El Papa: El Paráclito nos defiende de los prejuicios que apagan la luz del Evangelio

El Papa: El Paráclito nos defiende de los prejuicios que apagan la luz del Evangelio

Este domingo 24 de mayo, solemnidad de Pentecostés, el Papa León XIV presidió la celebración Eucarística en la Basílica de San Pedro. En su homilía, el Pontífice reflexionó sobre tres aspectos del Paráclito: “El Espíritu del Resucitado es el Espíritu de la paz, es el Espíritu de la misión y es el Espíritu de la verdad”.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

“Con corazón ardiente, pidamos hoy que el Espíritu del Resucitado nos salve del mal de la guerra, que es vencida no por una superpotencia, sino por la omnipotencia del amor. Recemos para que libere a la humanidad de la miseria, que es rescatada no por una riqueza incalculable, sino por un don inextinguible. Pidámosle que nos sane del flagelo del pecado, para la redención anunciada a todos los pueblos en el nombre de Jesús”, esta fue la invitación que dirigió el Papa León XIV en su homilía en la Santa Misa que presidió este domingo 24 de mayo, solemnidad de Pentecostés, en la Basílica de San Pedro en el Vaticano.

“Aquel que estaba muerto vive para siempre”

En su homilía, el Santo Padre recordó que, con la solemnidad de Pentecostés, el tiempo de Pascua llega a su culminación. Y para evidenciar la unidad de este acontecimiento de salvación, el Evangelio nos lleva nuevamente al “primer día de la semana”, es decir, a aquel nuevo día en el que Jesús resucitado aparece a sus discípulos mostrándoles «sus manos y su costado».

“El Señor revela su cuerpo glorioso, precisamente sus llagas, las heridas de la crucifixión. Estos signos de la pasión, más elocuentes que cualquier discurso, han sido transfigurados: Aquel que estaba muerto vive para siempre”.

El Papa incensa la imagen de la Virgen María

El Papa incensa la imagen de la Virgen María   (@Vatican Media)

Pentecostés es fiesta pascual y fiesta del cuerpo de Cristo

Al ver al Señor, los discípulos también vuelven a vivir, afirmó el Pontífice, y Cristo, a este gesto, de mostrar a sus discípulos «sus manos y su costado» une la palabra: «¡La paz esté con ustedes!»; e inmediatamente después sopla sobre los discípulos dándoles el Espíritu Santo.

“El Resucitado está lleno de vida; luego de haber mostrado la vida del cuerpo, como verdadero hombre, da la vida de Dios, como Hijo amado del Padre, vuelto para nosotros hermano y Redentor. En el mismo cenáculo donde ha instituido la alianza nueva y eterna, Jesús infunde el Espíritu; el lugar de la cena y de la traición se transforma y, de sepulcro de los apóstoles, se convierte para toda la Iglesia en fuente de resurrección. Por eso Pentecostés es fiesta pascual y fiesta del cuerpo de Cristo, que por gracia somos nosotros”.

El Espíritu del Resucitado es el Espíritu de la paz

Por ello, al celebrar este misterio, el Papa León propuso tres aspectos en su reflexión. En primer lugar, el Espíritu del Resucitado es el Espíritu de la paz. En su Pascua, indicó el Papa, Cristo reconcilia a Dios y a la humanidad, y el Espíritu Santo infunde la paz en los corazones y la difunde en el mundo. Esta paz viene del perdón y nos lleva al perdón; comienza con el perdón que da el mismo Jesús, traicionado por nosotros, condenado y crucificado. Esta autoridad viene dada bajo el signo de una reconciliación universal: el Señor infunde el Espíritu de la paz desde el comienzo hasta el final de la historia.

“El Espíritu Santo, en efecto, es Señor y dador de vida desde el inicio de la creación, cuando aleteaba sobre las aguas (cf. Gn 1,2), y ahora, en su rescate, cambia la historia del mundo; realmente Pentecostés se realiza como fiesta del nuevo Pacto, es decir, de la alianza entre Dios y todos los pueblos de la tierra. Mientras el fragor del cielo, el viento y las lenguas de fuego en el cenáculo recuerdan los antiguos signos del Sinaí, la santa ley de Dios se inscribe en nuestros corazones, grabada por el Espíritu con caracteres de amor en la carne de Cristo y en su cuerpo, que es la Iglesia”.

[ Esta ley es el código de la paz; es el doble mandamiento del amor, que el Espíritu nos recuerda en cada latido del corazón. Con nuestro corazón podemos, por tanto, invocar: “Veni Sancte Spiritus”, porque Él ya nos ha sido dado. Podemos desearlo, porque ya nos ha sido prometido. Podemos acogerlo, porque Él mismo es dulce huésped del alma ]

El Papa durante la homilía

El Papa durante la homilía   (@Vatican Media)

El Espíritu del Resucitado es el Espíritu de la misión

Un segundo aspecto sobre el que reflexionó el Santo Padre fue el Espíritu del Resucitado es el Espíritu de la misión. Somos así partícipes en la misión de Jesús; la de Aquel que sale de Dios y vuelve a Dios con el poder del Espíritu, que procede del Padre y del Hijo, con ellos es adorado y glorificado, único Dios. El Espíritu Santo es la caridad viviente de Cristo que nos desborda, nos impulsa, nos sostiene en la misión. El mismo Espíritu, mientras da a los apóstoles el poder de expresarse en la variedad de las lenguas (cf. Hch 2,4), enseña a la humanidad la palabra de la salvación y se resumen todas en la redención, que empieza con la fe.

“De hecho, la primera obra del Espíritu Santo en nosotros es la fe con la que profesamos: «Jesús es el Señor» (1 Co 12,3). Esta fe vive y se expresa en cada buena acción, en cada acto de misericordia y de virtud. La obra de Dios, por tanto, somos nosotros, que llegamos hoy aquí de todas las partes del mundo, invitados a la mesa del Señor, reunidos en la escucha de su palabra y enviados a testimoniarla por doquier”.  

La Iglesia es protagonista del Evangelio, no sólo guardiana

Por ello, el Pontífice señaló que la toda la Iglesia es protagonista, no sólo guardiana del Evangelio. Con la fuerza del Espíritu, nuestro anuncio se ve colmado de alegría y de esperanza, porque nosotros, somos la novedad del mundo, la luz y la sal de la tierra. Ciertamente, no por nuestros méritos, sino por la palabra del Señor, que santifica al pecador, sana al leproso, convierte a quien ha renegado de él en un apóstol.

“Por una parte —lo vemos bien—, hay cambios que no renuevan el mundo, sino que lo envejecen entre errores y violencia. Por otra parte, en cambio, el Espíritu Santo ilumina las mentes y suscita en los corazones nuevas energías de vida. Así transfigura la historia abriéndola a la salvación, es decir, al don que el único Señor comparte con todos. La misión de la Iglesia confirma ese compartir, transformando la confusión del mundo en comunión con Dios y entre nosotros”.

Basílica de San Pedro en la Misa

Basílica de San Pedro en la Misa   (ANSA)

El Espíritu del Resucitado es el «Espíritu de la verdad»

Esta misión, subrayó el Papa, comienza afirmando la verdad de Dios y del hombre, porque el Espíritu del Resucitado es el «Espíritu de la verdad». El Espíritu, que habló por medio de los profetas, promueve siempre la unidad en la verdad, porque suscita en nosotros comprensión, concordia y coherencia de vida. Como enseña san Agustín, el don de lenguas que se comprenden en la única fe, «el Espíritu Santo […] quiso que fuera una prueba de su presencia».

“El Paráclito nos defiende entonces de todo lo que impide este entendimiento: de los prejuicios, de las hipocresías y de las modas que apagan la luz del Evangelio. La verdad que Dios nos da sigue siendo así palabra liberadora para todos los pueblos, mensaje que transforma cada cultura desde dentro”.

El Espíritu es fuente de santidad

Finalmente, el Santo Padre dijo que, el Espíritu del Resucitado no se infunde una vez para siempre, sino constantemente. Como la Eucaristía es la presencia viva de Cristo, que siempre nos alimenta, así el Espíritu Santo imprime en nosotros su carácter en el Bautismo, que nos hace cristianos; en la Confirmación, que nos convierte en testigos; en el Orden, que constituye ministros y pastores para el pueblo de Dios.

“En cada sacramento Él es dator munerum, fuente de santidad que multiplica dones y carismas en la oración, en las obras de misericordia, en el estudio de la Palabra de Dios. Como enseña el Apóstol: «En cada uno, el Espíritu se manifiesta para el bien común» (1 Co 12,7). Precisamente porque somos Iglesia, único cuerpo que vive de Dios y sirve al mundo. Gracias al Espíritu podemos llevar a todos la paz verdadera, la verdad que salva, es decir, al mismo Cristo Señor”.

Antes de concluir, el Papa indicó que, esta es la gracia que infunde valentía a los apóstoles; y pidió que lo infunda también a nosotros, hoy y siempre, por intercesión de María, Madre de la Iglesia. 

El Papa pide recuperar el valor de la humanidad ante el auge de los chatbots

El Papa pide recuperar el valor de la humanidad ante el auge de los chatbots

En su encuentro con los participantes de la conferencia internacional “Cuidar voces y rostros humanos”, promovida por el Dicasterio para la Comunicación junto con el Dicasterio para la Cultura y la Educación, León XIV reiteró el compromiso de la Iglesia con la comunicación social. El Pontífice hizo un llamado a promover la alfabetización digital y el uso crítico de los medios, especialmente entre los jóvenes.

Edoardo Giribaldi – Ciudad del Vaticano

La Iglesia está plenamente involucrada y comprometida con el ámbito de la comunicación social, naturalmente dentro del marco de su “misión universal”. Promueve la recuperación del sentido de la humanidad para despertarlo de su “eclipse”, alimentado por una carrera incesante por el progreso tecnológico, donde la necesidad de relaciones corre el riesgo de ser sustituida por fríos chatbots. Asimismo, instó a la educación y la alfabetización, especialmente entre los jóvenes, en tecnología digital y su uso crítico. Estas son las directrices ofrecidas esta mañana, 22 de mayo, por el Papa León XIV, durante su encuentro con los participantes de la conferencia internacional «Cuidar las voces y rostros humanos», organizada por el Dicasterio para la Comunicación en colaboración con el Dicasterio para la Cultura y la Educación.

La misión de la Iglesia en la comunicación

El Pontífice recibió a los participantes del encuentro celebrado ayer en la Pontificia Universidad Urbaniana de Roma, en la Sala Clementina del Palacio Apostólico Vaticano. Recordó que el evento tuvo lugar tras la celebración del 60.º Día Mundial de las Comunicaciones Sociales, que tuvo lugar el domingo 17 de mayo, y subrayó cómo este encuentro para reflexionar sobre los medios de comunicación y la educación digital contribuye a la orientación de la humanidad en una era marcada por el crecimiento exponencial de la tecnología.

“Es precisamente en el contexto de la misión universal de la Iglesia donde mejor se comprende su compromiso con la comunicación social”.

Orientación para decisiones y acciones

De hecho, el Papa recuerda que el Decreto Inter Mirifica del Concilio Vaticano II sobre los medios de comunicación social, que dio origen a la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, comienza afirmando que «la Iglesia Católica, fundada por Cristo el Señor para llevar la salvación a todos los hombres», siente el deber de proclamar el Evangelio, trabajando por la redención eterna de toda persona.

“Este deseo de «que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad» debe, por lo tanto, guiar no solo nuestras decisiones y acciones, sino también el uso y la orientación de los medios de comunicación, la tecnología digital y la inteligencia artificial, para asegurar que estas herramientas se pongan al servicio auténtico de la humanidad”.

El eclipse del significado

León cita entonces el concepto expresado en su mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales de este año, donde observa que la «promoción e implementación desenfrenadas de la tecnología a expensas de la dignidad humana» incrementa el daño causado por los chatbots y otras tecnologías que «explotan nuestra necesidad de relaciones humanas».

“Estamos experimentando un verdadero eclipse del significado de lo que significa ser humano. Por lo tanto, es aún más necesario recuperar la comprensión del verdadero significado y la grandeza de la humanidad tal como Dios la concibió”.

La esperanza de Magnifica Humanitas

El desafío que enfrentamos, por lo tanto, no concierne a la tecnología, sino a la humanidad misma, y ​​el Pontífice espera que su primera encíclica, Magnifica Humanitas, que se publicará el 25 de mayo y está dedicada a la protección de la persona humana en la era de la IA, ayude a responder mejor a este llamado.

“A la luz de esto, confío en que solo a través de la contemplación de Cristo, el Verbo Encarnado, podremos no solo redescubrir una visión correcta de Dios, sino también comprender la verdad de la humanidad”.

Proteger mediante el encuentro con Dios

Como afirmó san Pablo VI en Gaudium et Spes, «por la Encarnación, el Hijo de Dios se ha unido de alguna manera a cada hombre». Esto, explica León, significa que el corazón humano jamás podrá comprender plenamente la profundidad de su ser ni su valor fuera de Cristo y su corazón. Por ello, proteger rostros y voces implica un encuentro con «Aquel que es la imagen del Dios invisible, siendo a la vez el hombre perfecto».

“Naturalmente, todo esto debe tenerse en cuenta al analizar las implicaciones de la tecnología digital y el papel de la Iglesia en la comunicación social”.

Las tecnologías contribuyen a la salvación

No es una tarea fácil, reconoce el Papa, pero «¿cómo no hacerlo en nuestros días?», ante un problema tan generalizado y la misión de llevar «la luz de Cristo al mundo, iluminando cada dimensión de la actividad humana»?

“En consecuencia, la Iglesia se siente obligada a contribuir al esfuerzo por planificar e introducir la alfabetización en medios, información e inteligencia artificial en los sistemas educativos”.

De este modo, se garantizará a cada individuo la capacidad de pensamiento crítico, y las tecnologías mismas podrán contribuir a la salvación de quienes las utilizan.

La importancia de la alfabetización digital

León también examina las preocupaciones naturales sobre las posibles consecuencias del uso de las nuevas tecnologías en el desarrollo físico e intelectual de los niños y jóvenes, así como en su bienestar espiritual. Las nuevas generaciones, como ya recordó Inter Mirifica, deben aprender un uso moderado y disciplinado de la IA, con el apoyo de padres y educadores.

“Además, a la luz de la misión de la Iglesia y las creencias erróneas actuales sobre Dios y la persona humana, la alfabetización digital debe incluir también una educación en la verdad sobre Dios y la humanidad”.

Una cuestión cercana al corazón del Papa

La apertura de los jóvenes a la verdad y su deseo de descubrir el sentido de la vida son, por tanto, un estímulo para que todos integren el uso de la tecnología en un estilo de vida cristiano integral.

“Queridos hermanos y hermanas, este es un tema que me toca muy de cerca, al igual que a la Iglesia. En efecto, como Madre, la Iglesia se preocupa por la vida de sus hijos, deseando guiarlos hacia la plena madurez. Espero que estas reflexiones conduzcan a una renovada confianza en la tecnología como fruto del ingenio humano, en armonía con el plan creador de Dios”.

Catequesis: El Papa León XIV recuerda que la fe se vive, no solo se estudia

Catequesis: El Papa León XIV recuerda que la fe se vive, no solo se estudia

En su catequesis de hoy, León XIV abrió una nueva serie sobre el Concilio Vaticano II recordando que la Iglesia no se sostiene en ideas o reformas externas, sino en Cristo vivo. Al presentar la constitución Sacrosanctum Concilium, subrayó que la fe no se limita a comprender a Jesús, sino a encontrarse con Él allí donde sigue actuando y renovando a su pueblo.

Patricia Ynestroza – Ciudad del Vaticano

En su catequesis de esta mañana, el Papa León XIV inició una nueva serie dedicada al Concilio Vaticano II, comenzando por el primer documento aprobado: la Constitución Sacrosanctum Concilium

“Su propósito es conducir a la Iglesia a contemplar y profundizar el vínculo que la une con el misterio de Cristo; es decir, con su pasión, muerte, resurrección y glorificación. Esta comunión se realiza en la sagrada liturgia a través de ritos y oraciones. La Iglesia expresa así su fe y modela su identidad como Pueblo de Dios, Cuerpo de Cristo y Templo del Espíritu Santo.”

El Papa saludando y dando la bendición a los niños

El Papa saludando y dando la bendición a los niños   (@Vatican Media)

Ayudando a los fieles a volver al núcleo de lo cristiano, es decir, a Cristo mismo, el Papa explicó que el Concilio no buscaba simplemente cambiar formas externas o “modernizar” celebraciones. Lo que pretendía era mucho más profundo: ayudar a la Iglesia a comprender mejor qué la sostiene, qué la une y qué le da vida.

LEA AQUÍ CATEQUESIS DEL DÍA DE HOY: 

“Y esa respuesta es una sola: el misterio de Cristo”

La Iglesia se construye porque Cristo actúa en ella

Según recordó el Papa en la audiencia general, la Iglesia no se construye solo con ideas, normas o esfuerzos humanos, sino porque Cristo actúa en ella y la sostiene. Por eso, cuando la comunidad se reúne para celebrar, no está cumpliendo un rito vacío, sino entrando en un acontecimiento vivo donde Dios sigue obrando.

Un momento lleno de ternura

Un momento lleno de ternura   (ANSA)

El Papa citó una frase esencial del documento conciliar: en ese momento “se ejerce la obra de nuestra Redención” (SC 2). Es decir, no se trata únicamente de recordar a Jesús, sino de reconocer que su salvación sigue siendo actual y transforma hoy a su pueblo.

Inmersos en el Misterio cristiano

Esta catequesis también se conecta con un proceso importante vivido por la Iglesia durante el siglo XX: una renovación bíblica, patrística y espiritual que ayudó a comprender mejor qué significa el “misterio”. No como algo oscuro o lejano, sino como el plan de amor de Dios revelado plenamente en Cristo.

“Cristo mismo es el principio interior del misterio de la Iglesia, el pueblo santo de Dios, nacido de su costado traspasado en la cruz. En la santa liturgia, con el poder de su Espíritu, Él sigue actuando. Santifica y asocia a la Iglesia, su esposa, a su ofrenda al Padre.”

Finalmente, el Papa León dejó un mensaje sencillo pero firme: la fe cristiana no se reduce a conocer a Cristo con la mente, sino a encontrarse con Él en la vida de la Iglesia, donde su presencia sigue formando un pueblo nuevo, “linaje elegido, sacerdocio real, nación santa”.

“«La liturgia edifica día a día a los que están dentro de la Iglesia para ser templo santo en el Señor», y forma una comunidad abierta y acogedora para con todos. De hecho, está habitada por el Espíritu Santo, nos introduce en la vida de Cristo, nos convierte en su Cuerpo y, en todas sus dimensiones, representa un signo de la unidad de todo el género humano en Cristo.”

Con esta serie de catequesis, el Papa invita a los creyentes a volver a lo esencial: Cristo vivo, presente y actuando en medio de su pueblo.

Estaba presente en la catequesis su Santidad Aram I, Católicos de Cilicia de la Iglesia Apostólica Armenia, junto con su delegación. A él, León XIV destacó que su visita fraterna representa una oportunidad clave para estrechar los lazos de unidad que ya existen entre ambas Iglesias.  Al final de la catequesis, luego de la bendición del Papa León, Aram I hizo con su delegación un rezo cantado.

León XIV y Aram I

León XIV y Aram I   (@Vatican Media)

Ante los conflictos, el Papa insta a los cristianos a dar testimonio de unidad

Ante los conflictos, el Papa insta a los cristianos a dar testimonio de unidad

Conversación telefónica entre León XIV y el Papa de la Iglesia copta con motivo del Día de la Amistad entre Coptos y Católicos, instituido en 2013 para celebrar las relaciones entre la Sede de Pedro y la Sede de Marcos. En la conversación «se expresó la conciencia de la responsabilidad común en el anuncio del Evangelio y la promoción de la paz y la reconciliación». En la misiva, el Pontífice anima a coptos y católicos a dar testimonio de unidad.

Salvatore Cernuzio – Ciudad del Vaticano

La «plena unidad» entre los cristianos no es solo un objetivo lejano, sino una urgencia dictada sobre todo por los conflictos que afligen al mundo, desgarrando de manera particular a Oriente Medio. León XIV reitera la necesidad de un compromiso ecuménico más incisivo en esta época de guerras y divisiones en una conversación telefónica y en una carta a Tawadros, el Papa copto-ortodoxo de Alejandría, con motivo del Día de la Amistad entre Coptos y Católicos. Precisamente «el deseo de dar un nuevo impulso a la celebración» de esta festividad, una de las más importantes del diálogo ecuménico, fue el tema central de la conversación que tuvo lugar —según informa un comunicado de la Oficina de Prensa de la Santa Sede— «en un clima cordial y fraterno», durante la cual se reiteró la voluntad de «superar cualquier obstáculo al diálogo de la fe y la caridad». Se expresó también «la conciencia de la responsabilidad común por el anuncio del Evangelio y la promoción de la paz y la reconciliación, especialmente en el tan castigado Oriente Medio».

La «noble tradición» iniciada por el Papa Francisco

La misma petición la reitera el Papa León XIV en la carta enviada a Tawadros con motivo de esta Jornada, cuya idea surgió del mismo Patriarca y fue luego retomada y relanzada por el Papa Francisco el 13 de mayo de 2013, dos meses después de su elección, para conmemorar los entonces cuarenta años del histórico encuentro entre Pablo VI y Shenouda III (1973), que culminó con la firma de una declaración cristológica común. Tawadros y Francisco se volvieron a ver diez años después, en mayo de 2023, primero en la Plaza de San Pedro, juntos en el estrado de la audiencia general para bendecir juntos a la multitud, y luego, al día siguiente, en el Palacio Apostólico para reafirmar la esperanza de la comunión eucarística y conmemorar a los 21 cristianos coptos asesinados por decapitación por el Estado Islámico en 2015 en una playa de Libia, incluidos desde ese día en el Martirologio Romano como «signo de la comunión espiritual» entre la Sede de Pedro y la Sede de Marcos.

León XIV se inscribe, por tanto, en la estela de esta «noble tradición» iniciada por su «amado predecesor» Francisco de celebrar una Jornada de la Amistad copto-católica y pide que esta celebración dé un nuevo impulso al camino común, marcado por antiguas separaciones e «incomprensiones» y nuevas reconciliaciones.

En un momento en que nuestro mundo se ve afligido por tantos conflictos, en particular en Oriente Medio, los cristianos deben, más que nunca, comprometerse con la plena unidad, para que podamos dar testimonio juntos del Príncipe de la Paz. En esto, podemos confiar en la poderosa intercesión y en el ejemplo de los innumerables mártires que han sufrido por el nombre de Cristo.

Dar testimonio de la bondad de Dios a la humanidad

El Papa León ya había recordado la «Jornada» en el último Regina Cœeli del domingo 10 de mayo, enviando un «saludo fraternal» al Papa Tawadros II, quien el día anterior había celebrado la Eucaristía en la Basílica de San Marcos en Venecia junto con algunos obispos y presbíteros coptos. Los dos aún no han tenido ocasión de encontrarse personalmente: Tawadros había enviado una carta de felicitación al Pontífice estadounidense con motivo de su elección en 2025 y también hubo una llamada telefónica. A la espera de un encuentro, el Papa León, desde la ventana del Palacio Apostólico, pidió oraciones por toda la «amada» Iglesia copta «con la esperanza de que nuestro camino de amistad nos conduzca a la unidad perfecta en Cristo». En la carta firmada el 4 de mayo, pero publicada hoy, viernes 15, reitera ese deseo, deteniéndose en particular en el concepto mismo de «amistad». Para los cristianos no es «un sentimiento vago», sino el «centro mismo de nuestra vida y de nuestra fe», que se inspira en la enseñanza de Cristo de que «no hay amor más grande» que «dar la propia vida por los amigos».

¡Es, pues, inspirándonos en la amistad de Cristo con nosotros como podremos fortalecer la amistad entre nosotros y entre nuestras Iglesias, continuando a dar testimonio juntos de la divina filantropía para toda la humanidad!

Diálogo y unidad

En esta línea, León XIV expresa la esperanza de que la Comisión Internacional Conjunta para el Diálogo Teológico entre la Iglesia Católica y las Iglesias Ortodoxas Orientales —que desde 2003 está comprometida en un diálogo teológico «extremadamente fecundo» que ha producido tres documentos que «demuestran una creciente comprensión teológica» —pueda «reanudar lo antes posible sus trabajos con todas las Iglesias de la familia ortodoxa oriental, para responder a la oración de Cristo: que todos sean uno». También en la misiva, el Papa agradece a la Iglesia copta ortodoxa la hospitalidad ofrecida a los participantes —entre ellos varias delegaciones católicas— en la sexta Conferencia Mundial de la Comisión «Fe y Orden», celebrada en octubre de 2025 en el Monasterio de San Bishoy, en Wadi El Natrun.

León XIV se muestra, además, «confiado» en que las reflexiones emprendidas con motivo del 1700.º aniversario del Primer Concilio Ecuménico de Nicea «reavivarán nuestro deseo de alcanzar la unidad visible de la Iglesia»:

Una unidad arraigada en el único bautismo que profesamos en el Credo de Nicea y que, ruego sinceramente, podamos alcanzar.

De cara a Pentecostés, el Pontífice invoca entonces al Espíritu Santo para que «guíe a coptos y católicos en nuestro peregrinaje común en la verdad y la caridad hacia la plena comunión».

Diplomacia aún estancada entre EE. UU. e Irán. Trump evalúa nuevas acciones militares

Diplomacia aún estancada entre EE. UU. e Irán. Trump evalúa nuevas acciones militares

Tras el respectivo rechazo de los planes de paz, vuelve a aumentar la tensión entre EE. UU. e Irán, con la Casa Blanca que vuelve a evaluar la reanudación de acciones militares. Según CNN, Trump en las últimas horas se ha reunido con los altos mandos de las fuerzas armadas estadounidenses para discutir las futuras estrategias. Mientras tanto, en el sur del Líbano continúan los ataques israelíes.

Marco Guerra – Ciudad del Vaticano

Cada vez es más marcada la intolerancia del presidente Donald Trump respecto a las posiciones iraníes surgidas en la respuesta al plan de paz estadounidense. La respuesta de Teherán en los últimos días ha sido definida como “totalmente inaceptable” por el inquilino de la Casa Blanca, quien en las últimas horas se habría reunido con los mandos de las fuerzas armadas de EE. UU. para evaluar varias líneas estratégicas, entre ellas la reanudación de las operaciones militares, para obligar a Irán a volver a la mesa de negociaciones.

EE. UU. sin el apoyo de los aliados


Antes de este encuentro, hablando con los periodistas, el presidente estadounidense dijo que aún es posible llegar a una solución diplomática, acusó a Irán de cambiar a menudo de idea y dijo que el alto el fuego pende de un hilo. Trump evalúa además relanzar la operación Project Freedom para tomar el control total del estrecho de Ormuz, pero persiste la falta de apoyo de todos los aliados, tanto occidentales como regionales, que no tienen intención de participar antes del cese de las hostilidades. También Arabia Saudita, la semana pasada, informó a Washington que no habría permitido despegar aviones estadounidenses desde la base aérea Prince Sultan ni sobrevolar el espacio aéreo saudí para apoyar la iniciativa.

Aún ataques en el Líbano


La tensión continúa en el Líbano, donde el balance de un ataque israelí en el sur del país es de al menos seis muertos y siete heridos. Hoy, en las primeras horas de la mañana, las fuerzas armadas israelíes difundieron una orden de evacuación inmediata para los habitantes de la localidad de Sohmor, en el valle de la Bekaa. En la mira de Israel permanecen las posiciones de Hezbolá. A pesar de que el alto el fuego haya entrado teóricamente en vigor el pasado 17 de abril y de las negociaciones directas entre Israel y el Líbano, el Ministerio de Salud libanés actualizó ayer el recuento total de víctimas a 2.869 desde el inicio de las hostilidades.

El Papa: Cristianos y musulmanes podemos transformar la indiferencia en solidaridad

El Papa: Cristianos y musulmanes podemos transformar la indiferencia en solidaridad

Este lunes, 11 de mayo, el Santo Padre recibió en audiencia a los participantes del VIII Coloquio entre el Dicasterio para el Diálogo Interreligioso y el Real Instituto de Estudios Interreligiosos, centrado en el tema: «La compasión y la empatía humanas en los tiempos modernos». El Pontífice: “Que nuestra colaboración dé frutos en gestos concretos de paz, empatía y fraternidad”.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

“Reavivar la humanidad allí donde se ha enfriado, dar voz a quienes sufren y transformar la indiferencia en solidaridad”, esta es la misión común que señaló el Papa León XIV a los participantes del VIII Coloquio entre el Dicasterio para el Diálogo Interreligioso y el Real Instituto de Estudios Interreligiosos, a quienes recibió en audiencia la mañana de este lunes, 11 de mayo, en la Sala Clementina del Vaticano.

«La compasión y la empatía humanas en los tiempos modernos»

En sus saludos, el Santo Padre agradeció la presencia de los participantes en este VIII Coloquio, que este año está centrado en el tema: «La compasión y la empatía humanas en los tiempos modernos». Un tema, indicó el Papa que, resulta especialmente pertinente para el mundo actual.

“En efecto, no se trata de sentimientos marginales, sino de actitudes esenciales de nuestras tradiciones religiosas y aspectos importantes de lo que significa vivir una vida verdaderamente humana”.

Ingreso del Papa a la Sala Clementina

Ingreso del Papa a la Sala Clementina   (@Vatican Media)

Jesús es la encarnación viva de la compasión

Al respecto, el Pontífice señaló que, la tradición musulmana asocia la compasión, ra’fa, con la misericordia como un don dado por Dios en el corazón de los creyentes, y al-Ra’uf, nos recuerda que la compasión siempre tiene su origen en Dios mismo. De manera similar, en la tradición cristiana, la Sagrada Escritura revela a un Dios que no permanece indiferente al sufrimiento; y que, en Jesucristo, esta compasión divina se hace visible y tangible.

“Dios va más allá de ver y oír al asumir nuestra naturaleza humana para convertirse en la encarnación viva de la compasión. Siguiendo el ejemplo de Jesús, la compasión cristiana se convierte en compartir o «sufrir con» los demás, especialmente con los más desfavorecidos. Por esta razón, «el amor a los pobres —cualquiera que sea la forma que adopte su pobreza— es el sello distintivo evangélico de una Iglesia fiel al corazón de Dios» (Dilexi Te, 103)”.

Un momento de la audiencia

Un momento de la audiencia   (@VATICAN MEDIA)

Un llamado de Dios a reflejar su bondad en nuestra vida diaria

Para nuestras tradiciones, precisó el Papa, la compasión y la empatía humanas no son algo adicional u opcional, sino un llamado de Dios a reflejar su bondad en nuestra vida diaria. Por lo tanto, esta creencia tiene implicaciones sociales. En este sentido, citó al Papa León XIII quien nos enseñó que los pobres y marginados merecen especial atención y ayuda de la sociedad y del Estado (cf. Rerum Novarum, 37).

“En este sentido, deseo expresar mi agradecimiento por los generosos esfuerzos del Reino Hachemita de Jordania al acoger a los refugiados y ayudar a quienes lo necesitan en circunstancias difíciles”.

Uno de los desafíos espirituales más serios de nuestro tiempo

Pero al mismo tiempo, el Santo Padre advirtió que, la compasión y la empatía corren el riesgo de desaparecer hoy en día. Los avances tecnológicos nos han conectado más que nunca, pero también pueden conducir a la indiferencia.

“El flujo constante de imágenes y videos de las dificultades ajenas puede insensibilizar nuestros corazones en lugar de conmoverlos. El Papa Francisco nos advirtió que «nos hemos acostumbrado al sufrimiento ajeno [pensando]: no me afecta, no me interesa, no es asunto mío». Este tipo de apatía se está convirtiendo en uno de los desafíos espirituales más serios de nuestro tiempo”.

Saludo del Papa a los participantes en la audiencia

Saludo del Papa a los participantes en la audiencia   (@VATICAN MEDIA)

Reavivar la humanidad allí donde se ha enfriado

En este contexto, el Pontífice afirmó que, cristianos y musulmanes, nutridos por la riqueza de nuestras respectivas tradiciones, estamos llamados a una misión común: reavivar la humanidad allí donde se ha enfriado, dar voz a quienes sufren y transformar la indiferencia en solidaridad. “La compasión y la empatía, concluyó, pueden ser nuestros instrumentos, pues tienen el poder de devolver la dignidad al otro”.

Finalmente, el Papa manifestó su deseo que, Jordania siga siendo un testimonio vivo de esta compasión, así como un signo de diálogo, solidaridad y esperanza, en una región marcada por las adversidades. Y pidió la bendición para ellos.

Foto conclusiva de la audiencia

Foto conclusiva de la audiencia   (@VATICAN MEDIA)

León XIV a la Guardia Suiza: “Más que soldados, ustedes son servidores”

León XIV a la Guardia Suiza: “Más que soldados, ustedes son servidores”

El Papa recibió a los miembros de la Guardia Suiza Pontificia y a sus familias con ocasión de la ceremonia anual del Juramento. El Pontífice agradeció su servicio “humilde y discreto” y los animó a vivir su misión como un camino de fe, fraternidad y santidad al servicio del Sucesor de Pedro.

Sebastián Sansón Ferrari – Ciudad del Vaticano

“Más que soldados, ustedes son servidores”. Con estas palabras, el Papa León XIV definió la misión de la Guardia Suiza Pontificia al recibir este 7 de mayo a los miembros del cuerpo armado más antiguo del mundo y a sus familiares, reunidos en el Vaticano con motivo de la ceremonia anual del Juramento de los nuevos alabarderos que tuvo lugar el miércoles 6 en el Aula Pablo VI.

El Pontífice saludó al comandante, a los oficiales y a todos los guardias, así como a las autoridades civiles y militares presentes, expresando también su reconocimiento a Suiza, país de origen de las jóvenes reclutas que llegan al Vaticano “con alegría” para ponerse al servicio del Papa. “Ellos son motivo de orgullo para vuestro país y traen al Vaticano los valores culturales y espirituales en los que han crecido”, afirmó.

En su discurso, León XIV agradeció el servicio “humilde y discreto” que los guardias realizan “día y noche”, destacando también el papel de las familias que los acompañan en este camino. Las alegrías compartidas, las pruebas y las amistades que nacen dentro del cuerpo, dijo, forjan “el sentido del honor y del deber”, vivido hasta “el don de la vida” por la protección del Sucesor de Pedro.

León XIV a la Guardia Suiza: Gracias por su servicio inspirado por amor a la Iglesia

El Papa participó en la ceremonia de juramentación de 28 reclutas en el Aula Pablo VI del Vaticano. Agradeciendo a los nuevos alabarderos del cuerpo militar más antiguo del mundo …

Una misión unida a la santidad

El Papa reflexionó además sobre el profundo significado espiritual del servicio de la Guardia Suiza. Recordó que los guardias desempeñan su misión en lugares cargados de historia y fe -como el Palacio Apostólico o las Basílicas Mayores-, espacios que invitan “a la reflexión y a la oración”.

“La belleza viene de Dios y conduce a Dios”, afirmó el Pontífice, subrayando que la tarea de la Guardia, aunque de carácter militar, está “inseparablemente unida a la vocación a la santidad propia de todo bautizado”.

León XIV se mostró convencido de que la decisión de dedicar algunos años al servicio del Papa y de la Santa Sede forma parte de un camino personal de fe. Por ello, exhortó a los guardias a verse no solo como custodios, sino como hombres llamados a servir a los demás “a imagen de Cristo”, especialmente a peregrinos, turistas y a quienes necesiten ayuda.

“Recuerden siempre estas palabras de Jesús: ‘Todo lo que hicieron a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicieron’”, señaló citando el Evangelio de Mateo.

El Papa León XIV saluda a los Guardias Suizos Pontificios y sus familiares, jueves 7 de mayo de 2026

El Papa León XIV saluda a los Guardias Suizos Pontificios y sus familiares, jueves 7 de mayo de 2026   (@Vatican Media)

El silencio, la oración y la fraternidad

El Santo Padre se detuvo también en los momentos silenciosos de la vida cotidiana de los alabarderos. Los turnos nocturnos, dijo, pueden convertirse en ocasiones privilegiadas para la oración, la lectura espiritual y el encuentro interior con Dios.

En ese contexto, propuso a los guardias la oración de san Nicolás de Flüe: “Señor mío y Dios mío, quítame todo lo que me impide ir hacia Ti; dame todo lo que me conduzca hasta Ti”.

Finalmente, el Papa alentó a los miembros de la Guardia Suiza a cultivar la solidaridad fraterna, la humildad y la generosidad en la vida compartida del cuartel, para construir “un clima de armonía y alegría” que se refleje en todos aquellos con quienes se encuentren.

Antes de impartir la Bendición Apostólica, León XIV encomendó a los guardias y a sus familias a la protección de la Virgen María y de los santos patronos de la Guardia Suiza: san Martín de Tours, san Sebastián y san Nicolás de Flüe.

León XIV saluda a los Guardias Suizos Pontificios y sus familiares, jueves 7 de mayo de 2026

León XIV saluda a los Guardias Suizos Pontificios y sus familiares, jueves 7 de mayo de 2026   (@Vatican Media)

León XIV: La Iglesia debe ser clara al rechazar lo que mortifica la vida, la guerra y la violencia

León XIV: La Iglesia debe ser clara al rechazar lo que mortifica la vida, la guerra y la violencia

En su catequesis en la audiencia general, el Papa recordó que la Iglesia, no se anuncia a sí misma, sino el camino de salvación en Cristo, y no obstante las dinámicas visibles y concretas de la vida de los cristianos, no hay que minimizar que su dimensión esencial está orientada hacia la meta final, que es el Reino de Dios.

Alina Tufani Díaz- Ciudad del Vaticano

El Papa, en su catequesis de este miércoles en la Plaza de San Pedro, reiteró, como lo hicieron los Padres conciliares en la Lumen Gentium, que laIglesia custodia la esperanza que ilumina el camino hacia la “meta final”el anuncio del Reino, de amor, de justicia y de paz, la patria celeste y, para ello, está llamada a una conversión y renovación constantes, acompañando al pueblo peregrino de Dios, denunciando el mal en todas sus formas y anunciando, con palabras y obras, la salvación que Cristo quiere realizar para toda la humanidad.

El Papa en su catequesis que la misión esencial de la Iglesia es el anuncio del Reino de Dios

El Papa en su catequesis que la misión esencial de la Iglesia es el anuncio del Reino de Dios   (@Vatican Media)

El Reino de Dios es el horizonte final

Siguiendo su serie de catequesis dedicada a la Constitución del Concilio Vaticano II sobre la Iglesia, León XIV se detiene en el capítulo VII para destacar su dimensión escatológica, para aclarar que, a pesar de ser un aspecto muchas veces descuidado o minimizado, la dimensión esencial del camino de la Iglesia en el plano terrenal está siempre orientado hacia la meta final, que es la patria celeste.

La Iglesia es el pueblo de Dios en camino en la historia; el fin de todo su obrar es el Reino de Dios. Jesús dio comienzo a la Iglesia precisamente anunciando este Reino de amor, de justicia y de paz. Por ello, estamos llamados a considerar la dimensión comunitaria y cósmica de la salvación en Cristo, y a dirigir la mirada a ese horizonte final, para medir y evaluar todo desde esa perspectiva.

“La Iglesia vive en la historia al servicio de la llegada del Reino de Dios al mundo”

Una promesa de plenitud de vida y paz

Una Iglesia al servicio de la llegada de Reino de Dios al mundo, explica el Pontífice, anuncia esa promesa y la anticipa en la celebración de los Sacramentos, especialmente, de la Eucaristía, que es lugar y medio donde la unión con Cristo se realiza “más estrechamente”, así como la salvación es donada por Dios en el Espíritu Santo. De allí, la afirmación de la Lumen Gentium: la Iglesia es “sacramento universal de salvación”, es decir, signo e instrumento, germen e inicio, de esa plenitud de vida y de paz prometida por Dios.

Por eso, los creyentes en Cristo caminan por esta historia terrena, marcada por la maduración del bien, pero también por injusticias y sufrimientos, sin caer en ilusiones ni en la desesperanza: viven orientados por la promesa recibida de «Aquel que hace nuevas todas las cosas»

La esperanza entre el “ya y el “aún no” de la promesa

En esta perspectiva, León XVI insiste en que la Iglesia realiza su misión entre el “ya” del inicio del Reino de Dios en Jesús, y el “aún no” del cumplimiento prometido y esperado, su mensaje de esperanza, su proximidad al sufrimiento humano

 La Iglesia custodia una esperanza que ilumina el camino, y tiene también la misión de pronunciar palabras claras para rechazar todo lo que mortifica la vida e impide su desarrollo, y para tomar posición a favor de los pobres, los explotados, las víctimas de la violencia y de la guerra y de todos los que sufren en el cuerpo y en el espíritu.

El Papa acoge a un niño durante su recorrido por la Plaza de San Pedro

El Papa acoge a un niño durante su recorrido por la Plaza de San Pedro   (@Vatican Media)

Una Iglesia en constante conversión y renovación

Al denunciar el mal en todas sus formas y anunciando con obras y palabras la salvación de Cristo, puntualiza el Santo Padre, la Iglesia no se anuncia a sí misma, al contrario, en ella todo debe remitir a la promesa de salvación, reconociendo “humildemente” la fragilidad humana y la caducidad de sus propias instituciones.

Ninguna de las instituciones eclesiales puede ser absolutizada; es más, como viven en la historia y en el tiempo, están llamadas a una conversión constante, a la renovación de las formas y a la reforma de las estructuras, a la continua regeneración de las relaciones, de modo que puedan responder verdaderamente a su misión.

Miles de fieles y peregrinos asistieron a la Audiencia General de este miércoles 6 de mayo de 2026

Miles de fieles y peregrinos asistieron a la Audiencia General de este miércoles 6 de mayo de 2026   (@Vatican Media)

De la existencia terrena al Reino en el horizonte

El Papa, al concluir, recuerda que en el horizonte del Reino de Dios, los cristianos deben comprender que tanto los que hoy están cumpliendo su misión y todos los que ya han concluido su existencia terrenal, “están en un estadio de purificación o de bienaventuranza”, forman una única Iglesia, en comunión de los bienes espirituales, unidos en Cristo.

Rezando por los difuntos y siguiendo las huellas de quienes ya vivieron como discípulos de Jesús, también nosotros recibimos ayuda en nuestro camino y reforzamos la adoración a Dios: marcados por el único Espíritu y unidos en la única liturgia, junto con aquellos que nos han precedido en la fe, alabamos y damos gloria a la Santísima Trinidad.

Video News de la Catequesis

En Santa María la Mayor, «un mes con María»

En Santa María la Mayor, «un mes con María»

En la Basílica Liberiana, a partir del 1 de mayo, dará comienzo la iniciativa de oración que se celebrará a diario. Se han programado el rezo del rosario y varias celebraciones eucarísticas hasta el 31 de mayo, fecha en la que el cardenal Reina presidirá el acto de consagración a la Virgen María.

Vatican News

En el mes de mayo, dedicado a la Virgen María, la Basílica Papal de Santa María la Mayor pone en marcha una serie de iniciativas bajo el signo de la Virgen. “Un mes con María” es el ciclo que comienza mañana, 1 de mayo a las 21:00 horas, con el rezo del Rosario en el atrio de la basílica, presidido por monseñor Luis Manuel Alí Herrera, vicario del arcipreste de la basílica liberiana. La animación de la oración mariana, según se lee en un comunicado, será confiada cada vez a una comunidad parroquial, religiosa o formativa distinta.

Además, será posible participar en el rezo del Rosario todos los días, de lunes a sábado, a las 11:30 en la Capilla del Crucifijo y a las 17:00 en la Capilla Paulina; los domingos, en cambio, la oración se adelantará a las 16:15 y será seguida por el canto de las II Vísperas.

Cabe destacar que el martes 19 de mayo, a las 19:00, tendrá lugar el segundo encuentro de la Lectio Mariae, realizado junto con el “Cortile dei Gentili”, titulado: “El canto de María”. El lunes 25 de mayo, a las 7:30, en el altar de la Cripta, se celebrará la Eucaristía en la Sagrada Cuna. Al finalizar, será posible permanecer en oración ante las reliquias sobre las cuales María colocó al Niño Jesús en el pesebre.

El 30 de mayo a las 21:00 se rezará con el canto del Akathistos, un himno de alabanza a la Madre de Dios que se remonta al siglo V. El himno está compuesto por 24 estrofas, tantas como letras tiene el alfabeto griego. Las primeras 12 narran el misterio de la Encarnación con numerosas figuras poéticas; las otras 12 se refieren a la participación de María, Madre de Dios (Theotokos), en la redención de la humanidad en los misterios de Cristo.

Durante todo el mes, en la escalinata de la Plaza Esquilino, será visible una composición floral que reproduce el monograma mariano (Ave María), y permanecerá expuesta hasta la solemnidad del Corpus Domini del próximo 6 de junio.

Finalmente, como clausura, el domingo 31 de mayo, a las 21:00, después del rezo del Rosario, tendrá lugar el acto de consagración a la Virgen, presidido por el cardenal Baldassare Reina, vicario general de Su Santidad para la diócesis de Roma.

El Papa León XIV en mayo: “Que nadie quede excluido de la mesa común”

El Papa León XIV en mayo: “Que nadie quede excluido de la mesa común”

Ante la creciente crisis alimentaria mundial y el escandaloso desperdicio de recursos, el Pontífice lanza su intención de oración para el mes de mayo. Una llamada urgente a transformar la lógica del consumo egoísta en una cultura de solidaridad, sobriedad y cuidado del prójimo.

Sebastián Sansón Ferrari – Ciudad del Vaticano

En un mundo marcado por la paradoja de la abundancia desperdiciada frente a la carencia extrema, el Papa León XIV eleva su voz para poner el foco en uno de los desafíos más lacerantes de nuestra época: el hambre y el desperdicio alimentario. A través de la campaña “Reza con el Papa”, impulsada por la Red Mundial de Oración del Papa, el Pontífice convoca a los fieles y a las personas de buena voluntad a unirse en el mes de mayo con una intención clara: “Por una alimentación para todos”.

El dolor ante el hambre

El Santo Padre reconoce, con un profundo dolor, la brecha que separa a la mesa de muchos de la realidad que viven millones de hermanos y hermanas. En su mensaje, el Papa invita a los creyentes a despertar una nueva conciencia, instando a aprender a agradecer cada alimento, a consumir con sencillez y a compartir con alegría, reconociendo que los frutos de la tierra no son una propiedad privada, sino un “don de Dios destinado a todos, no solo a unos pocos”.

La propuesta de León XIV es una transición necesaria: pasar de la “lógica del consumo egoísta a una cultura de solidaridad”. Esto implica, concretamente, promover gestos como el apoyo a bancos de alimentos, campañas de sensibilización y la adopción de estilos de vida más sobrios y responsables.

Una crisis global que no admite indiferencia

La urgencia de esta oración encuentra su fundamento en datos alarmantes. Según el WFP 2026 Global Outlook, presentado por el Programa Mundial de Alimentos, se estima que 318 millones de personas enfrentan este año niveles de crisis de hambre o situaciones más graves. La inestabilidad, especialmente en Oriente Medio, amenaza con empujar a otros 45 millones de personas hacia una situación de hambre aguda en los próximos meses.

A esto se suma el preocupante balance del informe El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2025, elaborado por organismos de la ONU, que situaba en 673 millones el número de personas que sufrieron hambre en 2024, con más de 2.600 millones de personas imposibilitadas de acceder a una dieta saludable. La FAO y el PMA alertan que, durante 2026, la inseguridad alimentaria seguirá agravándose en, al menos, 16 países y territorios identificados como puntos críticos.

Esta realidad cobra tintes dramáticos al contrastarla con el desperdicio. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) señala que el mundo desperdicia más de 1.000 millones de toneladas de alimentos, un fenómeno que, además, impacta gravemente en el clima al generar entre el 8% y el 10% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.

Pasar de la oración a la acción

El Padre Cristóbal Fones, director internacional de la Red Mundial de Oración del Papa, subraya que la intención del Pontífice nace de su propia cercanía con el dolor ajeno. “Esta intención nace del corazón del Papa. Le duele profundamente que tantas personas en el mundo no puedan acceder a algo tan esencial y tan humano como es la comida”, afirma.

Fones enfatiza que el llamado no es únicamente a la contemplación espiritual, sino a “actuar con determinación”, sin caer en la indiferencia. Bajo esta óptica, el pan deja de ser un simple “objeto de consumo” para convertirse, según la visión del Papa, en un signo de comunión y cuidado, cerrando con una petición evangélica que resuena en todo el mundo: “Que nadie quede excluido de la mesa común”.

Reza con el Papa León XIV

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Señor de la creación,

Tú nos diste la tierra fecunda y, con ella, nuestro pan de cada día,

como signo de tu amor y providencia.

Hoy reconocemos con dolor

que millones de hermanos y hermanas siguen padeciendo hambre,

mientras tantos bienes se desperdician en nuestras mesas.

Despierta en nosotros una nueva conciencia:

que aprendamos a agradecer cada alimento,

a consumir con sencillez,

a compartir con alegría,

y a cuidar los frutos de la tierra como un don tuyo,

destinado a todos, no solo a unos pocos.

Padre bueno,

haznos capaces de transformar la lógica del consumo egoísta

en una cultura de solidaridad.

Que nuestras comunidades promuevan gestos concretos:

campañas de sensibilización, bancos de alimentos,

y un estilo de vida sobrio y responsable.

Tú que nos enviaste a tu amado Hijo Jesús,

pan partido para la vida del mundo,

danos un corazón nuevo, con hambre de justicia y sed de fraternidad.

Que nadie quede excluido de la mesa común,

y que tu Espíritu nos enseñe a mirar el pan

no como un objeto de consumo,

sino como un signo de comunión y cuidado.

Amén.

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