Oración para el domingo 22 de febrero de 2026. 1er Domingo de Cuaresma.

Oración para el domingo 22 de febrero de 2026.
1er Domingo de Cuaresma.

Señor, hoy me acerco hasta Ti, lleno de amor y regocijo a decirte GRACIAS; Gracias porque Tú me guías, me proteges y me libras de todo peligro, le das paz a mi corazón cuando hay alguna tristeza y estás siempre a mi lado celebrando mis alegrías y mis victorias

Gracias también amado Dios por el sol que ilumina este nuevo amanecer. Permite que en este nuevo día todos los seres seamos inmensamente felices, que recordemos que tu bondad es infinita, tus planes son perfectos y que cada cosa que estamos viviendo es necesaria para nuestro crecimiento personal y espiritual.

Señor, en este domingo, día de reposo, reflexión y fe, te pido que seas la fresca fuente que conforta mi vida y la vida de mi familia y amigos. Por favor protege nuestro hogar de todo mal, ilumínanos con tu hermosa luz y llena nuestros días de maravillosas bendiciones y sabiduría.

Por favor permite que hoy crezca nuestra fe, se multipliquen nuestras fuerzas, se renueve nuestra energía y que las puertas de la prosperidad se abran de par en par
Y si por algún motivo hubiese alguna tristeza o preocupación en nuestra mente, te suplico que seas Tú susurrándonos a nuestro oído palabras de esperanza y aliento, para así permanecer firmes aun en medio de las dificultades confiando en que muy pronto todos los problemas tendrán una solución. Amado Dios: qué hermoso sentir tu compañía a cada instante.

Señor, en tus benditas manos pongo este día que empieza. Te suplico que bendigas mi hogar, mi familia y que seas Tú obrando para que nunca nos falte salud, techo, alimentos, amor, paz, tu hermosa presencia y protección.

Gracias por que Tú siempre escuchas y respondes a nuestra oración; por favor nunca te alejes de nuestras vidas, pues cada día que pasa necesitamos más de Ti, Amén.

Despierto: El amanecer ha llegado y es momento de dar gracias a DIOS por un nuevo día. Por un feliz domingo, que la bendición de Dios descienda sobre mi vida, la vida de mi familia y amigos. Amén.

Haciendo esta oración con fe, amor, esperanza y gratitud me permitirá acercarme a Dios para poner en sus manos mi vida, la vida de mi familia y amigos, y todo lo que haga en este nuevo día. Confío, todo aquello que sube al cielo en forma de oración ha de regresar a mi vida en forma de hermosas bendiciones.

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Ángelus del Papa: En Cuaresma demos espacio al silencio y la escucha

Ángelus del Papa: En Cuaresma demos espacio al silencio y la escucha

En el Ángelus del primer domingo de Cuaresma, León XIV recuerda cómo Jesús venció los engaños del diablo y habla de la penitencia como un camino que no empobrece nuestra humanidad, sino que la enriquece, la purifica y la fortalece. Nos insta a silenciar la televisión, la radio y los teléfonos inteligentes por un rato. La riqueza, la fama y el poder, añade, «no son más que pobres sucedáneos” que, al final, “nos dejan inevitable y eternamente insatisfechos, inquietos y vacíos

Antonella Palermo – Ciudad del Vaticano

El desierto, las tentaciones del diablo, el arraigo en el Espíritu Santo que no nos ahorra las dificultades de la condición humana, sino que nos ofrece el camino para resistir el engaño y las trampas. Este es el contexto de los cuarenta días de duras pruebas que experimentó Jesús, narrados en la liturgia del primer domingo de Cuaresma, que ofrece al Papa el inicio de una catequesis basada en el significado de un camino, el que precede a la Pascua, descrito como «luminoso».

Penitencia para hacer florecer la vida

Es la “vida” lo que León enfatiza, tanto al comentar las dificultades que enfrentó Jesús como al relacionarlas con el cristiano de hoy. La penitencia que enseña el Evangelio no es, por lo tanto, un fin en sí misma, sino un camino hacia la alegría plena; no es simplemente una herramienta para afrontar las propias limitaciones, sino una oportunidad para “superarlas y vivir”.

La liturgia, con esta Palabra de vida, nos invita a considerar la Cuaresma como un itinerario resplandeciente en el que, con la oración, el ayuno y la limosna, podemos renovar nuestra colaboración con el Señor para hacer de nuestra vida una obra maestra irrepetible. Se trata de permitirle eliminar las manchas y curar las heridas que el pecado haya podido causar en ella, y de comprometernos a hacerla florecer con toda su belleza hasta alcanzar la plenitud del amor, que es la única fuente de felicidad verdadera.

León XIV visita la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús en Castro Pretorio, junto a la gran estación central de Roma Termini, que refleja las contradicciones de nuestro tiempo: …

Riqueza, fama, poder: sustitutos de la alegría

El Pontífice cita a San Pablo VI cuando enfatizó que la penitencia, lejos de empobrecer nuestra humanidad, la enriquece, purificándola y fortaleciéndola. Consciente del desánimo que puede caracterizar el desafío del mal y de la atracción por “caminos de plenitud menos exigentes”, León advierte contra la ilusión de la riqueza, la fama y el poder. Aclara:

Estas tentaciones, que también fueron las de Jesús, no son más que pobres sucedáneos de la alegría para la que fuimos creados y que, al final, nos dejan inevitable y eternamente insatisfechos, inquietos y vacíos.Silencie un poco los televisores, radios y teléfonos inteligentes

Finalmente, siguiendo los pasos de san Agustín, a quien el Papa se refiere una vez más, la exhortación es a fortalecerse en la fuente de la oración y las obras de misericordia. Y, en una época en la que el silencio es un bien cada vez más escaso, nos anima a encontrarlo y a expandirlo mediante sacrificios concretos:

Demos espacio al silencio, apaguemos un poco los televisores, la radio y los smartphone. Meditemos la Palabra de Dios, acerquémonos a los sacramentos; escuchemos la voz del Espíritu Santo, que nos habla al corazón, y escuchémonos unos a otros, en las familias, en los lugares de trabajo y en las comunidades. Dediquemos tiempo a los que están solos, especialmente a los ancianos, a los pobres y a los enfermos. Renunciemos a lo superfluo y compartamos lo que ahorramos con quienes carecen de lo necesario.