El Papa: El Buen Pastor no viene a robarnos nada, al contrario, multiplica la vida

El Papa: El Buen Pastor no viene a robarnos nada, al contrario, multiplica la vida

Este IV Domingo de Pascua, Domingo del Buen Pastor, el Papa León XIV dirigió la oración mariana del Regina Caeli desde la ventana del Palacio Apostólico. En su alocución previa dijo que, “Jesús, el Buen Pastor nos conoce, nos llama por nuestro nombre, nos guía y, como hace un pastor con sus ovejas, viene a buscarnos cuando estamos perdidos y venda nuestras heridas cuando estamos enfermos”.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

“Hoy el Evangelio nos invita a confiar en el Señor: Él no viene a robarnos nada; al contrario, es el Buen Pastor, que multiplica la vida y nos la ofrece en abundancia”, este fue el aliento del Papa León XIV en su alocución previa a la oración mariana del Regina Caeli de este 26 de abril, Domingo del Buen Pastor, Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, desde la ventana del Palacio Apostólico.

Jesús es el Buen Pastor

Al comentar el Evangelio de este IV Domingo de Pascua, el Santo Padre indicó que, el texto bíblico nos presenta las palabras de Jesús, que se compara con un pastor y luego con la puerta del redil. Al referirse a Jesús como pastor, el Pontífice afirmó que, hay un contraste entre el pastor y el ladrón; y más adelante, de modo aún más claro dice: «El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. Pero yo he venido para que las ovejas tengan Vida, y la tengan en abundancia».

“La diferencia es clara: el pastor tiene un vínculo especial con sus ovejas y, por lo tanto, puede entrar por la puerta del redil; si alguien, en cambio, necesita saltar la cerca, entonces sin duda es un ladrón que quiere robar las ovejas”.

Jesús está unido a nosotros por una relación de amistad

Asimismo, el Obispo de Roma señalo que, Jesús nos dice que está unido a nosotros por una relación de amistad: nos conoce, nos llama por nuestro nombre, nos guía y, como hace un pastor con sus ovejas, viene a buscarnos cuando estamos perdidos y venda nuestras heridas cuando estamos enfermos.

“Jesús no viene como un ladrón para robarnos la vida y la libertad, sino para guiarnos por el camino correcto. No viene a secuestrar ni a engañar nuestra conciencia, sino a iluminarla con la luz de su sabiduría. No viene como si fuera a contaminar nuestras alegrías terrenales, sino a abrirlas a una felicidad más plena y duradera. Quienes confían en Él no tienen nada que temer; Él no menosprecia nuestra vida, sino que viene a dárnosla en abundancia”.

El Papa: Que todo uso de la energía atómica esté al servicio de la vida y la paz

Este 26 de abril, Domingo del Buen Pastor, después de rezar la oración del Regina Caeli, el Papa León recordó que hoy se conmemora el 40.º aniversario del trágico accidente de …

Estamos invitados a vigilar nuestros corazones

En este sentido, el Santo Padre recordó que, estamos invitados a reflexionar y, sobre todo, a vigilar nuestros corazones y nuestras vidas, porque quienes entran en ellos pueden multiplicar la alegría o, como un ladrón, pueden robárnosla.

“Los ‘ladrones’ pueden adoptar muchos rostros: son aquellos que, a pesar de las apariencias, coartan nuestra libertad o no respetan nuestra dignidad; son creencias y prejuicios que nos impiden tener una visión clara de los demás y de la vida; son ideas erróneas que pueden llevarnos a tomar decisiones negativas; son estilos de vida superficiales o consumistas que nos vacían interiormente y nos impulsan a vivir siempre fuera de nosotros mismos. Y no olvidemos tampoco a esos “ladrones” que, saqueando los recursos de la tierra, librando guerras sangrientas o alimentando el mal en cualquiera de sus formas, no hacen más que arrebatarnos a todos la posibilidad de un futuro de paz y serenidad”.

Jesús es el Buen Pastor

Antes de encomendarnos a la protección de la Virgen María, el Papa León XIV indicó que, hoy el Evangelio nos invita a confiar en el Señor: Él no viene a robarnos nada; al contrario, es el Buen Pastor, que multiplica la vida y nos la ofrece en abundancia. Y propuso las siguientes preguntas:

“¿Quién queremos que guíe nuestras vidas? ¿Quiénes son los “ladrones” que han intentado entrar en nuestro interior? ¿Lo han logrado, o hemos podido rechazarlos?”.

El Papa a los profesores de Religión: “El corazón habla al corazón”

El Papa a los profesores de Religión: “El corazón habla al corazón”

El Papa ha destacado en un discurso dirigido a profesores de Religión Católica la importancia decisiva de su labor en la formación integral de niños y jóvenes, subrayando que la dimensión religiosa no puede quedar al margen de la educación. Los invitó a enseñar desde la cercanía, la coherencia y el amor, en un contexto marcado por la dispersión interior, y a acompañar a los estudiantes en el descubrimiento de su mundo interior, promoviendo una educación que una fe, cultura y pensamiento

Patricia Ynestroza – Ciudad del Vaticano

León XIV se dirigió a los participantes del Meeting nacional de los Profesores de Religión Católica, destacando el papel decisivo que desempeñan los docentes en la formación integral de niños y jóvenes, subrayando que la dimensión religiosa no puede ser relegada en la educación y llamando a enseñar desde la cercanía, la coherencia y el amor, en una época marcada por el ruido y la dispersión interior. El discurso del Santo Padre dejó un mensaje contundente: la educación no es solo transmisión de contenidos, sino acompañamiento humano y espiritual. En un mundo marcado por la distracción y la incertidumbre, el profesor de Religión aparece como un guía capaz de ayudar a los jóvenes a reencontrarse consigo mismos, a escuchar su interior y a abrirse a la verdad con libertad.

Un momento del Papa con los profesores de religión de Italia

Un momento del Papa con los profesores de religión de Italia   (@Vatican Media)

Una labor silenciosa pero esencial

El Papa inició su intervención saludando a los obispos y a los maestros presentes, agradeciendo el servicio “silencioso y no apariscente” que realizan en la escuela. Reconoció que su trabajo es exigente, pero fundamental para el crecimiento humano y espiritual de las nuevas generaciones.

Apoyándose en una reciente nota pastoral de la Conferencia Episcopal Italiana, recordó que la dimensión religiosa es parte constitutiva de la experiencia humana y, por ello, no puede ser marginada en los procesos educativos. En este marco, afirmó que la enseñanza de la Religión Católica representa una expresión concreta de la atención de la Iglesia hacia los jóvenes.

La sed de infinito como motor de paz

El Pontífice citó a san Agustín para describir la búsqueda interior del ser humano y el deseo profundo de Dios que habita en el corazón. Señaló que esta sed de infinito, presente en cada persona, puede convertirse en una energía capaz de promover la paz, renovar la sociedad y enfrentar sus contradicciones.

En ese sentido, definió la misión del profesor de Religión como una especie de “trampolín” que ayuda a niños y jóvenes a lanzarse a la aventura del diálogo interior, algo indispensable para fortalecer una auténtica alianza educativa, hoy más necesaria que nunca.

Un momento lleno de ternura en el encuentro

Un momento lleno de ternura en el encuentro   (@Vatican Media)

Una asignatura con valor cultural y social

El Santo Padre también insistió en que la Religión Católica no es únicamente un contenido espiritual, sino una disciplina con una gran relevancia cultural. Explicó que permite comprender procesos históricos y sociales, además de acercarse a las artes, el pensamiento y las tradiciones que han configurado la identidad de Italia, Europa y numerosos países.

Subrayó que esta enseñanza, cuando se imparte en diálogo con otras disciplinas y con rigor, ayuda a comprender mejor el mundo. Especialmente destacó la Biblia como fuente inagotable para conocer a Cristo y, a través de Él, el rostro del Padre.

Además, defendió que una verdadera laicidad no excluye el hecho religioso, sino que sabe reconocerlo como un recurso educativo valioso, siempre respetando la libertad de cada persona.

Un fuerte abrazo!!!

Un fuerte abrazo!!!   (@Vatican Media)

“El corazón habla al corazón”: educar para escuchar

El Papa se detuvo especialmente en el lema del encuentro, Cor ad cor loquitur (“El corazón habla al corazón”), inspirado en san John Henry Newman. Según explicó, esta expresión resume un camino educativo en el que la verdad es la meta, y la relación personal es el camino para alcanzarla.

Advirtió que en la actualidad los jóvenes viven asediados por estímulos constantes y ruidos externos que pueden apagar su voz interior. Por ello, educar significa ayudarles a reconocer esa voz que ya está dentro de ellos, sin enterrarla ni confundirla con el caos del entorno.

El Pontífice señaló que muchos jóvenes, aunque parezcan indiferentes, esconden en realidad inquietud y sufrimiento: una intensidad emocional difícil de comprender y de expresar.

Formar en libertad interior y pensamiento crítico

En el centro de su reflexión, el Papa afirmó que hacer escuela es formar a las personas en la escucha del corazón. Eso, dijo, conduce a la libertad interior y al pensamiento crítico, donde fe y razón no se enfrentan, sino que caminan juntas en una búsqueda sincera de la verdad. Recordó que educar exige paciencia, sembrar sin exigir resultados inmediatos y respetar los tiempos de maduración de cada estudiante. Pero sobre todo, insistió, requiere amor.

Uno de los pasajes más directos del discurso fue el llamado a los profesores a ser “maestros creíbles”, enamorados de Dios y también de sus alumnos. El Santo Padre pidió transmitir valores sin protagonismo ni moralismos, ofreciendo miradas que levantan y siendo testigos de una coherencia humilde y cercana.

Otro momento del encuentro

Otro momento del encuentro   (@Vatican Media)

Afirmó que los estudiantes no necesitan respuestas prefabricadas, sino adultos honestos y presentes, capaces de acompañarlos con autoridad y responsabilidad en las grandes preguntas de la vida. Según el Papa, los jóvenes recordarán especialmente a quienes supieron reconocer en ellos un don único, quienes los tomaron en serio y caminaron a su lado mostrando que también ellos buscan, piensan, viven y creen.

Sin disminuir el valor del testimonio personal, el Pontífice subrayó también la necesidad de una sólida competencia profesional. La enseñanza de la Religión Católica —dijo— requiere actualización constante, planificación, rigor cultural y capacidad de utilizar lenguajes adecuados para las nuevas generaciones.

“Coreógrafos de esperanza” ante los desafíos de la escuela

En la parte final, el Papa reconoció que la escuela enfrenta desafíos dramáticos y al mismo tiempo apasionantes. Por eso animó a los docentes a perseverar, recordándoles que la Iglesia los envía como “servidores del mundo educativo”, “coreógrafos de esperanza”, “buscadores incansables de sabiduría” y “artífices creíbles de belleza”.

Concluyó confiando a los participantes a la intercesión de la Virgen María y de los santos educadores, asegurando su oración y otorgando la bendición apostólica también a las familias, estudiantes y seres queridos de los docentes.

Encuentro de los profesores de religión con el Papa

Encuentro de los profesores de religión con el Papa   (@Vatican Media)

León XIV se despide de África, “tesoro inestimable de fe”

León XIV se despide de África, “tesoro inestimable de fe”

Al término de la misa celebrada en el estadio de Manabo, el Papa expresa su agradecimiento por el viaje realizado a África, una tierra que puede aportar “significativamente a la santidad y al carácter misionero del pueblo cristiano”

Vatican News

El Papa León se despide de Guinea Ecuatorial, última etapa de su tercer viaje apostólico, que Dios le ha permitido realizar. Lo hace al término de la misa, intercalando sus palabras con miradas a la multitud de fieles que en estos días han mostrado un afecto a veces incontenible por el Sucesor de Pedro. Es el momento de despedirse de África y el Pontífice da las gracias al “Sr. Arzobispo, Monseñor Juan, y a los demás obispos, a los sacerdotes y a todos vosotros, pueblo de Dios que peregrina en esta tierra, Cristo es la luz de Guinea Ecuatorial y vosotros sois sal de la tierra y luz del mundo”.

Su gratitud se extiende también “a las autoridades civiles del país y a cuantos, de distintas maneras, han contribuido al éxito de mi visita”.

Me voy de África llevando conmigo un tesoro inestimable de fe, de esperanza y de caridad; es un tesoro grande hecho de historias, de rostros, de testimonios, alegres y sufridos, que enriquecen abundantemente mi vida y mi ministerio como sucesor de Pedro.

El Papa León saluda a los fieles presentes en el estadio de Malabo

El Papa León saluda a los fieles presentes en el estadio de Malabo   (@Vatican Media)

“Hoy África está llamada a contribuir significativamente a la santidad y al carácter misionero del pueblo cristiano”, afirma a continuación, destacando el papel del país en los primeros siglos de la Iglesia. 

El Papa en la misa en Mongomo pide un futuro habitado por la esperanza

El Papa en la misa en Mongomo pide un futuro habitado por la esperanza

En su segunda jornada en Guinea Ecuatorial, cuarto país que visita en su viaje a África, el Papa León XIV celebró misa en la basílica de la Inmaculada Concepción de Mongomo. Durante la homilía invitó a los presentes a no tener miedo “de anunciar y dar testimonio del Evangelio” y les invitó a ser “constructores de un futuro de esperanza, de paz y de reconciliación”. Antes de la celebración eucarística, el Papa bendijo la primera piedra de la que será la catedral de Ciudad de la Paz

Rocío Lancho García – Ciudad del Vaticano

“El futuro de Guinea pasa por las decisiones que ustedes toman; está confiado a su sentido de la responsabilidad y al compromiso compartido de custodiar la vida y la dignidad de cada persona”. Fue la exhortación del Papa León XIV a los fieles reunidos en la misa que celebró, este miércoles 22 de abril, en la Basílica de la Inmaculada Concepción de Mongomo, que se trata del edificio religioso más grande de África central. En su segundo día en Guinea Ecuatorial, el Pontífice dirigiéndose en la homilía a los miles de personas allí congregadas, aseguró que “se necesitan cristianos que tomen en sus manos el destino de Guinea Ecuatorial”. Por eso los animó a no tener miedo “de anunciar y dar testimonio del Evangelio” y les invitó a ser “constructores de un futuro de esperanza, de paz y de reconciliación”.

El Papa les invitó a participar “en el desarrollo integral de esta tierra, en su renovación, en su transformación”. Asegurando que son muchas las riquezas naturales de este país, les exhortó a “cooperar para que puedan ser una bendición para todos”. Y pidió que el Señor les ayude a convertirse en una sociedad que “trabaje al servicio del bien común y no de intereses particulares, superando las desigualdades entre privilegiados y desfavorecidos”. Que crezcan los espacios de libertad – clamó el Papa – y que se salvaguarde siempre la dignidad de la persona humana; pienso en los más pobres, en las familias en dificultad; pienso en los reclusos, a menudo obligados a vivir en condiciones preocupantes de higiene y de sanidad.

Alimentar actividades caritativos y responsabilidad hacia el prójimo

También habló de la importancia de la llamada a “continuar hoy el camino trazado por los misioneros, los pastores y los laicos que los han precedido”. A todos y a cada uno – recordó – se les pide un compromiso personal que abarque la vida por completo, para que la fe, celebrada de manera tan festiva en sus comunidades y en sus liturgias, alimente sus actividades caritativas y la responsabilidad hacia el prójimo, para la promoción del bien de todos.  

Asimismo, el Obispo de Roma aseguró que este compromiso “requiere perseverancia, cuesta esfuerzo, a veces sacrificio, pero es el signo de que somos verdaderamente la Iglesia de Cristo”. Haciendo referencia a la primera lectura del día, advirtió que “una Iglesia que anuncia con alegría y sin temor el Evangelio es también una Iglesia que, precisamente por eso, puede ser perseguida”. Pero, por otra parte, el mismo libro de los Hechos de los Apóstoles dice que, “mientras los cristianos se ven obligados a huir y se dispersan, muchísimos se acercan a la Palabra del Señor y pueden ver con sus propios ojos que los enfermos en el cuerpo y en el espíritu son sanados”. Esos – aseveró el Pontífice – son los signos prodigiosos de la presencia de Dios, que generan gran alegría en toda la ciudad.

Mongomo, Basílica de la Inmaculada Concepción

Mongomo, Basílica de la Inmaculada Concepción   (@Vatican Media)

Gratitud con los misioneros signo del amor de Dios

Por otro lado, el Santo Padre también recordó que la eucaristía contiene verdaderamente todo el bien espiritual de la Iglesia: es Cristo, nuestra Pascua, que se nos entrega; es el Pan vivo que nos sacia; es la presencia que nos revela el amor infinito de Dios por toda la familia humana, que sigue saliendo también hoy al encuentro de cada hombre y mujer.

Durante la homilía, el Papa mencionó la celebración de los 170 años de evangelización de Guinea Ecuatorial y mostró su gratitud a los “misioneros, misioneras, sacerdotes diocesanos, catequistas y fieles laicos que han entregado su vida al servicio del Evangelio”. Ellos, recordó León XIV, han acogido las expectativas, las preguntas y las heridas de su pueblo, iluminándolas con la Palabra del Señor y convirtiéndose en signo del amor de Dios en medio de ustedes. Y aseguró que, con su testimonio de vida, “han colaborado a la venida del Reino de Dios, sin miedo a sufrir por su fidelidad a Cristo”.

Permanecer fieles al Evangelio y dar testimonio con alegría

Una historia que no pueden olvidar ya que “los une a la Iglesia apostólica y universal que los precede” y “los ha acompañado para que ustedes mismos se conviertan en protagonistas del anuncio del Evangelio y del testimonio de la fe”. A propósito, quiso recordar las palabras “proféticas” pronunciadas en Uganda en 1969 por su predecesor Pablo VI: “Vosotros africanos, ya sois misioneros para vosotros mismos. La Iglesia de Cristo está verdaderamente arraigada en esta tierra bendita”.

El Pontífice advirtió que, aunque las situaciones personales, familiares y sociales que vivimos no siempre sean favorables, “podemos confiar en la obra del Señor, que hace brotar la buena semilla de su Reino por caminos que desconocemos, aun cuando parece que todo a nuestro alrededor es estéril, e incluso en los momentos de oscuridad.” Estamos llamados – prosiguió – a permanecer fieles al Evangelio, a anunciarlo, a vivirlo en plenitud y a dar testimonio de él con alegría. Y afirmó que Dios será “el pan de vida” que saciará nuestra hambre.

Mongomo, Basílica de la Inmaculada Concepción

Mongomo, Basílica de la Inmaculada Concepción   (@Vatican Media)

Llamados a construir un futuro de esperanza

¿De qué tiene hambre hoy este país?, se preguntó el Papa en la homilía. Y haciendo referencia al lema de la visita “Cristo, Luz de Guinea Ecuatorial, hacia un futuro de esperanza”, León observó que “hay hambre de futuro, pero de un futuro habitado por la esperanza, que pueda generar una nueva justicia, que pueda dar frutos de paz y fraternidad”. No un futuro desconocido sino un porvenir “que precisamente nosotros, con la gracia de Dios, estamos llamados a construir”. Y recordó que “todos los bautizados” se deben sentir “implicados en la obra de evangelización” y convertirse “en apóstoles de la caridad y en testigos de una nueva humanidad”.

Antes de la celebración eucarística, en la entrada de la Basílica, el Papa bendijo la primera piedra de la que será la catedral de Ciudad de la Paz.

El Papa León se despide de Angola y llega a Guinea Ecuatorial

El Papa León se despide de Angola y llega a Guinea Ecuatorial

Concluye la tercera etapa del viaje apostólico del Pontífice por África, quien es esperado en Guinea Ecuatorial. En el aeropuerto de Luanda se llevó a cabo la ceremonia de despedida con el presidente angoleño, João Manuel Gonçalves Lourenço. En Malabo están previstos el encuentro con las autoridades, el encuentro con el mundo de la cultura y la visita a los trabajadores y pacientes del Hospital Psiquiátrico Jean-Pierre Olie.

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El Papa León XIV despegó del Aeropuerto Internacional de Luanda “4 de Febrero” a las 9:19 hora local con destino a Guinea Ecuatorial, cuarta y última etapa del viaje apostólico del Pontífice en África. Antes de subir al Airbus ITA A330-900neo, el Obispo de Roma fue saludado por el presidente de Angola, João Manuel Gonçalves Lourenço. La ceremonia de despedida contó con la tradicional interpretación de himnos, con la Guardia de Honor alineada y el saludo de las respectivas delegaciones.

La ceremonia de despedida de Angola

La ceremonia de despedida de Angola   (@Vatican Media)

El programa del primer día en Guinea Ecuatorial

En Malabo, capital y principal centro económico de Guinea Ecuatorial, el Papa será recibido por el presidente Teodoro Obiang Nguema Mbasogo y su esposa, Constancia Mangue de Obiang. Al término de la ceremonia de bienvenida, León XIV se trasladará al Palacio Presidencial para reunirse con las autoridades, la sociedad civil y el cuerpo diplomático. Pronunciará un discurso, precedido por una intervención del mismo presidente. Tras el almuerzo en la casa arzobispal, precedido de una breve parada en la Catedral Metropolitana de Malabo, donde el Papa se detendrá para un breve momento de oración y adoración, el Pontífice se dirigirá al Campus Universitario Papa León XIV de la Universidad Nacional, rebautizado así el pasado mes de febrero precisamente con vistas al evento que aquí se celebrará: el encuentro con el mundo de la cultura. También en este caso, el obispo de Roma pronunciará un discurso. La tercera y última etapa pública de su primer día en Guinea Ecuatorial consistirá en la visita al Hospital Psiquiátrico Jean-Pierre Olie, que con sus seis pabellones pretende marcar un antes y un después en el tratamiento de las enfermedades mentales en el país. El Papa escuchará varios testimonios, entre ellos el poema compuesto por un ex paciente, y dirigirá un saludo a los presentes. La jornada concluirá con un encuentro privado y una cena con los obispos de Guinea Ecuatorial en la casa arzobispal.

El Papa en Luanda: superar las divisiones para construir un futuro de esperanza

El Papa en Luanda: superar las divisiones para construir un futuro de esperanza

En la primera misa presidida en Angola, León XIV recuerda el dolor del país afectado por una larga guerra civil, pide la presencia de “una Iglesia que sepa acompañarlos en el camino” e insta a superar viejas divisiones para construir un futuro de esperanza sobre todo para los numerosos jóvenes que la han perdido.

María Cecilia Mutual – Ciudad del Vaticano

Construir un país en el que se superen para siempre las viejas divisiones y dar un futuro de esperanza a los jóvenes que la han perdido. Fue la invitación del Papa León en la homilía de la primera misa celebrada en Angola, en la explanada de Kilamba, esta mañana 19 de abril.

Hablando en portugués, ante unos 100 mil fieles, el pontífice inició su homilía agradeciendo a los presentes por la cálida bienvenida que le brindaron. Su reflexión se inspiró en el Evangelio de este tercer domingo de Pascua, en el que el Señor nos habla a través del relato de los discípulos de Emaús (cf. Lc 24,13-35).

Lea el texto completo de la homilía del Papa

El Papa repasa la escena de los dos discípulos del Señor, quienes “con el corazón lastimado y triste” salen de Jerusalén para regresar a Emaús. “Decepcionados y derrotados” después de haber visto morir a Jesús, en el camino “hablaban sobre lo que había ocurrido” – dice León XIV – necesitan “compartir lo que han vivido, aunque corran el riesgo de quedarse atrapados en el dolor, cerrados a la esperanza”.

En esta escena inicial del Evangelio el Pontífice ve reflejada la historia de Angola: un “país bellísimo pero lastimado, que tiene hambre y sed de esperanza, de paz y de fraternidad”.

La conversación de los dos discípulos mientras caminan, recordando con tristeza lo que le ha sucedido a su Maestro, nos trae a la memoria el dolor que ha marcado a este país: una larga guerra civil con su secuela de enemistades y divisiones, de recursos malgastados y de pobreza.

El saludo del Papa a los fieles angoleños a su llegada a la explanada de Kilamba para la santa misa

El saludo del Papa a los fieles angoleños a su llegada a la explanada de Kilamba para la santa misa   (@Vatican Media)

El riesgo de perder la esperanza y paralizarse

Ante esta larga situación de dolor, se corre el riesgo, advierte el Papa, de sufrir la misma suerte que los dos discípulos de Emaús: “perder la esperanza y quedarse paralizado por el desánimo”. Pero recuerda que la “Buena Nueva del Señor, también hoy para nosotros, es que “Él está vivo, ha resucitado y va a nuestro lado mientras recorremos el camino del sufrimiento y la amargura”:

El Señor se acerca a los dos discípulos desanimados y sin esperanza y, al hacerse su compañero de camino, los ayuda a recomponer los fragmentos de aquella historia, a mirar más allá del dolor (…) Para nosotros, y también para ustedes, queridos hermanos y hermanas angoleños, queda así trazado el camino para volver a empezar: por un lado, la certeza de que el Señor nos acompaña y tiene compasión de nosotros; por otro, el compromiso que Él nos pide.

Tantos jóvenes participaron en la misa del Papa León

Tantos jóvenes participaron en la misa del Papa León   (@Vatican Media)

Mantener la mirada fija en Jesús

La compañía del Señor la experimentamos en la oración, en la escucha de su Palabra y sobre todo “en la celebración de la Eucaristía”, recuerda el Papa, “donde nos encontramos con Dios”. Y advierte que hay que estar “siempre atentos a aquellas formas de religiosidad tradicional que, sin duda, pertenecen a las raíces de la cultura de ustedes, pero que, al mismo tiempo, suponen el riesgo de confundir y mezclar elementos mágicos y supersticiosos que no ayudan en el camino espiritual”. De ahí su exhortación:

Permanezcan fieles a lo que enseña la Iglesia, confíen en sus Pastores y mantengan la mirada fija en Jesús, que se revela especialmente en la Palabra y en la Eucaristía.

Convertirse en pan partido para transformar la realidad

A esta certeza de no estar solos en el camino se añade también un compromiso generoso capaz de aliviar las heridas y reavivar la esperanza, precisa León XIV, indicando que también nosotros debemos reconocerlo así: no sólo en la Eucaristía, sino en cualquier lugar donde haya una vida que se convierta en pan partido, en cualquier lugar donde alguien se haga don de compasión como Él.

El Papa: Que callen las armas en Ucrania, alivio por la tregua en el Líbano

En el Regina Caeli, en Kilamba, León XIV reitera su condena por la reciente intensificación de los ataques en el corazón de Europa. «Que callen las armas y se siga el camino del …

Una Iglesia que reavive la esperanza perdida

Ante los problemas sociales y económicos y las diferentes formas de pobreza que sufre Angola, el Papa León pide la presencia de “una Iglesia que sepa acompañarlos en el camino y escuchar el lamento de sus hijos”, que “sepa reavivar la esperanza perdida”: “obispos, sacerdotes, misioneros, religiosas y religiosos, laicos y laicas que tengan en el corazón el deseo de entregar su propia vida y ofrecérsela unos a otros, de comprometerse en el amor y el perdón mutuos, de construir espacios de fraternidad y de paz, de realizar gestos de compasión y solidaridad hacia quienes más lo necesitan”.

La multitud festaja la llegada del Papa León XIV

La multitud festaja la llegada del Papa León XIV   (@Vatican Media)

Construir la esperanza del futuro

“Con la gracia de Cristo Resucitado podemos convertirnos en ese pan partido que transforma la realidad” es el aliento del Sucesor de Pedro.

“También nosotros podemos y queremos construir un país en el que se superen para siempre las viejas divisiones, en el que desaparezcan el odio y la violencia, en el que la lacra de la corrupción sea sanada por una nueva cultura de la justicia y el compartir. Sólo así será posible un futuro de esperanza, sobre todo para los numerosos jóvenes que la han perdido”

Concluyendo su homilía, el Santo Padre exhorta a “mirar hacia el futuro con esperanza y construir la esperanza del futuro. ¡No tengan miedo de hacerlo!

El Papa: no apaguen las aspiraciones de los jóvenes angoleños

El Papa: no apaguen las aspiraciones de los jóvenes angoleños

El Papa León se dirige a las autoridades de Angola, a la sociedad civil y a los miembros del cuerpo diplomático, y los anima a utilizar sus cargos para promover la paz y la estabilidad.

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El primer acto público de su visita a Angola consistió en un encuentro del Papa León XIV con las autoridades del país, representantes de la sociedad civil y miembros del cuerpo diplomático en el Palacio Presidencial de Luanda el sábado por la tarde.

Dirigiéndose al presidente João Lourenço y a los allí reunidos, el Papa comenzó expresando su gratitud por la invitación y destacó: «Vengo a vosotros para encontrarme con vuestro pueblo, como un peregrino que busca las huellas del paso de Dios en esta tierra amada por Él».

Dedicó un momento a referirse a las recientes inundaciones en la provincia de Benguela, asegurando su «oración por las víctimas» y expresando su «cercanía a las familias que han perdido sus hogares». También destacó la respuesta nacional, observando que los angoleños están «unidos en una gran cadena de solidaridad en apoyo de los afectados».

La resiliencia de los angoleños

En su discurso, el Papa León destacó lo que describió como los recursos más importantes del país, no materiales sino humanos, afirmando que «vuestro pueblo posee tesoros que no se pueden vender ni robar». Entre ellos, destacó una resiliencia arraigada en la experiencia. «Hay en ellos una alegría que ni siquiera las circunstancias más adversas han podido extinguir», dijo.

Al mismo tiempo, el Papa advirtió contra los patrones de explotación económica arraigados desde hace tiempo. «Con demasiada frecuencia vuestras regiones han sido, y siguen siendo, consideradas con el fin de dar —o, más a menudo, de quitar algo», dijo, pidiendo que se rompa «esta cadena de intereses, que reduce la realidad y la vida misma a una mercancía».

África de alegría y esperanza

El Papa León pasó luego a hablar de África en términos más generales. Describió el continente como «una reserva de alegría y esperanza» para el mundo, señalando en particular a sus generaciones más jóvenes. «Sus jóvenes y sus pobres siguen soñando, siguen esperando, no se conforman con lo que ya existe», dijo. Esto, continuó, representa una fuerza de cambio más profunda que los programas políticos por sí solos.

El Papa también abordó el impacto de los modelos económicos extractivos, que, según él, han provocado «sufrimiento, muertes y desastres sociales y medioambientales». Advirtió de que tales sistemas siguen promoviendo «un modelo de desarrollo que discrimina y excluye, pero que aún así pretende imponerse como el único posible».

Citando a San Pablo VI, recordó la crítica a una «civilización comercial, hedonista y materialista» que se presenta como el futuro a pesar de ser «completamente anacrónica». En contraste, señaló que «esta generación está esperando algo más».

La vida florece solo en el encuentro

Al referirse a los retos políticos y sociales a los que se enfrentan muchas naciones africanas, el Papa León destacó la importancia del diálogo. «La vida florece solo en el encuentro. En el principio está el diálogo», dijo, al tiempo que reconoció que el desacuerdo puede degenerar en conflicto.

Citando al Papa Francisco, esbozó a continuación tres posibles respuestas al conflicto, destacando la necesidad de transformarlo de manera constructiva. «La forma más adecuada… es aceptarlo, resolverlo y transformarlo en un eslabón de un nuevo proceso. “Bienaventurados los pacificadores”», dijo.

Poner el bien común en primer lugar

A continuación, se dirigió directamente a quienes ocupan puestos de responsabilidad en Angola, animándoles a adoptar un enfoque inclusivo de la gobernanza e instándoles a no «temer el desacuerdo; no apaguen las aspiraciones de los jóvenes ni los sueños de los ancianos». A continuación, les instó a «anteponer el bien común a los intereses particulares, sin confundir nunca la propia parte con el todo».

El Papa describió la dimensión política de la esperanza y la alegría. Estas, dijo, no son meros sentimientos privados, sino fuerzas que dan forma a la sociedad. Además, son «una fuerza intensa y expansiva que contrarresta la resignación y la tentación de encerrarse en sí mismo».

Advirtió contra las estrategias políticas que se basan en la división y el desánimo. De nuevo, se refirió al Papa Francisco, quien señaló que «la mejor manera de dominar… es sembrar la desesperanza y la desconfianza constante». Tales enfoques, había subrayado el pontífice argentino, conducen a la «polarización» y debilitan la cohesión social.

En cambio, el Papa León animó a la «verdadera alegría», describiéndola como una fuente de renovación. La vinculó a la fe cristiana, diciendo que «el fruto del Espíritu… es amor, alegría, paz». Subrayó que la vida social depende de relaciones basadas en la dignidad y el reconocimiento mutuo, ya que «sin alegría no hay renovación; sin encuentro no hay política; sin el otro no hay justicia».

El futuro de Angola

Al concluir su discurso, el Papa León expresó su confianza en el futuro de Angola, haciendo un llamamiento a un compromiso compartido con el desarrollo que incluya a todos los sectores de la sociedad. Reafirmó el papel de la Iglesia católica como socia en este proceso, afirmando que busca «fomentar el crecimiento de un modelo justo de convivencia».

Por último, recordó el salmo: «La piedra que desecharon los constructores se ha convertido en la piedra angular», antes de impartir una bendición final: «¡Que Dios bendiga a Angola!».

El Papa: estoy en África para animar a los católicos, no para debatir con Trump

El Papa: estoy en África para animar a los católicos, no para debatir con Trump

En el vuelo hacia Luanda, en Angola, tercera etapa del viaje apostólico, León XIV saluda a los periodistas que le han acompañado estos días y agradece a Camerún su extraordinaria acogida: «Feliz de haber vivido esta experiencia». El Pontífice aclara también que sus discursos se prepararon semanas antes y que, por lo tanto, no deben interpretarse «como si estuviera tratando de debatir de nuevo con el presidente de EE. UU., algo que no me interesa en absoluto»

Salvatore Cernuzio – en el vuelo Yaundé/Luanda

El Papa León XIV hace un balance absolutamente positivo de los tres días que acaba de pasar en Camerún, país que «representa el corazón de África en muchos aspectos: anglófono y francófono, con unas 250 lenguas locales y una gran variedad de etnias». En vuelo hacia Angola, tercera etapa del viaje apostólico por África, el Papa —pocos minutos después del despegue— se dirige a los periodistas que le acompañan para agradecerles el trabajo realizado («Espero que hayan pasado una buena estancia en Camerún»), pero también para aclarar algunas cuestiones relativas a la interpretación dada a sus palabras de estos días.

Narrativa inexacta

«Se ha difundido cierta narrativa, no del todo exacta, debido a la situación política creada cuando, el primer día del viaje, el presidente de los Estados Unidos hizo algunas declaraciones sobre mí», explica el Papa León, en referencia a las acusaciones que Trump le había dirigido a principios de semana y sobre las que el propio Pontífice había intervenido en el vuelo de ida a Roma. Pero mientras que el presidente de EE. UU. —y también el vicepresidente JD Vance— continuó en los días siguientes con comentarios contra el Santo Padre, para el Papa el asunto ya se había cerrado desde el primer día. De ahí la nota a los periodistas.

«Gran parte de lo que se ha escrito desde entonces no es más que un comentario sobre otro comentario, en un intento de interpretar lo que se dijo», subraya León XIV. Un ejemplo es el importante discurso pronunciado en el Encuentro de oración por la paz, el 16 de abril. Ese discurso, explica el Pontífice, «se había preparado dos semanas antes, mucho antes de que el presidente comentara sobre mí y sobre el mensaje de paz que estoy promoviendo. Sin embargo, se interpretó como si estuviera tratando de debatir de nuevo con el presidente, algo que no me interesa en absoluto».

Construir la paz y el diálogo entre las religiones

Al igual que en la ida, el Papa León vuelve a reiterar cuál es su misión: «Vengo a África principalmente como pastor, como jefe de la Iglesia católica, para estar con todos los católicos africanos, para celebrar con ellos, para animarlos y acompañarlos». La visita tiene también otras dimensiones y el Papa cita en este sentido el «excelente encuentro» que mantuvo con un grupo de imanes en la Nunciatura de Yaundé, necesario para «seguir promoviendo, como ya estamos haciendo en otros lugares y como lo ha hecho el Papa Francisco durante su pontificado, el diálogo, la promoción de la fraternidad, la comprensión, la aceptación y la construcción de la paz con personas de todas las confesiones». El Papa se muestra también satisfecho por el encuentro de ayer en la Universidad Católica de África Central, donde bendijo un «precioso» monumento con el mapa de África y San Agustín en el centro: «Este monumento expresa parte de lo que representa esta Iglesia».

Proclamar el Evangelio

El Papa, en su saludo, aborda también el tema candente de la «distribución desigual de la riqueza» que se observa en toda África. Camerún, en particular, dice, «es un país rico en oportunidades, pero también difícil».

Ahora Angola, un camino que continúa: «Sigamos proclamando el mensaje del Evangelio», afirma el Papa, destacando la belleza de ser cristianos, lo que significa «seguir a Cristo, promover la fraternidad, confiar en el Señor, pero también buscar formas de promover la justicia en nuestro mundo. Promover la paz en nuestro mundo».

El agradecimiento a Camerún

A través del único periodista camerunés presente en el vuelo papal, Charles Ebune, de Cameroon Radio Television (CRTV), el Papa León XIV envía su gratitud a todo el pueblo de Camerún «por la maravillosa acogida, el gran entusiasmo y la alegría de la gente. ¡Ha sido absolutamente fantástico!». «Extraordinario», según el Papa, también el hecho de que, «a través de este entusiasmo compartido», muchas personas hayan descubierto «lo maravilloso que es ser seguidores de Jesucristo y celebrar juntos nuestra fe». «Estoy muy feliz de haber vivido esta experiencia», dice León.

«Nos vemos en Angola»

Por último, otro agradecimiento y un saludo a los cerca de 70 periodistas presentes en el avión: «Estoy muy contento de saludaros a todos y de daros las gracias por el trabajo que estáis realizando. Espero que el Señor siga bendiciéndonos a todos en este viaje. ¡Nos vemos en Angola!».

África, el viaje del Papa: una llamada a cambiar el corazón

África, el viaje del Papa: una llamada a cambiar el corazón

La visita de León XIV a los países africanos pone de manifiesto la fuerza de los pueblos, oprimidos por el yugo colonial, y nos invita a formar parte de un presente y un futuro más justos, fraternos y solidarios

Massimiliano Menichetti

El viaje del Papa a África nos pide que abramos los ojos, que cambiemos el latido de nuestro corazón para hacerlo más vivo, nos exhorta a actuar para que el rostro de la humanidad sea más auténtico. En estos días, miles de personas esperan y acompañan al Santo Padre abarrotando las polvorientas calles de tierra roja o las avenidas de las ciudades; muchas veces, detrás de los cordones de seguridad hay casas con techos de hojalata, estructuras derruidas y en ruinas, y sin embargo los ojos de todos están llenos de alegría, las sonrisas brotan en cuanto una mirada se cruza con un saludo. Se espera incluso durante horas el paso del coche del Papa o de la comitiva que lo acompaña para tener la oportunidad de una imagen, un recuerdo; se canta, se baila, se agitan banderas, ramas, se alzan vibrantes las manos al cielo.

Esta visita es un recorrido por las heridas y las esperanzas de pueblos a menudo olvidados, pero también una invitación dirigida a todos a cambiar de perspectiva, a no mirar hacia otro lado, a construir vínculos, fraternidad y relaciones sin ceder al miedo y a la resignación. El África que León está conociendo muestra una vitalidad y una energía desbordantes, una capacidad de futuro ilimitada, pero es igualmente evidente el yugo colonialista que el mundo sigue ejerciendo para aplastar, controlar y contener ese potencial. Aquí, donde se saquean los recursos, se hiere la tierra con residuos tóxicos, se alimentan los conflictos, las confrontaciones y la corrupción, lo que devoran los grupos de poder, políticos y económicos, no es el dinero, sino el presente y el futuro de generaciones enteras. En un planeta herido por las guerras y la violencia, el Sucesor de Pedro, por el contrario, tiende puentes favoreciendo el encuentro, la reconciliación, la conciencia, la unidad y la paz. Como en Bamenda, que con motivo de la visita quedó literalmente reconectada con el país. Debido a la violencia relacionada con la cuestión separatista, que provocó miles de desplazados y muertos, las carreteras casi habían desaparecido y el aeropuerto llevaba ocho años inutilizable.

La llegada de León ha reactivado no solo las obras materiales, sino también las del corazón, reavivando una esperanza adormecida. El Papa, con su presencia, muestra también las diferencias de las naciones que visita y disipa la narrativa confusa e instrumental que muy a menudo considera a África como si fuera un único país y no un continente. Muestra con fuerza la unidad en la diversidad, la singularidad de la familia humana de la que cada hombre forma parte en cuanto hijo de Dios; pone de manifiesto la polifonía de la Iglesia, llamada a difundir la belleza del Evangelio, que, encarnado, da lugar a la creatividad y construye sociedades más justas, fraternas y solidarias. El Papa exhorta a la responsabilidad compartida y, desde África, se dirige al mundo, a cada uno de nosotros, planteando una pregunta radical que nos impulsa a ir hacia el otro para encontrarlo, perdonarlo, ayudarlo, caminar juntos, asumiendo la responsabilidad de construir un nuevo horizonte común. En un mundo que a menudo se nutre de polarizaciones, arrogancia y amenazas, el Santo Padre lleva el rostro de Cristo, que pide a cada uno que cambie, encarnando en cada acción de la vida cotidiana el sí de la conversión. León está reconectando a toda la humanidad, devolviendo a los pueblos el respeto y la libertad de crecer y desarrollarse, desmontando las pretensiones de dominio y posesión.

El Papa: la misión de la Iglesia no es sobrevivir, sino comunicar el amor de Dios

El Papa: la misión de la Iglesia no es sobrevivir, sino comunicar el amor de Dios

En una carta a los cardenales con vistas al Consistorio de junio, León XIV invita a profundizar en los temas de Evangelii gaudium, en particular la reforma de los itinerarios de iniciación cristiana. Recuerda luego que la misión de la Iglesia «combina el anuncio explícito, el testimonio, el compromiso y el diálogo, sin ceder a la tentación del proselitismo ni a una lógica de mera conservación o expansión institucional».

Vatican News

El Papa León ha enviado una carta a los cardenales, con fecha 12 de abril, agradeciéndoles su participación en el Consistorio —el primero desde el inicio de su pontificado— que tuvo lugar en el Vaticano los días 7 y 8 de enero de 2026 y se centró en los temas de la sinodalidad y la misión. En la misiva, el Pontífice expresa su aprecio por el trabajo realizado en los grupos de manera libre y fecunda, hasta el punto de constituir «un patrimonio precioso que deseo seguir custodiando y haciendo madurar en el discernimiento eclesial».

El «soplo nuevo» del anuncio

El Santo Padre reflexiona luego sobre la Evangelii gaudium, la Exhortación apostólica del Papa Francisco publicada en 2013, centrada en el anuncio del Evangelio en el mundo. «De sus contribuciones —subraya— se desprende con claridad que dicha Exhortación sigue representando un punto de referencia decisivo: no se limita a introducir nuevos contenidos, sino que recentra todo en el kerigma como corazón de la identidad cristiana y eclesial». El Papa afirma que ha sido reconocida como un verdadero «soplo nuevo», capaz de iniciar procesos de conversión pastoral y misionera, «más que de producir reformas estructurales inmediatas, orientando así en profundidad el camino de la Iglesia».

León XIV: un escándalo en la Iglesia cuando las víctimas de abusos no son acogidas

Se ha publicado el texto íntegro del discurso del Papa al concluir el Consistorio del 7-8 de enero. El Pontífice anuncia una nueva reunión de los cardenales en junio, cerca de la …

Las nuevas perspectivas

Se trata, pues, de una perspectiva que interpela a la Iglesia en todos los niveles porque, continúa el Papa, llama a cada bautizado a pasar de una fe recibida a una fe vivida; «en este camino —escribe— se ve afectada también la calidad misma de la vida espiritual, en la primacía de la oración, en el testimonio que precede a las palabras y en la coherencia entre fe y vida». A nivel comunitario, se trata del paso a una pastoral misionera en la que las comunidades están llamadas a ser hospitalarias, «atentas a la calidad de las relaciones y capaces de ofrecer espacios de escucha, de acompañamiento y de sanación». En la perspectiva diocesana, el Papa León invita a los pastores a «apoyar con decisión la audacia misionera, velando para que no se vea lastrada o sofocada por excesos organizativos, y favoreciendo un discernimiento que ayude a reconocer lo esencial».

Una misión integral

El Papa recuerda que de este modo se perfila aún más claramente la «misión profundamente unitaria»: cristocéntrica y kerigmática, «que nace de un encuentro con Cristo capaz de transformar la vida y que se difunde por atracción más que por conquista». Una misión integral, «que mantiene unidos —se lee en la carta— anuncio explícito, testimonio, compromiso y diálogo, sin ceder a la tentación del proselitismo ni a una lógica de simple conservación o expansión institucional».

Vivir sin complejos

«Incluso cuando se reconoce minoritaria, la Iglesia —destaca el Pontífice— está llamada a vivir sin complejos, como pequeño rebaño portador de esperanza para todos, recordando que el fin de la misión no es su propia supervivencia, sino la comunicación del amor con el que Dios ama al mundo». Por lo tanto, hay que relanzar la Evangelii gaudium, verificando primero qué se ha asimilado «con honestidad», a distancia de años, y qué ha quedado sin aplicar; luego, «hay que prestar atención a la necesaria reforma de los itinerarios de iniciación cristiana».

El Papa León también exhorta a valorar las visitas apostólicas y pastorales «como auténticas ocasiones kerigmáticas y de crecimiento en la calidad de las relaciones»; en cuanto a la comunicación eclesial, subraya la necesidad de reconsiderar la eficacia, «incluso a nivel de la Santa Sede, desde una clave más claramente misionera». La carta concluye con un agradecimiento por el servicio y la contribución a la Iglesia y hace referencia al próximo Consistorio, que tendrá lugar los días 26 y 27 de junio, con el anuncio de «una comunicación más detallada para acompañar adecuadamente la preparación».

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