconocimiento a Suiza, país de origen de las jóvenes reclutas que llegan al Vaticano “con alegría” para ponerse al servicio del Papa. “Ellos son motivo de orgullo para vuestro país y traen al Vaticano los valores culturales y espirituales en los que han crecido”, afirmó.
En su discurso, León XIV agradeció el servicio “humilde y discreto” que los guardias realizan “día y noche”, destacando también el papel de las familias que los acompañan en este camino. Las alegrías compartidas, las pruebas y las amistades que nacen dentro del cuerpo, dijo, forjan “el sentido del honor y del deber”, vivido hasta “el don de la vida” por la protección del Sucesor de Pedro.
El Papa participó en la ceremonia de juramentación de 28 reclutas en el Aula Pablo VI del Vaticano. Agradeciendo a los nuevos alabarderos del cuerpo militar más antiguo del mundo …
Una misión unida a la santidad
El Papa reflexionó además sobre el profundo significado espiritual del servicio de la Guardia Suiza. Recordó que los guardias desempeñan su misión en lugares cargados de historia y fe -como el Palacio Apostólico o las Basílicas Mayores-, espacios que invitan “a la reflexión y a la oración”.
“La belleza viene de Dios y conduce a Dios”, afirmó el Pontífice, subrayando que la tarea de la Guardia, aunque de carácter militar, está “inseparablemente unida a la vocación a la santidad propia de todo bautizado”.
León XIV se mostró convencido de que la decisión de dedicar algunos años al servicio del Papa y de la Santa Sede forma parte de un camino personal de fe. Por ello, exhortó a los guardias a verse no solo como custodios, sino como hombres llamados a servir a los demás “a imagen de Cristo”, especialmente a peregrinos, turistas y a quienes necesiten ayuda.
“Recuerden siempre estas palabras de Jesús: ‘Todo lo que hicieron a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicieron’”, señaló citando el Evangelio de Mateo.
El Papa León XIV saluda a los Guardias Suizos Pontificios y sus familiares, jueves 7 de mayo de 2026 (@Vatican Media)
El silencio, la oración y la fraternidad
El Santo Padre se detuvo también en los momentos silenciosos de la vida cotidiana de los alabarderos. Los turnos nocturnos, dijo, pueden convertirse en ocasiones privilegiadas para la oración, la lectura espiritual y el encuentro interior con Dios.
En ese contexto, propuso a los guardias la oración de san Nicolás de Flüe: “Señor mío y Dios mío, quítame todo lo que me impide ir hacia Ti; dame todo lo que me conduzca hasta Ti”.
Finalmente, el Papa alentó a los miembros de la Guardia Suiza a cultivar la solidaridad fraterna, la humildad y la generosidad en la vida compartida del cuartel, para construir “un clima de armonía y alegría” que se refleje en todos aquellos con quienes se encuentren.
Antes de impartir la Bendición Apostólica, León XIV encomendó a los guardias y a sus familias a la protección de la Virgen María y de los santos patronos de la Guardia Suiza: san Martín de Tours, san Sebastián y san Nicolás de Flüe.
León XIV saluda a los Guardias Suizos Pontificios y sus familiares, jueves 7 de mayo de 2026 (@Vatican Media)
León XIV: La Iglesia debe ser clara al rechazar lo que mortifica la vida, la guerra y la violencia
En su catequesis en la audiencia general, el Papa recordó que la Iglesia, no se anuncia a sí misma, sino el camino de salvación en Cristo, y no obstante las dinámicas visibles y concretas de la vida de los cristianos, no hay que minimizar que su dimensión esencial está orientada hacia la meta final, que es el Reino de Dios.
Alina Tufani Díaz- Ciudad del Vaticano
El Papa, en su catequesis de este miércoles en la Plaza de San Pedro, reiteró, como lo hicieron los Padres conciliares en la Lumen Gentium, que laIglesia custodia la esperanza que ilumina el camino hacia la “meta final”, el anuncio del Reino, de amor, de justicia y de paz, la patria celeste y, para ello, está llamada a una conversión y renovación constantes, acompañando al pueblo peregrino de Dios, denunciando el mal en todas sus formas y anunciando, con palabras y obras, la salvación que Cristo quiere realizar para toda la humanidad.
El Papa en su catequesis que la misión esencial de la Iglesia es el anuncio del Reino de Dios (@Vatican Media)
El Reino de Dios es el horizonte final
Siguiendo su serie de catequesis dedicada a la Constitución del Concilio Vaticano II sobre la Iglesia, León XIV se detiene en el capítulo VII para destacar su dimensión escatológica, para aclarar que, a pesar de ser un aspecto muchas veces descuidado o minimizado, la dimensión esencial del camino de la Iglesia en el plano terrenal está siempre orientado hacia la meta final, que es la patria celeste.
La Iglesia es el pueblo de Dios en camino en la historia; el fin de todo su obrar es el Reino de Dios. Jesús dio comienzo a la Iglesia precisamente anunciando este Reino de amor, de justicia y de paz. Por ello, estamos llamados a considerar la dimensión comunitaria y cósmica de la salvación en Cristo, y a dirigir la mirada a ese horizonte final, para medir y evaluar todo desde esa perspectiva.
“La Iglesia vive en la historia al servicio de la llegada del Reino de Dios al mundo”
Una promesa de plenitud de vida y paz
Una Iglesia al servicio de la llegada de Reino de Dios al mundo, explica el Pontífice, anuncia esa promesa y la anticipa en la celebración de los Sacramentos, especialmente, de la Eucaristía, que es lugar y medio donde la unión con Cristo se realiza “más estrechamente”, así como la salvación es donada por Dios en el Espíritu Santo. De allí, la afirmación de la Lumen Gentium: la Iglesia es “sacramento universal de salvación”, es decir, signo e instrumento, germen e inicio, de esa plenitud de vida y de paz prometida por Dios.
Por eso,los creyentes en Cristo caminan por esta historia terrena, marcada por la maduración del bien, pero también por injusticias y sufrimientos, sin caer en ilusiones ni en la desesperanza: viven orientados por la promesa recibida de «Aquel que hace nuevas todas las cosas»
La esperanza entre el “ya y el “aún no” de la promesa
En esta perspectiva, León XVI insiste en que la Iglesia realiza su misión entre el “ya” del inicio del Reino de Dios en Jesús, y el “aún no” del cumplimiento prometido y esperado, su mensaje de esperanza, su proximidad al sufrimiento humano
La Iglesia custodia una esperanza que ilumina el camino, y tiene también la misión de pronunciar palabras claras para rechazar todo lo que mortifica la vida e impide su desarrollo, y para tomar posición a favor de los pobres, los explotados, las víctimas de la violencia y de la guerra y de todos los que sufren en el cuerpo y en el espíritu.
El Papa acoge a un niño durante su recorrido por la Plaza de San Pedro (@Vatican Media)
Una Iglesia en constante conversión y renovación
Al denunciar el mal en todas sus formas y anunciando con obras y palabras la salvación de Cristo, puntualiza el Santo Padre, la Iglesia no se anuncia a sí misma, al contrario, en ella todo debe remitir a la promesa de salvación, reconociendo “humildemente” la fragilidad humana y la caducidad de sus propias instituciones.
Ninguna de las instituciones eclesiales puede ser absolutizada; es más, como viven en la historia y en el tiempo, están llamadas a una conversión constante, a la renovación de las formas y a la reforma de las estructuras, a la continua regeneración de las relaciones, de modo que puedan responder verdaderamente a su misión.
Miles de fieles y peregrinos asistieron a la Audiencia General de este miércoles 6 de mayo de 2026 (@Vatican Media)
De la existencia terrena al Reino en el horizonte
El Papa, al concluir, recuerda que en el horizonte del Reino de Dios, los cristianos deben comprender que tanto los que hoy están cumpliendo su misión y todos los que ya han concluido su existencia terrenal, “están en un estadio de purificación o de bienaventuranza”, forman una única Iglesia, en comunión de los bienes espirituales, unidos en Cristo.
Rezando por los difuntos y siguiendo las huellas de quienes ya vivieron como discípulos de Jesús, también nosotros recibimos ayuda en nuestro camino y reforzamos la adoración a Dios: marcados por el único Espíritu y unidos en la única liturgia, junto con aquellos que nos han precedido en la fe, alabamos y damos gloria a la Santísima Trinidad.
En la Basílica Liberiana, a partir del 1 de mayo, dará comienzo la iniciativa de oración que se celebrará a diario. Se han programado el rezo del rosario y varias celebraciones eucarísticas hasta el 31 de mayo, fecha en la que el cardenal Reina presidirá el acto de consagración a la Virgen María.
Vatican News
En el mes de mayo, dedicado a la Virgen María, la Basílica Papal de Santa María la Mayor pone en marcha una serie de iniciativas bajo el signo de la Virgen. “Un mes con María” es el ciclo que comienza mañana, 1 de mayo a las 21:00 horas, con el rezo del Rosario en el atrio de la basílica, presidido por monseñor Luis Manuel Alí Herrera, vicario del arcipreste de la basílica liberiana. La animación de la oración mariana, según se lee en un comunicado, será confiada cada vez a una comunidad parroquial, religiosa o formativa distinta.
Además, será posible participar en el rezo del Rosario todos los días, de lunes a sábado, a las 11:30 en la Capilla del Crucifijo y a las 17:00 en la Capilla Paulina; los domingos, en cambio, la oración se adelantará a las 16:15 y será seguida por el canto de las II Vísperas.
Cabe destacar que el martes 19 de mayo, a las 19:00, tendrá lugar el segundo encuentro de la Lectio Mariae, realizado junto con el “Cortile dei Gentili”, titulado: “El canto de María”. El lunes 25 de mayo, a las 7:30, en el altar de la Cripta, se celebrará la Eucaristía en la Sagrada Cuna. Al finalizar, será posible permanecer en oración ante las reliquias sobre las cuales María colocó al Niño Jesús en el pesebre.
El 30 de mayo a las 21:00 se rezará con el canto del Akathistos, un himno de alabanza a la Madre de Dios que se remonta al siglo V. El himno está compuesto por 24 estrofas, tantas como letras tiene el alfabeto griego. Las primeras 12 narran el misterio de la Encarnación con numerosas figuras poéticas; las otras 12 se refieren a la participación de María, Madre de Dios (Theotokos), en la redención de la humanidad en los misterios de Cristo.
Durante todo el mes, en la escalinata de la Plaza Esquilino, será visible una composición floral que reproduce el monograma mariano (Ave María), y permanecerá expuesta hasta la solemnidad del Corpus Domini del próximo 6 de junio.
Finalmente, como clausura, el domingo 31 de mayo, a las 21:00, después del rezo del Rosario, tendrá lugar el acto de consagración a la Virgen, presidido por el cardenal Baldassare Reina, vicario general de Su Santidad para la diócesis de Roma.
El Papa León XIV en mayo: “Que nadie quede excluido de la mesa común”
Ante la creciente crisis alimentaria mundial y el escandaloso desperdicio de recursos, el Pontífice lanza su intención de oración para el mes de mayo. Una llamada urgente a transformar la lógica del consumo egoísta en una cultura de solidaridad, sobriedad y cuidado del prójimo.
Sebastián Sansón Ferrari – Ciudad del Vaticano
En un mundo marcado por la paradoja de la abundancia desperdiciada frente a la carencia extrema, el Papa León XIV eleva su voz para poner el foco en uno de los desafíos más lacerantes de nuestra época: el hambre y el desperdicio alimentario. A través de la campaña “Reza con el Papa”, impulsada por la Red Mundial de Oración del Papa, el Pontífice convoca a los fieles y a las personas de buena voluntad a unirse en el mes de mayo con una intención clara: “Por una alimentación para todos”.
El dolor ante el hambre
El Santo Padre reconoce, con un profundo dolor, la brecha que separa a la mesa de muchos de la realidad que viven millones de hermanos y hermanas. En su mensaje, el Papa invita a los creyentes a despertar una nueva conciencia, instando a aprender a agradecer cada alimento, a consumir con sencillez y a compartir con alegría, reconociendo que los frutos de la tierra no son una propiedad privada, sino un “don de Dios destinado a todos, no solo a unos pocos”.
La propuesta de León XIV es una transición necesaria: pasar de la “lógica del consumo egoísta a una cultura de solidaridad”. Esto implica, concretamente, promover gestos como el apoyo a bancos de alimentos, campañas de sensibilización y la adopción de estilos de vida más sobrios y responsables.
Una crisis global que no admite indiferencia
La urgencia de esta oración encuentra su fundamento en datos alarmantes. Según el WFP 2026 Global Outlook, presentado por el Programa Mundial de Alimentos, se estima que 318 millones de personas enfrentan este año niveles de crisis de hambre o situaciones más graves. La inestabilidad, especialmente en Oriente Medio, amenaza con empujar a otros 45 millones de personas hacia una situación de hambre aguda en los próximos meses.
A esto se suma el preocupante balance del informe El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2025, elaborado por organismos de la ONU, que situaba en 673 millones el número de personas que sufrieron hambre en 2024, con más de 2.600 millones de personas imposibilitadas de acceder a una dieta saludable. La FAO y el PMA alertan que, durante 2026, la inseguridad alimentaria seguirá agravándose en, al menos, 16 países y territorios identificados como puntos críticos.
Esta realidad cobra tintes dramáticos al contrastarla con el desperdicio. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) señala que el mundo desperdicia más de 1.000 millones de toneladas de alimentos, un fenómeno que, además, impacta gravemente en el clima al generar entre el 8% y el 10% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.
Pasar de la oración a la acción
El Padre Cristóbal Fones, director internacional de la Red Mundial de Oración del Papa, subraya que la intención del Pontífice nace de su propia cercanía con el dolor ajeno. “Esta intención nace del corazón del Papa. Le duele profundamente que tantas personas en el mundo no puedan acceder a algo tan esencial y tan humano como es la comida”, afirma.
Fones enfatiza que el llamado no es únicamente a la contemplación espiritual, sino a “actuar con determinación”, sin caer en la indiferencia. Bajo esta óptica, el pan deja de ser un simple “objeto de consumo” para convertirse, según la visión del Papa, en un signo de comunión y cuidado, cerrando con una petición evangélica que resuena en todo el mundo: “Que nadie quede excluido de la mesa común”.
Reza con el Papa León XIV
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Señor de la creación,
Tú nos diste la tierra fecunda y, con ella, nuestro pan de cada día,
como signo de tu amor y providencia.
Hoy reconocemos con dolor
que millones de hermanos y hermanas siguen padeciendo hambre,
mientras tantos bienes se desperdician en nuestras mesas.
Despierta en nosotros una nueva conciencia:
que aprendamos a agradecer cada alimento,
a consumir con sencillez,
a compartir con alegría,
y a cuidar los frutos de la tierra como un don tuyo,
destinado a todos, no solo a unos pocos.
Padre bueno,
haznos capaces de transformar la lógica del consumo egoísta
en una cultura de solidaridad.
Que nuestras comunidades promuevan gestos concretos:
campañas de sensibilización, bancos de alimentos,
y un estilo de vida sobrio y responsable.
Tú que nos enviaste a tu amado Hijo Jesús,
pan partido para la vida del mundo,
danos un corazón nuevo, con hambre de justicia y sed de fraternidad.
El Papa: la diplomacia pontificia al servicio de la paz, la verdad y la justicia
Durante su visita a la Pontificia Academia Eclesiástica, con motivo del 325.º aniversario de su fundación, León XIV esboza la figura del sacerdote diplomático pontificio, mensajero del anuncio de paz, llamado a defender a la familia humana y no solo a la comunidad católica. «Vuestro generoso ministerio —afirma el Pontífice— será siempre un instrumento para promover y custodiar la dignidad de cada hombre y mujer, creados a imagen y semejanza de Dios, y para incrementar el bien común»
Benedetta Capelli – Ciudad del Vaticano
«En la defensa de los derechos humanos —entre los que destacan los de libertad religiosa y a la vida—, les recomiendo que sigan marcando el camino, no de la confrontación y la reivindicación, sino de la tutela de la dignidad de la persona, del desarrollo de los pueblos y las comunidades y de la promoción de la cooperación internacional. Estos son los únicos instrumentos que permiten iniciar auténticos caminos de paz».
El Papa León resume así «la vocación especial al servicio de la paz, la verdad y la justicia» que el sacerdote diplomático pontificio está llamado a realizar. La ocasión para señalar el camino surge de la visita de esta tarde, 27 de abril, a la Pontificia Academia Eclesiástica en la Piazza della Minerva. Un encuentro que coincide con el 325.º aniversario de la fundación de la institución que el Pontífice ya había visitado antes de subir al trono de Pedro, en calidad de Prefecto del Dicasterio para los Obispos.
A su llegada, León XIV descubre una placa conmemorativa y, a continuación, firma el sello que conmemora el aniversario; a su firma se suman también las del cardenal secretario de Estado Pietro Parolin, de sor Raffaella Petrini, presidenta del Governatorato del Estado de la Ciudad del Vaticano, y de monseñor Salvatore Pennacchio, presidente de la Pontificia Academia Eclesiástica. Tras la firma del Libro de visitas y los saludos de los presentes, el Papa ofrece su reflexión a los alumnos de la PAE.
Unidad en Cristo
«Profunda gratitud» es lo que expresa el Obispo de Roma ante «la historia de dedicación y servicio —afirma— que celebra esta alegre ricorrenza». Una historia importante gracias a los sacerdotes, procedentes de diversas partes del mundo, que han contribuido «con sus humildes fuerzas a la construcción de esa unidad en Cristo que, en la diversidad de orígenes, hace de la comunión una característica fundamental del Cuerpo Diplomático de la Santa Sede».
Ejercicio de conversión
El Papa León se detiene en las reformas que han dado a la institución «la autonomía necesaria para renovar el plan de estudios de las disciplinas jurídicas, históricas, politológicas y económicas, junto con el de las lenguas utilizadas en las relaciones internacionales». Pero hay una reforma aún más importante, subraya el Pontífice.
“Es la de un constante ejercicio de conversión, encaminado a cultivar «la cercanía, la escucha atenta, el testimonio, el enfoque fraterno y el diálogo […] combinados con la humildad y la mansedumbre»: virtudes que deben impregnar todo vuestro ministerio sacerdotal.”
Sello emitido con motivo del 325.º aniversario de la fundación de la PAE (@VATICAN MEDIA)
Puentes para dejar huella en la historia
Recordando a los santos, beatos y papas que han dado importancia a la academia, el Pontífice destaca las peculiaridades del sacerdote diplomático pontificio, «un mensajero del anuncio pascual: «¡La paz sea con vosotros!», incluso cuando —continúa— las esperanzas de diálogo y reconciliación parecen desvanecerse, es necesario llevar a todos la palabra de Cristo Resucitado: «Os dejo la paz, os doy mi paz».
“Vuestra misión os llama a ser «puentes» y «canales», para que la gracia que viene del cielo pueda abrirse camino entre los pliegues de la historia.”
Ser signo del amor de Cristo
Otra tarea del diplomático pontificio es llevar la Verdad que es Cristo al foro de las naciones, «convirtiéndose en signo de Su amor para con aquella parte de la humanidad que está confiada a su misión de pastor, antes incluso que de diplomático». El Papa León reitera, como ya dijo en la audiencia al Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede a principios de año, que las palabras tienen su peso y deben volver a «expresar de manera inequívoca realidades ciertas» para favorecer un diálogo «auténtico y sin malentendidos», llevando lo que se ha hecho carne.
Promotores de la justicia
El Pontífice amplía su mirada a toda la familia humana, porque el ministerio del diplomático no se limita a la comunidad católica.
“Esto os exige ser promotores de todas las formas de justicia que ayudan a reconocer, reconstruir y proteger la imagen de Dios impresa en cada persona.”
Guardianes de la dignidad de cada hombre
«En un mundo marcado por las tensiones —continúa el Papa—, que parece hacer de los conflictos la única forma de abordar las necesidades y las demandas, nuestra capacidad de dedicarnos al diálogo, a la escucha y a la reconciliación puede parecer insuficiente, a veces incluso inútil».
“¡Esto no debe desanimarnos! Sigamos invocando con confianza el don de la paz de Cristo, sin temor. Y estad seguros de que vuestro generoso ministerio, en cualquier momento y en cualquier lugar, será siempre un instrumento para promover y custodiar la dignidad de cada hombre y mujer, creados a imagen y semejanza de Dios, y para aumentar el bien común.”
Visita a la Pontificia Academia Eclesiástica (@VATICAN MEDIA)
Pennacchio: una visita de aliento
En su discurso de bienvenida, el presidente de la Pontificia Academia Eclesiástica, monseñor Salvatore Pennacchio, subrayó que la visita del Papa es «motivo de aliento en el camino de preparación para el servicio diplomático de la Santa Sede». Recordando los orígenes de la Academia, fundada en 1701 por Clemente XI por iniciativa del abad Garagni y por inspiración del beato Sebastiano Valfrè, la institución cuenta hoy con 37 alumnos, procedentes de 28 países diferentes, 11 de los cuales partirán para el año misionero.
«Una realidad —explicó el presidente— que da testimonio concreto de la universalidad de la Iglesia y de la riqueza de sus culturas, llamadas a converger en un único servicio de comunión y paz». Un servicio que, en un mundo marcado por tensiones y conflictos, debe ser «signo de esperanza, a través de un estilo basado en la escucha, el equilibrio y la dedicación». Monseñor Pennacchio también felicitó al cardenal secretario de Estado Pietro Parolin por el 46.º aniversario de su ordenación sacerdotal, celebrada el 27 de abril de 1980.
El Papa: El Buen Pastor no viene a robarnos nada, al contrario, multiplica la vida
Este IV Domingo de Pascua, Domingo del Buen Pastor, el Papa León XIV dirigió la oración mariana del Regina Caeli desde la ventana del Palacio Apostólico. En su alocución previa dijo que, “Jesús, el Buen Pastor nos conoce, nos llama por nuestro nombre, nos guía y, como hace un pastor con sus ovejas, viene a buscarnos cuando estamos perdidos y venda nuestras heridas cuando estamos enfermos”.
Renato Martinez – Ciudad del Vaticano
“Hoy el Evangelio nos invita a confiar en el Señor: Él no viene a robarnos nada; al contrario, es el Buen Pastor, que multiplica la vida y nos la ofrece en abundancia”, este fue el aliento del Papa León XIV en su alocución previa a la oración mariana del Regina Caeli de este 26 de abril, Domingo del Buen Pastor, Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, desde la ventana del Palacio Apostólico.
Jesús es el Buen Pastor
Al comentar el Evangelio de este IV Domingo de Pascua, el Santo Padre indicó que, el texto bíblico nos presenta las palabras de Jesús, que se compara con un pastor y luego con la puerta del redil. Al referirse a Jesús como pastor, el Pontífice afirmó que, hay un contraste entre el pastor y el ladrón; y más adelante, de modo aún más claro dice: «El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. Pero yo he venido para que las ovejas tengan Vida, y la tengan en abundancia».
“La diferencia es clara: el pastor tiene un vínculo especial con sus ovejas y, por lo tanto, puede entrar por la puerta del redil; si alguien, en cambio, necesita saltar la cerca, entonces sin duda es un ladrón que quiere robar las ovejas”.
Jesús está unido a nosotros por una relación de amistad
Asimismo, el Obispo de Roma señalo que, Jesús nos dice que está unido a nosotros por una relación de amistad: nos conoce, nos llama por nuestro nombre, nos guía y, como hace un pastor con sus ovejas, viene a buscarnos cuando estamos perdidos y venda nuestras heridas cuando estamos enfermos.
“Jesús no viene como un ladrón para robarnos la vida y la libertad, sino para guiarnos por el camino correcto. No viene a secuestrar ni a engañar nuestra conciencia, sino a iluminarla con la luz de su sabiduría. No viene como si fuera a contaminar nuestras alegrías terrenales, sino a abrirlas a una felicidad más plena y duradera. Quienes confían en Él no tienen nada que temer; Él no menosprecia nuestra vida, sino que viene a dárnosla en abundancia”.
Este 26 de abril, Domingo del Buen Pastor, después de rezar la oración del Regina Caeli, el Papa León recordó que hoy se conmemora el 40.º aniversario del trágico accidente de …
Estamos invitados a vigilar nuestros corazones
En este sentido, el Santo Padre recordó que, estamos invitados a reflexionar y, sobre todo, a vigilar nuestros corazones y nuestras vidas, porque quienes entran en ellos pueden multiplicar la alegría o, como un ladrón, pueden robárnosla.
“Los ‘ladrones’ pueden adoptar muchos rostros: son aquellos que, a pesar de las apariencias, coartan nuestra libertad o no respetan nuestra dignidad; son creencias y prejuicios que nos impiden tener una visión clara de los demás y de la vida; son ideas erróneas que pueden llevarnos a tomar decisiones negativas; son estilos de vida superficiales o consumistas que nos vacían interiormente y nos impulsan a vivir siempre fuera de nosotros mismos. Y no olvidemos tampoco a esos “ladrones” que, saqueando los recursos de la tierra, librando guerras sangrientas o alimentando el mal en cualquiera de sus formas, no hacen más que arrebatarnos a todos la posibilidad de un futuro de paz y serenidad”.
Jesús es el Buen Pastor
Antes de encomendarnos a la protección de la Virgen María, el Papa León XIV indicó que, hoy el Evangelio nos invita a confiar en el Señor: Él no viene a robarnos nada; al contrario, es el Buen Pastor, que multiplica la vida y nos la ofrece en abundancia. Y propuso las siguientes preguntas:
“¿Quién queremos que guíe nuestras vidas? ¿Quiénes son los “ladrones” que han intentado entrar en nuestro interior? ¿Lo han logrado, o hemos podido rechazarlos?”.
El Papa a los profesores de Religión: “El corazón habla al corazón”
El Papa ha destacado en un discurso dirigido a profesores de Religión Católica la importancia decisiva de su labor en la formación integral de niños y jóvenes, subrayando que la dimensión religiosa no puede quedar al margen de la educación. Los invitó a enseñar desde la cercanía, la coherencia y el amor, en un contexto marcado por la dispersión interior, y a acompañar a los estudiantes en el descubrimiento de su mundo interior, promoviendo una educación que una fe, cultura y pensamiento
Patricia Ynestroza – Ciudad del Vaticano
León XIV se dirigió a los participantes del Meeting nacional de los Profesores de Religión Católica, destacando el papel decisivo que desempeñan los docentes en la formación integral de niños y jóvenes, subrayando que la dimensión religiosa no puede ser relegada en la educación y llamando a enseñar desde la cercanía, la coherencia y el amor, en una época marcada por el ruido y la dispersión interior. El discurso del Santo Padre dejó un mensaje contundente: la educación no es solo transmisión de contenidos, sino acompañamiento humano y espiritual. En un mundo marcado por la distracción y la incertidumbre, el profesor de Religión aparece como un guía capaz de ayudar a los jóvenes a reencontrarse consigo mismos, a escuchar su interior y a abrirse a la verdad con libertad.
Un momento del Papa con los profesores de religión de Italia (@Vatican Media)
Una labor silenciosa pero esencial
El Papa inició su intervención saludando a los obispos y a los maestros presentes, agradeciendo el servicio “silencioso y no apariscente” que realizan en la escuela. Reconoció que su trabajo es exigente, pero fundamental para el crecimiento humano y espiritual de las nuevas generaciones.
Apoyándose en una reciente nota pastoral de la Conferencia Episcopal Italiana, recordó que la dimensión religiosa es parte constitutiva de la experiencia humana y, por ello, no puede ser marginada en los procesos educativos. En este marco, afirmó que la enseñanza de la Religión Católica representa una expresión concreta de la atención de la Iglesia hacia los jóvenes.
La sed de infinito como motor de paz
El Pontífice citó a san Agustín para describir la búsqueda interior del ser humano y el deseo profundo de Dios que habita en el corazón. Señaló que esta sed de infinito, presente en cada persona, puede convertirse en una energía capaz de promover la paz, renovar la sociedad y enfrentar sus contradicciones.
En ese sentido, definió la misión del profesor de Religión como una especie de “trampolín” que ayuda a niños y jóvenes a lanzarse a la aventura del diálogo interior, algo indispensable para fortalecer una auténtica alianza educativa, hoy más necesaria que nunca.
Un momento lleno de ternura en el encuentro (@Vatican Media)
Una asignatura con valor cultural y social
El Santo Padre también insistió en que la Religión Católica no es únicamente un contenido espiritual, sino una disciplina con una gran relevancia cultural. Explicó que permite comprender procesos históricos y sociales, además de acercarse a las artes, el pensamiento y las tradiciones que han configurado la identidad de Italia, Europa y numerosos países.
Subrayó que esta enseñanza, cuando se imparte en diálogo con otras disciplinas y con rigor, ayuda a comprender mejor el mundo. Especialmente destacó la Biblia como fuente inagotable para conocer a Cristo y, a través de Él, el rostro del Padre.
Además, defendió que una verdadera laicidad no excluye el hecho religioso, sino que sabe reconocerlo como un recurso educativo valioso, siempre respetando la libertad de cada persona.
Un fuerte abrazo!!! (@Vatican Media)
“El corazón habla al corazón”: educar para escuchar
El Papa se detuvo especialmente en el lema del encuentro, Cor ad cor loquitur (“El corazón habla al corazón”), inspirado en san John Henry Newman. Según explicó, esta expresión resume un camino educativo en el que la verdad es la meta, y la relación personal es el camino para alcanzarla.
Advirtió que en la actualidad los jóvenes viven asediados por estímulos constantes y ruidos externos que pueden apagar su voz interior. Por ello, educar significa ayudarles a reconocer esa voz que ya está dentro de ellos, sin enterrarla ni confundirla con el caos del entorno.
El Pontífice señaló que muchos jóvenes, aunque parezcan indiferentes, esconden en realidad inquietud y sufrimiento: una intensidad emocional difícil de comprender y de expresar.
Formar en libertad interior y pensamiento crítico
En el centro de su reflexión, el Papa afirmó que hacer escuela es formar a las personas en la escucha del corazón. Eso, dijo, conduce a la libertad interior y al pensamiento crítico, donde fe y razón no se enfrentan, sino que caminan juntas en una búsqueda sincera de la verdad. Recordó que educar exige paciencia, sembrar sin exigir resultados inmediatos y respetar los tiempos de maduración de cada estudiante. Pero sobre todo, insistió, requiere amor.
Uno de los pasajes más directos del discurso fue el llamado a los profesores a ser “maestros creíbles”, enamorados de Dios y también de sus alumnos. El Santo Padre pidió transmitir valores sin protagonismo ni moralismos, ofreciendo miradas que levantan y siendo testigos de una coherencia humilde y cercana.
Otro momento del encuentro (@Vatican Media)
Afirmó que los estudiantes no necesitan respuestas prefabricadas, sino adultos honestos y presentes, capaces de acompañarlos con autoridad y responsabilidad en las grandes preguntas de la vida. Según el Papa, los jóvenes recordarán especialmente a quienes supieron reconocer en ellos un don único, quienes los tomaron en serio y caminaron a su lado mostrando que también ellos buscan, piensan, viven y creen.
Sin disminuir el valor del testimonio personal, el Pontífice subrayó también la necesidad de una sólida competencia profesional. La enseñanza de la Religión Católica —dijo— requiere actualización constante, planificación, rigor cultural y capacidad de utilizar lenguajes adecuados para las nuevas generaciones.
“Coreógrafos de esperanza” ante los desafíos de la escuela
En la parte final, el Papa reconoció que la escuela enfrenta desafíos dramáticos y al mismo tiempo apasionantes. Por eso animó a los docentes a perseverar, recordándoles que la Iglesia los envía como “servidores del mundo educativo”, “coreógrafos de esperanza”, “buscadores incansables de sabiduría” y “artífices creíbles de belleza”.
Concluyó confiando a los participantes a la intercesión de la Virgen María y de los santos educadores, asegurando su oración y otorgando la bendición apostólica también a las familias, estudiantes y seres queridos de los docentes.
Encuentro de los profesores de religión con el Papa (@Vatican Media)
León XIV se despide de África, “tesoro inestimable de fe”
Al término de la misa celebrada en el estadio de Manabo, el Papa expresa su agradecimiento por el viaje realizado a África, una tierra que puede aportar “significativamente a la santidad y al carácter misionero del pueblo cristiano”
Vatican News
El Papa León se despide de Guinea Ecuatorial, última etapa de su tercer viaje apostólico, que Dios le ha permitido realizar. Lo hace al término de la misa, intercalando sus palabras con miradas a la multitud de fieles que en estos días han mostrado un afecto a veces incontenible por el Sucesor de Pedro. Es el momento de despedirse de África y el Pontífice da las gracias al “Sr. Arzobispo, Monseñor Juan, y a los demás obispos, a los sacerdotes y a todos vosotros, pueblo de Dios que peregrina en esta tierra, Cristo es la luz de Guinea Ecuatorial y vosotros sois sal de la tierra y luz del mundo”.
Su gratitud se extiende también “a las autoridades civiles del país y a cuantos, de distintas maneras, han contribuido al éxito de mi visita”.
Me voy de África llevando conmigo un tesoro inestimable de fe, de esperanza y de caridad; es un tesoro grande hecho de historias, de rostros, de testimonios, alegres y sufridos, que enriquecen abundantemente mi vida y mi ministerio como sucesor de Pedro.
El Papa León saluda a los fieles presentes en el estadio de Malabo (@Vatican Media)
“Hoy África está llamada a contribuir significativamente a la santidad y al carácter misionero del pueblo cristiano”, afirma a continuación, destacando el papel del país en los primeros siglos de la Iglesia.